François Rabelais

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François Rabelais.

François Rabelais /fʀɑ̃ˈswa ʀaˈblɛ/ (Chinon c. 1494 - París, 1553) fue un escritor, médico y humanista francés. Usó también el seudónimo de Alcofribas Nasier, anagrama de François Rabelais.

Biografía[editar]

François Rabelais fue hijo de Antoine Rabelais (muerto en 1535), abogado en Chinon y senescal de Lerné. Según Bruneau de Tartifume (1574-1636), Rabelais habría sido novicio hacia fines de 1510 en el monasterio de Cordeliers de la Baumette (orden de franciscanos menores), construido cerca de la roca de Chanzé, en Angers. Recibió formación teológica y más tarde (sin duda a comienzos de 1520) marchó al convento franciscano de Puy-Saint-Martin en Fontenay-le-Comte, donde llegó a profesar como monje hacia octubre de 1520.

Manifestó pronto una curiosidad típicamente humanista. Pierre Lamy le inicia en los estudios griegos y le anima a escribir a Guillaume Budé. Rabelais se interesa por los autores antiguos y mantendrá conrespondencia con otros humanistas célebres. Con Pierre Lamy, Rabelais frecuenta la casa del jurista de Fontenay André Tiraqueau, donde se reunían los talentos de la región; allí encontrará a Amaury Bouchard y Geoffroy d'Estissac, prior de la abadía benedictina de Maillezais.

En 1523, tras los comentarios de Erasmo sobre el texto griego de los Evangelios, la Sorbona intenta impedir el estudio del griego; a finales de este año los superiores de Rabelais y Pierre Lamy confiscan sus libros de griego. Aunque les son poco a poco devueltos, Rabelais resuelve cambiar de orden monástica. Apoyado por Geoffroy d'Estissac, quien le acogerá en su abadía de Maillezais, Rabelais presenta una petición al Papa en este sentido, motivándola en la excesiva austeridad de la regla de San Francisco.

Ya benedictino, Rabelais ejerce como secretario de Geoffroy d'Estissac y le acompañará en el curso de viajes de inspección de sus tierras y abadías. Pasará un tiempo en el Priorato de Ligugé, residencia habitual de Geoffroy d'Estissac, donde se relacionará con Jean Bouchet. En el monasterio cercano de Fontaine-le-Comte, vuelve a ver al noble abad Antoine Ardillon.

Rabelais leyendo. Retrato anónimo de principios del s. XVIII.

Rabelais no se pliega fácilmente a las reglas monacales ni permanece enclaustrado en su monasterio. Hacia 1528 se secularizará para dirigirse a diversas universidades. En París comienza sus estudios de medicina y tendrá dos hijos. El 17 de septiembre de 1530, se inscribe en la escuela de medicina de Montpellier, donde da unos cursos sobre Hipócrates y Galeno. Es nombrado bachiller el primer noviembre siguiente. En Montpellier traba amistad con el médico Guillaume Rondelet (1507-1566).

En la primavera de 1532, Rabelais se instala en Lyon, gran centro cultural donde florecía el comercio librero. El uno de noviembre es nombrado médico del hospital de Notre-Dame de la Pitié du Pont-du-Rhône (Lyon). Por otra parte, enseña medicina y publica unos críticas de tratados médicos de la Antigüedad. Sus amigos Étienne Dolet (1509-1546), Mellin de Saint-Gelais (1491-1558), Jean Salmon Macrin (1490-1557) son protegidos por el obispo de París, Jean du Bellay; este será también protector de Rabelais.

Rabelais publica en 1532, bajo el anagrama de Alcofribas Nasier e inspirándose en el texto anónimo Las grandes e inestimables crónicas del gran Gigante Gargantúa, su Pantagruel, y conoce un gran éxito. Se describe en él la vida de un gigante de un apetito tan voraz que ha dado forma a la expresión «banquete pantagruélico», con gran humor y todo tipo de excentricidades; parece ser que Rabelais quiso componer este libro para distraer a sus melancólicos enfermos. Escribe a Erasmo y, animado por el éxito, publica Gargantúa en 1534 con el mismo seudónimo, útil precaución ya que todos sus libros serán enseguida condenados por la Sorbona.

Acompaña a Jean du Bellay a Roma cuando éste se encarga de una misión especial en la corte del papa Clemente VII. Después del asunto de los Placards (1534), Jean du Bellay, nombrado cardenal, le conduce de nuevo a Roma. El papa Clemente VII absolverá a Rabelais de los crímenes de apostasía y de irregularidad.

Entre agosto de 1535 y mayo de 1536, Rabelais pasará un tiempo todavía en Roma como agente de Geoffroy d'Estissac. El 17 de enero de 1536, un breve de Pablo III autoriza a Rabelais a marchar a un monasterio benedictino que haya escogido y a ejercer la medicina sin practicar operaciones quirúrgicas. El cardenal du Bellay, abad del monasterio benedictino de Saint-Maur-des-Fossés, había ofrecido recibirle en este monasterio. Pero este monasterio se había vuelto una colegiata de canónigos justo antes de que Rabelais fuera acogido allí; una nueva requisitoria al papa permitió a Rabelais resolver este problema y recobrar así su libertad legalmente.

En 1539, Rabelais partió para Turín en seguimiento de Guillaume du Bellay, hermano del cardenal, señor de Langey y gobernador del Piamonte. En 1540, François y Junie, hijos bastardos del hermano Rabelais, son legitimados por Pablo III. El 9 de enero de 1543, Langey muere en Saint-Saphorin, y Rabelais es designado para conducir su cuerpo a Mans, donde es inhumado el 5 de marzo de 1543. El 30 de mayo siguiente, Geoffroy d'Estissac, el primer protector de Rabelais, fallece a su vez.

El 19 de septiembre de 1545, Rabelais obtiene un privilegio real para la impresión del tercer libro; editado en 1546, lo firma con su propio nombre. En marzo de 1546, Rabelais se retira a Metz, villa del Imperio, en casa de Etienne Laurens, y es nombrado médico de la villa de Metz.

En 1547, el rey Enrique II sucede a Francisco I y Jean du Bellay es nombrado consejero real y obtiene la superintendencia general de los asuntos del reino de Italia. Hacia junio de 1547, Rabelais vuelve a París como médico del cardenal, a quien acompaña en sus viajes.

En 1548, once capítulos del cuarto libro son publicados; la versión íntegra aparecerá en 1552. El 6 de agosto de 1550, Rabelais obtiene del rey un privilegio de edición para todas sus obras, con interdicción para quienquiera que las imprima o modifique sin su consentimiento. El 18 de enero de 1551, el cardenal du Bellay otorga a Rabelais los curatos de Meudon y de Saint-Christophe-du-Jambet. El primero de marzo de 1552, el cuarto libro es censurado por los teólogos. El 7 de enero de 1553 Rabelais cede sus derechos a los curatos y muere en París en abril de 1553, probalemente a la edad de 58 o 59 años.

En 1562, La Isla Sonante, que comprende 16 capítulos del quinto libro, es publicada. El quinto libro será publicado íntegramente en 1564 y atribuido a Rabelais, atribución que numerosos comentadores discutieron.

Análisis de su obra[editar]

Fuentes y géneros[editar]

François Rabelais según Gustave Doré (1894).

Para escribir sus primeros textos, Rabelais se inspira directamente en el folclore y la tradición oral popular. En 1532 habían aparecido en Lyon Les Grandes et inévitables chroniques de l'énorme géant Gargantua, una colección anónima de cuentos populares a la vez épicos y cómicos. Estos cuentos extraían sus fuentes de los libros de caballería de la Edad Media, en particular del ciclo artúrico. Esta colección conoció un enorme éxito.exitos paz y amor

Rabelais se propuso escribir un texto que retomase la trama narrativa de las Crónicas. Volvió a contar la historia de Pantagruel, hijo del Gargantúa de las crónicas. El Pantagruel está, pues, muy marcado por las fuentes populares.

Ante el éxito extraordinario de su Pantagruel, Rabelais quiso reescribir a su manera la historia de Gargantúa descartando las fuentes populares tradicionales iniciales y reeditó un Gargantúa literariamente más acabado y netamente más henchido de humanismo que la primera obra.

Temas[editar]

Rabelais cuenta los hechos y gestas de dos gigantes, Pantagruel y Gargantúa, desde su nacimiento hasta su madurez. No se trata de crueles ogros, sino de gigantes bondadosos y glotones.

El gigantismo de sus personajes permite a Rabelais describir escenas de festines burlescos. La infinita glotonería de los gigantes abre puerta a numerosos episodios cómicos. Así, por ejemplo, el primer grito de Gargantúa al nacer es: «¡A beber, a beber!». El recurso a los gigantes permite también trastocar la percepción normal de la realidad; bajo esta óptica, la obra de Rabelais se inscribe en el estilo grotesco, que pertenece a la cultura popular y carnavalesca. Rabelais es sin duda un crítico de la naturaleza humana, a través de la exageración de sus características. Ojos modernos dirían que mucho de su lenguaje es escatológico, lleno de inmundicas, secreciones y referencias explícitas a los órganos sexuales, condimentadas siempre con un explosivo sentido del humor, lo que lo liga en cierta forma al Quijote de Cervantes (recordar la escena en la que Sancho vomita sobre don Quijote y éste a su vez vomita sobre Sancho) y a la picaresca española. Por otra parte, algunas de sus enumeraciones y escenas parecieran repetidas en el siglo XX por el realismo mágico, como aquella en la que Gargantúa nace a los 11 meses de gestación por la oreja de su madre (algo imposible en el mundo real, pero verosímil en la narracción).

Sin embargo, el tema del gigante no ha sido explotado solamente por su vena cómica. Simboliza el ideal humano del Renacimiento: es la transposición física del inmenso apetito intelectual del hombre renacentista. Rabelais intenta así a través de sus textos conciliar cultura humanística erudita y tradición popular.

Contra esta oscilación entre fantasía desbocada y simbolismo intelectual, ¿cómo comprender la obra de Rabelais? Sus intenciones últimas resultan bastante enigmáticas. En el «Aviso al lector» del Gargantúa, dice querer ante todo hacer reír. Después, en el «Prólogo», con una comparación con los Silenos de Sócrates, sugiere una intención seria y un sentido profundo oculto tras el aspecto grostesco y fantástico. Pero en la segunda mitad del prólogo critica a los comentaristas que buscan sentidos ocultos en las obras. En conclusión, Rabelais quiere dejar perplejo al lector y busca la ambigüedad para perturbarlo.

Escritor pintoresco, testimonia por otra parte un don prodigioso para la invención verbal.

Trabajos[editar]

Gargantúa y Pantagruel, serie de cuatro o cinco libros:

  • Pantagruel (1532)
  • La vida inestimable de Gargantúa, padre de Pantagruel (1534)
  • El tercer libro de Pantagruel (1546)
  • El cuarto libro de Pantagruel (1552)
  • El quinto libro de Pantagruel (Su pertenencia a Rabelais es materia de discusión)(1562)
  • Tratado del buen uso del vino (1564)

La religión de Rabelais y la cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento[editar]

La personalidad de Rabelais ha suscitado un debate entre historiadores sobre la cuestión de la incredulidad en el siglo XVI. Abel Lefranc, autor de la primera edición crítica de Rabelais en el siglo XX, sostiene el ateísmo de su autor en una serie de artículos introductorios (1912–1930). Se apoya para ello en extractos de sus obras, en particular la «Carta de Gargantúa a Pantagruel», así como en las acusaciones vertidas contra su autor por Juan Calvino (Des scandales, 1550) y por Robert Estienne (Prefacio del Evangelio según Mateo, 1553).

La tesis inversa fue sostenida en 1924 por el teólogo católico Étienne Gilson y sobre todo por el historiador de los Annales Lucien Febvre en Le problème de l’incroyance au XVIe siècle, la religión de Rabelais (1942). Para este último, las acusaciones de ateísmo formuladas contra Rabelais no deben ser interpretadas a la luz del racionalismo moderno, sino que deben ser vistas en el contexto de la época: era considerado como atea toda persona que no se conformaba a la religión de su acusador. Este debate, iniciado con el análisis de la obra de Rabelais, abre así la vía a una reflexión más general sobre las representaciones mentales y la cultura de la época, de entre cuyos estudios es muy importante el de Mijaíl Bajtín titulado La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento, que es un estudio dialógico sobre la obra de Rabelais, en la cual el crítico soviético lo coloca como el equivalente francés de Cervantes y Shakespeare.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]