Melampo

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En la mitología griega, Melampo (en griego Μέλαμπους, «el de los pies negros», de μέλας, mélas, «negro», y πούς, poús «pie») era un adivino griego. Hesíodo le dedicó un poema, la Melampodia, hoy desaparecido.[1]

Mito[editar]

Hijo de Amitaón y Aglaya y hermano de Biante según Diodoro Sículo,[2] o según otra tradición transmitida por Apolodoro de Atenas, hijo de Amitaón e Idómene, hija de Feres.[3] [nota 1] Convertido en adulto, Melampo llegó a ser un adivino y curandero reputado. Recibió de Apolo el don de la profecía, y fue iniciado en el lenguaje de los pájaros: «En su infancia, Melampo había adquirido el don de la adivinación de la siguiente manera: habiendo encontrado una serpiente muerta, le tributó unos funerales, y las crías del reptil (que era hembra), agradecidas por esta acción y porque las había criado, lamieron sus orejas otorgándole la facultad de entender, en particular, el lenguaje de las aves y, en general, el de todos los animales».[4]

Curación de las hijas de Preto[editar]

Encontrándose en la Argólida fue llamado por el rey Preto. Las tres hijas de éste enloquecieron cuando llegaron a la edad núbil, según Hesíodo,[1] por rechazar los misterios de Dioniso, o como dice Acusilao por haber menospreciado la estatua de madera (xoanon) de la diosa Hera. Se creían vacas.[5] Errantes por toda la región argiva, atravesaron Arcadia y el Peloponeso por lugares yermos. Melampo reclamó un tercio del reino como precio de la sanación. Preto se negó y las tres princesas enloquecieron aún más, quedando pronto afectadas todas las mujeres argivas, que abandonaron sus casas, mataron a sus hijos y marcharon al desierto. Melampo aceptó curarlas a cambio de otro tercio del reino para su hermano Biante, condición que Preto admitió. Acompañado de los jóvenes más vigorosos, las persiguió con gritos y danzas frenéticas desde las montañas hasta Sición. Murió la mayor de las prétides, Ifíone, pero las demás recobraron la cordura mediante lustraciones. Preto las casó con Melampo y su hermano, que así consiguieron los dos tercios del reino.[6]

El ganado de Fílaco[7] [editar]

Neleo tenía una hija llamada Pero, con muchos pretendientes, uno de los cuales era Biante. Neleo decidió entregarla al aspirante que le llevara las vacas de Fílaco, protegidas por un terrible perro. Biante pidió ayudo a Melampo, quien le prometió robarlas, vaticinó que sería descubierto durante el robo, y que tras un año de prisión las conseguiría. Ocurrió tal y como dijo y Biante obtuvo la mano de Pero.


Predecesor:
Anaxágoras
Reyes de Argos
Sucesor:
Antífates

Notas[editar]

  1. El propio Apolodoro, en otro capítulo, dice que el padre de Idómene es Abas de Argos, adivino como su nieto. Cf. Apolodoro, op. cit. II.2.2

Referencias[editar]

  1. a b Hesíodo: fragmento 31.
  2. Diodoro Sículo, op. cit. iv.68.3
  3. Apolodoro, Biblioteca mitológica i.9.11
  4. Pierre Grimal, Dictionnaire de la mythologie grecque et romaine, Paris, Presses universitaires de France, col.«Grands dictionnaires», 1999 (1ª éd. 1951). ISBN 978-2-13-050359-4, p. 282
  5. Virgilio, Bucólicas iv.48 y sigs.
  6. Apolodoro, op. cit. ii.2.2
  7. Apolodoro, op. cit. i.9.12