Sol de Mayo
El Sol de Mayo es uno de los emblemas nacionales de Argentina y Uruguay, presente en sus banderas y escudos.[1] Toma su nombre de la Revolución de Mayo de 1810, hecho que impulsó el proceso de independencia en el Virreinato del Río de la Plata, y se interpreta como el símbolo del nacimiento de una nueva nación, idea que también aparece en el Himno Nacional aprobado por la Asamblea del Año XIII en 1813.[1]
El primer uso oficial del sol como símbolo nacional fue en 1813 con la Asamblea Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata,[2] apareciendo en su sello —que más tarde se convertiría en el escudo nacional argentino— y en sus primeras monedas nacionales.[3] acuñadas en Potosí.[4] El diseño del sello tiene un origen jacobino: se inspiró en un salvoconducto y emblema utilizado por clubes revolucionarios franceses durante la Revolución Francesa.[1][5] El grabado se atribuye generalmente al orfebre cusqueño Juan de Dios Rivera Túpac, quien trabajó por encargo de la Asamblea a través del diputado Agustín Donado.[1] El 25 de febrero de 1818, el Congreso de Tucumán, bajo el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón, ordenó agregarlo a la bandera de guerra como distintivo.[1]
El emblema consiste en un disco dorado con rostro humano, del que salen rayos alternados rectos y ondulados (flamígeros). La versión argentina tiene 32 rayos (16 de cada tipo), mientras que la uruguaya sigue la convención heráldica europea de 16 rayos.[1] Este número de 32 rayos coincide con el sol que rodeaba el monograma jesuita IHS en la iconografía colonial, lo que sugiere una posible influencia de esa tradición religiosa, muy presente en el espacio rioplatense.[4]
A menudo se afirma que representa a Inti, el dios solar de los incas. Esta interpretación fue difundida principalmente por el historiador Diego Abad de Santillán en el siglo XX con su libro Historia Argentina (enciclopedia).[6]Una de las principales referencias contemporáneas al respecto proviene de la letra extendida del himno nacional de Uruguay, escrita por el poeta Francisco Acuña de Figueroa en el año 1830, apenas dos años después de la creación de la primera bandera uruguaya:[7][8]
"Los patriotas, al eco grandioso,
Se electrizan en fuego marcial,
Y en su enseña más vivo relumbra
De los Incas el Dios inmortal."Fragmento del himno nacional de Uruguay, por Francisco José Debali, 1830.
La falta de una reglamentación precisa sobre su diseño durante el siglo XIX generó una gran variedad de estilos. La estandarización definitiva recién se produjo a mediados del siglo XX.[1] A lo largo del resto del siglo XIX, el sol apareció en numerosos diseños distintos en banderas, en particular en color rojo durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, así como en monedas, con variaciones significativas en cada provincia.[9] A comienzos del siglo XX surgieron estudios históricos sobre la bandera y el escudo, con propuestas orientadas a alinear el diseño del sol con el de la década de 1810.[9] Sin embargo, no fue hasta 1944 cuando se estableció una reglamentación definitiva, que fijó el diseño del Sol de Mayo tomando como base las primeras monedas nacionales de 1813.[9] Finalmente, en 1985, se estableció que la única bandera argentina era la que llevaba el sol, eliminando la obligación de los civiles de usar la versión sin sol.[10]
En el caso de Uruguay, se constituyó como país en 1828 al término de la Guerra Cisplatina, que enfrentó a las Provincias Unidas del Río de la Plata y al Imperio del Brasil por el control de la Banda Oriental, y eligió símbolos nacionales vinculados a los de la independencia argentina.[11] De manera similar al caso argentino, el sol utilizado en el escudo y la bandera uruguayos experimentó numerosas variaciones hasta que su diseño actual fue formalizado en 1952.[12] Este decreto también estandarizó el color de las franjas de la bandera como azul, distinto del celeste utilizado en la bandera argentina.[12]
Historia
[editar]Origen y primeros usos
[editar]El primer uso del sol como símbolo en la región del Río de la Plata tuvo lugar a fines de 1810, como insignia en los uniformes militares.[2] Sin embargo, el primer uso formal del sol fue en el sello oficial de la Asamblea del Año XIII (denominada así por haberse celebrado en 1813), una asamblea constituyente de las nacientes Provincias Unidas del Río de la Plata, el Estado sucesor del Virreinato del Río de la Plata tras la remoción de las autoridades españolas en la capital Buenos Aires mediante la Revolución de Mayo (de la cual el Sol de Mayo toma su nombre) del 25 de mayo de 1810.[2] En 1944, el sello fue declarado oficialmente escudo nacional de Argentina mediante un decreto presidencial.[13] Dado que las fuerzas de Buenos Aires ocupaban en ese momento la ciudad de Potosí en el Alto Perú, la Asamblea del Año XIII también decidió que las monedas de real español acuñadas en la Casa de la Moneda de Potosí debían modificar su diseño.[3] Los legisladores determinaron que el anverso de las nuevas monedas debía llevar el sello de la asamblea pero sin el sol naciente, que en cambio aparecía en su totalidad en el reverso, como señal de la importancia que tenía como símbolo de la nueva nación.[3] Aunque el sol de estas monedas se considera el mismo que el del sello de la Asamblea del Año XIII, existe una leve diferencia entre ambos: en las primeras, los rayos flamígeros tienen todos la misma dirección, variando su orientación según la emisión, mientras que en el segundo los rayos alternan entre sentido horario y antihorario.[9] El diseño del sol incorpora 32 rayos, el doble de los 16 rayos típicos de la heráldica europea.[3]
El Sol de Mayo es en ocasiones atribuido al «sol incaico»,[14][15] ya que la explicación más difundida afirma que representa a Inti, el dios solar de los Incas.[2] El supuesto origen incaico del símbolo suele relacionarse con el hecho de que el escudo nacional fue realizado por Juan de Dios Rivera, un orfebre de ascendencia inca oriundo de Cusco pero radicado en Buenos Aires.[16] Por esta razón, algunos lo consideran el creador del Sol de Mayo.[17]Investigaciones recientes han demostrado la existencia de un emblema revolucionario francés de fines del siglo XVIII que sirvió de modelo para el sello.[9][18]

En una carta de 1900 dirigida a José María Gutiérrez, Bartolomé Mitre escribió: «La revolución estaba dominada por la idea de promover un nuevo alzamiento de las masas incásicas contra la dominación española en el Alto Perú. La adopción del Sol heráldico en el blasón nacional era, sin duda, un motivo de atracción y de reverencia para los pueblos indígenas quechuas y aimarás adoradores del astro».[3] Sin embargo, Mitre también señaló en dicha carta que, en su opinión, la inclusión del sol en el sello de la Asamblea del Año XIII era una referencia al sol que acompañaba el lema latino «A solis ortu usque ad occasum» en las versiones ornamentadas del escudo de los Reyes de España.[3] Esto se relaciona con el hecho de que el proceso de independencia en Argentina comenzó cuando llegaron a Buenos Aires las noticias de la destitución del rey Fernando VII por Napoleón Bonaparte, lo que provocó la destitución del virrey a manos de la élite local bajo una profesada lealtad al rey ausente, fenómeno conocido como la «máscara de Fernando VII».[3] El motivo del sol era frecuente en las decoraciones militares de la época borbónica tanto en la España peninsular como en sus colonias americanas, representado habitualmente como una estrella radiante con numerosos rayos que iluminaba todo el campo, y con menor frecuencia en su forma heráldica.[3] El sol también se utilizaba con frecuencia en decoraciones de madera, tela o cartón pintado para ceremonias fúnebres, juramentos de lealtad a nuevos monarcas y exhibiciones prominentes en pueblos y ciudades.[3] Además de las teorías que vinculan el origen del Sol de Mayo con la heráldica europea, algunos sugieren una posible influencia masónica, relacionando el emblema con la iconografía de la Masonería.[2]
Uso en la bandera argentina y evolución del diseño
[editar]Algunos años después de que se acuñaran las primeras monedas en Potosí, el sol fue incorporado a la bandera nacional de Argentina. En un primer momento, el Congreso de Tucumán legalizó la bandera formada por tres franjas horizontales celeste, blanca y celeste como «bandera menor» hasta que se definiera la forma de gobierno que adoptarían las Provincias Unidas del Río de la Plata.[9] Aunque aún no se había definido dicha forma de gobierno, resultaba urgente definir una bandera para uso militar que diferenciara los buques de guerra de los mercantes.[9] Por ello, a principios de 1818, bajo el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón, se legisló que: «sirviendo a toda bandera nacional los dos colores blanco y azul en el modo y forma hasta ahora acostumbrados, sea distintivo peculiar de la bandera de guerra, un sol pintado en medio de ella».[9] El decreto no detalla el significado del sol ni su origen, limitándose a decretar su uso y la función de la nueva «bandera de guerra».[9] En la Constitución redactada en 1819 no se definió una forma de gobierno, por lo que la «bandera mayor» quedó sin regular, mientras que en la Constitución promulgada en 1826 se definió formalmente la forma republicana de gobierno, aunque la cuestión de la bandera fue olvidada.[9] En cambio, la «bandera de guerra» fue adoptándose gradualmente como una especie de «bandera mayor», representando al Estado nacional de manera amplia y no únicamente para fines militares, mientras que la versión sin sol quedó reservada para los buques mercantes y el uso civil.[9]
Aunque la legislación vigente exigía la inclusión de un sol en la bandera, no especificaba ningún detalle sobre su diseño, lo que dio lugar a una gran variedad de diseños solares a lo largo del siglo XIX, con diferencias en las proporciones, el número y la forma de los rayos, los rasgos del rostro y otros elementos.[9] Prácticamente no había dos banderas con el mismo sol y, en algunos casos, ciertos diseños llegaron a ser muy elaborados, reflejando los estilos ornamentados prevalecientes en la heráldica europea durante ese siglo.[9] Si bien la legislación no especificaba el color del sol, se asumía habitualmente que era amarillo —e incluso se designó bordado en oro en la banda del Director Supremo el mismo día en que se adoptó oficialmente la «bandera de guerra»—, durante la era de Juan Manuel de Rosas el rasgo distintivo fue el uso ocasional de un sol rojo,[9] ya que ese color era uno de los símbolos de adhesión al gobernador y a la causa federalista.[19] La ausencia de un diseño estandarizado del sol también se evidenció en la numismática, ya que la mayor parte de la moneda provincial presentó diseños solares variados, salvo las monedas de La Rioja, que replicaban las monedas potosinas de 1813 y 1815.[9] Entre los ejemplos notables de los diversos diseños solares que aparecen en su totalidad en una cara de moneda se encuentran los reversos de todas las monedas de la Provincia de Córdoba y los anversos de las monedas de cobre de la Confederación Argentina.[9]

A fines del siglo XIX surgieron preocupaciones por la inconsistencia en los diseños de la bandera y el escudo, lo que impulsó a la Cancillería a regular los modelos utilizados en los consulados en 1885.[9] Hacia 1900, figuras como José Manuel Eizaguirre, Mariano Pelliza y Estanislao Zeballos comenzaron a investigar sobre banderas y escudos.[9] Zeballos abogó por un escudo nacional simplificado que se aproximara al diseño de la década de 1810.[9] Como Ministro de Relaciones Exteriores en 1907, oficializó su propuesta, aunque continuaron apareciendo diseños variados de escudos y soles en las banderas.[9] La reglamentación efectiva de los símbolos patrios no llegó hasta la década de 1940, impulsada por el historiador Dardo Corvalán Mendilaharsu, quien propuso que el sol de la bandera debía ser el mismo que el de las primeras monedas del país durante una conferencia que dictó en mayo de 1942 en la Academia Nacional de la Historia.[9] Dicha academia elevó un proyecto de ley al Poder Ejecutivo nacional para reglamentar el diseño del sol en la bandera, que nunca fue promulgado.[9] Tras el golpe de Estado de 1943, el nuevo gobierno militar, con la asesoría de Dardo Corvalán Mendilaharsu, estandarizó el diseño mediante el Decreto 5256/43.[9] Este decreto estipulaba que la bandera oficial y la banda presidencial de Argentina incorporaran el sol de las monedas potosinas de 1813, con treinta y dos rayos flamígeros y rectos alternados, coherentes con la disposición de las monedas, y designaba el amarillo dorado como el color del sol.[9]
Durante el gobierno del general Edelmiro Julián Farrell, el importante Decreto 10302/44 reglamentó los símbolos patrios y enunció una serie de declaraciones basadas en investigaciones históricas.[10] Reguló el diseño oficial de la bandera, el escudo nacional y el diseño del sol, que definió en términos similares a los del decreto anterior de 1943: «El sol que corresponde a la bandera oficial de la Nación y a la Banda del Jefe de Estado, es el sol figurado de la moneda de plata de ocho escudos y ocho reales que la Soberana Asamblea General Constituyente mandó grabar en la primera moneda argentina por Ley de 13 de abril de 1813, con los treinta y dos rayos flamígeros y rectos colocados alternativamente y en la misma posición que se observa en esa moneda. El color del sol será el amarillo del oro».[9][10] El decreto también determina quiénes están autorizados a usar la bandera con sol, permitiendo a los particulares utilizar únicamente la bandera sin sol.[10] Décadas más tarde, la Ley 23.208 de 1985, promulgada por el Decreto 1.541 del mismo año, estableció la bandera argentina con sol como única bandera nacional para todos, norma que se mantiene hasta hoy.[10]
En Uruguay
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En 1828, al término de la Guerra Cisplatina, que enfrentó a las Provincias Unidas del Río de la Plata y al Imperio del Brasil por el control de la Banda Oriental, ambos países firmaron un acuerdo de paz con la mediación diplomática del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, dando origen al nuevo Estado independiente de Uruguay.[11] A fines de ese año, el nuevo Estado adoptó su primera bandera oficial, compuesta por 9 franjas blancas alternadas con 9 franjas celestes (en referencia a los nueve departamentos que componían el país en ese momento) y el Sol de Mayo en el ángulo superior izquierdo, tomando la simbología de la independencia argentina.[11] Posteriormente, pocos días antes de la jura de la Constitución en julio de 1830, se modificó el diseño de la bandera: las 9 franjas celestes se redujeron a 4, lo que sumó en total 9 franjas alternas y mantuvo así el simbolismo de los departamentos.[12] La ley también determinó que el diseño del sol debía ser el mismo que el del escudo nacional.[11]

El sol fue uno de los aspectos de la bandera uruguaya que más cambió con el tiempo, ya que la ley original de creación solo menciona «un cuadrado blanco en el que se colocará el sol», lo que resultó en la falta de reglamentación de su diseño.[12] A pesar de la gran variedad de estilos utilizados en el siglo XIX, el diseño más común del sol consistía en «un pequeño disco facetado (con rostro), con una multiplicidad de rayos rectos unidos a sus lados, de longitudes y anchos variables, más delgados en su base, de modo que formaba un 'círculo' exterior irregular con tantos puntos como rayos».[12] Este «sol radiante» con múltiples rayos rectos fue característico de la época, apareciendo en diversas formas en banderas, así como en monedas de 1840 a 1969, el primer sello postal uruguayo, la fachada del Teatro Solís y numerosos edificios públicos y publicaciones oficiales.[12] Algunas versiones incluso representaban un sol figurativo con rostro y cabello, como se observa en monedas de 1844 y 1869.[12]

Hacia mediados del siglo XIX, el diseño comenzó a evolucionar hacia un sol más simple y uniforme, representado frecuentemente como un círculo con rayos de igual longitud.[12] Este estilo se evidencia en obras artísticas históricas, como la pintura de Pedro Blanes Viale El juramento de la Constitución de 1830 y las representaciones de banderas regimentales de Cándido López.[12] Registros fotográficos de la época, incluyendo un retrato de estudio de soldados de 1869 e imágenes de la revista de principios del siglo XX Rojo y Blanco, confirman la prevalencia de este diseño solar circular y radiante.[12] Estas fotografías, que capturan eventos como las celebraciones del Día de la Independencia de 1900 y la colocación de la piedra fundamental del Correccional de Mujeres, muestran banderas con soles grandes y compactos similares a los del escudo nacional.[12] Sin embargo, persistieron las variaciones, con algunas banderas que presentaban diseños únicos, como una con ocho rayos en punta sobre un pequeño círculo central, reflejo de la libertad creativa de los fabricantes de banderas.[12]
El diseño del Sol de Mayo en la bandera evolucionó de manera independiente a los cambios del escudo nacional, que experimentó revisiones significativas mediante leyes sancionadas en 1906 y 1908.[12] Mientras que el escudo adoptó un nuevo diseño solar en 1908, con siete rayos rectos y ocho flamígeros, el sol de la bandera mantuvo su forma radiante de múltiples rayos durante algún tiempo.[12] La ley de 1906 simplificó el escudo reemplazando los trofeos de guerra por ramas de olivo y laurel atadas con una cinta celeste, mientras que el decreto de 1908 introdujo un nuevo diseño solar de Miguel J. Coppetti, con siete rayos rectos alternados con ocho flamígeros.[12] Este diseño, llamativamente similar a un sol tallado en la silla del general Juan Antonio Lavalleja (conservada en el Museo Histórico Nacional), se ajustaba a las convenciones de la heráldica europea, que prescribían dieciséis rayos alternados entre rectos y ondulantes para los símbolos solares.[12] A pesar de estos cambios en el escudo, el sol de la bandera mantuvo su forma radiante de múltiples rayos hasta bien entrados los años veinte.[12]
En 1930, la bandera mostraba un sol con rayos alternados rectos y flamígeros, como se aprecia en fotografías de la primera Copa Mundial de Fútbol, muy similar al diseño actual.[12] Se produjo una alineación gradual entre el Sol de Mayo de la bandera y el del escudo, impulsada por el uso práctico más que por la legislación formal.[12] La armonización de estos símbolos nacionales no fue codificada oficialmente hasta el 18 de febrero de 1952, cuando un decreto del Poder Ejecutivo estableció las características definitivas de la bandera: franjas blancas y azules, con un Sol de Mayo dorado ocupando un cuadrado blanco, compuesto por un círculo radiante con rostro y dieciséis rayos —alternados entre rectos y flamígeros—, con un diámetro de 1,2 veces el ancho del cuadrado blanco.[12]
Véase también
[editar]Referencias
[editar]- 1 2 3 4 5 6 7 Gregoric, Francisco (24 de febrero de 2018). «Un sol que cumple 200 años». La Nación. Consultado el 18 de agosto de 2026.
- 1 2 3 4 5 Gregoric, Francisco (24 de febrero de 2018). «Un sol que cumple 200 años». La Nación. Buenos Aires. Consultado el 25 de marzo de 2024.
- 1 2 3 4 5 6 7 8 9 Giménez Puig, Manuel (2013). «Las monedas potosinas autónomas de 1813 y 1815 y el escudo nacional argentino». OMNI, revue internationale de numismatique (Francia: Editions OMNI (Objets et Monnaies Non Identifiés)) (6): 209-219. ISSN 2104-8363. Consultado el 25 de marzo de 2024 – vía Dialnet.
- 1 2 Pezzano, Luciano; Gregoric, Francisco (2020). «Un detalle desapercibido en el sol de las primeras monedas patrias». Anuario Argentino de Numismática III: 51-72.
- ↑ «Un emblema francés habría inspirado el Escudo Nacional». Clarín. 29 de septiembre de 2011. Consultado el 18 de agosto de 2026.
- ↑ Abad de Santillán, Diego (1965). Historia Argentina. Buenos Aires: Tea.
- ↑ https://web.archive.org/web/20100105093623/http://www.ejercito.mil.uy/simbolos2/autorhimno.htm
- ↑ «Letra del Himno | El himno nacional uruguayo». rea.ceibal.edu.uy. Consultado el 28 de agosto de 2026.
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- 1 2 3 4 5 La Bandera Nacional de la República Argentina. Buenos Aires: Ministerio del Interior de la República Argentina; Instituto Nacional Belgraniano. 2012. pp. 79-83. Archivado desde el original el 24 de enero de 2016. Consultado el 6 de julio de 2025.
- 1 2 3 4 Borges, Leonardo (2019). La historia escondida del Uruguay: mitos, verdades y dudas de nuestra historia (eBook). Montevideo: Ediciones B. Penguin Random House Grupo Editorial. ISBN 978-997-489-516-4. Consultado el 4 de abril de 2024.
- 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 Alvez de Assis, Gerardo (2021). «La evolución del diseño de la bandera uruguaya entre 1830 y 1930, a lo largo de los siglos XIX y XX». Montevideo: La Patria. Consultado el 5 de abril de 2024.
- ↑ «Día del Escudo Nacional: ¿cómo se creó y qué significa su diseño?». La Nación. Buenos Aires. 12 de marzo de 2024. Consultado el 29 de marzo de 2024.
- ↑ «Escudo Nacional». Buenos Aires: Casa Rosada. Consultado el 28 de marzo de 2024.
- ↑ «Bandera Nacional». Buenos Aires: Casa Rosada. Consultado el 28 de marzo de 2024.
- ↑ «Estación del Sol de Mayo». Buenos Aires: Casa Rosada. 29 de noviembre de 2017. Consultado el 28 de marzo de 2024.
- ↑ Guerrero, Luis (17 de octubre de 2023). «¿Sabías que un peruano diseñó el sol de la bandera de Argentina y Uruguay? Conoce su historia». La República. Lima. Consultado el 28 de marzo de 2024.
- ↑ «Un emblema francés habría inspirado el Escudo Nacional». Clarín. Buenos Aires. 29 de septiembre de 2011. Consultado el 29 de marzo de 2024.
- ↑ Root, Regina A. (2010). «Fashion as Presence». Couture and Consensus: Fashion and Politics in Postcolonial Argentina. Cultural Studies of the Americas. University of Minnesota Press. pp. 1-34. ISBN 978-081-664-793-4. Consultado el 24 de septiembre de 2021 – vía Google Books.
Enlaces externos
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