Masacre de Rincón Bomba

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Masacre de Rincón Bomba
Lugar Las Lomitas
provincia de Formosa
Argentina Bandera de Argentina
Blanco(s) pilagás
Fecha Entre el 10 y 30 de octubre de 1947 Hace ya 66 años, 8 meses y 25 días
Tipo de ataque asesinato
Arma(s) ametralladoras
Muertos más de 1000[1]
Perpetrador(es) oficiales de la Gendarmería Nacional Argentina
Motivo sublevación

Se conoce con el nombre de Masacre de Rincón Bomba o Genocidio pilagá al hecho de genocidio ocurrido en octubre de 1947 en el paraje Rincón Bomba, cerca de la población de Las Lomitas en la actual provincia de Formosa, que en ese tiempo se denominaba Territorio Nacional de Formosa. Allí cientos de indígenas pilagás fueron atacados con ametralladoras por la Gendarmería Nacional Argentina, que respondía, según su versión, a las órdenes del empresario salteño Robustiano Patrón Costas (1878-1965), quien había sido gobernador de la provincia de Salta. Este hecho es mayormente ignorado por los historiógrafos en Argentina.

Entre el 10 de octubre y el 5 de noviembre de 1947, durante la presidencia de Juan Domingo Perón, fueron exterminados por oficiales de la Gendarmería Nacional más de mil personas: mujeres, niños, ancianos y hombres del pueblo pilagá.

Demanda judicial[editar]

Después de más de 60 años en que ningún historiador, antropólogo o medio de comunicación se refiriera a ellos, recién en 2005 aparece esta versión basada en testimonios de integrantes de la comunidad pilagá, a partir de una demanda de la Federación Pilagá contra el Estado nacional presentada el 1 de abril de 2005 en el Juzgado Federal de Formosa, en la que reclaman un resarcimiento económico.[2] Esta demanda de características inéditas en el derecho argentino, fue fundada en el principio de la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad, calidad que los reclamantes atribuyen al hecho. El juez federal Mario Bruno Quinteros ordenó que un forense trabaje en la búsqueda de restos humanos.

Las excavaciones autorizadas por el juez federal lograron encontrar 27 restos humanos en el paraje La Felicidad.[3]

Hechos[editar]

El hecho ocurrió cuando miles de pilagás marcharon desde Las Lomitas hacia un ingenio azucarero en El Tabacal (provincia de Salta), propiedad de Robustiano Patrón Costas, en donde les habían prometido trabajo. Al verse estafados, decidieron regresar caminando a Las Lomitas, a donde llegaron agotados, hambrientos y enfermos.

Al enterarse, el presidente Juan Domingo Perón (1895-1974) envió tres vagones ferroviarios llenos de alimentos, ropas y medicinas. Los vagones fueron detenidos en la ciudad de Formosa, donde se les quitó parte de la carga. Luego de muchas semanas, los vagones llegaron a Las Lomitas con alimentos ya vencidos que fueron distribuidos igualmente entre los pilagás. A causa de intoxicaciones alimentarias, murieron unos cincuenta indígenas.[cita requerida]

Por temor a una rebelión, la Gendarmería Nacional rodeó el campamento y los mantuvo confinados. El 10 de octubre de 1947, el cacique Pablito junto con más de mil mujeres, niños, hombres y ancianos pilagás con grandes retratos de Perón y Eva Perón, fueron a dialogar con el comandante de gendarmería, pero fueron masacrados por efectivos de esta fuerza provistos de ametralladoras. Los sobrevivientes fueron perseguidos y en los días siguientes más pilagás murieron fusilados en Campo del Cielo, en Pozo del Tigre y en otros lugares.

Información periodística[editar]

Los diarios de la época hablaron de «levantamiento indígena». El diario El Intransigente del 12 de octubre de 1947, decía que «la sublevación obedecería a una prédica infiltrada entre los aborígenes haciéndoles ver las posibilidades de mejoramiento a que tendrían derecho como nativos y dueños de la tierra que habitan...». Aunque diez días más tarde, en el mismo diario, tuvieron que reconocer que «no resultan tan ciertas las versiones que los indios hubiesen asesinado», se los persiguió y se los sigue persiguiendo. En cuanto a los muertos, nada se sabe en forma oficial porque, según esta versión, después de la masacre fueron quemados los cadáveres. La gendarmería, en cambio, publicó un trabajo sobre el tema a principios de los años noventa, al que tituló «El último alzamiento indígena».[4]

Novela «Rincón Bomba» (2009)[editar]

Subtitulada "Lectura de una matanza", la novela del escritor formoseño Orlando Van Bredam narra -a manera de lectura colectiva-, la confesión de uno de los militares que actuó en la matanza de 1947, dada a una estudiante universitaria, y a partir de la cual se genera una situación compleja en la que tienden a entrecruzarse lo místico ritual -a través de las expresiones y leyendas aborígenes- con el devenir doméstico de cualquier ciudadano, y una trama de conspiración, representada por un tipificado descendiente del asesino. Si bien la novela no hace sino tomar como punto de referencia la masacre, el devenir discursivo construye una lectura del acontecimiento (propone un "nosotros" narrativo, que bordea lo mayestático) para los lectores potenciales, reflexionando sobre el acto mismo de leer y apuntando a la indagación sobre el hecho. Acorde al estilo de los últimos trabajos del autor, se puntualiza la narración como una construcción reflexiva del discurso, y no sólo de la historia.

Documental «Octubre Pilagá» (2010)[editar]

El documental Octubre Pilagá narra cómo sucedieron los hechos. Valeria Mapelman, documentalista nacida en Argentina en enero de 1970, se formó en Arte y Comunicación y desde su lugar de sigilosa observadora, se interesó por rescatar historias sepultadas de los pueblos más postergados, los originarios. Pasó una década trabajando en Chile y volvió a Argentina para presentar imágenes y relatos de grupos humanos olvidados, desprotegidos y ausentes de la inclusión social. Su obra reciente Octubre Pilagá, relatos sobre el silencio recoge documentos de prensa y testimonios de sobrevivientes y descendientes de sobrevivientes y pobladores de la zona de la masacre, para lograr una aproximación, a más de cincuenta años del acontecimiento. La narración se intercala con los trabajos de investigación que antropólogos y arqueólogos realizaron en las localidades de Las Lomitas y Pozo del Tigre, hasta encontrar una evidencia concreta con la cual demostrar la existencia real de la matanza.

Referencias[editar]

  1. «Marcha indígena hacia Plaza de Mayo. A 82 años de la masacre de Napalpí y por la matanza de Rincón Bomba. Reclamaron justicia por esas dos causas y que se termine la usurpación de tierras»,, artículo de Sibila Camps en el diario Clarín (Buenos Aires) del 20 de julio de 2006. Consultado el 7 de mayo de 2012. «Se calculan más de 1000 víctimas».
  2. La masacre de Rincón Bomba, artículo de Arturo M. Lozza.
  3. Página 12
  4. «Genocidio de los pilagá en 1947, durante el gobierno de Perón, el mayor muro de silencio de la historia argentina reciente», artículo de Alberto A. Arias en el sitio web Signos del Topo.
  • Patricia VUOTO y Pablo WRIGHT: «Crónicas del dios Luciano: un culto sincrético de los toba y pilagá del Chaco argentino» (citas de diarios y testimonios recopilados por Pablo Wright). En: A. Barabas (coordinador): El mesianismo contemporáneo en América Latina. Religiones latinoamericanas, 1991. SN 0188-4050.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]