Sacromonte

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Sacromonte
Barrio Sacromonte (Granada).png
País Flag of Spain.svg España
• Com. autónoma Flag of Andalucía.svg Andalucía
• Provincia Bandera de la provincia de Granada (España).svg Granada
• Ciudad Bandera de Granada.png Granada
• Distrito Albaicín
Ubicación 37°10′51″N 3°35′34″O / 37.18083333, -3.59277778Coordenadas: 37°10′51″N 3°35′34″O / 37.18083333, -3.59277778
Población  
• Total 578 hab[1]  hab.
Gentilicio Sacromonteño, -ña
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El Sacromonte (o Sacramonte, como también lo llaman los del lugar [cita requerida]) es un barrio de la ciudad de Granada, en España, situado en la zona oriental de la capital granadina. Es una de las seis barriadas que conforman el distrito del Albaicín. El Sacromonte linda con los barrios de Albaicín, San Pedro, Realejo-San Matías, El Fargue y Haza Grande.

Se encuentra en el valle de Valparaíso y frente a la Alhambra, lugares emblemáticos de Granada, que se hallan situados en cada una de las orillas del río Darro, cuyo nombre parece derivar de la expresión "D'auro" («de oro») por sus famosos yacimientos sedimentarios de este metal precioso, es un hermoso paraje compuesto por bosque mediterráneo y de ribera.

El Sacromonte es un pintoresco e idílico lugar, a las afueras de la ciudad de Granada, su primer nombre fue valle de Valparaiso. En el siglo XVI, se produjo el hallazgo de una serie de reliquias y textos, que junto a la aparición de los libros plúmbeos en el monte de Valparaíso hizo que se constituyera la Abadía del Sacromonte. Actualmente en la Abadía se conservan los famosos Libros Plúmbeos, después de que fueran devueltos por el Vaticano.

El Sacromonte es el tradicional arrabal de los gitanos granadinos. Hablan en caló, oriundos de la India, llegaron a España en el siglo XV, tras deambular por Europa y África. Fueron retratados con gran maestría por el poeta Federico García Lorca en su libro 'Romancero Gitano'.

El origen[editar]

Las cuevas son las viviendas habituales del Sacromonte; su origen no está muy claro, debiéndose construirse a partir del siglo XVI cuando la población musulmana y judía fue expulsada de sus hogares. A éstos se les unieron los gitanos de costumbres nómadas. Así las cuevas surgieron para los marginados, extramuros de la ciudad, por lo que implicaba estar fuera del control administrativo y orden eclesiástico. Para picar una cueva, en primer lugar se realizaba un desmonte de la cara del cerro donde se quería excavar, apareciendo un corte vertical que servía de fachada. A continuación en el centro se abría un arco de medio punto, que servía de puerta y posteriormente se excavaba las habitaciones que se necesitaran y el terreno permitiera. Las formas y límites de esta original vivienda las marcan el terreno, la altitud y la extensión de los cerros. De forma que no se encuentra dos cuevas iguales. Estos elementos junto con las veredas, barrancos, placetas, fachadas e interiores blanqueados con cal, configuran un paisaje singular que, unido a las costumbres y oficios de sus habitantes, dan carácter a esta singular forma de vida.

Otra característica fundamental de este barrio son sus leyendas que corren por todos sus rincones, una de las más destacadas es la del Barranco de los Negros.

Leyenda[editar]

La Alhambra vista desde el Sacromonte.

Dice la leyenda que tras la Reconquista de Granada por los Reyes Católicos fueron muchos los nobles árabes que emprendieron el camino del exilio hacia tierras africanas. Llevaban en su corazón a la ciudad de sus padres y de sus abuelos, la que los vio nacer a ellos y a sus hijos, la ciudad a la que algún día esperaban volver.

Temerosos éstos de que en el trayecto hacia los puertos de Almuñécar o Almería -donde se embarcaban-, les robaran sus fortunas los salteadores de caminos -grupos de soldados renegados de los ejércitos cristianos- escondieron grandes tesoros entre los olivos que un día poblaron este monte.

Acontecieron paralelamente a estos hechos, otros, en los que se les dio libertad a muchos esclavos de estas familias de nobles árabes, pues les resultaba muy costoso realizar su peregrinaje con un gran séquito. Muchos de estos esclavos -que eran de raza negra- conocedores de las idas y venidas de sus señores al monte de Valparaíso (que así se llamaba entonces), de los miedos y pensamientos de éstos, escuchados en más de una conversación entre ellos, organizaban sus estratagemas. Recuperada su libertad y sin oficio ni pertenencias, decidieron subir al monte y recuperar para sí los tesoros de los que antaño fueran sus señores.

Excavaron y excavaron en las laderas de este barranco sin éxito conocido, y extenuados por el esfuerzo y sin ningún otro lugar donde cobijarse, lo hicieron en estos huecos, que posteriormente acondicionaron dando lugar a las cuevas donde que convirtieron en sus hogares. De ahí proviene el nombre de "Barranco de los Negros", al ser sus primeros moradores de esta raza.

Posteriormente, y ya mezclados con los moradores de etnia gitana, realizaron más de un sortilegio en busca del lugar exacto donde estuvieran escondidos los tesoros. Siendo conocidos los quehaceres misteriosos de alguna vieja hechicera "ferminibí" que hablando unas veces con el agua y otras con el fuego, o mirando sin pestañear una palangana de agua, intentaba conseguir algunas pistas con las que hallar los tesoros perdidos, de los que en la actualidad se desconoce si fueron descubiertos por alguno de aquellos buscadores, que en secreto se los apropiaron, o si siguen escondidos aquí en cualquier lugar cercano.

Lugares de interés[editar]

Aparte de sus numerosas cuevas, el principal monumento del Sacromonte es su Abadía, construida por el arzobispo Don Pedro de Castro en el siglo XVII en el lugar donde aparecieron las supuestas reliquias y otros testimonios de los que habrían sido los primeros cristianos de Granada, entre ellos San Cecilio, al que se hacía su primer obispo, ya en el siglo I, y algunos otros varones apostólicos, compañeros de Santiago.[2] Conserva una importantísima biblioteca con numerosos incunables y manuscritos, actualmente se encuentra cerrada. También acoge el Sacromente las escuelas del Ave María que fueron fundadas por Don Andrés Manjón -más conocido como "el Padre Manjón"- a comienzos del siglo XX para dar enseñanza a niños gitanos y cuyas innovaciones pedagógicas continúan vigentes.

La abadía es sede canónica de la hermandad de los gitanos. Hay misa todos los domingos a las 12:00.

La Carrera del Darro es una sucesión de monumentos cuya enumeración total resultaría prácticamente imposible. Cabe citar la casa árabe de Zafra, construida a finales del siglo XIV y hoy sede del Centro de Estudios Históricos; la Casa de Castril, del siglo XVI, que tiene bellos artesonados mudéjares y fachada plateresca; el Convento de Santa Catalina de Zafra, fundado en 1520, que conserva en su interior una pequeña casa árabe del siglo XI; el Palacio de los Córdova, edificado por los duques de Montellano, hoy Archivo de la ciudad; la Iglesia de Santa Ana y San Gil, del siglo XVI, y El Bañuelo, o Baño del Nogal o de los Axares, construidos sobre el río Darro en el siglo XI, en la época del rey Zirí Badís, uno de los más completos de los conservados en España. Sin olvidar la Fuente del Avellano, famosa por las citas de Ángel Ganivet. Junto a la Abadía se encuentran las catacumbas o santas cuevas donde se conservan distintas capillas, en una de las cuales dice la tradición que llegó a oficiar Santiago el Menor. Allí tiene lugar la romería de San Cecilio.

Fiestas[editar]

En Granada se celebra San Cecilio (primer domingo de febrero) con romería al Sacromonte. Los carnavales -en febrero- y el Día de Mariana Pineda -en mayo- adquieren cada año más importancia y ha alcanzado un desarrollo espectacular la Semana Santa. El barrio del Sacromonte celebra sus fiestas en la primera decena de agosto.

Sacromontinos célebres[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «Distribución de la población de Granada por barrios y distritos. Padrón 2009». Ayuntamiento de Granada (2009). Consultado el 15 de mayo de 2009.
  2. Acerca de estos hallazgos y de las falsificaciones de los llamados "Libros plúmbeos", en los que se presentaba a Cecilio como discípulo de Santiago y primer obispo de Granada, puede verse: José Godoy Alcántara, Historia crítica de los falsos cronicones, Madrid, Colección Altar, 1981 1ª ed. 1868), ISBN 84-85208-16-1, pp. 44-128; Julio Caro Baroja, Las falsificaciones de la historia (en relación con la de España), Barcelona, Seix Barral, 1992, ISBN 84-322-0663-6, pp. 118-125.

Enlaces externos[editar]