Libro II de los Macabeos

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Castigo de Heliodoro (II Macabeos 3,25-26).

II Macabeos (también llamado Segundo Libro de los Macabeos o 2 Macabeos) es un libro deuterocanónico del Antiguo Testamento en el Catolicismo, pero considerado apócrifo por los protestantes. Y que junto con el anterior, pone fin al apartado histórico de los textos sagrados. Se encuentra ubicado entre I Macabeos y Job.

Autor, fecha e idioma[editar]

No conocemos el nombre de su autor. Sólo podemos decir que no es el mismo de I Macabeos. Es por supuesto un judío alejandrino o influido por la escuela literaria egipcia. Es evidente en él una adhesión total y completa a la Ley. En sus tiempos se lo hubiese denominado fariseo en el buen sentido.

Escribe en un griego excelente, culto y sumamente retórico, aunque por momentos se vuelve rebuscado y edulcorado.

Origen del libro[editar]

Según el autor, II Macabeos no es más que un resumen de un libro escrito por un tal Jasón de Cirene en cinco volúmenes, del cual se sabe muy poco.

Fecha de composición[editar]

No la conocemos con exactitud, pero el original griego de Jasón de Cirene se escribió entre los años 130 y 125 a.C. Por lo tanto, el recopilador autor de II Macabeos tiene que haber redactado este resumen entre 125 y 63 a.C.

Relaciones con I Macabeos[editar]

Contrariamente a lo que pudiera pensarse, II Macabeos no es la continuación de I Macabeos. En realidad narra acontecimientos que están contenidos en el anterior, pero si éste se extendía durante 41 años, II Macabeos relata sólo 15 (176-161 a.C).

Sin embargo, ambos libros divergen en muchos aspectos y hechos, que se explican porque los objetivos de ambos autores son también muy diferentes. El que nos ocupa se propone tan solo exaltar loas al Templo de Jerusalén y no relatar la rebelión contra los griegos.

En otros lugares completa y profundiza los hechos narrados en el libro anterior.

Argumento[editar]

El libro se centra en dos fiestas religiosas: la Dedicación del Templo luego de su reconstrucción y el día en que Nicanor amenaza al edificio sagrado. Cuenta también la herejía sacrílega de un tal Heliodoro.

Aspectos históricos[editar]

Leído junto con su similar, II Macabeos hace un retrato histórico preciso de la religión judaica y de su interminable lucha para mantener, pura e incontaminada, su religión monoteísta.

Sentido religioso[editar]

El libro II Macabeos es muy importante en la doctrina religiosa del Antiguo Testamento. Su intención, aparte de las ya explicadas, es demostrar la existencia de los poderes angélicos y dos conceptos que suenan conocidos para el cristiano moderno: la intercesión de los santos y la resurrección de la carne.

En otros sitios se ocupa también de los castigos que el Más Allá reserva a los pecadores y de la ayuda que la oración acerca a los fieles difuntos.

Otros libros de los Macabeos: canonicidad[editar]

Existen cuatro libros de los Macabeos. I y II Macabeos (como Tobit, Judit y las partes griegas agregadas a Ester) son considerados deuterocanónicos, esto es, aceptados por la Iglesia Católica pero no por las iglesias protestantes.

III y IV Macabeos, por el contrario, son considerados apócrifos por judíos, debido a que en el tiempo en que se estableció este, no se había descubierto aún el manuscrito arameo y sólo existía el griego. aunque las iglesias ortodoxas y orientales los acepten como deuterocanónicos.

Críticas[editar]

Este libro presenta algunas doctrinas que, para Lutero y sus seguidores, no concuerdan con las enseñanzas del Antiguo Testamento: La intercesión de los santos y la ayuda que la oración brinda a los fieles difuntos. En Macabeos 15:12-16, se presenta la intercesión en favor de Israel del difunto sumo sacerdote Onías -del tiempo de Judas Macabeo- y de Jeremías el profeta, fallecido unos 400 años antes.[1] Aparentemente, siguiendo la postura luterana, ésta enseñanza se contradice con Eclesiastés 9:5 que dice:

"Porque los que viven saben que han de morir, pero los muertos nada saben, ni tienen más recompensa. Su memoria cae en el olvido."

Eclesiastés 9:5. (Versión Reina Valera 1960).

Sin embargo, podríamos también encontrar en este versículo contradicciones con doctrinas cristianas tan importantes como la resurrección o la salvación, con lo cual se debería excluir esta interpretación tan literal. Es por esto que el resto de iglesias cristianas (ortodoxas, coptas, orientales y católicas) no dudan de la historicidad de estos libros, mientras fueron excluidos de la Biblia por Lutero, junto con el resto de deuterocanónicos, por no hallarse él de acuerdo con la doctrina de la comunión de los santos, explícita en este libro.

Asimismo, otra de las críticas que se plantean desde la postura luterana o protestante, es que dicho libro, podría reconocer no ser escrito en base a una inspiración por parte de Dios, contradiciendo este principio que da veracidad a la Biblia:

"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia"

2 Timoteo 3:16. (Versión Reina Valera 1960).

Se hace referencia a los siguientes versículos:

"Así pasaron los acontecimientos relacionados con Nicanor. Como desde aquella época la ciudad quedó en poder de los hebreos, yo también terminaré aquí mismo mi relato.

Si ha quedado bello y logrado en su composición, eso es lo que yo pretendía; si imperfecto y mediocre, he hecho cuanto me era posible.

Como el beber vino solo o sola agua es dañoso, y en cambio, el vino mezclado con agua es agradable y de un gusto delicioso, igualmente la disposición grata del relato encanta los oídos de los que dan en leer la obra. Y aquí pongamos fin"
2 Macabeos 15:37-39. (Versión Biblia de Jerusalén).

Notas y referencias[editar]

  1. * Ampuero, Víctor (1979). «Un sorprendente pasaje en cuanto a los muertos». Los Libros Apócrifos. Bs. Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana. ISBN 950-573-490-5. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]


Libro anterior:
I Macabeos
Segundo Libro de los Macabeos
(Libros Históricos)
Libro siguiente:
Job
(Libros Sapienciales)