Antifeminismo

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El antifeminismo es la oposición al feminismo en algunas o en todas sus formas.

Definición[editar]

El Oxford English Dictionary define un antifeminista como "una persona en oposición a la mujer o al feminismo, que es hostil a la igualdad de los sexos o en la defensa de los derechos de las mujeres". El Oxford Online Dictionary define un antifeminista como "frente al feminismo, o una persona frente al feminismo", Collins English Dictionary define el antifeminismo como "la oposición al feminismo".

El sociólogo Michael Flood argumenta que el antifeminismo niega al menos uno de los tres principios generales del feminismo: que los acuerdos sociales entre los hombres y las mujeres no son ni naturales ni divinamente determinados, que los acuerdos sociales entre hombres y mujeres están a favor de los hombres, y que acciones colectivas que pueden y deben ser llevadas a transformar estos acuerdos en otros más equitativos.[1]

Michael Kimmel, especialista en estudios del hombre, define el antifeminismo como "la oposición a la igualdad de las mujeres." Dice que antifeministas se oponen a "la entrada de las mujeres en la esfera pública, la reorganización de la esfera privada, el control de las mujeres sobre sus cuerpos, y los derechos de las mujeres en general." Esto, dice, es justificado por antifeministas través de "recurrir a las normas religiosas y culturales, y, a veces en el nombre de "ahorro" masculinidad de la contaminación y la invasión." Argumenta que antifeministas consideran la "división sexual tradicional del trabajo como algo natural e inevitable, quizás también sancionada por Dios.

Se ha argumentado que "la investigación se ha realizado sobre antifeminismo ya sea desde el punto de vista de la sociología de los movimientos sociales o incluso de estudios de la mujer", y que el antifeminismo ha tomado principalmente la forma de masculinismo argumentando que "los hombres están en crisis debido a la feminización de la sociedad".

Historia[editar]

En el siglo XIX, la pieza central de antifeminismo fue la oposición al Sufragio femenino. Los opositores a la entrada de las mujeres en las instituciones de educación superior afirmando que la educación era una carga demasiado física en las mujeres. En Sex in Education: or, a Fair Chance for the Girls (1873), el profesor de la universidad de Harvard Edward H. Clarke predijo que si las mujeres fueran a la universidad, sus cerebros crecieran más grande y más pesado, y su vientre se atrofiaría.[2] Él basó su predicción en la observación de que las mujeres con educación universitaria tienen menos hijos que las mujeres sin educación universitaria. Otros antifeministas se opusieron a la entrada de las mujeres en la fuerza de trabajo, o su derecho a afiliarse a un sindicato, a sentarse en los jurados, o para obtener control de la natalidad y el control de su sexualidad.[3]

Posturas antifeministas[editar]

Algunos antifeministas han argumentado que el feminismo ha dado lugar a cambios en las normas anteriores de la sociedad relacionados con la sexualidad, que consideran perjudicial para los valores tradicionales o creencias religiosas conservadoras. Por ejemplo, la ubicuidad del sexo casual y el declive del matrimonio se mencionan como las consecuencias negativas del feminismo.[4] [5] Muchos de estos tradicionalistas se oponen a la entrada de las mujeres en la fuerza laboral, cargos políticos, y el proceso de votación, así como la disminución de la autoridad masculina en las familias. Antifeministas sostienen que un cambio del papel de la mujer es una fuerza destructiva que pone en peligro a la familia, o sea contraria a la moral religiosa. Por ejemplo, Paul Gottfried sostiene que el cambio de los roles de las mujeres “ha sido un desastre social que sigue haciendo estragos en la familia” y ha contribuido a un “descenso de los individuos cada vez más desconectados en el caos social”.[6]

La mayoría de antifeministas hoy en día se oponen al feminismo por motivos naturales en lugar de religiosos o tradicionales. Ellos ven el feminismo como una negación de las diferencias innatas entre los sexos, y un intento de reprogramar a la gente en contra de sus tendencias biológicas. Antifeministas también argumentan con frecuencia que el feminismo, a pesar de que defiende la igualdad, hace caso omiso de los derechos exclusivos de los hombres. Algunos creen que el movimiento feminista ha logrado sus objetivos y ahora busca un mayor reconocimiento para las mujeres que para los hombres.[7]

Bibliografía[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Flood, Michael (2007). International Encyclopedia of Men and Masculinities (en inglés). Routledge. ISBN 0415333431. Consultado el 15 de octubre de 2013. 
  2. Edward H, Clarke (2007). Sex in Education (en inglés). Wildside Press. ISBN 0809501708. Consultado el 15 de octubre de 2013. 
  3. S. Kimmel, Michael (2003). Men & Masculinities: A Social, Cultural, and Historical Encyclopedia (en inglés). ABC-CLIO. ISBN 1576077748. 
  4. A. Kassian, Mary (2005). The Feminist Mistake: The Radical Impact of Feminism on Church and Culture (en inglés). ISBN 1581345704. 
  5. L. Lukas, Carrie (2006). The Politically Incorrect Guide(tm) to Women, Sex and Feminism (en inglés). ISBN 1596980036. 
  6. Gottfried, Paul (21 de abril de 2001). «The Trouble With Feminism» (en inglés). Consultado el 15 de octubre de 2013.
  7. Pizzey, Erin (1999). «How The Women's Movement Taught Women to Hate Men» (en inglés). Fathers For Life. Consultado el 15 de octubre de 2013.