Libro de Nehemías

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Reconstrucción de las murallas del Templo por Nehemías (miniatura de Guillaume de Tyr).

Nehemías (נְחֶמְיָה, Nəḥemya, "Reconfortado por el Señor") es un libro del Tanaj, el Antiguo Testamento de la Biblia. En la Biblia católica se encuentra ubicado entre Esdras y Tobit.

Probable biografía de Nehemías[editar]

Nehemías es un personaje bíblico, considerado por algunos exégetas autor del libro que lleva su nombre. Perteneció probablemente a la tribu de Judá, y su familia debe haber sido natural de Jerusalén. Vivió durante la dominación persa de Judea, y fue copero del rey Artajerjes I, de quien obtuvo permiso para gobernar el país hebreo a fin de solucionar el grave estado del culto. Completó las obras del escriba Esdras antes de regresar a prestar servicio en la corte persa.

División del libro original[editar]

En su origen, los libros de Esdras y Nehemías eran una sola obra que fue dividida artificialmente en tiempos posteriores. Ambos libros forman una unidad temática y estilística con I y II Crónicas.

Su autor y fecha[editar]

La tradición atribuye la autoría del libro al propio Nehemías, gobernador de Judea, aunque esta teoría no puede comprobarse por medios técnicos. Es casi seguro que en su origen haya sido escrito por la misma mano que Esdras, aunque cambios de orden, adiciones y sustracciones han desordenado a ambos libros de tal modo que este aserto es también muy difícil de demostrar. Hay partes del libro escritas en primera persona como si las hubiese redactado el propio Nehemías (Neh. 1-7, 12:27-47 y 13), pero también hay capítulos enteros en que se lo menciona en tercera persona (Neh. 8, 9 y 10),

Se dice tradicionalmente (lo que significa sin evidencia alguna) que Nehemías escribió en primera persona, y que Esdras completó algunos fragmentos (los que hablan de aquel en tercera persona). Admitiendo esto, se sigue especulando que si los redactores fueron ambos, el "coordinador de redacción" fue el mismo Nehemías y se lo reputa responsable del libro completo, salvo Neh. 12:11 y Neh. 12:22-23, de autor y origen desconocido (posiblemente adiciones posteriores). Sí se sabe que el ordenamiento, revisión y corrección del texto ocurrieron en tiempos posteriores a la redacción del libro.

Si en verdad el autor fue Nehemías, entonces el libro fue redactado entre 431 y 430 a. C., cuando el hombre real había regresado por segunda vez a Jerusalén después de su visita a Persia.

Cronología y temas tratados[editar]

Como queda dicho, I Crónicas, II Crónicas, Esdras y Nehemías constituyen una unidad temática. El autor de los dos primeros no corresponde con el o los de los dos últimos, aunque sí pertenecían a la misma escuela literaria y casi con seguridad formaban parte del personal de servicio del Templo.

Concretamente, Esdras y Nehemías relatan los hechos acaecidos en un siglo entero, desde 538 a. C. (decreto de Ciro el Grande) hasta el fin de la actividad de Nehemías (432 a. C.).

La parte que corresponde a Nehemías trata especialmente de la reconstrucción de Jerusalén (Neh. 1-13).

En 445 Nehemías llega a la ciudad y se ocupa de reconstruir las murallas. Su mandato como gobernador dura hasta el año 433. Más o menos alrededor de 424 se desarrolla la segunda misión de Nehemías.

A pesar de la prolijidad de ambos libros y el largo período que ocupan, no contienen ni la más mínima mención al lapso comprendido entre 516 y 448 a.C.

Argumento[editar]

El libro de Nehemías consta de cuatro partes, a saber:

  • La narración de la reconstrucción de las murallas de Jerusalén y el hecho de que Nehemías había encontrado a aquellos que habían regresado de Babilonia (caps. 1 a 7).
  • Una descripción de las prácticas religiosas entre los judíos durante este periodo (8-10).
  • Un censo del crecimiento demográfico de Jerusalén, un recuento de la población adulta masculina, un registro de los nombres de los jefes de familia y las listas de sacerdotes y levitas (11 y 12:1-26).
  • La dedicación del muro de Jerusalén, el arreglo del templo y las reformas llevadas a cabo por Nehemías (12:27 a 13).

Este libro concluye la parte de narración histórica estricta del Antiguo Testamento, si es que no se considera al libro de Ester en esta sección. El profeta Malaquías fue posiblemente contemporáneo de Nehemias.

Valor histórico[editar]

El valor histórico de Nehemías es innegable. El autor es un historiador competente y honesto en lo que respecta a la historia de su pueblo, y las fuentes de que echó mano continúan siendo válidas en la actualidad. Si bien tergiversa ligeramente ciertos acontecimientos, ello se debe a su evidente adscripción al partido de los davídicos, pero ello no quita la certeza con que elabora un retrato histórico del período considerado.

Objetivos del libro[editar]

Como empleado del Templo de Jerusalén, el autor de Nehemías intenta demostrar que la única forma lógica de gobierno para Israel es la teocracia.

Sigue, por tanto, el canon conocido como "historia deuteronómica" —que ya estaba terminado cuando él comienza a componer Nehemías—, formado por los libros del Deuteronomio, Josué, Jueces, I y II Samuel y I y II Reyes.

Nehemías pretende perfeccionar y profundizar en la historia deuteronómica subrayando los designios y actividades de Dios en los sucesos que narra. Así, convierte a David en la figura más importante de toda la Biblia, porque lo considera el perfeccionador de las leyes del legislador Moisés.

Deja el autor sin efecto las distinciones raciales y religiosas entre Israel y las tribus del norte, a las que llama en conjunto con un único nombre ("Israel") para simbolizar con ello la unidad davídica y mesiánica, y remarca la homogeneidad lingüística, histórica y cultural que cohesiona al pueblo de Dios.

Los aspectos señalados son especialmente visibles en Neh. 11:4 y 12:44.

Aspectos religiosos[editar]

Nehemías es un libro mesiánico, y por lo tanto sigue a los reformadores religiosos judíos que entendían que Dios propone un nuevo paso hacia el Mesías.

Ninguno de los protagonistas conseguirá restaurar a la Casa real de David, pero se hace evidente que van en la dirección correcta. La autonomía política judía se ha perdido, porque los personajes son fervientes judíos pero también funcionarios leales a sus jefes persas.

Aquellos que han sido liberados por Ciro de Babilonia donde estaban cautivos, se aglutinan ahora alrededor del Templo y adoptan una actitud aislacionista y legalista. Existe el peligro de caer en el esoterismo, pero los profetas mantendrán el orden y la esperanza

Se observa en Nehemías un radical ascenso intelectual del pueblo hebreo: mientras los perezosos y mediocres se quejan de la difícil situación, la nobleza judía se acercará a Dios, se abrirán muchas sinagogas, escuelas de escribas que siguen las enseñanazas de los profetas Ezequiel y Esdras y el Sanedrín o consejo de ancianos establecerá una evolucionada reforma judicial.

Es, desde todo punto de vista, el canto de gloria y unidad de un pueblo que se había visto al borde de la aniquilación por el Helenismo (véase I Macabeos).

Análisis del libro[editar]

Triunfa la adoración pura de Yahwéh[editar]

La adoración verdadera triunfa mediante la acción decisiva y la firme confianza en Yahwéh. Esa es la esencia del libro de Nehemías. Es un vívido relato de la reedificación del muro de Jerusalén bajo la valerosa dirección de Nehemías. El libro abarca un período decisivo en el que comenzarían las 70 semanas proféticas de años que llevarían a la aparición del Mesías Yehoshúa. (Dan. 9:24-27.) El versículo de apertura y el relato escrito en primera persona identifican claramente a Nehemías como el escritor. Este libro es una continuación de Esdras y recoge la narración unos 12 años después de los sucesos que Esdras registró.

Al leer este relato, podemos ver cómo Yahwéh dirige los sucesos a fin de efectuar su voluntad y cómo él fortalece y consuela a sus siervos leales. La mala situación de Jerusalén se describe en el Sefer Nejemyáh (1:1–13:31).

Permiso para restaurar el Templo[editar]

Nehemías, el copero del rey persa, se entera de que los muros de Jerusalén todavía se hallan en ruinas y que la gente está "en una situación calamitosa". Profundamente angustiado, Nehemías desahoga su corazón en oración fervorosa a Yahwéh. El rey se da cuenta de su pesadumbre y por eso le da la oportunidad de viajar a Jerusalén para ver lo que puede hacer para reedificar el muro de la ciudad.

  • 1:1 ¿En qué año tuvieron lugar estos sucesos?

Fue en el año vigésimo del rey Artajerjes I (2:1). Puesto que en esta narración primero se menciona el mes de Kislev (noviembre-diciembre) y luego el mes de Nisán (marzo-abril), parece que los reyes persas contaban cada año de su reinado de otoño a otoño, aunque también es posible que lo contaran desde el momento en que ascendían al trono. Tanto la evidencia histórica confiable como el cumplimiento de ciertas profecías bíblicas señalan que el mes de Nisán del año veinte de Artajerjes correspondió al del año 435 a. C. De modo que Nehemías comenzó su relato en el otoño de 456 a. C., y el decreto de reedificar el muro de Jerusalén se emitió en la primavera de 455.

la condición devastada de Jerusalén había sido tema de las oraciones de Nehemías "noche y día" por algún tiempo (1:4, 6). Cuando se le dio la oportunidad de hablar con el rey Artajerjes acerca de su deseo de reedificar los muros de Jerusalén, Nehemías volvió a orar, como tantas veces lo había hecho antes. La respuesta favorable de Yahwéh resultó en que recibiera la comisión de reedificar los muros de la ciudad.

  • 2:4 ¿Cómo afrontó Nehemías la ansiedad y las situaciones inesperadas, y que lección puedes sacar de su ejemplo?

Nehemías, copero del rey persa Artajerjes, cuando se vio ante una situación inesperada ¿cómo se enfrentó a ella?. Estaba visiblemente preocupado porque se le había informado de las difíciles circunstancias que atravesaban los judíos, y se había enterado de que la muralla y las puertas de Jerusalén se hallaban en ruinas. El rey notó que Nehemías parecía inquieto, así que le preguntó qué le pasaba. Antes de responder, Nehemías oró pidiendo la guía de Yahwéh. A continuación tuvo el valor de solicitar permiso para regresar a Jerusalén y colaborar en la reconstrucción, y Artajerjes se lo concedió (Neh. 2: 1 -8).

  • 2:10 ¿Qué hacer para no sucumbir a las intrigas?

Cuando Nehemías regresó a la ciudad de Jerusalén, aún sin fortificar, la encontró prácticamente indefensa, y los judíos repatriados estaban desorganizados, desanimados e impuros a los ojos del Altísimo. Pese a que contaba con la autorización del rey Artajerjes para reconstruir las murallas de Jerusalén, Nehemías se dio cuenta enseguida de que a los gobernadores de los países cercanos les desagradaba su misión. Aquellos opositores extranjeros hicieron cuanto estuvo en su mano por detener la obra de Nehemías, para quien sus amenazas, mentiras, calumnias e intimidación debieron de ser como persistentes espinas en la carne (2 Cor. 12:7). ¿Sucumbió a las intrigas de sus enemigos? No. Puso toda su confianza en Dios y no flaqueó. De ese modo, cuando por fin se finalizaron las murallas de Jerusalén.

Se logra edificar el muro a pesar de la oposición[editar]

Muralla occidental del Templo, hoy (foto: Quinn Norton).
  • 3:1–6:19 Las burlas y los enojos

Cuando comienzan la edificación del muro, los adversarios se burlan y se mofan. Más tarde, amenazan con atacar. Pero intrépidamente Nehemías exhorta a los trabajadores: "acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos..." (4:14). La mitad de ellos hacen guardia con lanzas y arcos, mientras que los demás trabajan con sus armas preparadas. ¡A pesar de las amenazas e intrigas, los judíos completan el muro en 52 días!

Un camino que a través del terreno montañoso de Judá conduce hacia Jerusalén, la ciudad de la Torre de David. A la izquierda de se lee: "Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí" (Sal. 122:3). En la parte inferior del sello leemos la leyenda: "A Jerusalén ha redimido" que corresponde a una cita del libro de Isaías (52:9). Este sello se emitió en recuerdo de la lucha por la independencia de Israel en 1948. La ciudad estaba sitiada y el transporte de abastecimiento era imposible, hasta que el general Moshé Dayán, que era arqueólogo, descubrió los vestigios de un antiguo camino romano para su ejército, a través de los terrenos montañosos, pero que estaba enterrado bajo las arenas del desierto. 8.000 militares limpiaron ese camino en pocas semanas y los 60.000 egipcios se vieron sorprendidos por el ejército israelí. La bandeleta de éste sello lleva la cita de Isaías 49:11: "Y convertiré en camino todos mis montes".

  • 3:5 ¿Quiénes fueron los "grandes" o "majestuosos"?

Eran judíos prominentes de entre los habitantes o anteriores residentes de Tecoa, una ciudad ubicada a unos 16 kilómetros (10 millas) al sur de Jerusalén. Probablemente estos "grandes" eran muy orgullosos para humillarse bajo el mando de los intendentes que Nehemías había nombrado (compárese con Jer. 27:11.)

  • 4:14 ¿Cómo estamos armados en el día actual?

Los opositores a veces recurren a las amenazas de violencia. Esto es lo que experimentaron los constructores de las murallas de Jerusalén. Pero Nehemías no se dejó intimidar, sino que armó a los trabajadores para hacer frente a los ataques enemigos y les fortaleció la fe diciéndoles las palabras citadas. Al pueblo verdadero de Yahwéh también se nos equipa para seguir con la edificación espiritual a pesar de fuerte oposición, al igual que sucedió en los días de Nehemías.

  • 4:17 ¿En qué sentido trabajaron con una sola mano?

Los albañiles tendrían que utilizar ambas manos a fin de efectuar su trabajo. Por eso llevaban las armas en la cadera (4:18). Los que llevaban las cargas podían fácilmente sostener una espada en la mano y a la vez cargar receptáculos de tierra o escombros sobre el hombro o la cabeza. (Gén. 24:15, 45.)

  • 5:7 y 12 ¿Por qué estaba mal exigir "interés" de los hermanos judíos?

Era una violación directa de la ley de Yahwéh, Torá. (Lev. 25:36; Dt. 23:19.) "La centésima", si se cobraba mensualmente, ascendería a un 12% al año (5:11). El pueblo ya estaba en un terrible aprieto debido a la escasez de alimento y a la elevada tributación persa (5:3, 4). Y aun así, los ricos cobraban despiadadamente altos intereses de sus hermanos pobres. De esto derivamos nosotros una lección muy valiosa: la de ser generosos con toda la hermandad mundial en la fe y otras personas azotadas por la adversidad. Como en los tiempos de Nehemías, este comportamiento de no explotar al prójimo suscita muchos comentarios de agradecimiento y alabanza al Señor Yahwéh.

  • 5:16 ¿Cómo ser un buen líder espiritual?

El religioso que goza del respecto de sus hermanos también hará su parte en la obra encomendada de edificación espiritual, como Nehemías, quien trabajó personalmente en la reconstrucción de los muros de Jerusalén.

  • 6:5 ¿Por qué le enviaron una "carta abierta" en mano?

Las cartas confidenciales se solían colocar en bolsas selladas cuidadosamente. Por consiguiente, Sanbalat pudo haber enviado una "carta abierta" a Nehemías a modo de insulto. O, puesto que otros podrían leer la acusación presentada en esa "carta abierta", quizás esperaba que Nehemías saliera de Jerusalén para defenderse de las acusaciones que se habían levantado contra él. También es posible que Sanbalat haya esperado que la carta alarmara tanto a los judíos que como resultado abandonarían la obra.

Se revitaliza la adoración verdadera[editar]

  • 7:1–10:39 Restaurando la verdadera religión

Todo ese trabajo tiene un propósito en mira: restaurar la adoración verdadera. Después de un censo, el pueblo se congrega para escuchar a Esdras y a otros levitas mientras estos leen y exponen la Toráh. Así, después de "adquirir entendimiento en la lectura" observan gozosamente la Fiesta de las Cabañas (Sucot). El pueblo ayuna y confiesa sus pecados y da pasos para corregir tales errores.

  • 7:6 ¿Por qué difiere esta lista de la de Esdras?

Ambos relatos concuerdan con el hecho de que, aparte de los esclavos y cantores, la cantidad total de los que regresaron fue de 42.360. (Esd. 2:64-65; Neh. 7:66-67.) Pero existe una diferencia en el número de los que regresaron según las familias en particular. Es muy probable que Esdras y Nehemías hayan utilizado diferentes métodos para compilar sus listas. Por ejemplo, es posible que uno haya alistado a los que se registraron para regresar, mientras que el otro sólo a los que realmente regresaron. Algunos sacerdotes, y posiblemente otras personas, no pudieron demostrar su linaje (7:64). Esto pudiera explicar por qué la suma total de las listas individuales no corresponde con el total general de 42.360.

  • 8:8 ¿De qué manera "se puso sentido" a la Torá?

Parece que, además de leer con énfasis y una buena pronunciación, Esdras y sus ayudantes expusieron y aplicaron los principios de la Ley de manera que el pueblo pudiera entenderlos mejor. En nuestro día moderno cuando damos testimonio bíblico sobre el Mesías a otras personas o bien nos reunimos con nuestros hermanos de fe también "le ponemos sentido (a la Ley) y entendimiento en la lectura de la Palabra de Dios.

  • 8:10 Optimismo y pesimismo?

Muchas cosas pueden verse positiva o negativamente, según la actitud del observador. A los israelitas se les suministró el maná de forma milagrosa cuando vagaban por el desierto. Debieron haber mirado a su alrededor, a las estériles llanuras, y agradecer profundamente a Yehowáh el sustento que les proporcionaba. Esa hubiera sido una actitud positiva. No obstante, recordaron la gran variedad de alimentos que tenían en Egipto y se quejaron porque el maná era poco apetitoso. (Núm. 11:4 -6). Una actitud positiva y alegre nos ayuda a mantenernos fuertes y promueve la paz y la unidad en la congregación del nuevo Israel (Rom. 15:13; Fil. 1:25).

Nehemías es un gran ejemplo de la forma positiva de ver los asuntos. Él ayudó a alcanzar el debido estado de ánimo con palabras edificantes y positivas. El pueblo de Dios puede aprender mucho de este relato. Aquellos quienes se concede la prerrogativa de participar activamente en asamblea deben tener presente lo ya citado. Aunque a veces se ofrezca consejo correctivo que es necesario, en tales ocasiones deben destacarse los beneficios que se obtienen al cumplir con los requisitos divinos. Hay que dar encomio por las buenas obras realizadas y ánimo para perseverar. El pueblo de Dios debería salir de estas reuniones con un corazón alegre por la edificante instrucción recibida de las Escrituras (Heb. 10:24, 25)

  • 9:1 ¿Por qué los israelitas se vistieron de cilicio o saco y se echaron tierra sobre sí?

El que se vistieran de cilicio —una prenda de vestir de color oscuro hecha de tejidos de pelo de cabra— era una señal de tristeza. De manera similar, el poner tierra o ceniza sobre su cabeza o cuerpo significaba gran lamento o humillación. (1 Samuel 4:12; 2 Samuel 13:19.) Los judíos lo hicieron para demostrar el reconocimiento doloroso y humilde de sus pecados. Después de esto hicieron un ‘contrato’ de confesión firmado por los príncipes de Israel y por los levitas y sacerdotes, "una fiel promesa" (9:38). Del mismo modo, deben reconocerse debemos reconocer y confesarse los pecados para poder conservar la relación con Dios. (1 Jn. 1:6-9.)

  • 9:6 ¿Quienes son los ejércitos de los cielos que adoran a Yahwéh?

La Biblia informa que en otro ámbito existen criaturas poderosas que no pueden verse, criaturas espirituales que adoran o rinden servicio sagrado a su Creador. Si tales seres poderosos e invisibles existen, ¿no es verosímil que la precisión manifiesta en todo el universo proceda de una Inteligencia poderosa?

  • 10:34 ¿Mandaba la Ley hacer ofrendas de leña?

No, pero se necesitaba mucha leña para el fuego del altar. No debía haber muchos netineos —personas no israelitas que eran esclavos del templo y "recogedores de leña"— entre los que regresaron a Jerusalén. (Jos. 9:23, 27.) De modo que, para asegurar que siempre hubiera suficiente leña, se echaron suertes a fin de determinar qué división tribual debería proveerla durante cierto tiempo en particular.

Inauguración gozosa[editar]

  • 11:1 ¿Por qué trajeron uno de cada diez israelitas para vivir en la ciudad santa de Jerusalén?

La "fiel promesa" escrita y sellada en los días de Nehemías preparó al pueblo de Dios de tiempos antiguos para el día de la inauguración del muro de Jerusalén (Neh. 9:38). Pero había otro asunto urgente que requería atención. Jerusalén ya tenía un gran muro con doce puertas a su alrededor, pero necesitaba una población mayor para continuar como centro de la adoración verdadera. Aunque algunos israelitas vivían allí, "la ciudad era espaciosa y grande, pero poco pueblo dentro de ella, y no había casas reedificadas" (Neh. 7:4). Para resolver ese problema, se adoptó la medida que dice el texto y aparte de los que se ofrecieron de voluntarios, se escogió por sorteo una persona de cada diez de las que moraban fuera de la ciudad para mudarse a la ciudad. Hubo una respuesta muy favorable, y el pueblo bendijo "a todos los varones que voluntariamente se ofrecieron para morar en Jerusalén" (Neh. 11:2).

  • 11:2 ¿Por qué se "bendijo" a los que se ofrecieron voluntariamente?

El dejar sus posesiones hereditarias y mudarse a Jerusalén pudo haber resultado en gastos y ciertamente en desventajas. Además, los que moraban en la ciudad tal vez estaban expuestos a diversos peligros. Bajo tales circunstancias, el resto del pueblo consideró que estos voluntarios eran dignos de encomio y, sin duda, oraron para que Dios los bendijera.

  • 12:27 ¿Cuándo se inauguró el muro?

El muro quedó completado el día 25 del sexto mes (Elul) del año 455 a. C. y, al mes siguiente, se celebraron grandes reuniones (6:15; 8:2; 9:1). La inauguración probablemente fue el punto culminante de aquella ocasión gozosa.

Las Reformas de Nehemías eliminan la inmundicia[editar]

  • 13:1-31

Al regresar de un viaje que hizo a la corte persa, Nehemías se inquieta por lo que ha ocurrido durante su ausencia. Inmediatamente se dispone a corregir los problemas que han surgido.

  • 13:3 ¿Quiénes componían los "mezclados con extranjeros"?

Parece que los "mezclados" se componía de extranjeros, como los moabitas y los ammonitas, y de los hijos de los israelitas que se habían casado con extranjeras (13:1, 2). Anteriormente los judíos habían despedido a las esposas extranjeras junto con sus hijos. (Esd. 10:44.) Nuevamente los judíos habían tomado esposas extranjeras, y por eso hubo la necesidad de excluir a dichas mujeres y a sus hijos de la comunidad nacional judía, y así del privilegio de adorar con el pueblo de Yahwéh Elohím. (Neh. 13:23-31.)


Predecesor:
Esdras
Libros históricos
Sucesor:
Tobit

Véase también[editar]