Anarquismo feminista

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Bandera que representa el feminismo libertario.

El anarquismo feminista o anarcofeminismo es una teoría y movimiento que enlaza el feminismo con el anarquismo. El anarcofemenismo busca la autonomía de cada mujer, es decir, su emancipación y realización como individuo y como género particular. Ven en el patriarcado una manifestación del poder involuntario o autoritarismo, por ello piensan que la liberación contra el patriarcado es una parte esencial de la eliminación del Estado, puesto que ambos se fundamentarían en la ausencia de libertad y en las relaciones sociales involuntarias.[1] [2]

Según el anarcofeminismo, el anarquismo al ser una filosofía política que se opone a todas las relaciones de poder forzadas o coactivas, sería intrínsecamente feminista, según expresa Susan Brown. En esencia, esta corriente ve el anarquismo como un componente necesario del feminismo y viceversa.[3] Su originalidad reside especialmente en su visión política, y en no ser una corriente dogmática, por lo que se pueden encontrar diversos planteamientos libertarios al respecto de lo que es la mujer, el feminismo, la feminidad, etc.

Ideología[editar]

Ejes primarios[editar]

Al igual que toda escuela anarquista se fundamenta en los principios de libertad individual, asociación libre y cooperación voluntaria de cada persona, sin distinción. Sus características adicionales son:

  1. Aplicar los principios del anarquismo desde la condición y situación de las mujeres.
  2. Identificar el eje de la dominación actual en el dúo patriarcado-Estado.

Consideran que el patriarcado es una de las primeras, si es que no la primera, manifestación de jerarquía forzada o poder involuntario en la historia humana y asimismo la primera forma de opresión ocurrida en el dominio del sexo masculino por sobre el femenino y por tanto un problema fundamental de la humanidad. Argumentan que bajo este esquema se pretende uniformizar a las mujeres bajo un modelo único, cultivado por medio de la adoctrinación masiva, y que los hombres también son uniformizados y obligados a reprimir sus particularidades individuales. Y sobre esta ideología de uniformización y dominación patriarcal se sustenta buena parte de la legitimación del Estado, al repetir los mismos patrones patriarcales de dominación.[4]

Planteamientos[editar]

Las y los anarcofeministas concluyen que si las feministas están en contra del patriarcado, deberían estar también en contra de toda forma de jerarquía forzada, y, por lo tanto, rechazar la naturaleza autoritaria de tales instituciones es una parte integral tanto de la emancipación individual como de la identidad femenina, por lo tanto:

  1. Se colocan en oposición contra el Estado y todo orden coercitivo o involuntario (político, económico, etc.) como manifestaciones del patriarcado y como estructuras opresivas por sí mismas, incluyendo al "feminismo burocrático" o pro-regulaciones gubernamentales sobre la libertad individual.[5] La libertad individual para el anarcofeminismo es objetivo y camino al mismo tiempo.
  2. Asímismo se sitúan en oposición al "feminismo revanchista", al que señalan como reflejo resentido del machismo, esto debido a que afirman que debe verse a los hombres como compañeros y no enemigos, ya que el patriarcado es una institución de control social indiferente a los géneros.

Su meta y estrategia normalmente es influenciar desde dentro a ambos movimientos, al feminismo y al anarquismo, algunas proponen asociaciones libres de mujeres (autónomas, federalistas y descentralistas o policéntricas), haciéndose cargo de que las mujeres tienen particularidades y que a partir de ellas encarnan la anarquía de particular manera, aunque no todas son partícipes de esta idea. El feminismo anarquista clásico y el anarcofeminismo moderno aparecen en versiones individualistas y colectivistas, las primeras con más adeptos en América y las segundas con más énfasis en Europa.

Historia[editar]

Si bien el anarquismo feminista ha estado presente desde los inicios del movimiento anarquista, su conceptualización moderna antipatriarcal y el término anarcofeminismo surgen en la segunda ola feminista en la década de 1960, de la mano del feminismo radical, con personajes como Peggy Kornegger[6] o Cathy Levine.

Orígenes y fuentes[editar]

Se inspira en autores y teóricos del feminismo anarquista estadounidense de fines del siglo 19 y principios del siglo 20 como Emma Goldman,[7] Voltairine de Cleyre[8] y Lucy Parsons. También en la organización anarquista y feminista de la revolución española, Mujeres Libres.[9] Ambos movimientos fueron organizados para defender las ideas anarquistas y feministas. En Latinoamérica la primera ola feminista en la mayoría de estos países surgió en principio de mujeres anarquistas.[10] [11]

Este primer feminismo anarquista surge ante las consideraciones de algunos anarquistas de que el patriarcado es un problema del sistema estatista o de clases, y que sólo desaparecería con este. O también porque algunos anarquistas suponían que la mujer tenía que desarrollar un rol tradicional en la familia. Ante eso las primeras anarquistas feministas sostuvieron que ambas conquistas de libertad van de la mano, y que los roles habrán de ser elaborados o escogidos voluntariamente por las mujeres.[12] Es de resaltar que es el anarquismo feminista temprano el primer movimiento que plantea la soberanía del cuerpo en todo ámbito, o pro-elección, como expresión de la soberanía individual.[13]

Estas características del anarquismo feminista temprano (de inicios del siglo XX), sumado el hecho que eran abstencionistas, colocaron a sus partidarias en contradicción con la mayoría de feministas de la primera ola, las sufragistas, y sus propuestas dentro del feminismo quedaron en una situación de marginación que no cambiaría sino hasta la segunda ola feminista (segunda mitad del siglo XX), cuando algunas feministas radicales retomaron sus planteamientos sobre individuo y género, y además adoptaron el modelo organizacional de pequeños grupos de asociación voluntaria, flexibles para no descuidar el desarrollo personal de cada una, como base para construir un movimiento feminista.[14]

Contemporánea[editar]

Contemporáneamente se haya influido por el feminismo de la diferencia y por el ecofeminismo. El feminismo de la diferencia considera que las personas y los géneros se destacan por sus particularidades y sus diferencias en igualdad, lo que ha sido un concepto tradicional del humanismo anarquista. El ecofeminismo argumenta que la mujer ha de darle importancia a la regeneración de la naturaleza y a la cultura de la integración armónica con esta, y que según indica Janet Biehl, fortalezca la visión holística del anarquismo (naturaleza autogobernada = sociedad autogobernada). En el caso de las anarcosocialistas suelen incluir el concepto de lucha de clases,[15] sin embargo no existe una interpretación homogénea de este concepto. Las anarcoliberales en cambio defienden más la igualdad de derechos y obligaciones entre hombres y mujeres y se muestran en contra de todo tipo de discriminación positiva hacia ellas.[16] Ambos sectores resaltan el derecho y necesidad de las mujeres a la defensa personal.[17]

Grupos y movimientos contemporáneos destacados son Mujeres Creando de Bolivia,[18] KURWA de Polonia, Radical cheerleaders en Norteamérica y Europa, y la conferencia anual de Boston, La Rivolta!. Existen además grupos anarcofeministas en algunas ciudades del mundo, aunque de relevancia netamente local o sectorial, por ejemplo dentro del anarcosindicalismo.[19]

Recientemente, Wendy McElroy ha definido el ifeminismo o feminismo individualista, que combina el feminismo con el anarcocapitalismo, argumentando que una visión pro-capitalista voluntaria, anti-Estado es una posición que implica igualdad de derechos y obligaciones, la expresión libre de la sensualidad del cuerpo, y el empoderamiento de las mujeres.[20] El feminismo individualista se fundamenta en el feminismo anarquista clásico de EE.UU. basado en el anarquismo individualista.

Temas[editar]

Un aspecto importante de anarcofeminismo es su oposición a las concepciones tradicionales de la familia, la educación y los roles de género. La institución estatal-eclesiástica del matrimonio es una de las más atacadas[21] a la vez que han promocionado en respuesta la unión libremente pactada, relaciones de responsabilidad compartida, y una sexualidad libre y responsable. De Cleyre sostuvo que el matrimonio ahogaba el crecimiento individual, y Goldman argumentó que "es en primer lugar un acuerdo económico [...] en que la [mujer] paga por él con su nombre, su privacidad, su autoestima, su propia vida". También han apoyado las familias y las estructuras educativas no jerárquicas, como las escuelas modernas.

Notas[editar]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]