Batracomiomaquia

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Batracomiomaquia
de anónimo Ver y modificar los datos en Wikidata
Homerus - Odissea, 1794 - 3939651 F.jpg
Edición en latín de 1749 de la Odisea y la Batracomiomaquia.
Género Parodia Ver y modificar los datos en Wikidata
Basado en Ilíada Ver y modificar los datos en Wikidata
Idioma Griego antiguo Ver y modificar los datos en Wikidata
Título original Bατραχομυομaχία Ver y modificar los datos en Wikidata
Texto en español Batracomiomaquia en Wikisource

La Batracomiomaquia (Βατραχομυομαχία, del griego antiguo βάτραχος, ‘rana’, μῦς, ‘ratón’, y μάχη, ‘batalla’) o la Batalla de las ranas y ratones es una épica cómica o parodia sobre la Ilíada, atribuida definitivamente a Homero por los romanos, pero que de acuerdo a Plutarco[1]​ sería una obra de Pigres de Halicarnaso, el hermano (o hijo) de Artemisia, reina de Caria y aliada de Jerjes. Sin embargo, algunos autores modernos la atribuyen a un poeta anónimo de la época de Alejandro Magno.[2]

La palabra «batracomiomaquia» ha llegado a significar ‘disputa estúpida’. La traducción alemana, Froschmäusekrieg, ha sido usada para describir disputas tales como la surgida entre la Escuela de Matemáticas y la de Sociología del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton.

Trama[editar]

La rata Coge-migas,se detiene a orillas de un estanque y conoce a la rana, Buenos-carrillos, que era la reina de ese lugar. Buenos-carrillos invita a Coge-migas a su palacio pero mientras recorren el estanque, una hidra las toma por sorpresa y Coge-migas se ahoga. Roe-pan, padre de la rata declara la guerra a las ranas pues cree que su muerte fue maliciosa. Al final las ratas ganan y Traga-todo, su general, quiere exterminar a todas las ranas pero Zeus envía contra ellos un ejército de cangrejos y así salva a las ranas de su exterminio.[3]

Contenido[editar]

El poema se compone de aproximadamente 300 hexámetros; el número varía según los versos que interpolen los estudiosos de la métrica. El proemio del drama (versos 1-8) anuncia una guerra inmensa narrada en un lenguaje épico que contrasta con la insignificancia de los animales que lo protagonizan, lo que proporciona un toque cómico. Posee influencias de la fábula esópica de «la rana y el ratón» (n.º 302, casa de la rata), que narra cómo una vez el príncipe de los ratones Coge-migas (en griego Psicharpax: todos los nombres son figurados) sació su sed en un estanque, y entonces el rey de las ranas Buenos-carrillos (Physignathos) aparece en escena preguntándole por su origen y sexo (13-23). Existe una similitud entre estas ranas y las criaturas que habitualmente pone en escena Homero (24-55).

En respuesta, Buenos-carrillos invita a Coge-migas a visitar su reino, pero él quiere abandonar el estanque (56-81). De repente aparece una serpiente de agua, lo que asusta a Buenos-carrillos, que se sumerge en el agua y deja abandonado a Coge-migas, quien hace votos de venganza (82-99).

En una asamblea general los ratones deciden vengarse de las ranas con una campaña militar bajo el mando de Roe-pan, y se equipan para tal fin (108-131). En un concilio, el rey de las ranas, Buenos-carrillos, decide poner a las ranas en armas (132-167). Desde este instante se puede observar un paralelismo entre lo que se pide a los dioses, ya que los ratones envían a Zeus un heraldo para que se ponga de su parte e invocan a Atenea para que les proteja. Zeus convoca a todos los dioses: entre todos se pretende que la guerra tenga una culminación neutral (168-201). Así, Zeus abre el campo de batalla.

La descripción posterior es de los detalles de la batalla (202-259): Homero enfrenta en la lucha a los dos héroes individuales. La descripción final de la lucha es confusa debido al cruce de muchos textos traducidos e insertados en las traducciones antiguas.

Tras muchos esfuerzos diversos, la batalla parece estar inclinada al éxito de los ratones gracias al «gran rendimiento» (Aristie) del ratón Robamendrugo (Meridarpax), lo que forzó a huir a las ranas (260-269). Zeus ve en este momento la destrucción de las ranas y pide a los dioses que intervengan. Así lo hacen bajo el consejo del dios Ares, a pesar de lo cual su fuerza no es suficiente para poner fin a la refriega (270-284). Ares propone a Zeus que lance su terrible trueno, aunque, a pesar de la «inmensa sacudida sobre el Olimpo», no se puede detener a los ratones (285-292). Finalmente Zeus envía un ejército de cangrejos y camarones, cuya ayuda tiene éxito, pues hace huir los ratones despavoridos (293-303). «Tan pronto se ocultó el sol, la magia de la guerra y del día se habían esfumado.»

Referencias[editar]

  1. Plutarco, De Herodoti Malignitate 43
  2. Ludwich, A. (1896). Die homerische Batrachomachia des Karers Pigres: nebst Scholien und Paraphrase. Leipzig: B.G. Teubner. OCLC 2832477. 
  3. López Soto, Vicente (1984). «Obras». Diccionario de autores, obras y personajes de la literatura griega. Barcelona: Juventud. p. 214. ISBN 8426133096. 

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]

  • ESTEBAN, Alicia: Ratones, ranas y dioses: el esquema ternario de la "Batracomiomaquia".