Convento de Santo Domingo (Antigua Guatemala)

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Este artículo corresponde a las ruinas del templo de la Orden de Predicadores en Antigua Guatemala; para el templo católico en la Ciudad de Guatemala véase Iglesia de Santo Domingo (Ciudad de Guatemala).
Santo Domingo
Iglesia y convento de Santo Domingo
GT056-Antigua Domingo5.jpeg
Patio del convento en 2013
Localización
País Bandera de Guatemala Guatemala
División Departamento de Sacatepéquez
Municipio(s) Antigua Guatemala
Información religiosa
Culto Iglesia católica
Propietario Privado
Orden Dominicos
Acceso público restringido

Uso Monumento nacional de Guatemala; hotel privado
Estatus Convertido en hotel privado
Advocación Santo Domingo de Guzmán
Historia del edificio
Derrumbe(s)
Datos arquitectónicos
Tipo capilla
Estilo(s) barroco español sísmico
Materiales Sistema de calicanto
Mapa(s) de localización
. ubicada en Antigua Guatemala
.
.
. (Antigua Guatemala)
14°33′33″N 90°43′38″O / 14.559102, -90.727254Coordenadas: 14°33′33″N 90°43′38″O / 14.559102, -90.727254

El Convento de Santo Domingo es un monasterio en ruinas en Antigua Guatemala, Guatemala. Su historia se remonta a 1538 cuando los Dominicos arribaron a Guatemala. Tenía 2 torres con 10 campanas. El convento fue completamente destruido en 1773 por los terremotos de Santa Marta y actualmente parte de sus ruinas han sido transformadas en el Hotel Casa Santo Domingo.[1]

Historia[editar]

Convento de Santo Domingo en 2013.

La Orden de Predicadores llegó al Reino de Guatemala en 1529 y se trasladó al valle de Panchoy en 1542. Cuatro años después se hizo priorato el convento de Santo Domingo y sede de la provincia de San Vicente de Chiapas y Guatemala, la cual fue erigida oficialmente por el capítulo general de la religión de predicadores en Salamanca en 1551; se eligió como primer prior a fray Tomás Casillas, O.P..[2]

En 1551 se nombró como prior provincial a fray Tomás de la Torre, O.P y en 1558 se celebró un capítulo en México en donde nombraron a fray Pedro Angulo, O.P. como vicario de la casa de Santo Domingo en Santiago de los Caballeros de Guatemala se le dio facultad de imponer hábitos.[2]​ En el templo fue enterrado en 1555 el licenciado Alonso López Cerrato fundador de la Real Audiencia de Guatemala y antepasado del prócer centroamericano Manuel José Arce; y en 1556 se instituyó la cátedra de Teología en el convento.

Colegio de Santo Tomás[editar]

Imagen del Señor Sepultado, «Cristo del Amor»

Hacia el final de su vida, en 1562, el obispo Francisco Marroquín decidió dejar en su testamento un caudal para fundar un colegio, el de Santo Tomás de Aquino, en donde se impartieran cátedras de gramática, artes o filosofía y teología. Los beneficiarios de esta obra pía sería los hijos de españoles pobres, ya que no podían trasladarse a ciudades donde había universidades reales, como México. La heredad del obispo ha sido interpretada también como el origen de la universidad. Sin embargo, el prelado tenía muy clara la diferencia entre un colegio —residencia de estudiantes, con o sin cátedras— y un a universidad o Estudio General, donde se otorgaban grados. Al respecto, el historiador John Tate Lanning afirma que: «El testamento es tan bien conocido que algunos que ni siquiera lo han visto han leído en él muchas cosas que no están allí. En ninguna parte menciona Marroquín una universidad, mucho menos declara intención de establecer alguna...»[3]​ Lo que sí está documentado es que el alcalde Pedro Crespo Suárez al morir, donó veinte mil pesos para la institución de cátedras de la universidad «que se está gestionando».[4]

De acuerdo al historiador Domingo Juarros, Marroquín dejó rentas para fundar un colegio en que se recibieran doce colegiales y que hubiera cátedras de Filosofía y Teología, nombrando como encargados al deán de la Iglesia Catedral y al prior del Convento de Santo Domingo.[5]​ Los dominicos cedieron un área en el atrio de su templo para que se construyeran algunas aulas y la Real Audiencia propuso que los frailes impartieron cátedra en las mismas sin cobrar por algunos años en el colegio, pero los eclesiásticos se opusieron e inclusive no permitieron que los franciscanos lo hicieran.[5]

En 1598, el tercer obispo de Guatemala fray Gómez Fernández de Córdoba y Santillán, O.S.H., siguiendo las directrices eclesiásticas del Concilio de Trento y apoyado por las reales cédulas que se emitieron tras dicho concilio, autorizó la fundación del Colegio y Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción, el cual fue la primera institución de educación superior en el Reino de Guatemala.[6]​ Por su parte, los jesuitas, quienes ya tenían el Colegio de San Borja y querían para sí el Colegio Tridentino se interpusieron a la fundación de la nueva institución ya que no les gustaba que ninguna de las otras órdenes regulares - mercedarios, franciscanos y dominicos o el cabildo catedralicio secular tomaran la iniciativa en cuestiones religiosas y educativas.

Escudo de armas de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo. Fotografía de la colección del historiador de la Ciudad de Guatemala.

El presidente de la Audiencia autorizó el inicio de las lecturas en 1620 de colegio Santo Tomás,[5]​ mientras se recibía la autorización para la construcción de un colegio para para los alumnos, pues tenían las aulas en un solar perteneciente al convento dominico donde, en teoría, debían leerse las cátedras de artes, teología y cánones.[7]​ Los primeros catedráticos fueron:

  • Felipe Ruiz del Corral, decano de la Catedral,
  • Ambrosio Díaz del Castillo, provincial de Santo Domingo
  • Fray García de Loayza
  • Dr. Pereira[5]

El rey Felipe IV, autorizó al colegio de Santo Tomás para que se aprobaran cursos y se otorgaran grados en la institución, lo que aprovechó el obispo Juan Zapata para otorgar grados de doctores al deán Felipe Ruiz del Coral y a los frailes Francisco Cevallos y Alonso Guirao, O.P., y de bachilleres a los hermanos Tomás y Ambrosio Díaz del Castillo.[8]

En 1676 el colegio fue finalmente convertido en la Real Universidad de San Carlos de Borromeo.

Auge económico del convento[editar]

Escudo de la Orden de Predicadores.

Para 1620, el convento estaba en condiciones miserables: una iglesia de cañas tapadas con barro y tejado de heno, y un cerco de maderos atravesados con celdas que más parecían chozas. [9]​ Pero para 1635, la situación había mejorado considerablemente y ya el priorato tenía una renta proveniente de varios pueblos de indios que le pertenecían, un molino de agua, una hacienda de trigo, otra hacienda con caballos y mulas, un ingenio de azúcar y una mina de plata que obtuvo en 1633 y cuya renta anual ascendía por lo menos treinta mil ducados. Con semejantes ingresos, los dominicos pudieron costear varias joyas para su iglesia, entre ellas una lámpara de plata que estaba frente al altar mayor y una imagen de la Virgen del Rosario hecha también de plata.[10]​ Así pues, el convento dominico se había convertido en uno de los grandes terratenientes en Guatemala.[11]

El escritor Víctor Díaz relató en 1929 que aparte de la Virgen del Rosario también estaba la imagen de Santo Domingo de Guzmán elaborada por Alonso de la Paz y una imagen del Señor Sepultado que fue llevado desde Inglaterra tras el cisma de Enrique VIII, el cual tiene restaurados los brazos y las piernas.[12]​ De acuerdo a Díaz, la imagen del sepultado habría pertenecido a Catalina de Aragón, esposa del rey inglés; el libro finaliza con una descripción de la antigua Universidad de San Carlos, ermitas, oratorios y principales residencias privadas de la ciudad.[12]

La corona española se enfocó en la catequización de los indígenas; las congregaciones fundadas por los misioneros reales en el Nuevo Mundo fueron llamadas «doctrinas de indios» o simplemente «doctrinas».[13]​ Originalmente, los frailes tenían únicamente una misión temporal: enseñarle la fe católica a los indígenas, para luego dar paso a parroquias seculares como las establecidas en España; con este fin, los frailes debían haber enseñado los evangelios y el idioma español a los nativos.[13]​ Ya cuando los indígenas estuvieran catequizados y hablaran español, podrían empezar a vivir en parroquias y a contribuir con el diezmo, como hacían los peninsulares.[14]

Pero este plan nunca se llevó a cabo, principalmente porque la corona perdió el control de las órdenes regulares tan pronto como los miembros se embarcaron para América.[15][16]​ Por otra parte, protegidos por sus privilegios apostólicos para ayudar a la conversión de los indígenas, los misionares solamente atendieron a la autoridad de sus priores y provinciales, y no a la de las autoridades españolas ni a las de los obispos. Los provinciales de las órdenes, a su vez, únicamente rendían cuentas a los líderes de su orden y no a la corona; una vez habían establecido una doctrina, protegían sus intereses en ella, incluso en contra de los intereses del rey y de esta forma las doctrinas pasaron a ser pueblos de indios que se quedaron establecidos para todo el resto de la colonia.[14]

Las doctrinas fueron fundadas a discreción de los frailes, ya que tenían libertad completa para establecer comunidades para catequizar a los indígenas, con la esperanza de que estas pasaran con el tiempo a la jurisdicción de una parroquia secular a la que se le pagaría el diezmo; en realidad, lo que ocurrió fue que las doctrinas crecieron sin control y nunca pasaron al control de parroquias; se formaron alrededor de una cabecera en donde tenían su monasterio permanente los frailes y de dicha cabecera salían a catequizar o visitar las aldeas y caseríos que pertenecían a la doctrina, y que se conocían como anexos, visitas o pueblos de visita.[14]

La administración colectiva por parte del grupo de frailes eran la característica más importante de las doctrinas ya que garantizaba la continuación del sistema de la comunidad en caso falleciese uno de los dirigentes.[17]

En 1638, los dominicos separaron a sus grandes doctrinas —que les representaban considerables ingresos económicos— en grupos centrados en sus seis conventos:[18][19]​ Los conventos estaban en: la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, Amatitlán, Verapaz, Sonsonate, San Salvador y Sacapulas.[18]​ Específicamente el convento de la Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, la doctrina abarcaba los poblados de Chimaltenango, Jocotenango, Sumpango, San Juan Sacatepéquez, San Pedro Sacatepéquez, Santiago Sacatepéquez, Rabinal, San Martín Jilotepeque, Escuintla, Milpas Altas, Milpas Bajas, San Lucas Sacatepéquez, y el Barrio de Santo Domingo en la ciudad.[18]

Rey Carlos III de España, promotor de las reformas borbónicas.

En 1754, en virtud de una Real Cédula parte de las Reformas Borbónicas, todos los curatos de las órdenes regulares fueron traspasados al clero secular. [20][21]

En 1765 se publicaron las reformas borbónicas de la Corona española, que pretendían recuperar el poder real sobre las colonias y aumentar la recaudación fiscal.[22][23]​ Con estas reformas se crearon los estancos para controlar la producción de las bebidas embriagantes, el tabaco, la pólvora, los naipes y el patio de gallos. La real hacienda subastaba el estanco anualmente y un particular lo compraba, convirtiéndose así en el dueño del monopolio de cierto producto. Ese mismo año se crearon cuatro subdelegaciones de la Real Hacienda en San Salvador, Ciudad Real, Comayagua y León y la estructura político administrativa de la Capitanía General de Guatemala cambió a quince provincias:[24]

Además de esta redistribución administrativa, la corona española estableció una política tendiende a disminuir el poder de la Iglesia Católica,[25]​ el cual hasta ese momento era prácticamente absoluto sobre los vasallos españoles. Esta política de disminución de poder de la iglesia se basaba en la Ilustración [26][27]

Para el siglo xviii los dominicos ya tenían en las afueras de la Ciudad de Santiago de Guatemala una pequeña hacienda llamada la Chácara y un molino de trigo, además de cinco ingenios azucareros: San Jerónimo en la Verapaz, el Rosario, Nuestra Señora de la Encarnación,[Nota 1]​ San José de Matías Palencia[Nota 2]​ y Cerro Redondo.[Nota 3]​ El templo dominico era considerado como de lo mejor que tenía la ciudad de Santiago de los Caballeros, y el más suntuoso de la misma antes de que se construyera la Catedral y el templo de la Compañía de Jesús.[28]​ Además tenían el sitio llamado Bodegas en la orilla de Río Dulce, a ocho leguas del Castillo de San Felipe de Lara y a treinta y ocho del puerto de Santo Tomás de Castilla. El libro de los Consejos, donde se apuntaban los ingresos de los réditos dominicos evidencia el gran poder económico que tuvieron los dominicos en Guatemala.[28]

Los comerciantes de la ciudad pagaron por muchas de las imágenes que estuvieron en el templo de Santo Domingo.[25]

Terremotos de San Miguel[editar]

Los terremotos más fuertes que vivió la ciudad de Antigua Guatemala antes de su traslado definitivo en 1776 fueron los terremotos de San Miguel en 1717. El 27 de agosto hubo una erupción muy fuerte del Volcán de Fuego, que se extendió hasta el 30 de agosto; los vecinos de la ciudad pidieron auxilio al Santo Cristo de la catedral y a la Virgen del Socorro que eran los patronos jurados contra el fuego del volcán. El 29 de agosto salió la Virgen del Rosario en procesión después de un siglo sin salir y hubo muchas más procesiones de santos hasta el día 29 de septiembre, día de San Miguel; los primeros sismos por la tarde fueron leves, pero a eso de las 7 de la noche se produjo un fuerte temblor que obligó a los vecinos a salir de sus casas; siguieron los temblores y retumbos hasta la cuatro de la mañana. Los vecinos salieron a la calle y a gritos confesaban sus pecados, pensando lo peor.[29]

Terremotos de Santa Marta[editar]

Convento de Santo Domingo en 2013.

De acuerdo a un reporte del fraile dominico Felipe Cadena, O.P. en 1774, el vecindario del barrio de La Candelaria y el convento de Santo Domingo fue en donde el terremoto de 1773 mostró mayores destrozos: los edificios quedaron totalmente por los suelos, las ruinas estaban desparramadas por todos lados mostrando restos de víctimas, y las calles no se podían distinguir por la cantidad de escombros. La iglesia, que había sido magnífica quedó destruida hasta sus cimientos y convertida en un promontorio de ruinas. Los sobrevivientes del terremoto quedaron horrorizados al darse cuenta de que tan aparentemente sólida y majestuosa estructura había quedado destruida por un sismo tan corto.[30]

En 1776, la capital fue trasladada a la ciudad de Nueva Guatemala de la Asunción luego que los terremotos de Santa Marta de 1773 arruinaran la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala por tercera ocasión en el mismo siglo[31]​ y las autoridades civiles utilizaran eso como excusa para debilitar a las autoridades eclesiásticas —siguiendo las recomendaciones de las Reformas Borbónicas emprendidas por la corona española en la segunda mitad del siglo xviii[32]​ obligando a las órdenes regulares a trasladarse de sus majestuosos conventos destruidos a frágiles estructuras temporales en la nueva ciudad.[33]

La ciudad de Santiago empezó a llamarse la «arruinada Guatemala», «Santiago de Guatemala antiguo» y la «antigua ciudad». Fue abandonada por todas las autoridades reales y municipales, y en 1784 por las dos últimas parroquias: Candelaria y Nuestra Señora de los Remedios, quedándose también sin autoridades eclesiásticas.[34]​ Pocos años después el arzobispo Cayetano Francos y Monroy autorizó el funcionamiento de tres parroquias interinas que llevaron el nombre de sus antecesoras: «San Sebastián», «Candelaria» y «Los Remedios», en donde se guardó la mayor cantidad de obras de arte religioso que permaneció en la antigua Guatemala.[35]​ Tras la independencia de 1821 recuperó la categoría de ciudad y fue nombrada como cabecera del departamento de Sacatepéquez.[36]

Traslado de la imagen de Jesús Nazareno a la Nueva Guatemala[editar]


Historia[editar]

  • Juan Antonio Colomo, promotor de la Consagración de Jesús de la Merced.[37]
  • El 09 de febrero de 1721, los miembros de la Cofradía de Jesús Nazareno se dirigieron al Muy Noble Ayuntamiento de la Ciudad De Santiago de Guatemala, girándole la siguiente invitación:
  • “Sargento Mayor Br. Juan Ignacio Vria, el Capitán Don Joseph Gálvez Corrral Caballero del Orden de Santiago, el Br. Don Carlos Delgado de Halpena y el Capitán Don Juan Antonio Colomo:”
  • “Teniendo informaciones a la gran devoción con que este ayuntamiento se protexe de bajo de la sombre y amparo de la devotísima ymagen de Jesús Nazareno que se venera en el conbento de Religiosos de ntra señora de las mercedes. Como es pública la general devosión y especial afecto con prueba en esta ymagen no solamente los moradores de esta ciudad, pero fuera de ella y de distintas partes a donde ha llegado la fama de sus milagros, y noticias de su belleza, y no menos la religiosidad con que este muy ilustre cavildo a su mayor culto se ha dedicado implorándole en las más precisas urgencias y comunes necesidades de esta República y solemnizando con su asistencia a dicho convento la celebridad de su Reseña que es el martes Santo por la mañana una muy propia de la religiosidad de Guatemala y muy conforme a esta tan general devoción es el que para mayor culto de esta Santísima Imagen por bien común de esta República en urgentes necesidades de temblores y otros trabajos y en otra calidad que la de constituir en precisa obligación la voluntaria asistencia a que ha practicado este Cabildo a la dicha celebridad del martes Santo a que condeba la consideración de ser mañana la de dicho día desembarazada de otras asistencias y ser tolerables la obligación cuando concurre la voluntad por lo que a vosotros atentamente pedimos y suplicamos sea muy servido en lo dicho lo hacer y determinarse por seder este obsequio en mayor gloria de Dios Nuestro Señor y bien común de esta República y para ello juramos en forma y en la necesidad urgente”.
  • Nota: Se respeta la escritura de ese tiempo.
  • Siendo entonces la solicitud atendida, el día 28 de febrero primer viernes de cuaresma de 1721, como a las 9 de la mañana fue la Ciudad con Masas(sus Maceros) a hacer el juramento a la capilla de Jesús Nazareno, así también el ayuntamiento de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad De Santiago de los Caballeros de Goathemala, juró a la imagen de Jesús Nazareno de la Merced como Patrón para el Agua, el Fuego, las Pestes, los temblores y otras calamidades.
  • Dicho Juramento reza así: Recibimos a este Divino Señor por su patrón…se sirva libara a toda esta ciudad de toda consecuencia de peligros temporales y espirituales y más especialmente de los que producen terremotos con la divina justicia lo detiene y de pestes, fuego, agua, y demás necesidades que predominan en esta ciudad.”
—Guatemala, 29 y febrero de 1721.[38]
  • Esta imagen cuyo rostro es de singular y sorprendente belleza, fue objeto el 5 de agosto de 1717 de un rito de consagración a cargo del obispo (Juan Bautista de Álvarez y Toledo ofm), todo este acontecimiento fue producto del trabajo laborioso del mayordomo Capitan Juan Antonio Colomo originario de Écija,[39]​ quién acababa de recibir el cargo y costeó todos los gastos (los cuales lamentablemente no detalló). Este encargado general de la cofradía, abrió el 1º libro de aumentos de la cofradía, para anotar los bienes muebles que recibió y los que dejó antes de su muerte, así como para consignar los principales eventos y acontecimientos de esta asociación. Entre estos aparece el acto de consagración, como mencioné, el 5 de agosto de 1717 y finalizó el día de transfiguración del Señor (6 de agosto del mismo año) con un sermón pronunciado por el padre fray Antonio de Loyola, orden de la Merced. Quién tomo como tema central la festividad, haciendo la analogía que como Jesús se transfiguró en el monte Tabor, y tres discípulos vieron su gloria, así la ciudad ve ahora después de consagrada la imagen del Nazareno transfigurada. O sea ya no era la misma. Esta pieza de oratoria sagrada está escrita de puño y letra por el predicador y se encuentra en los folios 96a a 106v del Libro 1º de aumentos de la cofradía.
  • El rito fue testimoniado por escrito por el mismo Juan Antonio Colomo, folios 43a-44v, el cual paleografiado reproduzco a continuación. Hago la observación que se trató de mantener la ortografía original pero también hacer una lectura más acorde con el español actual.

Juan Antonio Colomo, promotor de la Consagración de Jesús de la Merced[editar]

Imagen de Jesús Nazareno de la Merced. Fue trasladado a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1778 para forzar el traslado de los ciudadanos de la capital luego de los Terremotos de Santa Marta.
  • En el día 5 de agosto de 1717 en Ilustrísimo y Reverendísimo, Señor Doctor y Maestro, dos veces jubilado. Don Fray Juan Bautista de Toledo, Dignísimo Señor Obispo de este obispado, consagró a la SSma Imagen de IHS Nazareno, para lo cual se saco de su capilla, y se puso con cuanta decencia se pudo en el presbiterio del altar mayor de la iglesia de La Merced, con asistencia de la Real Audiencia, que así el día que fue la consagración como el día 6 asistió, y el Cabildo Eclesiástico, la ciudad y sagradas religiones, con sus prelados, y en especial la Sagrada Orden de Predicadores que fue de la manera siguiente= El jueves 5 de agosto de dicho año, estando ya el concurso referido, llegó el Señor Obispo, como a las nueve de la mañana a la dicha Sta. Iglesia de La Merced acompañado del Señor Doctor Don Joseph Varón, Deán de la Stas. Iglesia, el señor Dr. Dn. Juan Feliciano de Arrivillaga Maestre Escuela, el seño Maestro Don Carlos de Mencos, y el Señor Tesorero Don Joseph Alcántara, Canónigos; se vistió su SSa. Ilustrísima de pontifical, y con capas el Señor Deán y el Señor Maestrescuela con dalmáticas, el Sr. Tesorero, y el Sr. Mencos, el Br. Don Joseph de Oyos, y el Br. Don Francisco Arrivillaga, también con capas Magnas y otros dos señores sacerdotes con dalmáticas todas rosadas; bendijo el Sr. Obispo primero el incienso y unos panes, y comenzó la consagración, que hizo primero en la Santísima Cruz que tenía el Sr. La que ungió en cinco partes en los cuatro extremos, y en el medio; el Padre Provincial de Sto. Domingo, el R.P.M. fray Joseph +Girón tenía la crisma, que fue con lo que se ungió; el R.P.M. Prior que lo es el padre presentador general fray Vicente Guerra, los algodones; el pan, fuentes y otras cosas precisas, las tenían los reverendos padres presentadores maestros siguientes. El R.P.M fray Agustín Cano, el R.P.M. fray Antonio Arriaga, el R.P.M. fray Damián Regil, todos del sagrado orden de Predicadores: después de ungida la Santísima Cruz, se ungió la imagen en la frente, en el pecho, en las manos y pies; y acabado esto se entonó el Te DeumLaudamus y disparó salva tres compañías que estacena para este fin en el compás de la iglesia, y un castillo de 400 tiros el cual prendieron, y luego comenzó el repique general, desde la catedral abajo, todos los conventos, y comenzaron desde esta hora (que serían las diez) los regocijos de saraos, máscaras, carros, y muchas demostraciones de júbilo; esta noche del jueves, hubo fuego y repiques generales, habiendo sido la tarde la más plausible que a gozado Guatemala. El viernes por la mañana volvió a venir la Religión del Sr. Sto. Domingo y La Merced salió con San Pedro Nolasco a la esquina de Santa Teresa a recibirle, y después de estar juntas la Real Audiencia, ciudad, sagradas religiones, y concurso (que nunca se ha visto). Salió la procesión por el compás de la iglesia, donde estaba otro escuadrón de tres compañías de infantería. Los R.R.P.P.M.M: de Sto. Domingo con estolas y van cargando la Sta. Imagen, entró la procesión por los claustros; canto la misa de ese día el R.P.M. Fray Joseph Girón, provincial de la sagrada orden de Predicadores, el evangelio el R.P.M. Fray Antonio de Arriaga. La epístola el R.P.M. Fray Damián Regil, todos maestros del sagrado orden de Predicadores.; predicó altísimamente el R.P.M. Fray Antonio Loyola del sagrado orden de Nra. Sra. de La Merced y acabada la misa, salió la religión del Sr. Sto. Domingo con su patriarca para su casa, acompañándolo la religión de La Merced con su patriarca, y prosiguieron los festines aquella tarde, y a la noche hubo siete carros triunfase, y el Señor se colocó en su Nicho el sábado 7 de agosto en la noche. Y prosiguieron las fiestas de regocijo otros ocho días. Este gasto no se hizo a costa de la cofradía, pues ayudo a el ochenta pesos que se juntaron de limosna, lo demás lo hice yo con el deseo que tenía de ver consagrada la Santísima Imagen, quien lo aya recibido, para más culto y veneración suya. A me parecido poner aquí esta breve razón, para que conste, que de todo se hallará testimonio. Guatemala, agosto 12, de 1717= en el archivo de la cofradía se hallaran testimonios de la Consagración, del secretario de gobierno, del Ilustrísimo y reverendísimo Señor Obispo don fray Juan Bautista, que lo era el Br. Dn. Pedro de Medina Monjarras = del capitán don Manuel de Lejarza Palacio, que lo es de Cámara de esta Real Audiencia= del capitán don Mateo Ruíz Hurtado que lo es el del Cabildo Justicia y Regimiento de la muy noble ciudad, a que me refiero. Escribió Juan Antonio Colomo[40]

Traslado[editar]

En 1776, la capital fue trasladada a la ciudad de Nueva Guatemala de la Asunción luego que los terremotos de Santa Marta de 1773 arruinaran la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala por tercera ocasión en el mismo siglo[31]​ y las autoridades civiles utilizaran eso como excusa para debilitar a las autoridades eclesiásticas —siguiendo las recomendaciones de las Reformas Borbónicas emprendidas por la corona española en la segunda mitad del siglo xviii[32]​ obligando a las órdenes regulares a trasladarse de sus majestuosos conventos a frágiles estructuras temporales en la nueva ciudad.[33]

Una de las medidas tomadas por el presidente de la audiencia Martín de Mayorga, para forzar el traslado de la ciudad y debilitar el poder eclesiástico fue el envío de la escultura más importante de la ciudad. Por ello, en 1778 ordenó el traslado del Jesús Nazareno de la Merced, junto con la imagen de la Virgen, para obligar a los mercedarios a mudarse. El traslado fue penoso, pues los indígenas encargados del trabajo se tardaron en llegar a recogerlo y los feligreses antigüeños rezaban y lloraban la pérdida de la imagen mientras esperaban. Cuando salió Jesús de la Merced en un cajón, las personas lo acompañaron hasta la garita de Animas en las afueras de la ciudad; un devoto llevó cargando la cruz de la imagen hasta San Lucas, población que está a quince kilómetros del convento mercedario en Antigua Guatemala.[41]​ Tras parar en San Lucas Sacatepéquez y en Mixco, las imágenes llegaron finalmente a la Nueva Guatemala de la Asunción por la noche, y el Cristo fue recibido por los frailes franciscanos y luego por los mercedarios, para ser depositado en una armazón de madera en el terreno en donde iba a construir el templo mercedario de la nueva ciudad. Martín de Mayorga llegó a ver a la imagen, dando así por concluido el episodio más difícil del traslado de la ciudad.[42]​ En 1801, la cofradía de Jesús Nazareno de la Merced trasladó el retablo de la imagen a la nueva ciudad, aunque la iglesia todavía no se había construido. Hasta 1813, cuando se inauguró la iglesia mercedaria en la nueva ciudad el resto de los retablos fueron enviado a la Nueva Guatemala, pero el antiguo templo siguió funcionando como parroquia.[43]

Mientras tanto, la ciudad de Santiago empezó a llamarse la «arruinada Guatemala», «Santiago de Guatemala antiguo» y la «antigua ciudad». Fue abandonada por todas las autoridades reales y municipales, y en 1784 por las dos últimas parroquias: Candelaria y Nuestra Señora de los Remedios, quedándose también sin autoridades eclesiásticas.[34]​ Pocos años después el arzobispo Cayetano Francos y Monroy autorizó el funcionamiento de tres parroquias interinas que llevaron el nombre de sus antecesoras: «San Sebastián», «Candelaria» y «Los Remedios», en donde se guardó la mayor cantidad de obras de arte religioso que permaneció en la antigua Guatemala.[35]​ Tras la independencia de 1821 recuperó la categoría de ciudad y fue nombrada como cabecera del departamento de Sacatepéquez.[36]​ Avanzado el siglo xix, la parroquia de San Sebastián tuvo que ser trasladada al templo mercedario, en donde ha estado desde entonces.[43]

Traslado a la Nueva Guatemala de la Asunción[editar]

Debido a que el convento dominico quedó enteramente arruinado tras el terremoto, los frailes se trasladaron a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1776, con la imagen de Nuestra Señora del Rosario, ya reparada, las imágenes procesionales del Santo Entierro, y unas cuantas imágenes que pudieron salvar de la ruina. En la nueva ciudad, les fueron otorgadas varias manzanas al oriente de la misma. En 1778 se calculó que iban invertido 44,218 pesos y se calculó que se requerían otros 92,000 pesos para concluir la obra.[44]​ A fin de agenciarse de fondos, los dominicos arrendaron sus molinos y la finca la Chácara al ciudadano Juan Capetillo por 150 pesos anuales, quien cayó en mora; luego lo arrendaron a Jacobo Vázquez por 125 pesos anuales, pero para 1819 el nuevo arrendatario también cayó en mora. La finca y dos de los tres molinos fueron arrendados finalmente por 350 pesos anuales a Sebastián Morales.[45]

El antiguo patio y atrio de la iglesia en Antigua Guatemala se arrendaron a Paulino González por 12 pesos anuales, y en la nueva capital, el templo y el convento se inauguraron con ayuda de fondos reales y de los esfuerzos de los dominicos, el 8 de noviembre de 1808; La inauguración formó parte de las conmemoraciones de la coronación de Fernando VII.[46]

Impacto del río Pensativo[editar]

La mayor parte del área de la subcuenta del Pensativo es quebrada, el 55% de la superficie tiene una pendiente superior al 35% y otras tienen pendientes superiores al 55%. La diferencia de elevación entre el punto de salida de la subcuenca y las partes altas es de aproximadamente 920 m. Así pues, la pendiente del terreno tiene gran influencia sobre en el tipo de drenaje, la velocidad de las corrientes y la característica torrencial de la subcuenca.[47]

Los trabajos de limpieza de arena, piedras y troncos del fondo del canal se hacían cada año antes de que comenzaran las lluvias. Para llevar a cabo estas limpias, se utilizaban pequeñas cuadrillas de aproximadamente veinte personas por sector, siendo estos normalmente contratados por el ayuntamiento y equipados con palas, piochas y azadones.[48]​ Los trabajadores limpiaban el cauce arrojando el material hacia los lados, consiguiendo únicamente que el río subiera de nivel año con año y buscara un nuevo cauce.[48]​ En cada inundación, se limpiaban completamente las casas o calles azolvadas, mientras solamente se limpiaba lo suficiente del cauce del río para que este continuara fluyendo.[48]

Excavaciones realizadas en 1997 en el extremo norte del terreno que ocupaba el Convento de Santo Domingo encontraron un lavadero de construcción colonial, enterrado a una profundidad de 0.70 m; asimismo, a 3.95 m de profundidad, exactamente bajo el puente del Matasanos, apareció una calle empedrada que estaba en dirección suroriente a norponiente.[49]​ La dirección y localización de esta calle va de acuerdo al callejón del Matasanos que conduce hacia el puente del mismo nombre, y que aparece en el plano levantado en 1773 por el agrimensor José Rivera y Gálvez, en el de calles y distribución de agua del acueducto de Las Cañas de 1833 y en una pintura sobre el sistema de captación de agua del acueducto de Las Cañas, pintado en 1840.[49]

El río Pensativo ha cambiado de curso aproximadamente cuarenta metros hacia el poniente y ha socavado parte de la última manzana en el lado sur del callejón que va desde las ruinas del convento de La Concepción hacia el puente del Matasanos.[50]​ El cauce del río se introdujo dentro de la manzana contigua al arco del Matasanos y al arco de las Monjas, los cuales desaparecieron tras el abandono de la ciudad en 1773. Se reconstruyó únicamente el del Matasanos, posiblemente a aproximadamente 40 m hacia el poniente de su antigua posición.[50]

Nuestra Señora del Rosario[editar]

Nuestra Señora del Rosario es la representación mariana más difundida en Chiapas y Guatemala por los dominicos. Siendo la orden más poderosa del período colonial en la región, llevó esculturas de la Virgen del Rosario a todas sus parroquias. La Virgen de la ciudad de Santiago de los Caballeros era la más venerada de todas y el centro de la devoción al rosario. La escultura de Nuestra Señora del Rosario fue esculpida en Antigua Guatemala en el siglo XVI.[51]​ La escultura está encarnada y tiene vestido y peana de plata; durante los terremotos de 1717 la imagen fue sacada en procesión luego de un siglo de no salir, en rogativa para que se detuvieran los sismos. Al haber sobrevivido los terremotos y traslados, esta imagen mariana goza en el siglo XXI de una gran devoción en el solar de la Ciudad de Guatemala.

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. Los dominicos rescataron este ingenio luego de que el propietario anterior en Amatitlán lo perdiera por falta de pago.
  2. Los dominicos lo obtuvieron cuando los antiguos dueños no pagaron el censo.
  3. Los dominicos le compraron el ingenio de Cerro Redondo a los mercedarios en 1711.

Referencias[editar]

  1. Antigua Guatemala Online
  2. a b Juarros, 1808, p. 164
  3. Tate Lanning, 1977, p. 8.
  4. Hernández de León, 1930
  5. a b c d Juarros, 1808, p. 153
  6. Pérez Puente, 2012, pp. 188-194.
  7. Pérez Puente, 2012, p. 195.
  8. Juarros, 1808, p. 154
  9. Melchor Toledo, 2011, p. 57.
  10. Melchor Toledo, 2011, p. 58.
  11. Martínez Peláez, 1990.
  12. a b Díaz, 1927
  13. a b van Oss, 1986, p. 17-19
  14. a b c van Oss, 1986, p. 53
  15. van Oss, 1986, p. 25
  16. van Oss, Adriaan C. (1986). Catholic Colonialism: A Parish History of Guatemala, 1524-1821 (en inglés). Cambridge, Inglaterra: Cambridge University Press. 
  17. van Oss, 1986, p. 54.
  18. a b c Belaubre, 2001, p. 39.
  19. Belaubre, Christopohe (2001). «Poder y redes sociales en Centroamérica: el caso de la Orden de los Dominicos (1757-1829)». Mesoamérica 41. Archivado desde el original el 21 de enero de 2015. 
  20. Juarros, 1818, p. 338.
  21. Juarros, Domingo (1818). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Guatemala: Ignacio Beteta. «Note del libro: El Br. Juarros era presbítero secular y examinador sinodal del arzobispado de Guatemala». 
  22. Melchor Toledo, 2011, p. 110.
  23. Estrada Herrera, Fabiola. Marco y propósitos generales de las Reformas Borbónicas. Fundación Universidad Autónoma de Colombia. pp. 3-4. Archivado desde el original el 27 de julio de 2015. 
  24. Melchor Toledo, 2011, p. 111
  25. a b Melchor Toledo, 2011, p. 111.
  26. Melchor Toledo, 2011, p. 112.
  27. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes». tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México). Consultado el 10 de noviembre de 2014. 
  28. a b Melchor Toledo, 2011, p. 59.
  29. Melchor Toledo, 2011, p. 104.
  30. Cadena, 1774, p. 28-29.
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  32. a b Mestre y Pérez García, 2004, p. 522.
  33. a b Salazar, 1897, pp. 290-291.
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  37. https://www.cucuruchoenguatemala.com/jesus-la-merced-patron-jurado-guatemala/, 28 febrero 2017.
  38. https://www.cucuruchoenguatemala.com/promotor-la-consagracion-jesus-nazareno-la-merced/, 4 agosto 2017.
  39. https://http://lahora.gt/hemeroteca-lh/la-resena-a-jesus-nazareno-de-la-merced-y-san-jeronimo/, 10 marzo 2012.
  40. https://http://s21.gt/2017/08/04/300-anos-la-consagracion-jesus-nazareno-del-templo-la-merced/, 4 agosto 2017.
  41. Melchor Toledo, 2011, p. 151.
  42. melchor Toledo, 2011, p. 152.
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  47. Maúl y Johnston, 1998, p. 673
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  50. a b Maúl y Johnston, 1998, p. 676
  51. Melchor Toledo, 2011, p. 97.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]