Los troyanos

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Los troyanos
Les Troyens
Title Page Les Troyens.jpg
Les Troyens(Brad Pit), partitura para piano del siglo XIX.
Género ópera
Basado en Virgilio: la Eneida, Libros I, II y IV
Actos 5 actos
Idioma Francés
Música
Compositor Hector Berlioz
Puesta en escena
Lugar de estreno s/d
Karlsruhe; Londres
Fecha de estreno 1890 (parte); 1969 (íntegra)
Personajes
Libretista el compositor
Duración 5 horas

Los troyanos (título original en francés, Les Troyens) es una ópera en cinco actos con música de Hector Berlioz y libreto en francés del mismo compositor, basado en los Libros I, II y IV de la Eneida de Virgilio.

Historia[editar]

Les Troyens es el trabajo más ambicioso y largo de Berlioz, y la cúspide de su carrera como compositor. Sin embargo, Berlioz no vivió para verla interpretada completa. Bajo el título Les Troyens à Carthage, los últimos tres actos fueron representados en París el 4 de noviembre de 1863, seis años antes de la muerte del compositor (1869).

Berlioz nunca vio la representación de los dos primeros actos, llamados La prise de Troie. La primera producción integral de la obra, dividida en dos sesiones en dos noches, se hizo en Karlsruhe en 1890.

Sólo en 1957 el Royal Opera House, del Covent Garden, hizo una producción semejante a como Berlioz la había concebido. La dirección musical corrió a cargo de Rafael Kubelík.

Cabe destacar la representación que bajo la batuta de Rafael Kubelik, se llevó a cabo en la Scala de Milán en el año 1960, destacando como histórico Eneas Mario del Mónaco (a quién el héroe troyano le sentó perfecto), Giulietta Simionato como Dido, y Fiorenza Cossotto como Casandra.

En la década del sesenta fue popularizada por la soprano francesa Régine Crespin que supo abordar los dos papeles protagónicos (Casandra y Dido) en una misma representación en el Teatro Colón de Buenos Aires, en la Ópera de San Francisco y en París.

El estreno de la versión completa tal como la concibió Berlioz fue en Londres el 17 de septiembre de 1969. La primera grabación integral la realizó el director británico Colin Davis en 1969 con Jon Vickers como Eneas.

Otro hito en la historia de la obra fue en 1983 durante la temporada centenaria del Metropolitan Opera cuando se representó dirigida por James Levine con Plácido Domingo, Tatiana Troyanos como Dido y Jessye Norman como Casandra en su debut metropolitano.

Para conmemorar el bicentenario del nacimiento de Berlioz en 2003, Les Troyens fue repuesta en la Ópera de la Bastilla, París (dirigida por John Eliot Gardiner), Ámsterdam (Edo de Waart), y el Metropolitan Opera de Nueva York (con Deborah Voigt como Casandra y la aclamada mezzosoprano americana Lorraine Hunt Lieberson en el papel de Dido).

Esta ópera se representa poco; en las estadísticas de Operabase aparece la n.º 263 de las óperas representadas en 2005-2010, siendo la 31.ª en Francia y la segunda de Berlioz, con 9 representaciones en el período. La Prise de Troie y Les Troyens à Carthage han tenido ocho representaciones cada una en el período.

Argumento[editar]

Detalle de La procesión del caballo de Troya en Troya por Domenico Tiepolo (1773).

Acto I[editar]

En el campamento griego abandonado al pie de los muros de Troya

Los troyanos celebran la aparente liberación después de diez años de asedio. Ven un enorme caballo de madera abandonado por los griegos, y suponen que es una ofrenda a la diosa Palas Atenea. A diferencia del resto de troyanos, sin embargo, Casandra desconfía de la situación. Prevé que no vivirá para casarse con su prometido Corebo. Aparece Corebo y le insta a Casandra a olvidar sus presentimientos. Pero su visión profética se clarifica y ve la total destrucción de Troya. Cuando Andrómaca entra silenciosamente, se detiene la celebración.

Eneas entonces se apresura para hablar de que el sacerdote Laocoonte ha sido devorado por una serpiente de mar, después de haber advertido a los troyanos que quemaran el caballo. Eneas interpreta esto como un signo del enojo de la diosa Atenea ante el sacrilegio. En contra de las fútiles protestas de Casandra, Príamo ordena que metan el caballo dentro de la ciudad de Troya y lo pongan junto al templo de Palas Atenea. Hay un sonido de lo que parece ser choque de armas dentro del caballo, pero los troyanos, en su engaño, lo interpretan como un feliz augurio. Casandra se desespera cuando ve la procesión, y al finalizar el acto, se resigna a la muerte dentro de las murallas de Troya.

Acto II[editar]

Antes de que empiece el acto en sí, los soldados griegos escondidos en el caballo de madera han salido y empezado a destruir Troya y sus ciudadanos.

Escena 1: Palacio de Eneas

Con la lucha en el fondo, la sombra de Héctor visita a Eneas y le advierte que escape de Troya y marche a Italia, donde construirá una nueva Troya. Después de que Héctor se desvanezca, Panteo lleva las noticias de que los griegos estaban escondidos en el caballo. Ascanio aparece con noticias de más destrucción. A la cabeza de una banda de soldados, Corebo urge a Eneas que tome las armas para la batalla. Todos deciden defender Troya hasta la muerte.

Escena 2: Palacio de Príamo

Varias de las mujeres troyanas están rezando ante el altar de Vesta/Cibeles para que sus soldados reciban la ayuda divina. Casandra cuenta que Eneas y otros guerreros troyanos han rescatado el tesoro del palacio de Príamo y aliviado a la gente de la ciudadela. Profetiza que Eneas y los supervivientes fundarán una nueva Troya en Italia. Pero también dice que Corebo está muerto, y decide morir. Las otras mujeres reconocen que Casandra tuvo razón en sus profecías y que fue un error no creerla. Casandra entonces llama a las troyanas a que se la unan en la muerte, para impedir ser deshonradas por los griegos invasores. Un grupo de mujeres admiten tener miedo a la muerte, y Casandra las dice que se aparten de su vista. Las mujeres restantes se unen con Casandra en su decisión de morir. Un capitán griego observa a las mujeres durante esta escena, con admiración por su coraje. Los soldados griegos entran entonces en escena, exigiendo al tesoro troyano a las mujeres. Casandra desafiantemente se burla de los soldados, y de repente se apuñala. Polixena coge la misma daga y la imita. El resto de las mujeres se burlan de los griegos, que llegan demasiado tarde para encontrar el tesoro, y cometen un suicidio en masa, ante el horror de los soldados griegos. Casandra lanza un último grito de "¡Italia!" antes de caer, muerta.

Acto III[editar]

Diseño escénico para el salón del trono (1863)

Salón del trono de Dido, en Cartago

Los cartagineses y su reina, Dido, están celebrando la prosperidad que lograron en los últimos siete años desde que se marcharon de Tiro para fundar una nueva ciudad. Dido, sin embargo, está preocupada por Yarbas, el rey númida, no sólo porque le ha propuesto un matrimonio político. Los cartagineses juran que defenderán a Dido, y los constructores, marineros y granjeros ofrecen su tributo a Dido.

En privado después de estas ceremonias, Dido y Ana hablan de amor. Ana insta a Dido a casarse de nuevo, pero Dido insiste en honrar la memoria de su marido fallecido, Siqueo. Yopas entra entonces para hablarles de una flota desconocida que ha llegado al puerto. Recordando sus propios viajes marinos, Dido dice que estos extranjeros sean bienvenidos. Entra Ascanio, presenta el tesoro de Troya salvado, y relata la historia de Troya. Dido reconoce que sabe de su situación. Panteo narra el destino final de los troyanos, que es fundar una nueva ciudad en Italia. Durante esta escena, Eneas está disfrazado como un marinero normal y corriente.

Narbal entra entonces para decirle a Dido que Yarbas y su ejército están atacando los campos que rodean Cartago y marchan sobre la ciudad. Pero Cartago no tiene suficientes armas para defenderse. Eneas entonces revela su verdadera identidad y ofrece los servicios de su gente para ayudar a Cartago. Dido acepta la oferta, y Eneas confía a Ascanio al cuidado de Dido. Los cartagineses y los troyanos entonces se preparan para combatir a los númidas.

Acto IV[editar]

Escena 1: Caza real y tormenta

Esta escena es puramente instrumental, ambientada en un bosque con una caverna en el fondo. Dido y Eneas han quedado separados del resto de la partida de caza. Estalla una tormenta, y los dos se refugian en la caverna, donde reconocen y consuman su atracción mutua.

Jardines de Dido junto al mar (1863)

Escena 2: Los jardines de Dido junto al mar

Los númidas han sido derrotados, y tanto Narbal como Ana están aliviados por ello. Sin embargo, Narbal se preocupa porque Dido está siendo negligente con los asuntos de estado, distraída por su amor por Eneas. Ana rechaza tales preocupaciones y dice que esto indica que Eneas será un excelente rey para Cartago. Narbal recuerda a Ana, sin embargo, que los dioses han señalado como destino final de Eneas Italia. Ana responde que no hay dios más poderoso que el amor.

Después de la entrada de Dido, y de bailes por parte de danzarinas egipcias, los esclavos, y las esclavas nubias, Yopas canta su canción de los campos, a petición de la reina.


Ella entonces pide a Eneas más cuentos de Troya. Eneas revela que después de algo de persuasión, Andrómaca al final se casó con Pirro, el hijo de Aquiles, quien mató a Héctor, el anterior marido de Andrómaca. Dido entonces empieza a cuestionarse sus sentimientos respecto a su difunto esposo. En un punto, Ascanio saca el anillo de Siqueo del dedo de Dido. Dido lo recupera, pero más adelante lo olvida. A solas, Dido y Eneas cantan un dúo de amor. Al final del acto, el dios Mercurio aparece y golpea el escudo de Eneas, entonces llama tres veces, "¡Italia!".

Acto V[editar]

Escena 1: La bahía de Cartago

Hilas canta su canción de nostalgia por su casa, a solas. Dos centinelas se burlan diciendo que nunca más verán su patria natal. Panteo y los jefes troyanos discuten los signos de enfado del dios ante su tardanza de irse a Italia. Los centinelas observan que ellos tienen buenas vidas en Cartago y no desean marcharse.

Eneas entra en escena, cantando su desesperación ante los portentos del dios y sus advertencias de que deben partir hacia Italia, y también de la infelicidad ante su deslealtad con Dido con estas noticias. Los fantasmas de Príamo, Corebo, Héctor y Casandra aparecen e incansablemente urgen a Eneas que marchen a Italia. Eneas se rinde y se da cuenta de que debe obedecer a las órdenes de los dioses, pero también capta que será cruel e ingrato para con Dido. Ordena entonces a sus camaradas que se preparen para marchar esa mañana, antes del amanecer.

Aparece entonces Dido, sorprendida por el intento de Eneas de irse en secreto, pero aún enamorada de él. Eneas alega los mensajes de los dioses para seguir adelante, pero Dido no acepta nada de esto. Ella lo maldice mientras se marcha.

Habitaciones de Dido (1863)

Escena 2: Habitación de Dido al amanecer

Dido le pide a Ana que ruegue a Eneas por última vez que se quede. Ana se reconoce culpable al haber animado el amor entre su hermana y Eneas. Dido enfadada cuenta que si Eneas la hubiera amado realmente, él desafiaría a los dioses, pero luego le pide que le ruegue para quedarse unos días más.

La multitud ha visto que los troyanos se marchan. Yopas lleva las noticias a Dido. Enfurecida, ella exige que los cartagineses persigan y destruyan la armada troyana, y desea haber destruido a los troyanos cuando llegaron. Luego decide ofrecer sacrificios, incluyendo destruir los regalos que le hicieron los troyanos y los de ella a ellos.

A solas, ella decide morirse (Je vais mourir – "Voy a morir "), y después de expresar un amor final por Eneas, se prepara para despedirse de la ciudad (Adieu, fière cité – "Adiós, orgullosa ciudad ").

Escena 3: Los jardines del palacio

Ilustración de prensa del último acto (1863)

Se ha construido una pira sacrificial con los recuerdos de Eneas. Narbal y Ana lanzan maldiciones sobre Eneas, que sufra una humillante muerte en batalla (Dieux de l'oubli, dieux de Ténare – "Dioses del olvido, dioses de Ténaro "). Dido luego asciende a la pira (Pluton ... semble m'être propice – Plutón ... parece ser propicio "). Ella se quita el velo y lo lanza sobre la toga de Eneas (D'un malheureux amour, funestes gages). Ella tiene una visión de un futuro guerrero africano, Aníbal, quien se alzará y atacará Roma para vengarla.

Dido luego se apuñala con la espada de Eneas, para horror de su pueblo. Pero en el momento de su muerte, ella tiene una última visión: Cartago será destruida, y Roma será "inmortal". Los cartagineses lanzan entonces una última maldición sobre Eneas y su pueblo, jurando venganza por su abandono de Dido, al tiempo que termina la ópera.

Discografía[editar]

Referencias[editar]

  1. Martín Triana, José María (1992). El libro de la ópera (2.ª edición). Alianza Editorial, S.A. p. 240. ISBN 84-206-0284-1. 

Enlaces externos[editar]