Período Edo

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江戸時代
Edo jidai
Período Edo (Período Tokugawa)

Período

Mon-Oda.png

1603-1867

Merchant flag of Japan (1870).svg

Capital Edo (Actual Tokio)
Idioma oficial Japonés
Gobierno Monarquía absoluta
Historia
 • Establecido 1603

El período Edo (江戸時代 Edo jidai?), también conocido como periodo Tokugawa (徳川時代 Tokugawa -jidai?) es una división de la historia de Japón, que se extiende desde 24 de marzo de 1603 hasta 3 de mayo de 1868.

El periodo delimita el gobierno del shogunato Tokugawa o Edo, que además fue establecido oficialmente en 1603 por el primer shōgun Tokugawa, Ieyasu Tokugawa. El periodo Edo finalizó en 1868 con la restauración del gobierno imperial por parte del 15º y último shōgun Yoshinobu Tokugawa. El fin del periodo Edo también se caracteriza por el comienzo del período imperial.

Gobierno del shōgun y los daimyō[editar]

Maqueta de Kumamoto y su Castillo Kumamoto durante el Período Edo

Tokugawa Ieyasu, el principal beneficiado de los logros de Oda Nobunaga y de Hideyoshi Toyotomi era un daimyō sumamente poderoso de la rica región de Kantō. Poseía tierras de 2.5 millones de koku y posteriormente se estableció en Edo (hoy Tokio) añadiendo a sus posesiones tierras de 2 millones de koku. Después de la muerte de Hideyoshi, rápidamente buscó mantener el control sobre la familia Toyotomi.

La victoria del ejército de Ieyasu sobre los daimyō del oeste en la Batalla de Sekigahara en el año 1600 le dieron el dominio casi total sobre todo Japón. Después de establecer un sistema de dominio mediante la desaparición de sus enemigos y un estricto control sobre otros daimyo, Ieyasu instaló a su hijo Tokugawa Hidetada bajo el título de shōgun y se nombró a sí mismo como shōgun retirado en 1605. Los Toyotomi aún eran una amenaza para su causa por lo que dedicó toda una década para erradicarlos. En 1615 la fortificación de los Toyotomi en Osaka fue destruida por el ejército de Tokugawa.

El periodo Edo trajo a Japón 250 años de estabilidad. El sistema político evolucionó a lo que los especialistas llaman bakuhan, el cual era la combinación de los términos bakufu y han, para describir el gobierno característico del periodo. En el bakuhan el shōgun gozaba de la autoridad nacional mientras que los daimyo la autoridad regional. La burocracia aumentó durante este periodo con el afán de administrar la combinación de gobierno centralizado y descentralizado. Los Tokugawa afianzaron su poder durante el primer siglo de su gobierno: la distribución de la tierra les proporcionaba cerca de siete millones de koku y el control sobre las ciudades más importantes.

La jerarquía feudal se completó con las distintas clases de daimyo. Los más cercanos a los Tokugawa eran los shinpan o casas relacionadas. Existían en esta época 23 daimyo en las fronteras de las tierras pertenecientes a los Tokugawa, lo cuales estaban directamente relacionados con Ieyasu. La segunda posición en la jerarquía la constituían los fudai, los cuales habían sido recompensados con tierras cercanas a los dominios de los Tokugawa por sus leales servicios. Durante el siglo XVIII 145 fundai controlaban pequeños territorios, en los que el de mayor importancia contaba tan sólo con 250,000 koku. Por último, 97 han formaban el tercer grupo, el de los tozama, los cuales eran principalmente viejos enemigos o nuevos aliados. Los tozama estaban ubicados frecuentemente en la periferia del archipiélago y entre todos controlaban tierras de alrededor de 10 millones de koku.

Los Tokugawa no sólo consolidaron su control sobre el reunificado Japón, sino que también gozaban de un poder sin precedentes sobre el emperador, las cortes, sobre todos los daimyo y órdenes religiosas. El emperador sólo daba su aprobación como última opción en los asuntos políticos del país, sin embargo los Tokugawa ayudaron a que la familia imperial regresara a sus días de gloria reconstruyendo sus palacios y asegurándoles nuevas tierras. Para garantizar lazos estrechos entre el clan imperial y la familia Tokugawa, la nieta de Ieyasu fue nombrada consorte imperial en 1619.

Se establecieron una serie de códigos legales para regular las propiedades de los daimyo. Este código contemplaba además normas de conducta, matrimonios, vestimenta, tipo de armas, número de tropas que los daimyo podían poseer, se requería además que los señores feudales debían de residir en Edo por un año, prohibía la construcción de barcos transatlánticos, se prohibió el cristianismo, se restringió la posesión de castillos a uno por dominio entre las principales. Aunque de facto los daimyo no pagaban impuestos, se le imponía regularmente una serie de contribuciones del tipo militar o logístico, además de contribuciones para proyectos públicos como la construcción de castillos, caminos, puentes y palacios. Las aportaciones que recibían no sólo fortalecían a los Tokugawa, sino que debilitaban a los daimyo económicamente y por lo tanto disminuían la amenaza de un levantamiento en contra de la administración central. Los han que anteriormente habían sido dominios militares, se convirtieron en unidades de administración local.

De la Apertura al Aislamiento[editar]

Hasekura Tsunenaga, un samurái bajo las órdenes del clan Date y primer embajador oficial de América y Europa en 1615.

Tal como lo hizo Hideyoshi, Ieyasu alentó el comercio con el exterior pero mantenía recelo ante los extranjeros. Quería hacer de Edo un puerto mayor, pero una vez que se dio cuenta de que los europeos favorecían a distintos puertos en Kyūshū y después de conocer la negativa de China a sus planes de intercambio comercial, comenzó a controlar el comercio ya existente y permitió que sólo algunos puertos comerciaran productos específicos.

El comienzo del periodo Edo coincidió con las últimas décadas del periodo de comercio Namban durante la cual se intensificó la interacción con las potencias europeas en los ámbitos económicos y religiosos. Es al comienzo del periodo Edo en que Japón comenzó a construir barcos transatlánticos de tipo occidental, tal y como el barco de guerra japonés “San Juan Bautista”, un galeón de 500 toneladas que transportó la embajada japonesa encabezada por Hasekura Tsunenaga al Continente americano y a Europa. Durante este periodo también se comisionaron 350 Barcos con el sello real (Shuinsen), que contaban con 3 mástiles y estaban armados para que comerciaran en Asia,

El “problema cristiano” fue, en efecto, el problema de controlar tanto a los daimyō conversos en Kyūshū y el comercio con los europeos. En 1612 a los sirvientes del shōgun y a los residentes de las tierras de Tokugawa se les ordenó que negaran el cristianismo. Más restricciones se dieron a conocer en 1616 con la restricción de comercio con extranjeros en Nagasaki y en Hirado, en 1622 se ejecutaron a 120 misioneros y conversos, en 1624 se expulsó a los españoles y en 1629 se ejecutaron a cientos de cristianos. Finalmente, en 1635 se prohibió que cualquier japonés viajara al extranjero o que si llegaban a salir jamás volvieran.

El shogunato percibió al catolicismo como un factor extremadamente desestabilizador, por lo que fue perseguido. La Rebelión Shimabara de 16371638 en donde samuráis católicos – cristianos y campesinos se rebelaron en contra de sus gobiernos feudales y del gobierno central fue reprimida obligando a que los Kakure Kirishitan profesaran su fe secretamente. Poco tiempo después los portugueses fueron también expulsados y miembros de la misión diplomática fueron ejecutados. A los holandeses se les limitó el acceso sólo a Dejima y a los chinos a cuarteles especiales en Nagasaki.

Para 1650 el cristianismo había sido erradicado casi en su totalidad además de que la influencia extranjera en asuntos políticos, económicos y religiosos dentro de Japón se volvió limitada. Tan solo a China, la Compañía Holandesa del Este de India y por un breve periodo a los ingleses se les permitió visitar Japón durante este periodo, sólo con fines comerciales y con acceso restringido sólo al puerto de Dejima en Nagasaki. Otros europeos que arribaban a costas japonesas eran ejecutados sin juicio de por medio.

Sociedad[editar]

Después de un largo periodo de conflictos internos, el primer objetivo del recién establecido shogunato Tokugawa era pacificar el país. Creó un balance en el poder que permaneció relativamente estable por los siguientes 250 años, influenciado por los principios del Confucionismo de orden social. La mayoría de los samurái perdieron la posesión directa de las tierras y se les plantearon dos opciones: dejar las armas y convertirse en campesinos o trasladarse a la ciudad principal de su feudo y convertirse en sirvientes a sueldo del daimyō. Sólo algunos pocos samurái permanecieron en las provincias exteriores del norte o como vasallos directos del shōgun, conocidos como los 5000 hatamoto. Se estableció además el sistema sankin kōtai en el que se estipulaba que las familias de los daimyo debían de residir en Edo, además de que los daimyō debían permanecer en Edo por un año y al siguiente año en su provincia.

La población fue dividida en cuatro clases en un sistema conocido como mibunsei (身分制?), en el primer nivel estaban los samurái (alrededor del 5% de la población), en el segundo nivel estaban los campesinos (más del 80% de la población), en el tercero los artesanos y al final estaban los comerciantes. Sólo los campesinos vivían en las áreas rurales. Los samurái, artesanos y los comerciantes vivían en las ciudades que se construyeron alrededor de los castillos de los daimyō, y cada uno de los grupos con una zona específica para ocupar dentro de la ciudad.

Fuera de estas cuatro clases sociales estaban los llamados eta y los hinin, cuyas profesiones rompían los esquemas del budismo. Los eta eran carniceros, curtidores y sepultureros. Los hinin servían como guardias o verdugos. Otros grupos excluidos de las clases sociales incluían los mendigos y las prostitutas.

Los individuos no tenían ningún derecho legal en Japón. La familia era la entidad legal más pequeña contemplada, por lo que mantener el estatus y privilegios de la familia tenía una gran importancia a todos los niveles de la sociedad. Por ejemplo, las leyes penales del período Edo prescribían el “trabajo no libre” (esclavitud) a la familia inmediata de los criminales ejecutados en el artículo 17 del Gotōke reijō pero nunca se estableció su práctica. El Gotōke reijō de 1711 fue la compilación de estatutos proclamados entre 1597 y 1696.[1]

Desarrollos económicos[editar]

Corredor de arroz en 1820 Japón. "Treinta y seis vistas del monte Fuji" Hokusai

El desarrollo económico durante el periodo Tokugawa incluía urbanización, embarques de distintos bienes de consumo, en un principio del periodo comercio con el extranjero así como la difusión y comercio de artesanías. Los tratados de construcción aumentaron junto con el desarrollo de bancos y el crecimiento en el número de asociaciones mercantiles. Los diversos han a lo largo del país gozaron del aumento de la producción de productos agrícolas así como el aumento de la producción de artesanías rurales.

Para mediados del siglo XVII, Edo mantenía una población de más de un millón de habitantes, mientras que Osaka y Kioto tenían a más de 400,000. Algunas otras ciudades castillo tuvieron un crecimiento importante. Japón tuvo una tasa de crecimiento de prácticamente cero entre las décadas de 1720 y 1820, lo cual es generalmente atribuido a baja tasa natal como consecuencia de la hambruna, pero algunos historiadores han presentado diversas teorías como el alto porcentaje de infanticidios para controlar artificialmente el crecimiento poblacional.[2] Osaka y Kioto se convirtieron en importantes centros de comercio y de producción de artesanías, mientras que Edo era el centro más importante para proveer alimentos y bienes de consumo esenciales.

El arroz fue la base de la economía ya que los daimyō recolectaban los impuestos de los campesinos en especie. Los impuestos podían ser tan elevados como el 40% de la cosecha. El arroz era vendido en los mercados Fudasashi de Edo.

Fue durante el periodo Edo que Japón desarrolló un sistema sustentable de manejo de los bosques.[3] El aumento en la demanda de madera para la construcción, construcción de barcos y combustible llevaron a una rápida deforestación que dio como resultado incendios forestales, inundaciones y erosión del suelo. La respuesta del shōgun, alrededor del 1666, fue implementar una serie de políticas que incluían reducir la cantidad de árboles cortados, incrementar el número de árboles plantados además de que sólo los daimyō y el shōgun podían autorizar el uso de la madera. Para el siglo XVIII Japón desarrolló conocimientos científicos específicos de silvicultura y de forestación.

Desarrollo artístico e intelectual[editar]

Terakoya, la escuela de educación privada
Kaitai Shinsho, primer tratado japonés de anatomía, publicado en 1774.

Durante el periodo, Japón estudió progresivamente las técnicas y avances científicos occidentales (llamados rangaku) a través de la información y libros recibidos de los comerciantes holandeses en Dejima. Las áreas de mayor estudio incluían la geografía, medicina, ciencias naturales, astronomía, arte, idiomas, conceptos de física tales como el estudio del fenómeno eléctrico y mecánica. También existió un gran desarrollo de las matemáticas, en una corriente totalmente independiente a la del mundo occidental. Esta fuerte corriente se llamó wasan.

El florecimiento del Neo-confucionismo fue el mayor desarrollo intelectual del periodo. El estudio del Confucionismo se había mantenido activo durante mucho tiempo por clérigos budistas pero durante esta época este sistema de creencias llamó fuertemente la atención sobre la concepción del hombre y la sociedad. El humanismo ético, el racionalismo y la perspectiva histórica del neo-confucionismo fueron tomados como modelo social. Para mediados del siglo XVII, el neo-confucionismo se convirtió en la filosofía legal dominante y contribuyó directamente en el desarrollo del sistema nacional de aprendizaje kokugaku.

La creciente aplicación del neo-Confucionismo así como el estudio avanzado contribuyeron a la transición del orden político y económico de las clases sociales. Se desarrollaron nuevas leyes, se instituyeron nuevos sistemas administrativos. Una nueva visión de gobierno y sociedad emergieron en búsqueda de un mandato más comprensivo. Cada persona tenía un lugar distinto en la sociedad y se esperaba que trabajara de forma que cumpliera su misión en la vida. Los ciudadanos debían ser gobernados con benevolencia por parte de aquellos asignados a mandar. El gobierno era todo poderoso pero al mismo tiempo responsable y humano. Aunque el neo-Confucionismo influyó en el sistema de clases sociales no se aplicó de la misma forma como se acostumbraba en otros países como China, donde los soldados y los clérigos ocupaban el último peldaño de las clases sociales, mientras que en Japón algunos de éstos miembros constituían a la élite de gobierno.

Miembros de la clase samurái añadieron las tradiciones del bushi a su ideología y renovaron su interés en la historia de Japón, dando como resultado el bushidō. En nuevo estilo de vida llamado chōnindō surgió en ciudades como Osaka, Kioto y Edo, el cual aspiraba a alcanzar las cualidades del bushido como la diligencia, honestidad, honor, lealtad y frugalidad. El estudio de matemáticas, astronomía, cartografía, ingeniería y medicina también fue alentado. La búsqueda de nuevas formas de entretenimiento de la nueva cultura se conocieron como ukiyo e incluían geishas, música, historias populares, teatro Kabuki, bunraku, poesía, y arte, el cual queda reflejado con el estilo conocido como ukiyo-e. La literatura también gozó de grandes talentos como Chikamatsu Monzaemon o Matsuo Bashō.

Dibujos Ukiyo-e comenzaron a producirse a finales del siglo XVII pero hasta 1764 Harunobu produjo la primera impresión policromática. Diseñadores de la siguiente generación como Torii Kiyonaga y Utamaro crearon elegantes representaciones de cortesanos. El estilo de Ukiyo-e cobró una gran importancia durante el siglo XIX e incluso muchos pintores occidentales como Edgar Degas o Vincent Van Gogh se vieron influenciados por sus técnicas (véase Japonismo).

El budismo y el sintoísmo siguieron siendo una parte importante de la sociedad japonesa del periodo Edo. El budismo mezclado con neo-Confusionismo proveyeron de estándares de comportamiento social y aunque ya no contaban con la misma fuerza política que en el pasado, éste era promovido y practicado por las clases superiores. Con la prohibición del cristianismo en 1640 el budismo se vio beneficiado ya que el bakufu ordenó que todos los habitantes se tenían que registrar en alguno de los templos. De esta forma, mientras que el budismo sirvió de base social, el sintoismo sirvió de base al sistema político y ayudó a preservar la identidad nacional.

Fin del shogunato[editar]

Declive del shogunato Tokugawa[editar]

El final de este periodo es llamado bakumatsu. Las causas del final de este periodo son objeto de una gran controversia pero se puede ver el factor común la apertura obligatoria de Japón hacia el resto del mundo por parte del Comodoro Matthew Perry y su armada conocida como los “barcos negros”, los cuales dispararon en contra de la bahía de Tokio.

El shogunato Tokugawa no colapsó simplemente por sus fallas intrínsecas. La intrusión de los extranjeros ayudaron a precipitar una compleja lucha política entre los bakufu y la coalición de los críticos. La continuidad del movimiento anti-bakufu a mediados del siglo XIX finalmente terminaría por derrocar el shogunato Tokugawa. Desde el principio el shogunato intentó restringir la acumulación de bienes en las familias e intentó fomentar la política “de vuelta a tierra”, en donde los granjeros, los productores primordiales, eran la persona ideal dentro de la sociedad.

A pesar de los esfuerzos para restringir los bienes, el estándar de vida para los habitantes urbanos y rurales aumentó significativamente durante el periodo, en gran parte por el periodo de paz que se vivió en esta época.

Un reto importante que tuvo que enfrentar la clase política fue la naciente clase emprendedora. El ideal gubernamental de una sociedad agraria falló ya que no era compatible ni realista con la nueva distribución comercial. Una serie de sequías y por lo tanto pérdida de cosechas completas dieron como resultado veinte grandes hambrunas entre 1675 y 1837. El malestar entre los campesinos aumentó y para finales del siglo XVIII protestas masivas contra impuestos elevados y escasez de comida se volvieron casi rutinarias. Familias ahora sin hogar se volvieron en granjeros arrendatarios mientras que los pobres de las zonas rurales se desplazaron a las ciudades. Como la fortuna de las antes familias acomodadas disminuyó, otros pudieron acumular más tierras por lo que surgió una nueva clase granjera acomodada. Las personas que pudieron beneficiarse fueron capaces de diversificar su producción y contratar empleados, mientras que otros quedaban disgustados. Muchos samurái pasaron tiempos difíciles e incluso se vieron forzados a producir artesanías o trabajar a sueldo para comerciantes.

Aunque Japón fue capaz de adquirir y refinar una amplia variedad de conocimientos científicos, el rápido proceso de industrialización de los países occidentales durante el siglo XVIII crearon por vez primera un gran diferencia en términos de tecnología y armamento entre Japón y el resto de los países industrializados forzando al país a abandonar su política de aislamiento y contribuyendo el fin del régimen Tokugawa.

Las intrusiones de los occidentales aumentaron en los comienzos del siglo XIX. Barcos de guerra rusos y comerciantes se establecieron en Karafuto (en la isla de Sajalín, llamado óblast de Sajalin bajo el control ruso y soviético) y en las islas Buril, de las cuales las del sur son consideradas como islas del norte de Hokkaidō. Un barco de guerra inglés entró al puerto de Nagasaki buscando enemigos holandeses en 1808 además de que se incrementó el avistamiento de barcos de guerra y balleneros en las décadas de 1810’s y 1820’s. Barcos balleneros y mercantes de los Estados Unidos también hicieron su arribo a costas japonesas. Aunque los japoneses hicieron una serie de pequeñas concesiones y permitieron algunos desembarcos, lo que intentaban era mantener fuera del país a los extranjeros en su totalidad. El Rangaku se volvió crucial no sólo para entender a los bárbaros “extranjeros”, sino para valerse por si mismos sin la ayuda de los occidentales.

Para la década de los 1830`s existía un sentimiento generalizado de crisis. La hambruna y los desastres naturales tuvieron grandes consecuencias en la población. El malestar generalizado derivó en una revuelta de campesinos es contra de oficiales y mercaderes en Osaka en 1837 y aunque esta revuelta tan sólo duró un solo día, causaron un efecto dramático general. Algunos consejeros del shogun creían que la solución residía en el regreso al espíritu marcial, imponer más restricciones al comercio extranjero, suprimir el rangaku, censurar la literatura y eliminar los “lujos” del gobierno y de la clase samurái. La oposición vio la oportunidad de terminar con los Tokugawa y utilizaron la bandera política del sonnō jōi (“Reverenciar al emperador, expulsar a los bárbaros”), el cual llamaba a la unidad bajo el mandato imperial y se oponía a la intrusión de extranjeros. La preocupación del bakufu aumentó al conocer de los logros de los occidentales en establecer enclaves coloniales en China después de la Primera Guerra del Opio de 18391842, por lo que se implementaron más reformas, sobre todo económicas, para tratar de fortalecer el país en contra de la amenaza extranjera.

Japón rechazó una demanda de los Estados Unidos (que aumentó considerablemente su presencia en la Región Asia-Pacífico en ésta época) de establecer relaciones diplomáticas en julio de 1846 presentada por el Comodoro James Biddle.

Fin del Aislamiento[editar]

Cuando el comodoro Matthew Perry se presentó con un escuadrón en la bahía de Edo en julio de 1853 Abe Masahiro era el responsable de las relaciones con los estadounidenses. Masahiro no tenía ninguna experiencia o precedente de cómo manejar este tipo de amenazas a la seguridad nacional, por lo que trató de equilibrar el deseo de los consejeros de mayor rango que deseaban compromisos con los occidentales, el del emperador que quería mantener fuera a los extranjeros y el de los daimyō que querían ir a la guerra. Debido a la falta de consenso, Masahiro decidió aceptar las demandas de Perry de abrir Japón al comercio internacional pero al mismo tiempo ordenó preparativos militares. En marzo de 1854 el tratado de paz y amnistía “Tratados de Kanagawa” abrió dos puertos a los barcos americanos que buscaban provisiones garantizándoles buen trato para los marineros americanos y permitió que un cónsul se estableciera en Shimoda, un puerto de la Península de Iza al sur de Edo. Un tratado comercial con el que se buscaba abrir más zonas de comercio fue forzado cinco años después.

El daño resultante a la imagen del bakufu fue importante. Debates sobre las políticas del gobierno no eran inusuales y habían generado una fuerte crítica en el bafuku. Masahiro comenzó entonces a buscar el apoyo de nuevos aliados por lo que realizó distintos consensos con los fudai, los shinpan y los tozama. Con la Reforma Ansei de 1854-1856 se buscó fortalecer al régimen ordenando la adquisición de barcos de guerra y armamentos procedentes de Holanda, además de que se comenzó la construcción de nuevas defensas para los puertos. En 1855, una escuela de entrenamiento naval con instructores holandeses fue establecida en Nagasaki, una escuela militar de estilo occidental se estableció en Edo y para el año siguiente se comenzó la traducción de libros occidentales.

La oposición hacia Masahiro aumentó entre los círculos fudai, los cuales se oponían a abrir los consejos del bakufu a los daimyō tozama, por lo que fue reemplazado de su puesto y en 1855 fue nombrado presidente del consejo de Hotta Nariaki. A la cabeza de la facción disidente se encontraba Tokugawa Nariaki, quien profesaba una fuerte lealtad al emperador aunado a fuertes sentimientos anti-occidentales y quien había sido nombrado a cargo de la defensa nacional en 1854.

En los años finales del shogunato Tokugawa se incrementaron los contactos con los extranjeros debido a las concesiones otorgadas en el tratado con los Estados Unidos en 1859, entre los cuales se incluía que se abrieran más puertos para representantes diplomáticos, comercio no supervisado en cuatro puertos adicionales y residencias extranjeras en Osaka y Edo. También se aceptó el concepto de extra-territorialidad (los extranjeros estaban sujetos a las leyes de su país y no las de Japón). Hotta perdió el apoyo de daimyō clave y cuando Tokugawa Nariaki se opuso a un nuevo tratado, Hotta buscó el apoyo imperial. Los oficiales de la corte, percibiendo la debilidad del shogunato rechazaron las peticiones de Hotta y por primera vez en muchos siglos involucraron al emperador en la política interna. Cuando murió el shōgun sin un heredero designado, Nariaki apeló a la corte el apoyo de su propio hijo, Tokugawa Yoshinobu, un candidato que tenía el apoyo de los shinpan y tozama. Los fudai ganaron la lucha política instalando a Tokugawa Yoshitomi, arrestaron a Nariaki y a Yoshinobu, ejecutaron a uno de los líderes intelectuales del sonnō-jōi llamado Yoshida Shōin y firmaron tratados con los Estados Unidos y otras cinco naciones, terminando con más de 200 años de aislamiento.

Modernización del Bakumatsu y sus conflictos[editar]

Durante los últimos años del shogunato, conocido como bakumatsu, el bakufu tomó una serie de fuertes medidas para tratar de recuperar su dominio, aunque su participación con la modernización y las relaciones con las potencias extrajeras estaban a punto de convertirlo en el blanco del sentimiento anti-occidental que predominaba en el país.

Durante esta etapa el ejercito y la marina se modernizaron. Una escuela naval se estableció en Nagasaki en 1855 y gran número de estudiantes fueron enviados a otros países durante varios años para su capacitación, comenzando una tradición de futuros líderes educados en el exterior, como en el caso del Almirante Enomoto Tateaki. Ingenieros navales franceses fueron contratados para construir arsenales navales. Para finales del shogunato Tokugawa en 1867, la naval japonesa contaba ya con 8 barcos de guerra de vapor, los cuales fueron utilizados en contra de las fuerzas pro-imperiales durante la Guerra Boshin. Se estableció además una misión militar francesa para que modernizara el ejército del shōgun.

Algunos extremistas que visualizaban al emperador como símbolo de unidad incitaron a diversos sectores de la sociedad a la violencia en contra del shogunato, de las autoridades de los distintos dominios feudales y en contra de los extranjeros. El desenlace de un nuevo conflicto conocido como Guerra Anglo-Satsuma llevó a un nuevo tratado para ampliar las concesiones comerciales en 1865 pero Yoshitomi no era capaz de hacer frente al poderío militar de los países occidentales. Finalmente en 1867 muere el Emperador Kōmei y es sucedido por su hijo menor, el Emperador Meiji.

Tokugawa Yoshinobu se convirtió con reticencia en el jefe de la casa Tokugawa y shōgun. Trató de reorganizar el gobierno bajo la figura del emperador tratando al mismo tiempo de preservar el papel activo del shōgun. Temiendo el poder reciente de los daimyo de Satsuma y Chōshū, otros daimyō hicieron un llamado a que el shogun regresara el poder al emperador así como a un consejo de daimyō encabezado por el shōgun Tokugawa. Tokugawa Yoshinobu aceptó el plan a finales de 1867 y renunció, anunciando la “restauración imperial”. Los líderes de Satsuma, Chōshū y de otros dominios de cualquier forma decidieron rebelarse, asediaron el palacio imperial y anunciaron su propia restauración el 3 de enero de 1868.

Después de la Guerra Boshin, el sistema bakufu fue abolido y Tokugawa Yoshinobu fue reducido al rango de un simple daimyo. La resistencia continuó durante 1868 y las fuerzas navales del shogun al mando del Almirante Enomoto Takeaki siguieron la lucha por otros seis meses en Hokkaidō, donde fundaron la efímera República de Ezo.

Acontecimientos del periodo Edo[editar]

Anterior:
Período Azuchi-Momoyama
1573-1603

Historia del Japón
Período Edo
1603-1868

Próximo:
Imperio del Japón
1868-1945

Referencias[editar]

  1. Lewis, James Bryant. (2003). Frontier Contact Between Choson Korea and Tokugawa Japan, p. 31-32.
  2. Flath, David (2000). The Japanese Economy. Oxford University Press. ISBN 9780198775041. http://books.google.com/books?id=QGEECT7R75IC. 
  3. Diamond, Jared. 2005 Collapse: How Societies Choose to Fail or Succeed. Penguin Books. New York. 294-304 pp. ISBN 0-14-303655-6