Teresa de Lisieux

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Teresa del Niño Jesús
Teresa-de-Lisieux.jpg
Proclamada Doctora de la Iglesia el 19 de octubre de 1997 por el papa Juan Pablo II
Nombre Marie-Françoise Thérèse Martin
Nacimiento 2 de enero de 1873
Bandera de Francia Alençon, Francia
Fallecimiento 30 de septiembre de 1897
Bandera de Francia Lisieux, Francia
Venerada en Iglesia Católica
Beatificación 29 de abril, 1923 por Pío XI
Canonización 17 de mayo, 1925 por Pío XI
Festividad
Atributos es representada como religiosa carmelita, abrazando un crucifijo envuelto en rosas
[editar datos en Wikidata]

Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz o, simplemente, Santa Teresita (Alençon, 2 de enero de 1873 - Lisieux, 30 de septiembre de 1897) fue una carmelita descalza canonizada en 1925 y proclamada Doctora de la Iglesia el 19 de octubre de 1997.

Nacimiento y primeros años[editar]

María Francisca Teresa Martín Guérin nació en la calle Saint-Blaise de Alenzón, (en francés Alençon), Normandía, al noroeste de Francia, el 2 de enero de 1873. Sus padres, Luis Martin y María Celia Guérin, tuvieron 9 hijos de los cuales 4 murieron a temprana edad y solo sobrevivieron 5 niñas: María (1860-1940), Paulina (1861-1951), Leonie (1863-1941), Celine (1869-1959) y Teresa, siendo la menor. Todas ellas después abrazarían la vida religiosa.

Santa Teresita a la edad de 13 años.

Fue bautizada dos días después, el 4 de enero de 1873, en la Catedral de Nuestra Señora de Alençon. Sus padrinos fueron Paul Boul, hijo de un amigo de la familia, y su hermana mayor, María.

En marzo de ese año, a los dos meses de edad, estuvo a punto de morir y debió ser confiada a una enfermera, Rose Taillé, que ya había estado cuidando a dos hijos de la pareja Martin. Se mejoro rápidamente y creció en la campiña normanda, en la granja Semallé, a casi una distancia de ocho kilómetros. A su regreso a Alençon el 2 de abril de 1874, su familia la rodea el afecto. Su madre dice que "es de una inteligencia superior a Celina, pero mucho menos dulce, y sobre todo es de una obstinación casi invencible. Cuando ella dice que no, nada puede hacerla cambiar." Es juguetona y traviesa, Pero también es emocional y ya a menudo llora, Teresa siempre se refirió a este primer periodo de su vida como el más feliz.

El hogar de los esposos Martin era un verdadero jardín de virtudes y santidad. Amaban sinceramente a cada una de sus hijas, aunque no toleraban ninguna clase de mal comportamiento y lo corregían al instante. La fe cristiana era el sustento familiar. Cuando no estaban en la iglesia como familia, celebraban las fiestas religiosas y/o rezaban el rosario en casa como familia. Ya a su temprana edad asistía junto a su familia a misa cada mañana a las 5:30 de la mañana, en la familia Martin se adhieren estrictamente ayunando y orando al ritmo del año litúrgico. Los Martin también practicaban la caridad y le dan la bienvenida a algún pobre ocasionalmente a su mesa, visitaban a los enfermos y los ancianos. Las niñas crecieron viendo en sus padres dos grandes modelos de santidad.

Desde 1865 Celia Martin se queja de dolor en su interior. En diciembre 1876 un médico revela la gravedad de un “tumor fibroso”. Es demasiado tarde para intentar una operación. El 24 de febrero de 1877, Celia pierde su hermana Marie-Louise, que murió de tuberculosis en el Convento de la Visitación de Le Mans, con el nombre de la hermana Marie-Dositea. Después de su muerte, sus sufrimientos se agudizan, pero todo se lo esconde a su familia. En julio de 1877 Celia participa de una peregrinación al Santuario de Lourdes pidiendo la gracia de su curación, pero no recibe tal gracia.

Finalmente, Celia Martin muere el 28 de agosto de 1877 a causa de un cáncer de mama, cuando Teresa tenía apenas 4 años. En noviembre de 1877 Luis Martin decidió trasladar a la familia a la ciudad de Lisieux, donde residía la familia de su esposa, quienes le prometieron a Celia cuidar de sus hijas después de su muerte.

Traslado a Lisieux y segundo periodo de su vida[editar]

La familia Guerin los ayudo a instalarse en una casa rodeada de arbustos: los Buissonnets. Allí viviría Teresa los siguientes años hasta su entrada en el Carmelo de Lisieux.

Teresa sintió profundamente el cambio de atmósfera. Echa de menos a su madre aún más y sobre esto escribió: "Desde que mamá murió, mi alegría característica cambio completamente; yo que era tan viva, tan expansiva, me convertí en tímida y dulce, sensible al exceso”. A pesar del amor prodigado a su padre y a Paulina, a quien después de la muerte de su madre adopto como su "segunda madre ", la vida era austera en los Buissonnets y tendría en cuenta más tarde que este fue "el segundo período de su existencia, el más dolorosa de los tres".

A los siete años, en 1880, Teresa se confiesa por primera vez. En esta ocación ignora el miedo y los escrúpulos que ya tanto la fastidiaban, dice: "Desde que regresé de la confesión por todas las grandes fiestas ha sido un verdadero placer para mí cada vez que he ido”. El 13 de mayo de 1880, se hace presente en la primera comunión de Celina, que comparte con alegría:" Creo que he recibido grandes gracias de ese día y le considero uno de los más hermosos de mi vida". Ella está a la espera de recibir también la sagrada comunión y decide tomar ventaja de los tres años que le quedan para prepararse para el evento.

A los ocho años y medio, el 3 de octubre de 1881, Teresa entró en el colegio de las benedictinas en Lisieux. Ella regresa a su casa en la noche, ya que la casa de su familia se encuentra muy cerca. Recibir clases de Paulina y María le dio buenas bases y se puso rápidamente en la cabecera de la clase. Sin embargo, se encuentra con una vida en comunidad a la que no está acostumbrada. Es perseguida por las compañeras de más edad que tienen celos, ella llora y pero no se atreve a quejarse. No le gusta el recreo, tan ajetreado y ruidoso. Su maestra la describe como una estudiante obediente, tranquila y pacífica, a veces pensativa o incluso triste. Teresa dijo más tarde que estos cinco años fueron los más tristes de su vida, y ella encontró consuelo en la presencia de su "querida Celina".

Durante esta época desarrolla su gusto por la lectura, especialmente que cumpla con sus necesidades de calma. Historias caballerescas y apasionadas. También comienza a sentir una gran admiración por Juana de Arco. Ella piensa que ha nacido para una gloria oculta: “el Buen Dios me hizo comprender que si mi gloria no aparece a los ojos mortales, podría llegar a ser una gran santa!!!...

Durante el verano de 1882, cuando Teresa tiene nueve años, se entera por accidente del deseo de su hermana Paulina de convertirse en monja carmelita. La idea de perder a su segunda madre le causa gran tristeza y desesperación. Paulina, tratando de consolarla, le explica cómo es la vida dentro del Carmelo, Teresa entonces se siente llamada también al Carmelo. Después escribió: "Sentí que el Carmelo era el desierto donde Dios quería que yo me fuera a ocultar... me sentía tan fuertemente llamada que no había ninguna duda en mi corazón, no era un sueño de la infancia que se va lejos, era la certeza de una llamada divina; Yo quería ir al Carmelo, no por Paulina, solamente por Jesús... "

Un domingo, Teresa logra ir al Carmelo de Lisieux y entrevistarse con la Madre Superiora, María de Gonzaga, y le dijo, sin que Teresa lo haya nunca mencionado: "cuando vengas a vivir con nosotras, mi querida hija, os llamaréis Teresa del Niño Jesús", lo cual la Santa interpretó como "una delicadeza de mi amado Niño Jesús".[1] Pero aun así le dijo que no podían aceptar aspirantes menores de dieciséis años.

El lunes 02 de octubre de 1882, Paulina entra en el Carmelo de Lisieux, donde tomó el nombre de “Sor Inés de Jesús”. Fue un día aún más triste para Teresa, ella también ha vuelto a la escuela por un año más. No podía saltarse una clase, ya que venía en tercero, donde se hace la preparación para la Primera Comunión. La enseñanza religiosa será uno de los materiales importantes, uno en los que sobresale Teresa. La perspectiva de la comunión, como se esperaba, es un rayo de sol.

La extraña enfermedad y la sonrisa de la virgen[editar]

Cuando Teresa aún no había cumplido los 10 años, empezó a sufrir de unos temblores muy extraños y que sus familiares no podían explicar. En 1882 el médico Alphonse H. Notta diagnosticó la enfermedad de Teresita como una reacción a una frustración emocional con un ataque neurótico, sin duda causado por la partida de su hermana Paulina al monasterio carmelita de Lisieux el 2 de octubre de ese mismo año.

Última fotografía de la santa antes de ingresar al Carmelo de Lisieux a los 15 años.

Durante meses sufrió de dolores de cabeza y alucinaciones. Toda su familia estaba desesperada pensando que la muerte podría llegarle pronto, incluso su padre mandó a oficiar varias misas por su curación en el santuario de Nuestra Señora de las Victorias en París. No fue hasta el 13 de mayo de 1883 cuando Teresita fue curada milagrosamente en su lecho de enferma al contemplar cómo la imagen de la Virgen María, que le habían llevado a su habitación, le sonreía e irradiaba una bondad nunca antes vista, ella se decía: la Santísima Virgen me ha sonreído. ¡Qué feliz soy! Al instante recobró su buena salud y el apetito para alegría de su padre y hermanas.

El 8 de mayo de 1884, Teresa hizo su primera comunión en la iglesia de la abadía donde estudiaba. Ella lo describió así: Las palabras humanas no pueden expresar lo que yo sentí aquel sagrado día. Yo me sentía amada por Él, y le decía: “Te amo, te amo Jesús, y me consagro a ti para siempre”.

Uno de los episodios más recordados en su vida fue el de la gran conversión de la Navidad de 1886. Al llegar de la misa de Nochebuena, como era costumbre, corría para ver los zapaticos que ella dejaba allí para Papá Noel y descubrirlos llenos de juguetes pero los encontró vacíos. Su padre le dijo que subiese a cambiarse para cenar y algo fastidiado le dijo a Celine: Afortunadamente este es el último año en que suceden estas cosas.

Teresa, que subía las escaleras al oír estas palabras, quedó devastada y estalló en llanto, pero cuando su hermana fue a consolarla encontró a una chica totalmente diferente. Ella se levantó, se compuso el vestido y se secó las lágrimas, empezó a sacar los juguetes de los zapatos de manera muy agradecida, pero solo para complacer a su padre al que le gustaba oírla reír y celebrar por sus regalos, pero ella ya no era la misma.

Ella lo describe así: En esa noche de Navidad acababa de nacer otra Teresita. Jesús me transformó de tal manera que ni yo misma me conocía. Se refería al cambio de su personalidad, que pasó de ser muy sensible y consentida al de una chica muy madura y dispuesta del todo a comenzar su camino a la santidad.

Poco después de la “gran gracia de la Navidad”, oyó hablar de un hombre que había asesinado a tres mujeres en París, cuyo nombre era Enrique Pranzini. Teresa decidió adoptarlo como su primer hijo espiritual y ofreció sus sacrificios y varias misas, que mandó hacer con ayuda de su hermana Celine, para alcanzar de Dios la conversión de este pecador antes de su ejecución, o por lo menos algún signo de arrepentimiento. Pranzini había sido sentenciado a muerte y fue ejecutado el 31 de agosto de 1887, pero unos días después llegó a su casa el periódico católico La Croix (en español 'La Cruz') informando que, aunque Pranzini no quiso confesarse, antes de subir a la guillotina pidió un crucifijo para luego besarlo repetidas veces. Así, ella sintió que sus sacrificios y plegarias habían sido escuchadas.

Cuando contaba 14 años tomó ya la resolución de convertirse en religiosa, y el 26 de mayo de 1887 le pidió a su padre el permiso para ingresar al Carmelo de Lisieux. Su padre, muy conmovido y alegre, le dio su bendición para este proyecto.

Tuvo muchos inconvenientes para su entrada al convento. Esto llevó a Luis Martin y a Teresa a conversar con el padre superior, quien también se negó, de ahí con el obispo de su diócesis, que tampoco aceptó y finalmente decidió ir en persona - tenía 15 años - a hablar con el Sumo Pontífice a Roma, por aquel entonces León XIII, quien le recomendó obedecer las instrucciones de sus superiores.[2]

Finalmente le llegó el permiso solicitado al papa y el 9 de abril de 1888 fue recibida en el monasterio de las carmelitas descalzas de Lisieux, tres meses después de su petición al papa, por lo tanto con sólo 15 años de edad. En el monasterio ya estaban sus hermanas Paulina y María. Los primeros meses dentro del monasterio fueron duros, llenos de trabajos que nunca había realizado y que le costaban bastante hacer a la perfección, y ella les prohíbe a sus hermanas que le faciliten los trabajos o la ayuden de alguna manera. La madre superiora, que antes se había dado a conocer como amable y gentil, la trata muy fríamente, con bastantes exigencias y hasta con una que otra humillación, pero todo lo hace para formarle un carácter propio de la vida religiosa y que dejara a un lado cualquier rastro de orgullo y vanidad, lo cual ella se lo agradeció siempre.

Desde el 9 de abril de 1888 ejerció como postulante dentro del monasterio. A finales de octubre de ese mismo año, el capítulo provincial aprobó su toma de hábito. Aunque recibió la noticia con alegría, fue opacada un poco con la noticia de la recaída de salud de su padre. Finalmente, el 10 de enero de 1889, tomó los hábitos de la orden en la capilla del monasterio en presencia de su padre, hermanas y el resto de la familia.

Fotografía de la santa, tomada por su hermana Celina, en 1896.

En el transcurso de 1890, leyó las obras de San Juan de la Cruz, que se convirtió en su maestro espiritual, y el 8 de septiembre de ese año hizo su profesión religiosa, esta vez sin la presencia de su padre que se encontraba muy enfermo. El 12 de mayo de 1892, se encontró por última vez con su padre. El 24 de junio de ese mismo año su hermana Leonie ingresó por segunda y definitiva vez al monasterio de la visitación de Caen. Luis Martin murió el 29 de julio de 1894, y el 14 de septiembre de ese mismo año Celine ingresó al Carmelo de Lisieux.

En su vida dio gran valor a la oración y a los pequeños actos. Destacó sobre todo en su espiritualidad lo que ella llamaba "la pequeña vía" o "el pequeño caminito", que consiste en hacer hasta las cosas más pequeñas e insignificantes por amor a Dios, como si para él se hicieran, siempre ejercitándose en la humildad y la pequeñez. También la conocida "infancia espiritual", que proclama que hay que entregarse a los brazos de Dios como un niño, es decir, con gran inocencia, humildad, confianza en su misericordia y conocimiento de nuestra pobreza que nos lleva a solo estar completamente sostenidos por la gracia de Dios, tomando como base bíblica esa cita del evangelio: "El que se haga pequeño, como un niño, es el más grande en el reino de Dios" (Mt 18, 4).

Su doctrina habla de que son los sencillos actos, hechos con amor, el camino hacia la santificación: «La santidad no consiste en esta o la otra práctica, sino en una disposición del corazón que nos hace humildes y pequeños entre los brazos de Dios, conscientes de nuestra flaqueza y confiados hasta la audacia en su bondad de Padre».[cita requerida]

El centro de su espiritualidad fue la misericordia y el amor de Dios. Por encima de todo antepuso siempre la misericordia divina, ante la cual confía y nada hay que temer. Ante todo, Dios es Padre; y Jesús es su Hijo misericordioso. Escribió: "¡Oh Jesús!... estoy segura de que, si por un imposible, encontraras un alma más débil, más pequeña que la mía, te complacerías en colmarla de favores aún más grandes, si ella se abandona con entera confianza a tu misericordia infinita." (manuscrito "B").

En una carta del 17 de septiembre de 1896 a su hermana escribió la frase que resume el mensaje e ideario de Teresa, sus ideas y pensamientos más arraigados, el motor de su existencia: "La confianza, y nada más que la confianza, es la que debe conducirnos al amor de Dios". Se ha vinculado su espiritualidad con la de la santa contemporánea Faustina Kowalska (devoción a la Divina Misericordia).[cita requerida]

Urna que contiene en la parte inferior las reliquias de Santa Teresa en el monasterio carmelita de Lisieux.

Sufrió la prueba de la fe desde el 5 de abril de 1896 hasta su muerte, tras unos meses de terribles padecimientos. No se arredró ante el sufrimiento ni físico ni moral, que consideraba era el tesoro más valioso que podía ofrecer a Jesús y nos hace copartícipes de su gloriosa Pasión. Enferma de tuberculosis pulmonar, su estado de salud empeoró gravemente durante el último año. A lo largo de los dos últimos meses comenzó la etapa de grandes sufrimientos. Apenas podía respirar, pues sólo le quedaba medianamente servible medio pulmón, y después de dos días de penosa agonía murió a las 19:20 del 30 de septiembre de 1897. Sus últimas palabras fueron: "Oh, le amo...", mirando a su crucifijo; y un instante después: "¡Dios mío... os amo!"[3] Permaneciendo durante sus últimos instantes en una suerte de éxtasis, pudo erguirse levemente, su rostro recuperó el suave color que le era natural, un pequeño crucifijo en sus manos, la mirada dulcemente fijada cerca de una estatua de la Santísima Virgen que habían instalado enfrente de ella.

A sus funerales asistieron más personas que a la de cualquier otra carmelita fallecida antes de ella en ese mismo monasterio. Muchas personas pedían que las demás religiosas frotaran sus rosarios y objetos de devoción en el ataúd de la hermana Teresa. Fue sepultada el 4 de octubre de 1897, cuatro días después de fallecer, y según los testigos aún se encontraba rosada y flexible, como si acabase de morir.

Beatificación y canonización[editar]

Modelo del estandarte utilizado durante su Canonización en 1925.

Un año después de su muerte se publica la primera edición de sus escritos autobiográficos bajo el nombre de “Historia de un Alma”, tal cual se lo había prometido su hermana Paulina cuando Teresa estaba en la agonía. Poco después de esta publicación se desata en todas partes un “Huracán de Gloria” y miles de peregrinos empiezan a llegar a Lisieux para orar sobre la tumba de la pequeña carmelita. Pronto es necesario colocar rejas de hierro que protejan la tumba de los peregrinos que desean llevarse flores o tierra de su sepultura. El papa Pío X responde al clamor de miles de fieles que le piden se abra lo más pronto posible el proceso de Beatificación y Canonización de Sor Teresa del Niño Jesús, y el 3 de agosto de 1910 es abierta su causa.

Son requeridos dos milagros para la Beatificación. El primero se da en un joven seminarista, de nombre Charles Anne, en 1906. Charles sufría de tuberculosis pulmonar y su estado era considerado desesperanzador por su médico. Después de dos novenas dirigidas a Sor Teresa del Niño Jesús, recupera pronto la salud. Un estudio radiográfico en 1921 muestra la estabilidad de la curación y que había desaparecido el agujero en el pulmón. El segundo milagro aparece en una religiosa, Luisa de San Germán, que sufría de una afección del estómago, ya muy avanzada para una cirugía. Pide a Sor Teresa durante dos novenas, después su condición mejora. Dos médicos confirman la curación.

Presentadas y aceptadas estas curaciones milagrosas, Teresa es Beatificada el 29 de abril de 1923 por el papa Pío XI.

Luego de su beatificación aparecen cientos de testimonios sobre prodigios y milagros. Estudiemos solo dos de ellos: el primero es el caso de una joven belga, María Pellemans, con una tuberculosis pulmonar e intestinal avanzada y milagrosamente sanada en la tumba de Teresa. El otro caso es el de una italiana, la hermana Gabrielle Trimusi, que sufría de una artritis de la rodilla y tuberculosis en las vértebras que la llevaron a usar un corsé; se libera de forma repentina de sus enfermedades y deja el corsé después de un Triduo celebrado en honor de la Beata Teresa. El decreto de aprobación de los milagros es publicado en marzo de 1925.

Así, Teresa del Niño Jesús es Canonizada el 17 de mayo de 1925 por el mismo pontífice. A la ceremonia asistieron medio millón personas, de entre las cuales se ha llegado a decir que estuvo San Pío de Pietrelcina gracias a su don de Bilocación. El papa Pío XI la llama la "estrella de su pontificado". Durante la canonización, Pío XI afirma acerca de Teresa de Lisieux:

"El Espíritu de la verdad le abrió y manifestó las verdades que suele ocultar a los sabios e inteligentes y revelar a los pequeños, pues ella, como atestigua nuestro inmediato predecesor, destacó tanto en la ciencia de las cosas sobrenaturales, que señaló a los demás el camino cierto de la salvación."

En 1927 es proclamada patrona de las misiones pese a no haber abandonado nunca el convento, pero siempre rezaba por los misioneros y siempre fue su deseo ardiente el serlo hasta en los últimos confines de la tierra.

El 19 de octubre de 1997, el papa Juan Pablo II la proclamó Doctora de la Iglesia, siendo la tercera mujer en recibir ese título —anteriormente, habían sido declaradas doctoras Santa Teresa de Jesús, también carmelita, y Santa Catalina de Siena—; conocida como "Doctora del Amor", su festividad es el 1 de octubre.

Es importante mencionar la gran devoción que manifestó el papa Pío XI a santa Teresita. La consideraba como "la estrella de su pontificado", incluso inauguró una estatua suya en los jardines vaticanos el 17 de mayo de 1927. Fue declarada patrona secundaria de Francia, a igual título que Santa Juana de Arco por el papa Pío XII (la patrona principal de Francia es Nuestra Señora de la Asunción). Otros títulos: Protectora de Rusia, patrona de los enfermos, de sida en particular, patrona de los aviadores, de los jardineros, etc.

Edificada en su honor, la Basílica de Santa Teresa, en Lisieux, es uno de los edificios religiosos más grandes de Francia y el segundo lugar de peregrinación más importante del país, después del Santuario de Lourdes

Obra[editar]

Basílica dedicada a Santa Teresita en Lisieux, Francia.

La obra escrita de Santa Teresita no es muy extensa. Sin embargo, presenta un claro interés espiritual, teológico y hasta antropológico. La obra que contiene la esencia de su espiritualidad, conocida como la "Pequeña Vía" que nos encamina hacia la "Infancia Espiritual", no obstante haber sido iniciada a manera de autobiografía, consta de tres manuscritos escritos por mandato de dos de sus superioras, que fueron publicados en un libro con el título de "Historia de un Alma". Además se cuenta con 274 cartas escritas a familiares y otras personas, poemas religiosos, algunas obras teatrales, textos dispersos y las palabras pronunciadas durante su larga agonía que fueron recogidas por sus hermanas, Paulina (Madre Inés de Jesús), María (Sor María del Sagrado Corazón) y Celina (Sor Genoveva de la Santa Faz y de Santa Teresa), así como textos de correspondencia de su prima María (Sor María de la Eucaristía), hacia sus padres y a la vez tíos de Teresa. Estas tres hermanas y la prima eran monjas en el mismo convento. La otra hermana de Teresa, Leonia (Sor Francisca-Teresa), era religiosa de la orden de la Visitación en Caen.

Filmografía[editar]

Su vida y obra ha sido retratada en las siguientes películas:

  • 1929: Julien Duvivier, La Vie miraculeuse de Thérèse Martin (La vida milagrosa de Teresa Martin).
  • 1939: Thérèse Martin, Maurice de Canonge
  • 1952: André Haguet, Actas de la Santa Sede: la vida de Santa Teresa de Lisieux basada en documentos originales, en consulta con el padre Combes (Cinematografía francesa 1444, 1.12.1951).
  • 1964: Philippe Agostini, El verdadero rostro de Teresa de Lisieux.
  • 1986: Alain Cavalier, Thérèse: evocación biográfica de Teresa del Niño Jesús; película ganadora en 1987 de seis premios César, incluyendo el de mejor película.
  • 2004: Leonardo Defilippis, Thérèse, The Story of Saint Thérèse of Lisieux.

Referencias[editar]

  1. Santa Teresa del Niño Jesús, Historia de un alma, cap. 4, página 88, Ediciones Paulinas, Buenos Aires (Argentina), 1977
  2. Santa Teresa del Niño Jesús, Historia de un alma, cap. 6, páginas 151-152, Ediciones Paulinas, Buenos Aires (Argentina), 1977
  3. Santa Teresa del Niño Jesús, Historia de un alma, cap. 12,página 331, Ediciones Paulinas, Buenos Aires (Argentina), 1977

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]