Mijaíl Bajtín

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Mijaíl Bajtín
Mikhail bakhtin.jpg
Bajtín en la década de 1920
Nacimiento 17 de noviembre de 1895
Bandera de RusiaOriol, Imperio Ruso
Fallecimiento 7 de marzo de 1975
Bandera de la Unión Soviética Moscú, Unión Soviética
Residencia Rusia, Lituania, Ucrania, Kazajistán
Campo lingüística, semiótica, crítica literaria, materialismo dialéctico, cultura popular
Instituciones Universidad de Saransk
Alma máter Universidad de San Petersburgo
Cónyuge Elena Aleksándrovna Okolóvich

Mijaíl Mijáilovich Bajtín (en ruso: Михаи́л Миха́йлович Бахти́н, Mihail Mihajlovič Bahtin, pronunciado [mʲɪxʌˈil mʲɪˈxajləvʲɪʨ bʌxˈtʲin]; a veces transliterado al inglés: Bakhtin; o al francés: Bakhtine) (Oriol, 17 de noviembre de 1895Moscú, 7 de marzo de 1975), fue un crítico literario, teórico y filósofo del lenguaje de la Unión Soviética.

Trayectoria[editar]

Nació el 17 de noviembre de 1895 en Oriol (a las afueras de Moscú) en el seno de una familia aristocrática en decadencia. Su padre era gerente de un banco y trabajó en varias ciudades, por esa razón Bajtín vivió su infancia en Oriol, Vilna (Lituania) y Odesa (Ucrania). Ingresó en la universidad de esta última ciudad en 1913 pero después se trasladó a la Universidad de San Petersburgo para seguir a su hermano Nikolái. Allí fue donde estudió filosofía y letras, interesándose por la filosofía alemana, y donde empezó a recibir sus primeras influencias por parte de los trabajos del clasicista Faddéi Frántsevich Zelinski, que contienen el inicio de los conceptos elaborados por Bajtín.

Al acabar sus estudios el año 1918 se trasladó a una pequeña ciudad del oeste de Rusia llamada Nével (Pskov) donde estuvo trabajando como profesor de escuela durante dos años. Durante ese tiempo trabajó junto a otros estudiosos del pensamiento contemporáneo y de las nuevas corrientes de la ciencia entre los que se encontraba Valentín Volóshinov, todos ellos con diferentes intereses pero unidos por la discusión de temas religiosos, políticos y literarios; así fue como se creó el llamado 'Círculo de Bajtín'. El tema principal de las charlas en el grupo era la filosofía alemana. A partir de ese punto, Bajtín empezó a considerarse a sí mismo más como un filósofo que como un estudioso literario. Fue durante esa época en que vivió en Nével que trabajó duramente en un gran trabajo sobre la filosofía moral, que aunque nunca fue publicado en su totalidad, una breve parte de él sí se publicó bajo el nombre de “Arte y Responsabilidad” el año 1919.

En 1920 Bajtín se trasladó a Vítebsk y un año después contrajo matrimonio con Elena Aleksándrovna Okolóvich. Estuvo trabajando como profesor de literatura, entabló amistad con el pintor fauvista Marc Chagall y fue entonces cuando eventualmente se añadía al Círculo de Bajtín Pável Medvédev. Tres años más tarde a Bajtín se le diagnosticó una enfermedad ósea llamada osteomielitis. Después, tras perder su trabajo por sospechas de práctica religiosa, marchó en 1924 a Petrogrado (hoy San Petersburgo) y asumió un puesto en el Instituto Histórico y proporcionó servicios de consultoría para la Casa Editorial del Estado. Allí conoció a las principales figuras del formalismo ruso y publicó Freudismo (1927), El método formal en los estudios literarios (1928) y Marxismo y filosofía del lenguaje (1929), aunque este último apareció bajo el nombre de su discípulo Valentín Volóshinov. Fue en ese momento cuando Bajtín decidió compartir su trabajo con el público pero justo antes de ser publicado en “la Cuestión de la Metodología de Estética en las obras escritas", la revista en la que tenía que aparecer cesó su publicación y no se pudo leer nada de este trabajo hasta pasados 50 años. En el año 1929 publicó su gran obra “Problemas de la poética de Dostoievski”, donde introdujo por primera vez el concepto de dialogismo. Pero tan pronto se publicó este libro revolucionario se lo acusó de ser participante del movimiento clandestino de la Iglesia Ortodoxa Rusa (lo cual no ha podido ser probado aún).

Como consecuencia de una de las muchas purgas de artistas e intelectuales por parte de Stalin, éste condenó a Bajtín a ser exiliado a Siberia; dado su estado precario de salud, hizo un llamamiento alegando que enviarlo al exilio sería matarlo, por eso fue deportado y condenado a seis años de “exilio interno” en Kazajistán donde permaneció siete años trabajando como contable en el pueblo de Kustanái. Durante ese tiempo escribió muchos ensayos importantes incluyendo “El discurso en la novela”.

Placa conmemorativa con la efigie de M. M. Bajtín en Saransk

Al final, en el año 1936 se le restituyó el permiso para enseñar y dio cursos en el Instituto Pedagógico de Mordovia en Saransk, donde se lo consideraba como alguien de poco prestigio y sólo se le permitía dar unas pocas clases. Huyendo de la gran purga stalinista de 1937, Bajtín se trasladó al pueblecito de Kimry (Tver) a unos doscientos kilómetros de Moscú. Allí completó su trabajo en su libro sobre la novela germana del siglo XVIII, que fue aceptado por la editorial Sovetski Pisátel. Sin embargo, el único manuscrito de la obra desapareció durante la conmoción causada por la invasión alemana.

En 1938 la enfermedad ósea que le fue diagnosticada años atrás le produjo la amputación de una pierna; después de este hecho su salud mejoró y se volvió más prolífico. En 1940 y hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, Bajtín vivió en Moscú, donde en 1941 leyó sus tesis sobre François Rabelais en el Instituto Gorki de Literatura Universal de Moscú para obtener un título de postgrado, una tesis que no pudo ser defendida hasta el final de la guerra. Tras la defensa de dicha tesis en 1946 y 1949 los estudiosos de Moscú se dividieron en dos grupos: los opositores oficiales guiando la defensa de la orientación (que aceptaron el manuscrito original y poco ortodoxo) y aquellos otros profesores en contra de la aceptación del manuscrito. El libro de la tierra fue el tema anárquico que constituyó la polémica de muchos de los argumentos, discusión que solo cesó con la intervención del gobierno. En última instancia, a Bajtín le fue denegado un doctorado y se le concedió un grado menor por la oficina de acreditación del Estado.

Más tarde, Bajtín fue invitado a volver a Saransk, donde asumió el cargo de presidente del Departamento General de Literatura en el Instituto Pedagógico de Mordovia. Cuando en 1957 este instituto hizo la transición de colegio para maestros a universidad se lo nombró como jefe del Departamento de Literatura Rusa y de Literatura Mundial. En 1961 el deterioro de su salud lo forzó a retirarse y a causa de la búsqueda de ayuda médica, Bajtín tuvo que trasladarse de nuevo a Moscú, donde vivió hasta su muerte el 7 de marzo de 1975.

Planteamientos Fundamentales[editar]

El texto[editar]

Para Bajtín, la unidad de comunicación verbal era el texto. El enunciado es más que la palabra; es la palabra contextualizada. Con esta idea, da un giro a la semiótica hasta entonces presente y propone una nueva forma de análisis: la translingüística; truncando así la lingüística tradicional.

La voz[editar]

El enunciado siempre se expresa desde un determinado punto de vista. A esta perspectiva particular se le llamará voz. Además, las voces están ligadas a un ambiente social determinado. El enunciado es una actividad que establece diferencias en los valores. Este valor determinado, vendrá dado, generalmente, por la entonación de dicho enunciado. Y es que, las mismas palabras pueden significar cosas diferentes según la entonación particular con que se emiten en un contexto específico.

La significación[editar]

La significación puede llegar a existir solo cuando dos o más voces se ponen en contacto: la voz de un oyente, responde a la voz de un hablante.

La comprensión[editar]

De la manera en que se da la significación, la comprensión de un enunciado implica un proceso en el que otros enunciados entran en contacto y lo confrontan. Así, la comprensión consistirá en vincular la palabra del hablante a una contrapalabra (palabra alternativa del repertorio del oyente). Comprender el enunciado de otra persona significa orientarse con respecto a él, encontrar el lugar correcto para él, en el contexto correspondiente. Por lo tanto, la comprensión es para el enunciado, lo que una línea de diálogo para la siguiente.

La translingüística[editar]

Bajtín critica la lingüística tradicional por su análisis, abstraído de todo significado, de la palabra y la oración. Pero él reivindica la inexorable unión de palabra e intencionalidad, por eso, niega el estudio de unidades inexplicables y se centra en el análisis del enunciado (término que engloba palabra y significado). La unidad de análisis de la lingüística no se dirige a nadie ni es emitida por nadie, sería un estudio endotextual y monológico del texto, difícilmente comprensible hoy en día cuando, gracias a las aportaciones de grandes autores (Bajtín, entre ellos), nos es casi imposible entender un texto sin intención o direccionalidad.

Polifonía del discurso[editar]

Bajtín rechaza la concepción de un "yo" individualista y privado; el "yo" es esencialmente social. Cada individuo se constituye como un colectivo de numerosos "yo" que ha asimilado a lo largo de su vida, en contacto con las distintas “voces” escuchadas que de alguna manera van conformando nuestra ideología. Nunca estaremos por fuera de la ideología porque "hablamos con nuestra ideología (nuestra colección de lenguajes, de palabras cargadas con valores)." (Booth, 257) Por lo tanto, es el sujeto social quien produce un texto que es, justamente, el espacio de cruce entre los sistemas ideológicos y el sistema lingüístico. Por este motivo, el análisis de la lengua en su totalidad concreta y viviente conduce al análisis translingüístico, en otras palabras, a la polifonía, al conjunto de las "voces"; no al simplemente lingüístico que ofrece una perspectiva monológica y abstracta. Aparecen de esta manera las relaciones lógicas que son necesarias para las relaciones dialógicas, que es el discurso de dos voces, así como las relaciones de significación objetiva como los enunciados y las posiciones de los diferentes sujetos. A partir de esta estética de la polifonía el texto se caracteriza esencialmente por:

  • la heteroglosia: la naturaleza ambigua de la palabra y la versatilidad significativa del lenguaje en su proyección histórica,
  • el dialogismo: inscripción del discurso en una pragmática comunicativa. Esto se traduce en una modificación del estatuto del discurso, del texto, del autor y del lector que se va a reflejar en toda la línea crítica -aquí podemos mencionar a Barthes y a Eco-, divergente del formalismo.

Lenguaje social[editar]

Para Bajtín un lenguaje social es un discurso propio de un estrato específico de la sociedad (según la profesión, la economía, etc.), en un sistema social dado y en un momento determinado. Así este teórico logró encontrar patrones de organización para concebir voces y enunciados de manera no tan caótica, a lo que estábamos acostumbrados.

Ventrilocución (“el habla oculta de otro”)[editar]

Clase especial de dialogicidad en la que una voz habla a través de otra voz o tipo de voz en un lenguaje social. “la palabra en el lenguaje es en parte del otro. Se convierte en “propiedad de uno” sólo cuando el hablante la puebla con su propia intención, su propio acento, adaptándola a su propia semántica. Antes de este momento de apropiación, la palabra no existe en un lenguaje neutral, sino en la boca de otras personas y en sus contextos propios, sirviendo a sus intenciones.”

Construcción híbrida[editar]

Bajtín aparejó las nociones de voz, dialogicidad (incluyendo la ventrilocución) y lenguaje social en el concepto de “construcción híbrida”. Una construcción híbrida “es un enunciado que pertenece, por sus marcadores gramaticales y compositivos, a un hablante individual, pero que en realidad contiene mezclados en él a dos enunciados, dos formas verbales, dos estilos, dos “lenguajes”, dos sistemas semánticos y axiológicos de creencias” (Bajtín)

Signo[editar]

También el signo será ideológico, es decir, que no es inocente pues no es un reflejo mecánico de la realidad. El signo es un fenómeno complejo que "refleja y refracta" la urdimbre social. Depende del contexto para significar una o muchas cosas; es escurridizo y poco confiable, es semánticamente móvil, inacabado, abierto, dinámico, capaz de generar nuevas informaciones a diferentes receptores. La literatura por ello, no refleja la realidad sino que se alimenta de diferentes conceptos -económicos, filosóficos y sociales- que afectan la realidad, y así elabora e interpreta esa realidad, interpretación que es una evaluación de esa misma realidad. El discurso crea así el objeto-discurso en el que el escritor (que también es un "yo" social) aparece como mediador y en el que el lector puede ser autor en la medida en que todos somos autores cuando hablamos, escuchamos, leemos o escribimos.

Género discursivo o lenguaje genérico[editar]

A diferencia del lenguaje social que hace referencia a un determinado estrato de la sociedad, el género discursivo se centra más en prácticas sociales determinadas, “situaciones típicas de comunicación verbal”, donde se da la existencia de claros marcadores superficiales. Por ejemplo, nos estaríamos refiriendo a géneros cotidianos de saludo, despedida y felicitación; o conversaciones de salón sobre temas cotidianos, sociales; o géneros de conversación en la mesa; o conversaciones íntimas entre amigos. Bajtín ve reflejada la heterogeneidad de la praxis humana en la heterogeneidad de los géneros discursivos. “un género discursivo no es una forma de lenguaje, sino una forma típica (un tipo) de enunciado; como tal, el género también incluye una determinada clase típica de expresión que le es inherente. En el género la palabra adquiere una expresión particular típica. Los géneros corresponden a situaciones típicas de comunicación verbal, a temas típicos, y, consecuentemente, también a contactos particulares entre el significado de las palabras y la realidad concreta real bajo determinadas circunstancias típicas” (Bajtín, 1986).

Es importante destacar que Bajtín diferencia los géneros discursivos en primarios o simples y en secundarios o complejos. Los géneros discursivos primarios tienden a una comunicación inmediata y perecedera: aquí entrarían géneros como el saludo, el diálogo, la queja, la alabanza, etc. En cambio, los géneros secundarios tienden a una comunicación de carácter mediato englobando a los géneros primarios; así, dentro de una novela encontramos el género epistolar, el dialógico, etc.

Pero el lenguaje social y el genérico se hallan entretejidos con frecuencia, ya que los hablantes de determinado estatus apelan también a determinados géneros discursivos más propios de su estrato social (relación término habitus de Bourdieu).

Así Bajtín defiende que la producción de un enunciado implica necesariamente la invocación de un género discursivo. Es más, este autor apunta que hablamos en diversos géneros sin tan siquiera sospechar de su existencia. Por lo tanto, tales géneros existen sólo en la práctica y deber ser explicados a través de esta, mediante el análisis translingüístico.

“cuando oímos el discurso de otros, adivinamos su género desde las primeras palabras; predecimos una determinada extensión (la extensión aproximada de la totalidad del discurso) y una determinada estructura compositiva; prevemos el final” (Bajtín, 1986).

Ejemplo práctico: La teoría de Bajtín y el grafiti racista según Lynn, N. y Lea, S.J., en su artículo “‘Racist’ graffiti: text, context and social comment”.

Obras, conceptos, teorías[editar]

Círculo de Bajtín. Sentados, de izquierda a derecha: Bajtín, Maria Yúdina, Valentín Volóshinov, Lev Pumpianski, Pável Medvédev. De pie, Konstantín Váguinov y su esposa (Petrogrado /antes San Petersburgo/, foto de mediados de la década de 1920).

En 1936 había publicado una de sus obras más importantes, Problemas de la poética de Dostoievski, donde describe el aspecto polifónico y dialógico de las novelas de este autor, es decir, su facultad de exponer y contrastar distintas cosmovisiones de la realidad representadas por medio de cada personaje. Pero su obra más influyente fue La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento: el contexto de François Rabelais (1941), donde introducía su idea de la novela como expresión de la cultura popular carnavalesca y bufa, como rechazo de la norma unívoca y de la rigidez de los patrones y estilos literarios, como celebración de la ambivalencia. El discurso carnavalesco, amplio y polifónico, se enfrenta, a su manera de ver, a una visión rígida y estática, de naturaleza aristocrática, de la realidad.

Aunque sus obras tuvieron gran prestigio en la Rusia de los años 1960, su pensamiento sólo se conoció en Occidente tras su muerte en 1975. Hizo contribuciones originales a la nueva lingüística, la sociolingüística, la narratología, la antropología literaria e, incluso, a los estudios culturales y las construcciones hipertextuales. No obstante, su importancia deberá ser matizada, tras haberse descubierto -a partir del examen directo de sus notas- que sigue, y muy directamente, a filósofos y sociólogos germanos, singularmente a Ernst Cassirer.

Frecuentemente, se circunscribe el aporte de Bajtín al campo literario, pero su legado es en el campo de la semiótica, desde donde podemos abordar la problemática del texto y del discurso; así los estudios del ruso no son privativos de la lingüística o de la literatura, pues en su paradigma dialógico se entienden ambos como prácticas sociales. Así, uno de sus principales aportes es el del concepto de "género discursivo", grandes formas relativamente estables, de carácter cultural, que adoptan los textos para circular en la sociedad. Los géneros discursivos se erigen dialógicamente, es decir, se construyen en la práctica cotidiana de quienes utilizan la lengua. La concepción bajtiniana de los procesos que se dan en la literatura es dialógica, se funda en el diálogo y en la forma en la que el proceso de comunicación (que nunca es unívoco y monológico) se desarrolla.

Más allá de una teoría unificada de la literatura, el pensamiento de Bajtín constituye una reflexión siempre cambiante y evolutiva sobre ésta, ya que consideraba que la idea de «sistema» o «teoría» es en sí misma contraproducente, pues limita un fenómeno dialógico y dinámico a marcos, y se profundiza solamente en el nivel formal de la obra, más no se presta atención al nivel estético y ético del que habla (la arquitectónica que menciona en sus escritos tempranos). Su pensamiento supone una innovación respecto al carácter discursivo unidireccional, impositivo y dominador de la retórica clásica y alumbra una construcción participativa, integradora, social, en la que cabe la diversidad, la multiplicidad de voces, el escenario ‘polifónico’, en la que muchos autores ven rasgos que anticipan las futuras derivas de los estudios culturales. También lo es frente a las teorías contemporáneas, en particular la teoría lingüística saussuriana que da demasiada importancia al rol de la lengua, que considera el habla en acto que debe ser analizada mientras se produce y no en un sistema que disecciona fenómenos que no se caracterizan por ser universales sino específicos.

Otras teorías que ataca son el formalismo ruso que también da importancia excesiva al resultado formal de la creación literaria en oposición a la creación, que él considera se constituye en una arquitectónica (término que crea para evitar los límites que impone la teoría). Los formalistas daban importancia a lo formal (el nivel estético de su arquitectónica) pero dejan de lado el plano ético de la creación, en el cual se desenvuelve el creador y que está entretejido con el estético, ya que el dialogismo es un fenómeno que considera a ambos. Establece una similitud entre el acto, o hecho concreto de comunicación, y la palabra. Frente a la lingüística tradicional, propone estudiar la lengua como fenómeno de comunicación relacionado con un contexto y unos valores de interlocución definidos por los protagonistas del diálogo. Distingue el alcance de la comunicación según los mencionados ‘géneros’ expresivos, el «volumen» semántico, la naturaleza dialogante de sus actores, la situación en la que se produce y sus alcances extralingüísticos y metalingüísticos. La interpretación de los textos clásicos no se puede, pues, hacer desde la abstracción temporal, social y cultural del momento en el que el autor empleó los recursos del diálogo con sus lectores, esto es, precisa conocer lo que describe como su cronotopo, una doble vertiente espacio-temporal.

De esta forma, su visión sobre la "naturaleza" del lenguaje con contraria a la planteada desde Ferdinand de Saussure por la escuela estructural, ya que para éstos el discurso -enunciado- pertenecía al habla, no a lo verdaderamente estudiable que es el sistema. Saussure creó un sistema científico que aísla la realización del sistema que lo sustenta, mientras que Bajtín creía firmemente que se podía clasificar y analizar el discurso por medio de su separación en dos grupos por estructura, la preparación del acto y su estilo. Un desarrollo ulterior de la crítica al paradigma Saussuriano (llamado por él "objetivismo abstracto"), y su modelo de análisis dialógico, puede encontrarse en la obra El marxismo y la filosofía del lenguaje, de Valentín Volóshinov (se recomienda traducción de Tatiana Bubnova). Volóshinov, se cree, es un heterónimo (otro nombre, una suerte de pseudónimo) de Bajtín, o bien, un miembro que escribe una obra parácticamente "dictada" por el maestro para burlar la persecución política estalinsta.

Si se toma la clasificación antes desarrollada, se pueden ver dos grandes grupos que, según Bajtín, son «infinitos» y se crean cada vez que una persona dice o escribe algo. Estos grupos son los «géneros primarios» y los «géneros secundarios». Los primarios son los menos elaborados, los más informales, sin una preparación previa, por ejemplo un diálogo casero entre un padre y un hijo o entre amigos. Los secundarios, por el contrario, son los textos literarios, los que requieren una elaboración previa y poseen una estructura determinada, por ejemplo las novelas, las obras de teatro o los poemas. Bajtín habla también de la «hibridación» dialógica como instrumento de permeabilidad y libertad de los idiomas para favorecer la pragmática comunicativa entre expresiones de tiempos distintos o valores culturales coetáneos diferenciados por matices contextuales heterogéneos o distintas matrices idiomáticas, por su heteroglosia.

Véase también[editar]

Obras[editar]

  • La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento. El contexto de François Rabelais, Barcelona, Barral, 1974; Alianza, Madrid, 1987.
  • Problemas de la poética de Dostoievski, México, FCE, 1986.
  • Problemas literarios y estéticos, México, FCE, 1986.
  • Teoría y estética de la novela, Madrid, Taurus, 1989.
  • El problema de los géneros discursivos, México, Siglo XXI, 1989.
  • Marxismo e Filosofía da Linguagem, Sâo Paulo, Hucitec, 1992.
  • El método formal en los estudios literarios, Alianza, Madrid, 1994, con el seudónimo Medvédev.
  • Estética de la creación verbal, México, Siglo XXI, 1995.

Fuentes[editar]

  • Todorov, Tzvetan, M. Bakhtine, le principe dialogique, París, Le Seuil, 1981.
  • Todorov, Tzvetan, "Jakobson y Bajtin", La experiencia totalitaria, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2010, pp. 115-150.
  • Gary Saul Morson y Caryl Emerson, Mijail Bakhtin. Creation of Prosaics, Stanford, Stanford University, 1990.
  • Michael Holoquist, Bakhtin and his World, Londres-Nueva York, Routledge, 1991.

Enlaces externos[editar]