Stent (dispositivo)

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Para otros usos de este término, véase Stent.

Endoscopía de un estent metálico expansible, en el esófago, usado paliativamente para tratar el cáncer esofágico.
Ejemplos de estent para vasos periféricos.

El stent es una canula muchas veces biodegradable que se utiliza para abrir venas que han sido previamente tapadas u obstruidas.[1] [2]

Etimología[editar]

El término es un epónimo derivado del apellido de Charles Thomas Stent (1845-1901), quien en 1856 patentó un material termoplástico para realizar impresiones dentarias, conocida como «pasta de Stent». Durante la Primera Guerra Mundial, el cirujano alemán J. F. Esser, utilizó la pasta de Stent para fijar injertos de piel en soldados quemados y como soporte para prótesis orales y faciales. Posteriormente, el doctor Charles Dotter (1920-1985) ―considerado el padre de la radiología intervencionista―[3] utilizó el término «stent» cuando experimentaba con perros y les implantaba espirales de metal en las arteria poplítea. En 1968, Dotter ―siendo jefe del Departamento de Radiología en la Universidad de Oregon― introdujo por primera vez la angioplastia transluminar con catéteres coaxiales.

Con el tiempo el término se siguió usando, por extensión, para designar todo dispositivo de material apropiado utilizado para dar soporte a las estructuras tubulares.[4] [5]

Sinónimos[editar]

En español no existe una traducción exacta, algunos proponían la de «endoprótesis» aunque otros expertos consideran que al ser el estent una estructura que no reemplaza sino que refuerza o sostiene, no se puede considerar una prótesis, por lo cual otros los denominaron en español como «cánula implantable» o «férula implantable» o «implante endoluminal»,[6] pero el uso más extendido en la literatura científica en idioma español sigue siendo el anglicismo.

En 2012, la Real Academia Española de la Lengua españolizó el término y lo incluyó en la vigésimotercera edición del Diccionario de la lengua española, proponiendo su definición como: ‘Prótesis intravascular que sirve para mantener abierto un vaso previamente estenosado’.[7] [8]

Antes de 2012 se utilizaba la palabra stent, que es un anglicismo médico.[9]

Historia[editar]

Los primeros estents se desarrollaron para uso intravascular como complementación de la angioplastia y fueron uno de los mayores avances en medicina cardiovascular del siglo XX.

Continuando los trabajos (1964) del Dr. Dotter ―que usó experimentalmente los primeros estents cardiovasculares en perros―, en 1985, el médico argentino Julio Palmaz y el Dr. Richard Schatz, crearon un estent expansible montado en el catéter utilizado para la angioplastia en arterias periféricas y que se suele llamar como estent de Palmaz-Schatz.[10] [11]

En 1986, Jacques Puel (en Francia) y Ulrich Sigwart (en Suiza) colocaron el primer estent coronario en un ser humano.[12]

En Estados Unidos, la FDA aprobó el estent para uso periférico en 1990 y para las coronarias en 1993.[13]

En los años noventa se introdujo la colocación de estent en la arteria carótida como alternativa a la endarterectomía.[14]

El primer estent recubierto con medicamento fue aprobado por la FDA en el 2003.[15]

Tipos[editar]

Ejemplo de un estent diseñado para reparar un aneurisma.

Los estents pueden ser permanentes o temporales y se pueden clasificar según el órgano o conducto en que se implantan. Son metálicos o plásticos (e incluso se están usando materiales biodegradables), en malla o en espiral (la mayoría), y están recubiertos o no con medicamentos.

Originalmente y para su uso intravascular eran cilindros de malla metálica expansibles; posteriormente para uso en arterias coronarias se desarrollaron estents recubiertos con agentes o medicamentos con capacidad antiproliferativa e inmunosupresora que son liberados en forma progresiva con el fin de prevenir la reestenosis de la arteria donde han sido colocados, denominados por eso estents medicados o recubiertos (stent graft). Los medicamentos antiproliferativos usados fueron inicialmente la Actinomicina, Rapamicina (Sirolimus) y el Paclitaxel en los estents recubiertos de primera generación, y el zotarolimus o el everolimus en el caso de los stens de última generación que han sustituido en la practica a los primeros.[16] [17]

Para uso en otras estructuras anatómicas, como los conductos biliares, además de los metálicos similares a los de uso intravascular a veces recubiertos con poliuretano, se fabrican de material inerte no metálico o plástico[18] Para uso traqueobronquial los hay fabricados de silicona o de metal, pudiendo combinarse o bien emplearse otro tipo de material para fabricar modelos híbridos.[19]

Usos[editar]

Las técnicas modernas, menos invasivas que las quirúrgicas tradicionales, mediante endoscopia, radiología intervencionista y cateterismo, permiten colocar estos dispositivos en estructuras tubulares o conductos anatómicos como vasos: arterias coronarias, en aorta y en arterias carótidas o en arteria femoral, así como en vías urinarias, en conductos biliares, esófago, tráquea o bronquios y colon, entre otros; pero lo más común y frecuente es el uso intravascular coronario complementario a la angioplastia que llegó a reemplazar en la mayoría de casos la revascularización mediante puentes o Bypass,[20] y en algunos reportes o revisiones del tema en Estados Unidos se menciona que más del 90% de procedimientos en arterias coronarias incluyen la implantación de estent.[21]

Referencias[editar]

  1. Ballesteros Fernández, Alfonso (2001): «El lenguaje de los médicos». Ponencia presentada en la sesión inaugural del curso académico 2001 de la Real Academia de Medicina de las Islas Baleares.
  2. «Stent», artículo en español en el sitio web Medline Plus.
  3. «C. T. Dotter», reseña biográfica en el portal del Dotter Interventional Institute, de la Oregon Health & Science University.
  4. Pineda, Mauricio (relator y editor): «Consenso Colombiano de Stent», artículo en el sitio web del Colegio Colombiano de Hemodinamia e Intervencionismo Cardiovascular.
  5. «Stent», artículo en el Diccionario ilustrado de términos médicos.
  6. Morillo, Aníbal J. (2006): «Editorial», artículo en M. D., Revista Colombiana de Radiología, vol. 17, n.º 3, págs. 1970-1971; septiembre de 2006. Publicado en Acronline.
  7. «Estent», entrada en el avance de la vigésimotercera edición del DRAE (Diccionario de la lengua española).
  8. «La RAE españoliza los “stent” coronarios e incorpora el “estent” al diccionario», artículo en el sitio web Europa Press del 22 de junio de 2012. Publicado en Yahoo Noticias
  9. Navarro Gonzales, Fernando (2000): Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina. Madrid: McGraw-Hill Interamericana, 2000. ISBN: 9788448198084.
  10. Palmaz, Julio C.; Sibbitt R. R.; Reuter, S. R.; Tio, F. O., Rice, W. J. (1985): «Expandable intraluminal graft: a preliminary study», artículo en Radiology, 156 (1): págs. 73-77; julio de 1985. [PubMed].
  11. «An expert interview with Dr. Julio Palmaz: part I -- Serendipity and the stent», artículo en inglés en Medscape Radiology, 5, n.º 1; 2004.
  12. Picichè, Marco: Dawn and evolution of cardiac procedures: research avenues in cardiac surgery and interventional cardiology. Editorial Springer, 2012. ISBN 8847023998, 9788847023994.
  13. «Dr Julio Palmaz: inventor del stent expandible con balón», artículo en español del 15 de noviembre de 2009 en el sitiow eb Rpinternet.
  14. Allison S. K., Gur, I.; Lee, W. M.; Katz, S. G. (2011): «Carotid stenting: a surgeon's perspective», artículo en inglés en Journal of the American College of Surgeons, 213 (1), págs. 173-178; 2011.
  15. Cox Gad, Shayne (2009): Clinical trials handbook. Volumen 8 de la serie Pharmaceutical Development. John Wiley & Sons, 2009. ISBN 0470466359, 9780470466353.
  16. Shuchman, Miriam (2007): «Debating the risks of drug-eluting stents», artículo en inglés en la revista N. Engl. J. Med., 356; 4; 25 de enero de 2007.
  17. Stefanini, Giulio G. et al. «Drug-eluting coronary-artery stents», artículo en inglés en N Engl J Med, 368: págs. 254-265, 17 de enero de 2013. DOI: 10.1056/NEJMra1210816.
  18. Moss A.C, Morris E, Mac Mathuna P. Stents biliares paliativos para el carcinoma pancreático obstructivo (Revisión Cochrane traducida). La Biblioteca Cochrane Plus, número 3, 2008. ISSN 1745-9990. [1]
  19. Pinedo Onofre, Javier Alfonso el al. Stents traqueobronquiales. Una revisión.NEUMOLOGÍA Y CIRUGÍA DE TÓRAX, Vol. 67, No. 3, 2008. México, D.F.[2]
  20. Esplugas, Enrique et al. Guías de práctica clínica de la Sociedad Española de Cardiología en cardiología intervencionista: angioplastia coronaria y otras técnicas. Sociedad Española de Cardiología. Rev Esp Cardiol Vol. 53, Núm. 2, Febrero 2000; 218-240
  21. Serruys,Patrick W. el al. Review article: Drug TherapyCoronary-Artery Stents. The new england journal o f medicine. N Engl J Med 2006;354:483-95.

Enlaces externos[editar]