Piel

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Piel humana
Human skin structure.jpg
Una vista de cerca de una piel humana caucásica.
Anatomy The Skin - NCI Visuals Online esp.jpg
Estructura microscópica de la piel humana.
Latín [TA]: cutis
TA A16.0.00.002
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Gray pág.1065
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La piel (del latín pellis) o cutis (del latín cutis) o sistema tegumentario, es la cubierta externa de los animales vertebrados y uno de sus órganos más importantes.[1]​ Actúa como barrera protectora que aísla al organismo del medio que lo rodea, protegiéndolo y contribuyendo a mantener íntegras sus estructuras, funciona también como sistema de comunicación con el entorno y es uno de los principales órganos sensoriales, contiene terminaciones nerviosas que actúan como receptores de tacto, presión, dolor y temperatura.

En el ser humano adulto ocupa una extensión de 2  y pesa 4.1 kg. Tiene un espesor que oscila entre 0,5 mm en los párpados y 4 mm en el talón.[2]​ Se divide en dos capas principales que, de superficie a profundidad, se llaman epidermis y dermis. Por debajo de la dermis se encuentra la hipodermis, también llamada tejido subcutáneo, la mayoría de los textos consideran que la hipodermis no forma parte de la piel.[3]

De la piel dependen varias estructuras llamadas anexos cutáneos: pelos, uñas, glándulas sebáceas y sudoríparas.[4]​ Las enfermedades de la piel son estudiadas por la dermatología.

Piel humana[editar]

La piel está formada por una capa superficial denominada epidermis y otra profunda llamada dermis. Bajo la dermis se encuentra la hipodermis o tejido celular subcutáneo.

Se divide en dos capas superpuestas que se llaman epidermis y dermis. La epidermis es superficial y la dermis es más profunda. Por debajo de la dermis se encuentra el tejido subcutáneo o hipodermis. Cada una de las capas tiene funciones y componentes diferentes, la epidermis deriva embriologicamente del ectodermo y la dermis del mesodermo.

En el ser humano el grosor de la piel es variable y oscila entre los 0.5 mm en los párpados y 4 mm en los talones. En la mayor parte del cuerpo el espesor de la piel está comprendido entre 1 y 2 mm. Puede distinguirse una piel fina que cuenta con pelo y glándulas sebáceas, se encuentra distribuida en la mayor parte de la superficie del cuerpo, y una piel gruesa sin pelo ni glándulas sebáceas que está presente sobre todo en las palmas de las manos y plantas de los pies. La piel del varón tiene más vello, es más gruesa y produce mayor secreción sebácea que la de la mujer, debido a los andrógenos (hormona sexual masculina).[3]

Epidermis[editar]

Capas de la epidermis.

Las células principales que forman la epidermis se llaman queratinocitos. Contiene también melanocitos que dan la pigmentación a la piel y células de Langerhans y linfocitos, que se encargan de dar protección inmunológica. La epidermis crece constantemente pero mantiene siempre el mismo espesor debido a un proceso de descamación. Las células situadas en el estrato germinativo se dividen frecuentemente y forman células hijas que emigran progresivamente desde el estrato germinitivo situado en profundidad hasta la superficie, cuando alcanzan el estrato disyuntivo acaban por desprenderse. El proceso completo dura alrededor de cuatro semanas.[5]​ Si el ciclo de descamación tiene una duración menor de 2 semanas o mayor de 4 se considera patológico. La tinción empleada habitualmente para la observación de la piel mediante microscopia óptica es la de hematoxilina y eosina.

Estratos[editar]

  • El estrato germinativo o capa basal es el más profundo, está formada por células cilíndricas dotadas de núcleos ovales. Las células están dispuestas en general formando una capa única. Intercalados entre los queratinocitos se encuentran algunos melanocitos que segregan melanina y dan color a la piel.[6]
  • El estrato espinoso se conforma por células con forma poligonal, los núcleos son redondos y el citosol es de características basofilicas. Tiene un mayor contenido de tonofibrillas que las del estrato germinativo. Las prolongaciones del citosol se asemejan a espinas, por lo que también reciben el nombre de células espinosas, justamente porque las tonofibrillas son más numerosas en dichas prolongaciones dando la forma de espinas.
  • El estrato granuloso se compone de 3 a 5 capas de células aplanadas, el citosol contiene gránulos basófilos denominados gránulos de queratohialina. La queratohialina es una sustancia precursora de la queratina. Cuando los queratinocitos llegan a la última capa de este estrato las células epidérmicas mueren y al morir vierten su contenido al espacio intercelular.
  • El estrato lúcido se distingue por tener una zona muy delgada de características eosinófilas. Los núcleos comienzan a degenerar en las células externas del estrato granuloso y desaparecen en el estrato lúcido.
  • El estrato córneo está formado por células planas queratinizadas anucleadas, también llamadas células córneas. Esta capa se distingue como la más gruesa y eosinófila. El estrato córneo está formado por hileras aplanadas y muertas que son los corneocitos. Los corneocitos están compuestos mayormente por queratina. Todos los días se eliminan capas de corneocitos.
  • El estrato disyunto es la continua descamación de las células córneas.

Dermis[editar]

Glándula sebácea ubicada en la dermis.

La dermis se encuentra debajo de la epidermis, tienen la peculiaridad de presentar gran abundancia de fibras de colágeno y elásticas que se disponen de forma paralela y que le dan a la piel la consistencia y elasticidad característica del órgano. Histológicamente se divide en 2 capas:

  • Estrato papilar (dermis papilar). Es más superficial y su espesor representa el 20% de la dermis. Está compuesto por tejido conectivo laxo y fibras de colágeno tipo III.
  • Estrato reticular (dermis reticular). Es la capa más profunda y corresponde al 80% del espesor de la dermis. Está formado por tejido conectivo denso, fibras de colágeno tipo I, fibras elásticas. Contiene mastocitos, reticulocitos y macrófagos.

La dermis es más gruesa que la epidermis. En ella se encuentran los anexos cutáneos, que son de dos tipos: córneos (pelos y uñas) y glandulares (glándulas sebáceas y sudoríparas). Cuenta también con vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas. Las estructuras de la dermis son las siguientes:

La piloerección tiene lugar por contracción de los músculos piloerectores.
Ubicación de una glándula sudorípara.
  • Folículo piloso. Estructura cutánea de la que nace el pelo.
  • Músculo piloerector. Se extienden desde la dermis superficial hasta el folículo piloso. En situaciones de frío intenso, estrés o miedo, estos pequeños músculos se contraen de forma involuntaria, fenómeno que se conoce habitualmente como piloerección o piel de gallina.[3]​.
  • Terminaciones nerviosas que hacen posible la sensación de tacto y la sensibilidad al calor, frío, presión y dolor.
  • Glándulas sebáceas. Son glándulas que producen una sustancia oleosa que recibe el nombre de sebo. El sebo reviste y protege la superficie de la piel y el pelo, evitando la deshidratación. Está formado por colesterol, triglicéridos, sales minerales y proteínas. Estas glándulas se encuentran situadas en la dermis y secretan generalmente a un folículo piloso, están ausentes de las palmas de las manos y pies.
  • Glándulas sudoríparas. Secretan un líquido compuesto de agua y sales minerales que recibe el nombre de sudor. Se abren al exterior a través de pequeños poros situados en la superficie de la piel. Existen dos tipos de glándulas sudoríparas: ecrinas y paracrinas. Las glándulas sudoríparas ecrinas se distribuyen en la piel de todo el cuerpo, mientras que las apocrinas son menos numerosas, producen una secreción más espesa y se localizan preferentemente en ciertas zonas: axilas, periné y zona púbica.[2]
  • Vasos sanguíneos y linfáticos. La epidermis carece de vasos sanguíneos, por lo que su nutrición depende de los vasos de la dermis que se organizan en un plexo arterial profundo situado entre la dermis y la hipodermis y otro superficial del que parten pequeños capilares.

Hipodermis o tejido subcutáneo[editar]

En ocasiones se denomina también fascia superficial. Se encuentra situada debajo de la dermis. Está formada por tejido conjuntivo laxo que dispone de fibras para unirse tanto a la dermis como a los tejidos subyacentes. Contiene adipocitos que sirven como reserva de grasa y dispone de numerosos vasos sanguíneos que aportan sangre a las capas más superficiales de la piel.[3]​ Algunas de las estructuras que se encuentran en la hipodermis son las siguientes:

  • Vasos linfáticos y sanguíneos. Los vasos linfáticos y sanguíneos se extienden por el tejido subcutáneo y mandan pequeños plexos por la dermis para irrigarla.
  • Nervios cutáneos. Se localizan en el tejido subcutáneo y mandan ramos por la dermis y terminaciones nerviosas aferentes a la epidermis.
  • Ligamentos cutáneos. Se les llama en conjunto retinacula cutis, relacionan la dermis con la fascia profunda, tienen la función de proporcionar a la piel el movimiento a través de la superficie de los órganos, nacen en la fascia profunda y se unen a la dermis, están particularmente desarrollados en las mamas.
Esquema detallado de la piel lampiña y con pelo.


Morfología[editar]

La superficie de la piel no es lisa, presenta surcos, hendiduras y líneas que forman dibujos variables según el sector y el individuo. Por ejemplo las impresiones de los extremos de los dedos que son características de cada persona.

  • Pliegues y surcos. Más menos acentuados, están siempre presentes en todos los individuos sobre la cara dorsal de ciertas articulaciones, incluso cuando estos están en extensión completa. Ejemplo: codos, rodillas, dedos, muñecas, etc.
  • Arrugas. Pueden ser provocadas por contracción muscular, debido a un movimiento o por disposiciones estructurales de la piel. Ejemplo: pliegues de las articulaciones.
  • Poros cutáneos. Son el orificio externo del canal de salida de una glándula sudorípara o sebácea.

Función[editar]

Esquema de la piel en el que son visibles diferentes corpúsculos sensoriales.

La piel realiza diferentes funciones básicas que pueden agruparse en cinco:[2]

  • Protección.
  • Sensibilidad. La sensibilidad de la piel se debe a la existencia de numerosas terminaciones nerviosas que contienen receptores para el tacto, calor, frío, presión vibración y dolor. Pueden distinguirse los siguientes:
  • Termorregulación. La piel tiene gran importancia en el control y mantenimiento de la temperatura corporal. Ello es posible gracias a la contracción o dilatación de los pequeños vasos sanguíneos que la atraviesan, minimizando o aumentando la pérdida de calor según las necesidades.
  • Excreción y absorción de sustancias. Una de las sustancias excretadas por la piel es el sudor.
  • Síntesis de vitamina D. Aunque una parte de la vitamina D que necesita el organismo se obtiene de los alimentos, el 90% se sintetiza en la piel. El proceso de síntesis requiere la presencia de rayos ultravioleta procedentes de la radiación solar.

Envejecimiento cutáneo[editar]

Léntigo senil en la piel del dorso de la mano.

A lo largo del proceso de envejecimiento la estructura de la piel se afecta de forma significativa. Entre los 30 y los 80 años la epidermis se adelgaza progresivamente y se reduce la superficie de contacto entre la epidermis y la dermis, lo que ocasiona un aumento de la fragilidad y la aparición de ampollas ante traumatismos leves. Los melanocitos que son las células que pigmentan la piel disminuyen a partir de los 30 años, entre 8 y 20% por década, y tienden a formar pequeñas acumulaciones que provocan la aparición de manchas pigmentadas que se conocen con el nombre de léntigo. Por otra parte las células de la piel senil tienen mayor tendencia a sufrir mutaciones que provocan cáncer de piel. Todos estos procesos se aceleran en aquellas personas que han sufrido intensa exposición solar a lo largo de su vida, por efecto de la radiación ultravioleta.[7]​ Otro factor importante que contribuye al deterioro prematuro de la piel es el consumo de tabaco que provoca aumento de las arrugas faciales y apariencia de envejecimiento facial, estos efectos se deben a que causa un engrosamiento y fragmentación de las fibras elásticas y reducción de la hidratación del estrato córneo, aumentando la atrofia y desecación de la piel.[8]

Enfermedades[editar]

Mano de una persona afectada por vitíligo.

La piel puede sufrir diferentes enfermedades. Algunas de las más usuales son las siguientes:

La piel en los animales[editar]

Escamas de Rutilus rutilus.
Gaviotas acicalándose con la secreción uropígea.
Vibrisas de un gato doméstico.
  • Peces. La piel se compone de dos capas: epidermis revestida por una cutícula y dermis en la que se originan las escamas que en realidad son placas flexibles calcificadas e imbricadas. La epidermis de los peces dispone de glándulas que secretan una sustancia llamada mucus que le proporciona protección, lubrica la superficie y disminuye la resistencia al roce con el agua.[9]
  • Anfibios. La piel de los anfibios es muy fina lo que hace posible la respiración cutánea. Carece de pelo pero posee glándulas mucosas productoras de mucus que la mantiene húmeda continuamente. Algunas especies disponen de glándulas que secretan sustancias venenosas que las protegen de depredadores.[10]
  • Reptiles. Presenta dos capas dermis y epidermis, pero está última está cubierta por una tercera capa casi traslúcida y ornamentada que recibe el nombre de epidermícula. La piel de los reptiles no posee glándulas para humedecerla, lo que le da un aspecto seco y duro, presenta una capa córnea que contiene escamas o escudos que la hace impermeable al agua y resistente a la desecación. En muchas especies se produce el fenómeno de la muda que es el proceso de cambio de la capa más externa de la piel, necesaria para permitir el crecimiento del animal, se produce con una periodicidad variable entre 1 y 12 meses. Cocodrilos y quelonios presentan placas osificadas situadas en la piel que no corresponden al esqueleto y reciben el nombre de osteodermos, tienen una función protectora.
  • Aves. Tienen la piel cubierta por plumas de diferentes tipos. Las plumas son desde el punto de vista estructural protuberancias corneas que surgen de la epidermis. No poseen glándulas sudoríparas; la única glándula de la piel es la glándula uropígea que está situada en la base de la cola y produce una secreción grasa que el mismo animal distribuye con el pico por el plumaje para impermeabilizarlo. Esta glándula se desarrolla especialmente en las aves acuáticas.
  • Mamíferos. En general la superficie de la piel está recubierta de pelo, aunque existen mamíferos en los que es escaso o está ausente. Algunas especies cuentan con pelos especializados, por ejemplo los gatos disponen de vibrisas (bigotes) que actúan como receptores táctiles y están insertados profundamente en la dermis.[11]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Schiffman, Harvey (2001). «7». La Percepción Sensorial. Limusa Wiley. p. 153. ISBN 968-18-5307-5. 
  2. a b c Anatomía y fisiología para enfermeras. Autor: Ian Peate.
  3. a b c d Principios de Anatomía y Fisiología. Autor: Tortora-Derrickson. Consultado el 8 de enero de 2019,
  4. Richard L. Drake (2006). Gray´s Anatomy para Estudiantes. Elsevier. ISBN 9788481748321. 
  5. Curso de histología, embriología y teratología. Sistema tegumentario. UNCPBA, 2002. Consultado el 15 de enero de 2019.
  6. Histología de la piel. Autor: Gisella Navarrete Franco. Rev Fac Med UNAM Vol.46 No.4 julio-agosto, 2003. Consultado el 13 de enero de 2019
  7. Envejecimiento cutáneo. VV.AA. Farmacia Profesional. Vol. 21, Núm. 3, marzo 2007. Consultado el 11 de enero de 2019.
  8. Envejecimiento de la piel y las mucosas: Fundamentos clínicos y enfoque integral. Autor: Camil Castelo-Branco. Consultado el 16 de enero de 2019
  9. Morfología externa típica de un pez teleósteo. Autores: F. Gil Cano, Mª.D. Ayala Florenciano y O. López Albors. Universidad de Murcia. Consultado el 16 de enero de 2019.
  10. Reduca (Biología). Serie Zoología.
  11. Sistema tegumentario. Piel y anexos (faneras). Universidad Nacional Autónoma de México. Consultado el 15 de enero de 2019.

Bibliografía[editar]

  • A.L. Kierszenbaum. Histology and Cell Biology. St.Louis: Mosby, Elsevier, 2nd Edition, 2006.
  • M.H. Ross et al. Histology: A text and atlas. Baltimore, Williams and Wilkins, 4th Edition, 2003.

Enlaces externos[editar]