Basílica María Auxiliadora y San Carlos (Buenos Aires)

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Basílica María Auxiliadora
y San Carlos
Declarada de interés histórico y cultural (Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, 2006)
Templo (actual basílica) de San Carlos Borromeo - Fotografía de época.JPG
Imagen panorámica del templo, finalizado en 1910. Archivo de la época.
Tipo Basílica menor
Advocación San Carlos Borromeo y María Auxiliadora
Patrono san Carlos Borromeo. Santa María, en su advocación de Auxiliadora, fue declarada co-patrona.
Ubicación Barrio de Almagro en la ciudad de Buenos Aires
Coordenadas 34°36′53″S 58°25′23″O / -34.61465, -58.42293056Coordenadas: 34°36′53″S 58°25′23″O / -34.61465, -58.42293056
Uso
Culto Católico
Diócesis Arquidiócesis de Buenos Aires
Orden Salesianos de Don Bosco
Vicario parroquial Roque Cella, S.D.B.
Sacerdote Vicente Ricchetti, S.D.B.
Arquitectura
Construcción (1900-1910)
Fundador José Vespignani S.D.B., inspector salesiano de la Argentina, fue el inspirador y promotor del templo. El Arq. Ernesto Vespignani SDB planificó y ejecutó la obra.
Estilo arquitectónico ecléctico, combinación de neorrománico lombardo y bizantino, entre otros.
Superficie 1 800
Web de la Basílica María Auxiliadora y San Carlos

La Basílica María Auxiliadora y San Carlos es un templo monumental erigido por la orden salesiana en la ciudad de Buenos Aires. También conocida popularmente como Basílica de María Auxiliadora, se construyó entre los años 1900 y 1910 y constituye la obra arquitectónica de mayor envergadura realizada por los salesianos de Don Bosco en la Argentina.

El 24 de junio de 1900, el internuncio apostólico ante el gobierno argentino Mons. Antonio Sabatucci bendijo la piedra fundamental del templo por delegación del papa León XIII, quien manifestaba así su consustanciación con la obra de Don Bosco. Por su parte, el presidente de la Nación Argentina Julio Argentino Roca y Teodelina Fernández de Alvear oficiaron de padrinos. A instancias del sacerdote salesiano José Vespignani, la construcción se desarrolló bajo la conducción de su hermano Ernesto Vespignani, un reconocido arquitecto italiano que arribó a Buenos Aires el 4 de febrero de 1901.

De porte monumental y acústica notable, con mezcla de elementos arquitectónicos entre los que sobresalen los del estilo neorrománico lombardo, la basílica cuenta con una cúpula coronada por una linterna que sostiene una imagen de María Auxiliadora de cinco metros de altura. En el frente, la torre campanario de la basílica continúa en un chapitel que remata a 64 m de altura con una cruz, punto sobresaliente del barrio durante varias décadas. El interior presenta tres niveles: la cripta con 16 altares, el templo medio, y el templo superior al que se accede desde el mismo interior por dos escalinatas ubicadas a ambos lados del altar mayor. El templo medio o planta central, con sus altares laterales, y el templo superior conformado por sendas galerías fueron consagrados e inaugurados el 1 de mayo de 1910. El nivel superior remata en el «camarín de la Virgen», el cual alberga una imagen de María Auxiliadora que es motivo de especial devoción por parte de los fieles católicos. El 23 de marzo de 1903, los salesianos de la Argentina lograron que se les confíara esa figura de María Auxiliadora bendecida por san Juan Bosco en la década de 1880, y Vespignani la trasladó de París a Buenos Aires en 1904. La misma fue entronizada en su lugar definitivo el 24 de mayo de 1910, en la víspera del centenario de la Revolución de Mayo, y constituye la máxima expresión de la espiritualidad salesiana del templo.

El 20 de julio de 1915 tuvo lugar la agregación del templo a la Basílica de San Pedro de Roma y el 7 de diciembre de 1924 su agregación a la Basílica de Santa María la Mayor de Roma. El templo fue elevado a la dignidad de basílica menor el 12 de junio de 1942 por el papa Pío XII, a través del breve Bonaerense templum.[1]​ Su titular es san Carlos Borromeo, pero el 15 de abril de 1953, la Santa Sede declaró a María Auxiliadora «cotitular» de la Basílica, «debiendo ocupar este título el primer lugar».[2]​ Finalmente, el 24 de mayo de 1956, la imagen de María Auxiliadora ubicada en el camarín recibió la coronación pontificia.

Entre los elementos valiosos que la basílica alberga en su espacioso y fastuosamente decorado interior se encuentra un órgano «Carlo Vegezzi Bossi» (Italia, 1910), considerado entre los más distinguidos de Buenos Aires. Ese instrumento fue inaugurado por el virtuoso Luis Ochoa en 1911, en presencia del compositor italiano Pietro Mascagni.

Desde el punto de vista cultural, el templo constituye uno de los elementos históricos característicos de Almagro, razón por la cual integra el centro del emblema propio de ese barrio porteño. En 2006, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires declaró a la basílica de «interés histórico y cultural».[3]​ Desde el punto de vista religioso, la basílica es la expresión edilicia por antonomasia de la espiritualidad de Don Bosco en la Argentina, concebida como parte del complejo conformado además por el Colegio Pío IX, el Colegio y oratorio San Francisco de Sales, y el Instituto María Auxiliadora. Personalidades notables forman parte de la historia de la antigua iglesia parroquial previa a la construcción de la basílica: siendo niño y según la tesis francesista, Carlos Gardel habría cantado en su coro en 1901 junto con Ceferino Namuncurá, quien ya había recibido allí la confirmación el 5 de noviembre de 1899.[4]​ En la basílica ya construida, Jorge Mario Bergoglio, luego papa Francisco, fue bautizado en la Navidad de 1936 y, ya como arzobispo de Buenos Aires, presidió las celebraciones litúrgicas en varias oportunidades.[5]

Historia[editar]

Antecedentes: la capilla y la iglesia[editar]

El primer antecedente de la actual basílica fue una capilla dedicada a san Carlos Borromeo, construida a principios del siglo XIX por el terrateniente portugués Don Carlos Dos Santos Valente. Los bienes de este rico comerciante incluían una quinta que se extendía hasta las actuales calles Virrey Liniers y Billinghurst, y las avenidas Díaz Vélez, Medrano, Castro Barros e Hipólito Yrigoyen, donde se ubicaba la capilla mencionada.[6]​ En 1809, la quinta fue comprada por Juan Bautista Ferreyra y, embargada en 1812, quedó en manos de Miguel Marín, un vecino de la zona.[7]

Antigua Iglesia parroquial de San Carlos Borromeo, cuya edificación finalizó en 1874.

En 1834 y a efectos de reemplazar el Camino Real de Oeste, el gobierno de Juan Manuel de Rosas dispuso la apertura de un camino recto que atravesó el centro de la que fuera la quinta de don Carlos Dos Santos Valente. Como consecuencia de la apertura de ese camino la mencionada quinta quedó dividida en dos: la parte sur fue comprada el 29 de agosto de 1838 por Miguel Ángel Rodríquez, en tanto que el 28 de septiembre de 1839 el acaudalado criollo Julián de Almagro adquirió la parte norte. La mayoría de los historiadores sostiene que de su apellido se habría originado el nombre del barrio de Almagro.[8][9]​ Por entonces, la zona era eminentemente rural. En ella se encontraban tambos y almacenes, que alternaban con quintas de árboles frutales, terrenos de labranza, alfalfares y algunos hornos de ladrillos.[10]

Hacia 1870, la actual calle Quintino Bocayuva de la ciudad de Buenos Aires –en cuya esquina con la avenida Hipólito Yrigoyen se construiría la basílica– se denominaba «Estebarena» en razón del apellido de los dueños del lugar. El 8 de junio de 1871, un grupo de veinticinco vecinos designó la primera comisión iniciadora de la «Sociedad Progresista de la Villa de San Carlos». El 29 de junio se aceptó el terreno donado por don Martín Estebarena para la construcción de una iglesia, cuya escritura a favor de la sociedad se realizó el 15 de marzo de 1872.[11]

El 14 de febrero, los vecinos solicitaron al arzobispo León Federico Aneiros el permiso de edificación de una iglesia en la Villa San Carlos. El 29 de septiembre de 1873, los terrenos donados pasaron a propiedad de la Iglesia,[11]​ y en 1874 finalizó la construcción del aquel primer templo, cuyo expediente de fundación data del 18 al 25 de marzo.[12]

Los salesianos[editar]

Juan Bosco en 1887. A inspiración suya, los salesianos iniciaron su misión en la Argentina en 1875.
Primer anteproyecto salesiano de fines del siglo XIX, que mantenía la primera Iglesia de San Carlos, a la que se sumaba la Escuela de Artes y Oficios, antecedente del actual Colegio Pío IX.

El 14 de diciembre de 1875, los salesianos llegaron a la Argentina provenientes de Génova. Se trataba de la primera misión salesiana realizada fuera de Italia, emprendida a instancias de Juan Bosco, rector mayor de la congregación, y apoyada por el propio Pío IX. Se considera que aquella idea de Don Bosco llevada a la práctica terminó por constituir uno de los acontecimientos de mayor impacto en la historia eclesiástica argentina.[13]

El gobierno central había sugerido la instalación de un taller-escuela de artes y oficios, que ni el sector público ni las instituciones privadas habían podido abrir hasta el momento. El 27 de abril de 1876 se concretó un acuerdo entre el presbítero salesiano Dr. Juan Cagliero y el Dr. Eduardo Carranza y Viamont, presidente de las Conferencias Vicentinas, para fundar la Escuela de Artes y Oficios. Así, los salesianos llevaron adelante ese proyecto al habilitar un local en las actuales calles Tacuarí y Av. San Juan, que funcionó durante 1977 y 1978.[14]​ Con la creación de la Parroquia de San Carlos Borromeo, el taller-escuela se trasladó a su emplazamiento definitivo para convertirse en el primero en su tipo en Argentina.[15][16]​ Contaba con secciones de carpintería, zapatería, sastrería, encuadernación e imprenta, y poco después de herrería. Su importancia daría lugar a un cambio en la identidad de la calle «Estebarena», que sería rebautizada con el nombre «Artes y Oficios» hacia 1895.[17]​ Recién por resolución del 12 de julio de 1912 la calle adquiriría su nombre actual, «Quintino Bocayuva».[18]​ Años más tarde, la Escuela de Artes y Oficios tendría un papel destacado en la construcción de la basílica, ya que allí se realizaría la mayor parte de las esculturas y objetos decorativos que la adornaron. Ese taller-escuela fue el embrión del actual Colegio Pío IX de Almagro.

En 1878, y luego de varias tratativas, los padres salesianos se hicieron cargo de la Iglesia de San Carlos mediante un convenio firmado el 29 de enero, en la festividad de Francisco de Sales, figura muy apreciada por la congregación. El 8 de mayo de 1878 tuvo lugar la erección canónica de la Parroquia San Carlos Borromeo, durante el arzobispado de León Federico Aneiros.[19]​ Su primer párroco fue Esteban Bourlot SDB.[20]​ En 1879, Bourlot sería destinado a la parroquia San Juan Evangelista del barrio de La Boca. Por la obra que desarrolló allí,[21]​ se lo conoció como «el apóstol de la boca del Riachuelo».[22]

José y Ernesto Vespignani: el ideólogo y el constructor[editar]

Con el tercer viaje de misioneros salesianos a la Argentina (1877) llegó José Vespignani (1854-1932), un sacerdote nacido en Lugo (Italia) el 2 de enero de 1854, a quien el propio Don Bosco le había sugerido que aprendería con ellos a fundar y mantener colegios «para irse luego [...] a hacer lo mismo».[23]​ En Argentina fue asignado primero a la Iglesia Mater Misericordiae y luego al Colegio Pío IX de Almagro, donde llegó a ejercer la dirección en 1894. A partir de 1895 fue designado inspector salesiano de Argentina, cargo que ocupó durante 27 años.[24]​ Fue José Vespignani quien gestionó ante los padres superiores de Italia la venida de su hermano Ernesto para que se hiciera cargo de las obras arquitectónicas salesianas en la Argentina.

Ernesto Vespignani (1861-1925)[25]​ había estudiado dibujo (disegno) en la Academia Albertina de Bellas Artes de Turín (Accademia Albertina di Belle Arti di Torino) con Camillo Boito como profesor. Se graduó en 1879 y se ordenó sacerdote salesiano diez años después. Fue responsable de la fundación de la Oficina Técnica Central de Arquitectura Salesiana, considerada verdadera escuela de arte.[26]

El 1 de abril de 1899, José Vespignani anunció la construcción de un nuevo templo como homenaje «de fin y principio de siglo» al Sagrado Corazón de Jesús y María Auxiliadora.[27]​ Desde Buenos Aires, José solicitó a su hermano Ernesto que proyectara el templo de San Carlos.[28]​ En efecto, «...lo reducido de la antigua iglesia San Carlos y la necesidad de ofrecer comodidad a la población siempre creciente del extenso barrio de Almagro, hizo nacer el deseo de tener un espacioso y hermoso templo».[29]

El proyecto se presentó en el II Congreso de Cooperadores Salesianos, realizado entre el 19 y el 21 de noviembre de 1900, con motivo de cumplirse el 25º aniversario de las misiones argentinas.[30]

Proyecto de la cripta (imagen de la izquierda), del templo medio (imagen central) y del templo superior (imagen de la derecha), todos diseñados por el arquitecto Ernesto Vespignani en su oficina.

Cuando Ernesto Vespignani viajó a la Argentina en 1901, trasladó con él su biblioteca para reproducir en Buenos Aires aquella oficina, en la que actuó como director. Ya en Italia había iniciado el proyecto del nuevo templo de San Carlos Borromeo, que él tituló en sus planos Nuova Chiesa Parrocchiale in Almagro - Buenos Aires (Nueva iglesia parroquial en Almagro - Buenos Aires) en tanto que en Argentina estaban dadas las condiciones para su concreción.

La obra[editar]

En su localización definitiva, el templo se ubicó en uno de los extremos del complejo salesiano, en la esquina conformada por la Avda. Hipólito Yrigoyen y la calle Quintino Bocayuva.

Inicio[editar]

El presidente Julio A. Roca y el papa León XIII

El 24 de junio de 1900, se dio inicio oficial a la obra con la colocación de la piedra fundamental en una celebración presidida por Juan Cagliero.[31]​ El papa León XIII, muy consustanciado con la obra de Don Bosco, delegó en el internuncio Mons. Antonio Sabatucci la bendición de la piedra fundamental del nuevo templo, en tanto que el presidente argentino Julio Argentino Roca y Teodelina Fernández de Alvear aceptaron ser los padrinos.[31]​ Este fue uno de los primeros actos conjuntos, luego de la recomposición de las relaciones diplomáticas entre la Argentina y la Santa Sede.[32]​ En efecto, León XIII había acreditado poco tiempo antes a Mons. Antonio Sabatucci como nuncio interapostólico ante el gobierno argentino, y el arzobispo presentó sus credenciales y fue reconocido en dicho carácter el 23 de mayo de 1900, un mes antes de la colocación de la piedra fundamental del templo.[33]​ A partir de entonces, las relaciones diplomáticas se profundizaron en el mismo sentido.

Fondos para la obra[editar]

Entre 1885 y 1901, la congregación salesiana adquirió diferentes terrenos sobre la actual calle Quintino Bocayuva que posibilitaron la construcción del templo definitivo.[34]​ Además se generaron diferentes campañas de recolección de fondos en toda la Argentina para construir el templo, que hacían posible la colaboración de personas de diverso poder adquisitivo.[35]

Desarrollo[editar]

Ya en 1902 se inauguró parcialmente la cripta o templo inferior, ubicado en el subsuelo, que se dedicaría al culto de los difuntos. El 1 de mayo de 1910 se consagró e inauguró el templo medio y el templo superior del altar del Sagrado Corazón de Jesús. El 24 de mayo de ese año, en coincidencia con la solemnidad litúrgica de María Auxiliadora, el templo abrió sus puertas a los fieles.[36]​ La edificación y ornamentación del templo se desarrolló en menos de 10 años, lo que se considera un plazo razonable en función de su magnitud arquitectónica y la profusión artística que la acompaña.[37]

Diferentes etapas en la construcción del templo: en la imagen superior, la construcción de la cripta; en la imagen intermedia, la construcción de las bóvedas y contrafuertes vista desde la misma edificación; en la imagen inferior, una vista externa general de la construcción.

Ernesto Vespignani asoció su obra para la sociedad salesiana con un lenguaje arquitectónico específico, que había iniciado durante la construcción de la Capilla de San Francisco del Colegio de Valsalice, en las afueras de Turín, y el teatro del oratorio de Valdocco en que estilizó la austeridad del estilo románico lombardo, ejemplificado en la Basílica de San Ambrosio de Milán. Para una congregación joven y en expansión como lo era la salesiana de principios del siglo XX, Vespignani buscaba transmitir en su arquitectura expresiones de espiritualidad y fortaleza, y que a su vez llevara implícita la idea de nacionalidad. Así, él interpretó que el estilo románico lombardo era aquél que mejor expresaba lo que deseaba comunicar.[38]

Arquitectura[editar]

De entre las obras del Arq. Vespignani, se considera que la Basílica María Auxiliadora y San Carlos es la más consumada y de proporciones más amplias.[39]​ En ella se combinan diferentes estilos, si bien su base es el estilo neorrománico lombardo, tal como él mismo lo señaló:

El templo es de estilo románico; no es éste sino el desarrollo de las antiguas formas romano-cristianas (...) especialmente en la Lombardía, por cuya razón tomó también el apelativo de lombardo. Nos pareció conveniente dicho estilo porque está más en armonía con la antigua advocación del Templo que está confirmada en el nuevo, y dedicado como aquél a san Carlos, arzobispo de Milán; pero mucho más aún por ciertos rasgos característicos de este estilo que responden admirablemente a las particulares exigencias de un templo como éste en el que deben congregarse los fieles de la parroquia y los alumnos del colegio anexo, sin molestia recíproca, sino con mutua edificación.[30]

Ernesto Vespignani

Sin embargo, el templo es más bien característico de una arquitectura ecléctica,[40]​ ya que:

  1. el estilo románico tiene su representación en el arco de medio punto y en la planta del templo;
  2. el estilo lombardo se muestra en la decoración estriada;
  3. el estilo bizantino aparece en el contraste ornamental entre el interior y el exterior;
  4. el estilo barroco se pone de manifiesto en la profusión de ornamentos, color, formas y dorados;
  5. el estilo gótico se revela en la verticalidad transmitida por la esbeltez de las columnas y las ventanas con vitrales.[36]

Juan Antonio Lázara definió el estilo de la obra de Ernesto Vespignani en general y de la basílica en particular como «neorrománico ecléctico», representativo de una etapa de transición entre la ortodoxia neogótica y la ortodoxia románica.[41]

Fachada principal[editar]

Fachada de la basílica.
Torre campanario.

La fachada ostenta los rasgos esenciales de estilo románico con la inclinación en el frente en armonía con la del techo, las pilastras que se dividen en tres partes para indicar la repartición interna de las naves, rematándose con graciosos pináculos a manera de templete.

Aumenta la majestad de la fachada el campanario que se levanta en medio hasta alcanzar, con la extremidad superior de la cúspide, la altura de cincuenta metros desde el suelo sin que se confundan en lo más mínimo sus líneas generales.

En efecto, corren por todo el frente las características galerías que siguen la inclinación de las vertientes, estando éstos y otros ornamentos en armonía con todas las demás partes del edificio. Para facilitar el ingreso se abren tres puertas: una más ancha en el medio y sobre ornamentada de frontispicio que forma cuerpo de decoración con la gran ventana del centro, y dos puertas laterales más pequeñas, cada una sobre el eje de la nave respectiva.[30]
Ernesto Vespignani

Vespignani reiteró el uso del ladrillo a la vista en todas las envolventes exteriores, intercalado con el revoque sobre elementos, como las ornamentaciones o las pilastras adosadas. En la fachada principal reforzó la verticalidad de la torre central utilizando las pilastras con las que remató las esquinas de los tres cuerpos de distintas alturas que la componen.[42]​ A su vez se permitió ciertas licencias decorativas muy puntuales que se acercaron a la corriente anti-academicista de la arquitectura modernista,[43]​ centrada principalmente en el grupo escultórico del cuerpo principal y la marquesina ubicados por sobre la puerta de ingreso.[42]

Torre campanario[editar]

La torre campanario domina el ingreso principal a la basílica y otorga verticalidad a su frente. Constituye el eje de simetría del templo y se corresponde con buena parte de la fachada de la nave principal. Jerarquizada por la escalinata de entrada al templo, la base de la torre campanario se ubica sobre el pórtico del edificio con lo cual constituye el marco de acceso al interior de la basílica. Planificada en principio de unos 50 m de altura, terminó por alcanzar 64 m. Se integra así el carácter macizo de la fachada con la marcada verticalidad, combinación típica de las construcciones carolingias y románicas. Como señala Landoni, Vespignani hizo referencia a un «verticalismo gótico», enfatizado por elementos como la aguja de la torre, las columnas que recorren toda la altura y que, en el caso de la fachada principal, continúan desde el acceso al templo hasta el campanario y los ventanales alargados rematados en rosetones.[36]​ Los templetes de coronamiento –otro recurso típico del estilo románico– también enfatizan la línea vertical.[44][45]

Pantocrátor[editar]

En el frente del templo y por encima de la portada destaca el pantocrátor, elemento típico del arte bizantino también utilizado en el románico. Se trata de una imagen escultórica realizada en un bloque único de mármol blanco, tallada por el artista salesiano Quintín Piana en la antigua Escuela de Artes y Oficios, actual Colegio Pío IX.[36]​ En este grupo escultórico, Cristo se encuentra sentado, flanqueado por dos ángeles a sus pies. En lugar de mostrar la mano levantada como es típico en un pantocrátor, Cristo presenta los brazos sutilmente abiertos y las palmas de las manos visibles y dirigidas hacia abajo, en señal de acogida y bendición.

Niveles del templo[editar]

La basílica está constituida por dos espacios claramente diferenciados:

(1) la cripta, llamada también «templo inferior»,[46]​ situada por debajo de la superficie; y
(2) el templo propiamente dicho, ubicado por encima de ella.

A su vez, el templo presenta dos niveles, aunque espacialmente están unidos en una doble altura:

(a) el «templo medio» para albergar a los feligreses,[47]​ y
(b) las «galerías» superiores, tal el nombre que el arquitecto Vespignani le diera,[30]​ también llamadas «templo superior»,[36]​ o «tribunas» concebidas para ser utilizadas por el alumnado.[48]
Vista general del altar mayor del templo medio. Dos escalinatas de mármol permiten el acceso al templo superior, donde se encuentra el camarín de María Auxiliadora.

Con su concepción de los tres niveles, el arquitecto Vespignani simbolizó los tres estadios de la Iglesia: la Iglesia purgante se representa con la cripta; la Iglesia militante se simboliza con el templo medio o nave principal, mientras que la Iglesia triunfante tiene en las galerías superiores su representación. Estas expresiones metafóricas son una constante en la obra de Ernesto Vespignani, y su descifre es posible gracias a las memorias descriptivas de sus trabajos.[49]

Cripta[editar]

Al igual que el «templo medio», la cripta está constituida por una nave central y dos naves laterales, separadas entre sí por voluminosas columnas octogonales. La cripta se caracteriza por su carácter sobrio, despojado de ornamentación,[50]​ y por la horizontalidad de sus proporciones.[51]​ En el decir de su autor:

[...] tímida y como incierta en su principio, es necesario que vaya desarrollándose a medida que llega al Sancta sanctorum encerrando entre las curvas y las fajas bizantinas todo el simbolismo de las catacumbas, de modo que por él nos podemos también desde estos lejanos países, remontarnos a los tiempos de fe, caridad y candor de aquellos invictos campeones, [...] los mártires.[30]

Ernesto Vespignani

El punto de máxima relevancia viene dado por un baldaquino sostenido por cuatro columnas cilíndricas de granito pulido, debajo del cual se ubica el altar mayor de mármol de color beis. Bajo la mesa del altar se ubica en bajorrelieve una obra representativa del purgatorio, realizada por el artista turinés Sassi. De la misma forma que en el templo medio y el templo superior, las columnas se ornamentan con franjas estriadas y el cielorraso está pintado de color azul cerúleo.[36][52]

Templo medio y galerías superiores[editar]

Con sus 67 m de largo y 27 m de ancho, y una superficie aproximada de 1 800 , el templo propiamente dicho se construyó a una altura de 1,50 m por sobre el nivel del terreno. A él se accede mediante la escalinata principal. Su verticalidad,[53]​ su organización espacial amplia y su profusa decoración lo vuelven totalmente distinto en aspecto a la cripta, aunque la superficie que ocupa es prácticamente idéntica. Carece de la típica y simbólica planta en cruz latina; de hecho, el crucero casi no se percibe desde el interior y es poco marcado desde el exterior, a diferencia de las iglesias románicas de peregrinación, como la Catedral de Santiago de Compostela.[54]​ También está ausente el deambulatorio, reemplazado en cierta forma por las naves laterales.[55]​ En cambio, gana en importancia el recorrido longitudinal, más propio de las abadías.[56]

La planta presenta tres naves separadas espacialmente por pilares polistilos. A su vez las naves laterales dan lugar a las capillas adjuntas.[57]​ Existen dos altares frontales, con las imágenes de san Juan Bosco (nave lateral izquierda) y la Sagrada Familia (nave lateral derecha). En los ábsides de las capillas adjuntas se ubican altares dedicados a distintos santos y beatos (Carlos Borromeo, Artémides Zatti, Nuestra Señora del Rosario, Francisco de Sales, Teresa del Niño Jesús, y Domingo Savio y Laura Vicuña, representados éstos últimos caminando juntos), los que alternan con espacios destinados a la celebración del sacramento de la reconciliación. Las naves laterales son de menor altura y presentan decoración más sobria.[58]

Cúpula[editar]

Cúpula de perímetro octogonal, coronada por una linterna.

La cúpula, que cubre el presbiterio, tiene un perímetro octogonal,[59]​ y remata en una bóveda a 45 metros del suelo.[60]​ Allí se asienta una linterna que sustenta una imagen de María Auxiliadora de cinco metros de altura, bendecida el 18 de mayo de 1906.[61]

Hay en el templo una interesante secuencia espacial que se va dando desde los ritmados tramos de bóvedas de crucería de la nave central -que remata con dos púlpitos en el transepto a la altura de las tribunas laterales y que enmarcan el camarín de María Auxiliadora, continúa con la presencia de bóveda cupular de tambor octogonal que cubre el presbiterio y sube por dos escaleras laterales al altar inferior, por donde se accede a las tribunas y al altar mayor [...]. Aquí Vespignani no solamente retoma la esencia puramente formal del románico lombardo, sino que reinterpreta el recorrido peregrinal del medioevo adaptándolo al contexto. La profusión de decorado perfectamente estudiado, la utilización de la policromía y los dorados, las bóvedas pintadas, los vitrales y la cúpula octogonal, hacen que a esta obra ecléctica se la pueda asociar directamente con la románica Capilla Palatina de Aquisgrán.[62]

Pedro David Cufré

Camarín de la Virgen[editar]

Camarín de María Auxiliadora, foco espiritual de la basílica. La imagen fue bendecida personalmente por san Juan Bosco.
El acceso al camarín de la Virgen por las empinadas escalinatas simboliza para los creyentes un peregrinaje interior.
En las escalinatas que conducen al camarín de la Virgen se observan varias leyendas con dichos de san Juan Bosco.

El templo superior alberga el camarín de la Virgen, al que se accede desde el templo medio por dos empinadas escalinatas de mármol ubicadas a ambos lados del altar mayor, las cuales plantean en su recorrido un verdadero peregrinaje interior hacia el lugar que se considera centro de la espiritualidad salesiana del templo, la imagen de María Auxiliadora conocida popularmente como «la Virgen de don Bosco».[63]

[...] en el camarín [...] se centra el foco no solamente espacial, sino espiritual de la congregación, la presencia de la Virgen [...][42]

Pedro David Cufré

El 23 de marzo de 1903, se concedió a los salesianos de la Argentina la guarda de esa figura de María Auxiliadora,[64]​ que había sido bendecida por san Juan Bosco en Turín en 1885.[65]​ Vespignani la trasladó de París a Buenos Aires en 1904. Llegó a Buenos Aires en 1905 y se colocó provisoriamente en la cripta.[11]​ La misma fue entronizada en su lugar definitivo el 24 de mayo de 1910, en la festividad litúrgica de María Auxiliadora y en la víspera del centenario de la Revolución de Mayo y es hasta hoy motivo de veneración por parte de los fieles católicos. Finalmente, el 24 de mayo de 1956, la imagen de María Auxiliadora ubicada en el camarín recibió la coronación canónica pontificia.[66]

Ornamentación[editar]

En el altar principal, la imagen central de tamaño considerable es una estatua del Sagrado Corazón de Jesús. La misma se acompaña con un mural en el que se disponen las figuras de catorce santos —siete varones y siete mujeres— con las miradas enfocadas en su mayoría en la imagen principal, todos ellos vinculados con la devoción al corazón de Jesucristo.

La ornamentación del templo medio y de las galerías superiores es abundante en materiales y objetos de calidad. Ya el ingreso a la basílica permite apreciar un contraste manifiesto entre el exterior del edificio, sobrio y austero, y el interior con frondosa decoración.

Además de su función de sustentación, las columnas espigadas tienen un objetivo relevante desde el punto de vista de la organización y ornamentación del templo.[67]​ Con sus 15 metros de altura y sus capiteles románicos con motivos vegetales, las columnas constituyen la divisoria entre las naves. Además, las columnas son en buena medida responsables del espíritu festivo del ambiente, ya que están ataviadas de fajas horizontales en colores beige y rojo ladrillo. Ese predominio de rojos, junto con otros ornamentos dorados que presenta la basílica, le otorgan al conjunto del ambiente un carácter vivaz y alegre.

Escultura de ángel sosteniendo una pileta con agua bendita

Al igual que el bajorrelieve del altar de la cripta, el altar mayor del templo medio fue realizado por el escultor turinés Sassi. En el altar principal, la imagen central es una gran estatua del Sagrado Corazón de Jesús que se encuentra acompañada con un mural donde se disponen las figuras de santos —siete varones y siete mujeres— con las miradas enfocadas en su mayoría en la imagen principal, todos ellos vinculados de una forma y otra con la devoción al corazón de Jesucristo: son, desde la perifería hacia el centro, san Juan el Evangelista, san Longino, santo Tomás el Apóstol (arrodillado), san Bernardo de Claraval, san Francisco de Asís, san Francisco Solano y san Francisco de Sales, por una parte; y por otra, la beata Ángela de Foligno, santa Gertrudis de Helfta, santa Teresa de Jesús, santa Catalina de Siena, santa María Magdalena (arrodillada), santa Rosa de Lima y santa Margarita María Alacoque.[68]​ En 1906, Enrique Vespignani trasladó desde Italia buena parte de los mármoles que hoy revisten los muros y las bases de las columnas, como también aquellos en los que se esculpieron los ángeles portadores de las piletas de agua bendita. Los confesonarios en madera tallada complementan este ambiente fastuoso.

En las galerías o templo superior, el azul cerúleo estrellado de las bóvedas simboliza el cielo y los floreados arabescos a las diferentes virtudes. Las ventanas esbeltas, así como los ventanales del crucero y los de la cúpula, son vitrales con decoraciones policromas que destacan con la luz natural.[69]​ También destacan las arañas colgantes con tulipas de cristal de Murano.

Órgano[editar]

Órgano «Carlo Vegezzi Bossi» (Italia, 1910), visto desde el templo medio.

Entre los elementos valiosos que el templo presenta en sus galerías superiores se encuentra un órgano «Carlo Vegezzi Bossi» (Italia, 1910), considerado entre los más distinguidos de Buenos Aires.[70]​ Este instrumento de teclado toma su nombre del célebre organero italiano (1858–1927), máximo exponente de una dinastía familiar constructora de órganos que se iniciara en el siglo XVI, y que se hiciera célebre por sus instrumentos sinfónicos románticos.[71][Nota 1]​ Este hermoso instrumento italiano combina la clásica tradición ripiena con los elementos orquestales románticos desarrolladas por Vegezzi Bossi.[72]​El sistema original se accionaba de forma neumática. Este instrumento fue inaugurado por el virtuoso Luis V. Ochoa el 11 de mayo de 1911,[73]​ en presencia del compositor italiano Pietro Mascagni.[72]​ El órgano era originalmente de accionamiento neumático. En 1990 se efectuó una reforma a cargo de Amadini-Weinhold (Buenos Aires, Argentina) en la que se procedió a la electrificación del instrumento, que contaría a partir de entonces con comando electrónico y nueva consola. La consola original, hoy desconectada, se conserva en la galería superior derecha del templo.[74]​ En la cúpula del templo, a 50 m del coro, se halla el órgano de eco,[Nota 2]​ cuyo accionamiento es eléctrico ya desde sus orígenes.[72]

Notas[editar]

  1. El primer órgano «Carlo Vegezzi Bossi» se encargó para la Capilla de la Sábana Santa ubicada en la Catedral de Turín. Construyó más de mil órganos con destino a Italia, al resto de Europa y a América Latina.
  2. El órgano de eco (Echoklavier) es una pequeña división, generalmente separada del instrumento principal, diseñada para lograr efectos de resonancia con un registro distinto (eco) hecho para tal fin. Está colocado dentro de una caja con celosías. De: Bennett, Roy (2003). Léxico de música. Madrid: Akal. p. 212. ISBN 84-460-1129-8. 

Referencias[editar]

  1. Pius PP. XII (20 de enero de 1942). «Templum in honorem Sancti Caroli in Civitate Bonaerensi Deo Dicatum Titulo ac Dignitate Basilicae Minoris Condecoratur». Acta Apostolicae Sedis. II (Typis Polyglottis Vaticanis). Annus XXXIV, vol. IX (I): 334-336. Consultado el 10 de diciembre de 2015. 
  2. Pomar, Alejandro (24 de mayo de 2013). «Heráldica en Argentina: Basílica de María Auxiliadora». Consultado el 22 de junio de 2013. 
  3. Agencia Argentina Católica Argentina (19 de mayo de 2014). «El cardenal Poli en la fiesta grande en honor de María Auxiliadora». Consultado el 2 de mayo de 2017. 
  4. Noriega, Néstor Alfredo (2007). Semblanza de Ceferino Namuncurá (2ª edición). Rosario, Argentina: Ediciones Didascalia. p. 6. ISBN 978-950-787-061-3. Consultado el 21 de diciembre de 2013. 
  5. Kidd, Natalia (20 de marzo de 2013). «El papa Francisco nació a la fe en la iglesia de Gardel». Agencia EFE—Diario Vasco. Consultado el 28 de marzo de 2013. 
  6. Landoni (2010). Los salesianos en Buenos Aires. La Basílica de San Carlos Borromeo en el barrio de Almagro «La quinta de Valente original tenía alrededor de diez y ocho hectáreas y estableció las edificaciones en las inmediaciones de las actuales arterias Hipólito Yrigoyen y Maza, donde hizo construir una capilla. Conocida con el nombre de su dueño, Don Carlos y demolida en 1860, fue el primer antecedente de lo que hoy es la parroquia de San Carlos.»
  7. Trueba, Carlos Manuel (1989). Almagro: el pasado que perdura. Cuadernos del águila, volumen 8. 77 páginas. Buenos Aires: Fundación Banco de Boston. 
  8. Llanes, Ricardo M. (1968). El barrio de Almagro. Cuadernos de Buenos Aires XXVII. Buenos Aires: Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. 
  9. Landoni (2010). Los salesianos en Buenos Aires. La Basílica de San Carlos Borromeo en el barrio de Almagro «Al abrirse el Camino Real (actual Av. Rivadavia) en 1836, la propiedad de Valente quedó subdividida en dos partes. Valente, en 1839, vendió la fracción norte de su quinta a Julián Almagro, hijo del malagueño Juan Almagro y de La Torre, asesor general del virreinato de Buenos Aires.»
  10. Landoni (2010). Los salesianos en Buenos Aires. La Basílica de San Carlos Borromeo en el barrio de Almagro «Dependía fundamentalmente del movimiento comercial y hacienda de los corrales y mataderos de Miserere. Estuvo poblada por inmigrantes vascos, aunque luego también llegaron los italianos. La zona adquirió mayor impulso y difusión a partir de 1857, con la instalación del ferrocarril del oeste para el que Julián Almagro donó las tierras de las vías y la estación. El barrio se integró además con las quintas de Lorea, Lezica y Lucchi, ubicadas al sur del Camino Real (del Oeste).»
  11. a b c Casa Salesiana Pío IX (ed.). «Museo Pío IX - Historia». Consultado el 1 de marzo de 2013. 
  12. Landoni (2010). Los salesianos en Buenos Aires. La Basílica de San Carlos Borromeo en el barrio de Almagro«La iglesia de San Carlos, había sido erigida en terrenos donados por los hermanos Francisco, Fermín y Martín Estebarena, en el año 1872 a la Sociedad Progresista de Almagro. Se había levantado en la mitad de la cuadra de la actual calle Quintino Bocayuva, frente al pasaje San Carlos. Dado que ni los padres bayoneses ni los capuchinos, habían aceptado las responsabilidades por este templo, debieron hacerse cargo unos capellanes dependientes de la parroquia de San José de Flores, pero la Curia eclesiástica consideraba necesaria la instalación de una orden religiosa, con la Iglesia como parroquia.»
  13. Bruno (1981). Los Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora en Argentina, p. 39 «La llegada de los hijos e hijas de San Juan Bosco fue uno de los acontecimientos más salientes de la historia eclesiástica del país».
  14. Landoni (2010). Los salesianos en Buenos Aires. La Basílica de San Carlos Borromeo en el barrio de Almagro «Una vez instalados allí, los sacerdotes decidieron que para una mejor continuidad de sus objetivos educativos, sería conveniente integrar a los grupos de estudiantes de Mater Misericordiae y de la escuela de la calle Tacuarí en un solo edificio, para lo que la congregación evaluó varias alternativas: (1) Aceptar la oferta por la capilla de Nuestra Señora de Sión próxima a plaza Miserere, de propiedad de la Señora de Lacroze. Esta propuesta no era atractiva porque tenía excesivas obligaciones respecto de misas perpetuas, por lo que la congregación la descartó. (2) Comprar casas vecinas a la Iglesia Mater Misericordiae. Era intención comprar terrenos aledaños a esta última, los cuales resultaban muy costosos y también se desestimó este proyecto. (3) Aceptar el ofrecimiento de la Sociedad Progresista de Almagro, de una iglesia ya existente en el barrio de nombre San Carlos, a lo que se agregaba el ofrecimiento de casa y terrenos contiguos, propuesta que finalmente la congregación aceptó. »
  15. Casa Salesiana Pío IX. «Directores del Pío IX». Consultado el 1 de marzo de 2013. 
  16. Casa Salesiana Pío IX (ed.). «Museo Pío IX - Historia». Consultado el 1 de marzo de 2013.  «El 4 de julio de 1888, en uno de sus mensajes al Congreso de la Nación, el presidente de la República, Dr. Miguel Juárez Celman, afirmaba: "El Colegio Pío IX es la única Escuela de Artes y Oficios existente en el país [...]"»
  17. Béccar Varela, Adrián; Udaondo, Enrique (1910). Plazas y calles de Buenos Aires; significación histórica de sus nombres. Buenos Aires: Talleres Gráficos de la Penitenciaría Nacional. 
  18. Piñeiro, Alberto Gabriel (2003). Las calles de Buenos Aires. Sus nombres desde la fundación hasta nuestros días. Buenos Aires: Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires. pp. 12, 38, 111 y 308. ISBN 987-21092-0-6. Consultado el 1 de marzo de 2013. 
  19. Arzobispado de Buenos Aires. «Parroquias por erección canónica». Fuente: Anuario Eclesiástico–Arquidiócesis Metropolitana de Buenos Aires, primada de la República Argentina, pág.172 y 174. Consultado el 12 de marzo de 2016. 
  20. Vanzini, Marcos Gabriel (2005). El plan evangelizador de Don Bosco según "Las memorias de las misiones de la Patagonia, desde el año 1887 a 1917" del R.P. Bernardo Vacchina, SDB. Documentario Patagónico, Volumen 8. Argentina: Instituto Superior Juan XXIII. pp. 22 y 207. Consultado el 18 de diciembre de 2013. 
  21. Academia Nacional de la Historia, ed. (1987). Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Volumen 60. Buenos Aires. p. 59. Consultado el 18 de diciembre de 2013. 
  22. Vanzini, Marcos Gabriel (2011). Historias curiosas de templos de Buenos Aires (2ª edición). Buenos Aires: Dirección General de Cultos, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. p. 52. ISBN 978-987-673-005-1. Consultado el 18 de diciembre de 2013. 
  23. Wast, Hugo (2002). Don Bosco y su tiempo (5ª ed edición). Madrid: Ediciones Palabra. p. 414. ISBN 84-8239-646-3. Consultado el 1 de marzo de 2013. 
  24. Massa, Lorenzo (1943). Vida del reverendo padre José Vespignani. 889 páginas. Sociedad editora internacional. 
  25. Para más información sobre el arquitecto Ernesto Vespignani, ver: Gil Cazasa, Carlos; Wilchepol, Silvia Nora (1992). «Vespignani, Ernesto». En Liernur, Jorge (director); Aliata, Fernando (director operativo). Diccionario Histórico de Arquitectura, Hábitat y Urbanismo en la Argentina. 425 páginas. Buenos Aires: Sociedad Central de Arquitectos. ISBN 978-950-290-071-1. 
  26. Cufré (2009). Ernesto Vespignani y Augusto Ferrari. Aportes a la arquitectura religiosa argentina, p. 312 Cita de Bonetti, Valentín (5 de febrero de 1925). Carta mortuoria del padre Ernesto Vespignani, Buenos Aires: Archivo de la Inspectoría Salesiana de Buenos Aires: «[...] en ella, además de formarse el buen gusto de los artistas, se caracterizaron los tipos variados de las construcciones salesianas».
  27. Vanzini (2011). Historias curiosas de templos de Buenos Aires, p. 18
  28. Cufré (2009). Ernesto Vespignani y Augusto Ferrari. Aportes a la arquitectura religiosa argentina, p. 312
  29. López (1996). María Auxiliadora, breve historia de la basílica de María Auxiliadora de Almagro en Buenos Aires, p. 3
  30. a b c d e Vespignani, Ernesto (1902). «Descripción del nuevo templo de San Carlos». Actas del segundo Congreso de Cooperadores Salesianos. 242 páginas. Buenos Aires, 19-21 de noviembre de 1900: Escuela Tipografica Salesiana del Colegio Pío IX de Artes y Oficios. 
  31. a b AICA (12 de mayo de 2010). «Festejos por el centenario de la basílica María Auxiliadora». Consultado el 1 de marzo de 2013. 
  32. Armillotta, Giovanni (2007). «L’Argentina ed il Vaticano dall’indipendenza del Paese andino alla vigilia del pontificato di Giovanni Paolo II». Relaciones Internacionales (33): 1-22. Consultado el 1 de marzo de 2013.  Durante la primera presidencia de Julio A. Roca, con motivo de un proyecto de ley presentado por la mayoría liberal del Congreso que propugnaba la educación laica y obligatoria en las escuelas públicas, se produjo uno de los debates más intensos y de largo alcance en la Historia argentina en torno a la enseñanza religiosa, a la escuela mixta y al control del Estado sobre la educación. Finalmente, en la Ley de Educación Común N° 1420 aprobada el 8 de julio de 1884, la instrucción religiosa quedó en calidad de optativa, con autorización de los padres, y dictada fuera del horario escolar. Esto generó resistencia por parte de los prelados argentinos y terminó por afectar negativamente las relaciones con la Santa Sede. El 14 de octubre de 1884, se produjo la ruptura de relaciones diplomáticas entre la Argentina y la Santa Sede a través de una nota que envió el canciller Francisco J. Ortiz al delegado apostólico, arzobispo Luigi Matera. La recomposición de las relaciones diplomáticas tuvo lugar durante la segunda presidencia de Roca: Amancio Alcorta, canciller argentino, encomendó a Carlos Calvo, ministro en Francia y Bélgica, algunas gestiones confidenciales ante el papa León XIII que resultaron exitosas. Como consecuencia, por decreto del 10 de junio de 1899, la representación argentina se extendió a la Santa Sede y el ministro Calvo presentó sus credenciales ante el Sumo Pontífice el 29 de noviembre de dicho año.
  33. Departamento de Relaciones Exteriores y Culto (1900). «Anexo III: Reconocimiento de monseñor Antonio Sabatucci como internuncio apostólico cerca del gobierno argentino». República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores. Buenos Aires, 23 de mayo de 1900. p. 11. 
  34. Casa Salesiana Pío IX (ed.). «Museo Pío IX - Historia». Consultado el 1 de marzo de 2013.  «1885: 26 de junio, la Congregación Salesiana, adquiere un terreno: el contiguo a la iglesia, a la derecha (actualmente nuevo templo parroquial) sobre la actual Quintino Bocayuva. 1901: 27 de julio, la congregación adquiere un terreno frente a la actual calle Q. Bocayuva y a la derecha de la antigua iglesia.»
  35. Vanzini (2011). Historias curiosas de templos de Buenos Aires, p. 19 «La movilización de voluntades que se dio en todo el país [...] generó distintos tipos de campañas de recolección de fondos, como por ejemplo las planillas del "metro cúbico" cuyo valor final era de $ 15 divididos en 15 casillas de $ 1, que a su vez se dividía en 10 de $ 0.1, de esa manera hasta el más pobre pudo colaborar.»
  36. a b c d e f Landoni (2010). Los salesianos en Buenos Aires. La Basílica de San Carlos Borromeo en el barrio de Almagro
  37. Landoni (2010). Los salesianos en Buenos Aires. La Basílica de San Carlos Borromeo en el barrio de Almagro «La obra finalizó en menos de 10 años, tiempo más que justo si se considera la envergadura de la obra y la profusión de escultura, plástica y decoración interior.»
  38. Cufré (2009). Ernesto Vespignani y Augusto Ferrari. Aportes a la arquitectura religiosa argentina, p. 311 «Es por eso que encuentra en el románico lombardo, al cual a lo largo de su producción le dará un toque personal, el estilo que expresa claramente estas ideas que intentaría transmitir.»
  39. Cufré (2009). Ernesto Vespignani y Augusto Ferrari. Aportes a la arquitectura religiosa argentina, p. 312 «Es la obra más acabada y de mayor escala del arquitecto salesiano [...]»
  40. Cufré (2009). Ernesto Vespignani y Augusto Ferrari. Aportes a la arquitectura religiosa argentina, p. 314 «[...] esta obra ecléctica [...]»
  41. Lázara (2011). Las iglesias clonadas de Buenos Aires, p. 35: «El "Neorrománico ecléctico" está presente en toda la obra de autores como Ernesto Vespignani (San Carlos Borromeo, Santísimo Sacramento, San Juan Evangelista, etc.).» Según Lázara, el neorrománico ecléctico se extiende desde principios de siglo XX hasta mediados de la década de 1930 y está constituido por una serie de construcciones religiosas aún vinculadas al historicismo del siglo XIX. Estos templos adoptan expresiones estilísticas preponderantemente neorrománicas pero arrastran resabios ornamentales neobizantinos, neogóticos y neobarrocos de etapas anteriores y son entonces neorrománicas eclécticas por naturaleza.
  42. a b c Cufré (2009). Ernesto Vespignani y Augusto Ferrari. Aportes a la arquitectura religiosa argentina, p. 313
  43. Denominada en Italia Liberty o Floreale, era una corriente de renovación artística desarrollada a finales del siglo XIX y principios del siglo XX cuya intención era la de crear un arte nuevo, joven, libre y moderno, que representara una ruptura con los estilos dominantes en la época, tanto los de tradición academicista (el historicismo o el eclecticismo) como los rupturistas (realismo o impresionismo). En la estética nueva que se trató de crear predominaba la inspiración en la naturaleza a la vez que se incorporaban novedades derivadas de la revolución industrial, como el acero y el cristal, superando la estética pobre de la «arquitectura del hierro» de mediados del siglo XIX.
  44. López (1996). María Auxiliadora, breve historia de la basílica de María Auxiliadora de Almagro en Buenos Aires, p. 7
  45. Norberg-Schulz (1981). El significado de la arquitectura occidental, vol. 3, p. 146
  46. Landoni (2010). Los salesianos en Buenos Aires. La Basílica de San Carlos Borromeo en el barrio de Almagro «La cripta o templo inferior, destinada a la protección de los difuntos [...]»
  47. Landoni (2010). Los salesianos en Buenos Aires. La Basílica de San Carlos Borromeo en el barrio de Almagro «[...] El templo medio, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús.[...]»
  48. Cufré (2009). Ernesto Vespignani y Augusto Ferrari. Aportes a la arquitectura religiosa argentina, p. 312 «[...] el templo superior [...] a su vez está dividido en dos niveles, la nave principal para albergar a los feligreses y las tribunas –como en Valsalice- para el alumnado.»
  49. Cufré (2009). Ernesto Vespignani y Augusto Ferrari. Aportes a la arquitectura religiosa argentina, p. 312 «Vespignani hace una asociación simbólica a los tres estadios de la Iglesia [...] Las asociaciones metafóricas están siempre presentes en la obra del arquitecto [...]»
  50. Landoni (2010). Los salesianos en Buenos Aires. La Basílica de San Carlos Borromeo en el barrio de Almagro «Desde el punto de vista de la ornamentación, puede decirse que es un espacio sobrio y despojado.»
  51. Cufré (2009). Ernesto Vespignani y Augusto Ferrari. Aportes a la arquitectura religiosa argentina, p. 313 «[...] de proporciones muy ajustadas –por su escasa altura- [...]»
  52. Cufré (2009). Ernesto Vespignani y Augusto Ferrari. Aportes a la arquitectura religiosa argentina, p. 313 «[...] la cripta se acelera hacia el altar gracias a la repetición de las bóvedas rebajadas, los nervios fajones y el tratamiento en fajas horizontales de las pilastras. Los colores de las bóvedas azules y los arcos con la alternancia de fajas de colores –que repetirá en el templo superior y que ya había utilizado en Valsalice- resaltarán en este caso particular la sensación de penumbra propia de una catacumba.»
  53. Cufré (2009). Ernesto Vespignani y Augusto Ferrari. Aportes a la arquitectura religiosa argentina, p. 313 «Si en la Cripta se acentuaba la horizontalidad por las proporciones, en el templo superior es la verticalidad la que tiene el papel principal.»
  54. Barral i Altet, Xavier (2001). El románico: ciudades, catedrales y monasterios. Fotografías de Claude Huber y Anne Stierlin. Italia: Taschen. p. 63. ISBN 978-3-82281-279-2. 
  55. Cufré (2009). Ernesto Vespignani y Augusto Ferrari. Aportes a la arquitectura religiosa argentina, p. 311 «[...] dos naves laterales [...] hacen las veces de deambulatorio.»
  56. Norberg-Schulz (1981). El significado de la arquitectura occidental, vol. 3, p. 179
  57. Cufré (2009). Ernesto Vespignani y Augusto Ferrari. Aportes a la arquitectura religiosa argentina, p. 313 «Las naves laterales albergan los altares menores casi en penumbras.»
  58. Landoni (2010). Los salesianos en Buenos Aires. La Basílica de San Carlos Borromeo en el barrio de Almagro «[...] la decoración es menos abundante que en la nave principal. Son de menor altura que el resto [...]
  59. Cufré (2009). Ernesto Vespignani y Augusto Ferrari. Aportes a la arquitectura religiosa argentina, p. 312 [...] la presencia de bóveda cupular de tambor octogonal que cubre el presbiterio [...]».
  60. Landoni (2010). Los salesianos en Buenos Aires. La Basílica de San Carlos Borromeo en el barrio de Almagro «La cúpula, que se levanta sobre los cuatro pilares del crucero, posee un perímetro octogonal que remata en una bóveda a 45 metros del suelo.»
  61. Casa Salesiana Pío IX (ed.). «Museo Pío IX - Historia». Consultado el 1 de marzo de 2013.  «1906: 18 de mayo se bendice la estatua de María Auxiliadora de la Cúpula.»
  62. Cufré (2009). Ernesto Vespignani y Augusto Ferrari. Aportes a la arquitectura religiosa argentina, pp. 313-314
  63. Parise, Eduardo (28 de enero de 2013). «Almagro y su templo de arte divino». Diario Clarín. Consultado el 25 de junio de 2013. «La estatua (también conocida como "la virgen de Don Bosco") [...] está en el sector del "altar privilegiado", al que se accede por dos imponentes escaleras de mármol, a cada lado del altar mayor.» 
  64. Casa Salesiana Pío IX (ed.). «Museo Pío IX - Historia». Consultado el 26 de junio de 2013.  «1903: 23 de marzo, los salesianos de la Argentina adquieren la imagen de María Auxiliadora bendecida por Don Bosco.»
  65. Arquidiócesis de Buenos Aires (1985). Anuario eclesiástico. Buenos Aires: Ediciones AICA. p. 263. Consultado el 9 de diciembre de 2015. «[...] Principal imagen: María Auxiliadora (bendecida en 1885 por San Juan Bosco) [...]». 
  66. Casa Salesiana Pío IX (ed.). «Museo Pío IX - Historia». Consultado el 26 de junio de 2013.  «1956: El 24 de mayo se procede a la solemne coronación pontificia de la imagen de María Auxiliadora, bendecida por San Juan Bosco.»
  67. Landoni (2010). Los salesianos en Buenos Aires. La Basílica de San Carlos Borromeo en el barrio de Almagro «Las columnas esbeltas de 15 metros de altura con capiteles de follajes que dividen las naves juegan un papel importante desde el punto de vista ornamental.»
  68. Vanzini, Marcos Gabriel y colaboradores (2010). Basílica María Auxiliadora y San Carlos: 1910 - 24 de mayo - 2010. 88 páginas. Buenos Aires: Parroquia Basílica María Auxiliadora y San Carlos. ISBN 978-987-26298-0-9. 
  69. López (1996). María Auxiliadora, breve historia de la basílica de María Auxiliadora de Almagro en Buenos Aires, p. 11
  70. Juárez, Miguel Prisciliano (1996). Censo y estudio de los órganos de la República Argentina. 256 páginas. Buenos Aires: Conferencia Episcopal Argentina. ISBN 978-950-9325-73-9. 
  71. Kassel, Richard (2006). «Vegezzi Bossi». En Bush, Douglas E.; Kassel, Richard. The organ: an encyclopedia (en inglés). Nueva York, EE. UU.: Routledge, Taylor & Francis Group. pp. 602-603. ISBN 978-0-415-94174-7. 
  72. a b c Ferreyra, Rafael; Merello, David (16 de octubre de 2010). «Basílica de "María Auxiliadora y San Carlos". The church and organ history. Carlo Vegezzi Bossi, Italy, 1910.». Consultado el 30 de junio de 2013. 
  73. Casa Salesiana Pío IX (ed.). «Museo Pío IX - Historia». Consultado el 30 de junio de 2013.  «1911: El grandioso órgano Carlo Vegezzi-Bossi (Torino 1910), es inaugurado oficialmente el 11 de mayo por el maestro L.V. Ochoa.»
  74. Organsud, ed. (2007). «Órganos de Sudamérica: Basílica de San Carlos». Lima, Perú. Consultado el 30 de junio de 2013. 

Bibliografía[editar]

  • López, Juan Ignacio (1996). María Auxiliadora, breve historia de la basílica de María Auxiliadora de Almagro en Buenos Aires. Buenos Aires: Instituto Salesiano de Artes Gráficas. 
  • Norberg-Schulz, Christian (1981). El significado de la arquitectura occidental. Vol. 3: La arquitectura románica. La arquitectura gótica. Barcelona: Ediciones Summa. 

Enlaces externos[editar]

RV 589: Gloria in excelsis Deo
Et in terra pax hominibus
Et misericordia eius