Segunda guerra sino-japonesa

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Segunda guerra sino-japonesa
Parte de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Civil China
OcupaciónJaponesaDeChina1940.svg
Este mapa muestra, en naranja, la extensión del territorio chino ocupado por Japón en el año 1940.
Fecha

7 de julio de 1937-9 de septiembre de 1945

Conflictos menores desde el 18 de septiembre de 1931
Lugar China, Manchuria, Mongolia y océano Pacífico.
Casus belli

Incidente de Mukden

Incidente del Puente de Marco Polo
Resultado Victoria aliada.
Consecuencias

• Enormes bajas para el bando chino.

• Japón se retira de los territorios conquistados
Cambios territoriales China recupera Manchuria, Taiwán y Pescadores
Beligerantes
Bandera de Taiwán República de China
Bandera de República Popular China Partido Comunista de China

Apoyo internacional

Bandera de la Unión Soviética Unión Soviética (1937-1941, 1945)
Bandera de Estados Unidos Estados Unidos (1941-1945)

Bandera de Reino Unido Mancomunidad Británica (1942-1945)
Bandera del Imperio de Japón Imperio de Japón

Apoyo internacional

Bandera del Imperio de Japón Nankín (1940-1945)
Bandera del Imperio de Japón Manchukuo (1932-1945)

Bandera del Imperio de Japón Mengjiang (1936-1945)
Comandantes
Bandera de Taiwán Chiang Kai-shek

Bandera de Taiwán Chen Cheng
Bandera de Taiwán Cheng Qian
Bandera de Taiwán Yan Xishan
Bandera de Taiwán Li Zongren
Bandera de Taiwán Xue Yue
Bandera de Taiwán Bai Chongxi
Bandera de Taiwán Wei Lihuang
Bandera de Taiwán Du Yuming
Bandera de Taiwán Fu Zuoyi
Bandera de Taiwán Sun Liren
Bandera de Taiwán Ma Hongbin
Bandera de República Popular China Zhu De
Bandera de República Popular China Peng Dehuai

Bandera de República Popular China Mao Zedong

Bandera de Estados Unidos Joseph Stilwell
Bandera de Estados Unidos Claire Chennault

Bandera de Estados Unidos Albert Wedemeyer
Bandera del Imperio de Japón Hirohito

Bandera del Imperio de Japón Korechika Anami
Bandera del Imperio de Japón Kotohito Kan'in
Bandera del Imperio de Japón Hajime Sugiyama
Bandera del Imperio de Japón Hideki Tōjō
Bandera del Imperio de Japón Shunroku Hata
Bandera del Imperio de Japón Iwane Matsui
Bandera del Imperio de Japón Toshizo Nishio
Bandera del Imperio de Japón Yasuji Okamura
Bandera del Imperio de Japón Yasuhiko Asaka
Bandera del Imperio de Japón Seishirō Itagaki

Bandera del Imperio de Japón Yoshijirō Umezu

Bandera del Imperio de Japón Wang Jingwei

Bandera del Imperio de Japón Puyi
Fuerzas en combate
Bandera de Taiwán 14 000 000 chinos republicanos (total)[1] :

• 1 700 000 (1937)[2]
• 5 700 000 (1945)[3]

Bandera de República Popular China 1 200 000 chinos comunistas (1945)
Bandera del Imperio de Japón 4 100 000 japoneses (total)[4] :

• 600 000 (1937)[5]

• 1 124 900 (1945)[6]

Bandera del Imperio de Japón Bandera del Imperio de Japón 900 000 (1945)[7]
Bajas
3 800 000 bajas
17 530 000 civiles[cita requerida]
1 900 000 bajas:
480 000 muertos
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La segunda guerra sino-japonesa (o chino-japonesa, 中国抗日战争 en chino, 日中戦争 en japonés) fue un conflicto militar entre la República de China y el Imperio de Japón que se libró entre el 7 de julio de 1937 y el 9 de septiembre de 1945, en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Comenzó cuando el ejército japonés, que ya controlaba Manchuria, inició la invasión del norte y el este de China. China luchó contra Japón con apoyo económico de Alemania, la Unión Soviética y los Estados Unidos. Después del ataque japonés a Pearl Harbor en 1941, la guerra se fundió en el gran conflicto de la Segunda Guerra Mundial como un frente importante de lo que se conoce como la guerra del Pacífico. La segunda guerra sino-japonesa fue la mayor de Asia en el siglo XX[8] y causó más del 90 % de las víctimas de la guerra del Pacífico. Se calcula que unos veinte millones de personas, la inmensa mayoría civiles, perdieron la vida en ella.[9] La invasión concluyó con la rendición de Japón el 9 de septiembre de 1945.

La guerra fue el resultado de las consecuencias de la primera guerra sino-japonesa de 1894-1895, así como de una política imperialista japonesa que se extendió durante décadas destinada a ampliar su influencia política y militar con el fin de garantizar el acceso a reservas de materias primas y otros recursos económicos de la zona, en particular los alimentos y el trabajo, y comprometer la guerra con otros en un contexto de política del militarismo agresivo modernizado en la región Asia-Pacífico, particularmente con la Asociación de Apoyo al Régimen Imperial del gabinete de Hideki Tojo y con el orden del emperador Shōwa. Antes de 1937, China y Japón lucharon en conflictos menores, localizados, los llamados «incidentes». En 1931, el incidente de Mukden precipitó la invasión japonesa de Manchuria por el Ejército de Kwantung japonés. El último de estos incidentes fue el incidente del Puente de Marco Polo de 1937, que marcó el comienzo de la guerra total entre los dos países.

La invasión japonesa de 1937 tenía como objetivo la conquista de la capital china, Nankín, y la expulsión de los nacionalistas de la región del bajo Yangtsé, la más desarrollada del país.[9] Como la conquista y devastación de la capital no bastó para obligar al Gobierno chino a rendirse, la guerra prosiguió, primero en torno a la nueva capital china de Wuhan y luego en los principales enclaves costeros del país y en algunas regiones rurales, donde habían aparecido guerrillas, principalmente comunistas.[9]

A finales de 1938, el frente se estabilizó hasta el último gran avance japonés de 1944, que tuvo lugar durante la Operación Ichi-Go que permitió a los nipones unir los territorios que dominaban en el norte y en el sur del país.[9] Japón controlaba las ciudades más importantes del país —concentradas en el centro y este del territorio— y las principales vías de comunicación —fundamentalmente, líneas férreas—.[9] A partir de 1941, los japoneses comenzaron a eliminar núcleos de resistencia en el campo, pero nunca llegaron a someterlo y tuvieron que contentarse con realizar sucesivas campañas punitivas.[9] El millón de soldados japoneses consiguió sojuzgar ciudades y líneas de comunicaciones más destacadas, pero no domeñar el campo ni alcanzar la zona suroeste donde se había refugiado el Gobierno chino.[9]

Inicialmente los japoneses lograron victorias importantes, como en Shanghái, y para finales de 1937 capturaron la capital china de Nankín. Después de no poder detener a los japoneses en Wuhan, el gobierno central de China se trasladó a Chongqing, en el interior del país. En 1939, después de las victorias chinas en Changsha y Guangxi, y con líneas estiradas de comunicaciones profundas en los territorios del interior de China, la guerra llegó a un punto muerto. Los japoneses también fueron incapaces de derrotar a las fuerzas comunistas chinas en Shaanxi, que siguieron para realizar operaciones de sabotaje contra los japoneses utilizando tácticas de guerra de guerrillas. El 7 de diciembre de 1941, los japoneses atacaron Pearl Harbor y, al día siguiente (8 de diciembre 1941), los Estados Unidos declararon la guerra a Japón. Estados Unidos comenzó a apoyar a China a través del envío de ayudas aéreas sobre el Himalaya después de la derrota de los aliados en Birmania, que cerró la carretera de Birmania. En 1944 Japón lanzó una invasión masiva y conquistó Henan y Changsha. Sin embargo, esto no pudo llevar a cabo la rendición de las fuerzas chinas. A pesar de seguir ocupando territorio chino, Japón finalmente se rindió el 2 de septiembre de 1945 a las fuerzas aliadas después de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki y la invasión soviética de Manchuria. El resto de las tropas de ocupación japonesas en China (con exclusión de Manchuria) fueron entregadas formalmente el 9 de septiembre de 1945 con el siguiente Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente, que se reunió el 29 de abril de 1946. En el resultado de la Conferencia de El Cairo celebrada del 22 al 26 noviembre de 1943, los aliados de la Segunda Guerra Mundial decidieron frenar y castigar la agresión de Japón mediante la restauración de todos los territorios que Japón se anexó en China, incluyendo Manchuria, Formosa y las islas Pescadores, a la República de China, y de expulsar a Japón de la península de Corea.

Denominación[editar]

En chino, esta guerra se conoce como Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa (chino tradicional: 中國人民抗日戰爭, chino simplificado: 中国人民抗日战争, pinyin: Zhōngguó Rénmín Kàng Rì Zhànzhēng) o guerra de Resistencia (抗戰, 抗战, Kàngzhàn).[9]

Antecedentes[editar]

La segunda guerra sino-japonesa supuso la culminación de la tensión creciente entre China y Japón, que se remontaba a la anterior guerra entre los dos países. Tras la Primera guerra sino-japonesa, Japón había incorporado ya Taiwán a su territorio, y los planes expansionistas de este país continuarían durante el principio del siglo XX. Al final de la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles (1919) había concedido a Japón numerosos privilegios comerciales en China, que causaron un gran resentimiento entre la población y que desembocó en las protestas populares del Movimiento del Cuatro de Mayo en ese día del año 1919.

En 1931, Japón sufría la mengua de exportaciones por la disminución del comercio en la Gran Depresión y las medidas proteccionistas que las potencias pusieron en marcha para tratar de paliarla.[10] Los mandos del Ejército de Kwantung, que protegía el ferrocarril del Sur de Manchuria, decidieron ocupar esta, con la esperanza de que la región sirviese como fuente de alimentos y materias primas y como mercado de los productos japoneses.[11] El mando militar creía que la invasión permitiría alcanzar la autarquía que consideraba necesaria para la futura guerra con las potencias occidentales que estaba convencido estallaría.[11] En febrero de 1932,[12] Japón establecía el Estado títere de Manchukuo en Manchuria, ante la impotencia de la República de China, gobernada por el partido nacionalista Kuomintang (KMT), que parecía incapaz de garantizar la integridad territorial del país. Al otorgar un papel fundamental a Manchuria en la supervivencia del imperio, los militares japoneses lo hicieron también a su defensa, lo que finalmente les llevó a extender la guerra a China y a chocar con la URSS.[13]

Tras conquistar Manchuria, el Ejército de Kwantung emprendió la erección de una barrera de Estados títeres a lo largo de la frontera mongola para protegerla del comunismo soviético, que presentaba como una amenaza.[14] La iniciativa en los proyectos de expansión territorial no provino del Gobierno ni del alto mando nipones, sino principalmente del mando de las unidades destacadas en China, si bien a menudo estos contaron con el apoyo posterior de ambos.[15] Las metas de los mandos japoneses coincidían además con los planes gubernamentales de dominio de China trazados a comienzos de la década de 1930.[16]

Primeros combates[editar]

Estallido de la guerra[editar]

Bombardeo japonés de la localidad de Wanping, cerca a Pekín, durante el incidente del Puente de Marco Polo, que marcó el comienzo de la guerra.

Esta tensión creciente se convertiría en una guerra abierta —pero no declarada— el 7 de julio de 1937,[17] tras el incidente del Puente de Marco Polo, cuando tropas japonesas estacionadas en Pekín se enfrentaron al Ejército de la República de China en las cercanías del puente, unos quince kilómetros al oeste de Pekín.[18] Esta batalla comenzó porque las tropas japonesas creían erróneamente que uno de sus hombres había sido hecho prisionero por los chinos. Japón exigió disculpas formales a China, lo cual fue rechazado por el hombre fuerte de China en aquellos momentos, el generalísimo Chiang Kai-shek, quien ordenó al Ejército luchar contra los japoneses en el norte y el 14 de agosto mandó a la fuerza aérea del Ejército chino a bombardear[19] los barcos de la Marina japonesa anclados frente a las costas de Shanghái. La contienda que había estallado entre China y Japón supuso en realidad el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en Asia.[17]

Avances japoneses en el norte[editar]

Alborozadas tropas japonesas cerca de Pekín, a finales del verano de 1937.

Pocos días antes del estallido de los combates en Shanghái se habían extendido los choques en el norte: el 9 de agosto las unidades japonesas habían recibido orden de eliminar a las chinas que habían avanzado en Chahar y amenazaban la retaguardia del Ejército de China Septentrional, responsable de la zona al sur de Manchukuo.[20] Mientras, el Ejército de Kwantung avanzó desde Manchukuo y tomó Zhangbei, al sur.[21] Entre finales de agosto y mediados de octubre, unidades del Ejército de Kwantung al mando del teniente general Hideki Tōjō continuaron avanzando por la provincia de Chahar siguiendo el ferrocarril Pekín-Suiyuan.[21] En la región de Pekín-Tianjin, se formó a finales de agosto un nuevo Ejército con dos ejércitos, en total cerca de cien mil hombres en ocho divisiones, que avanzaron a lo largo de las líneas férreas Pekín-Tianjin y Pekín-Pukou, rodeando ambos flancos de Baoding.[22] Tras derrotar a un ejército chino cuatro veces más numeroso pero poco cohesionado y mal armado, tomaron la ciudad el 24 de septiembre.[22] A comienzos de octubre y gracias a los continuos avances, en mando local comenzó a planear la persecución de las fuerzas chinas hasta Nankín y Wuhan.[22] El objetivo de la invasión japonesa era ya tomar la capital china y expulsar a los nacionalistas de la zona del bajo Yangtsé, núcleo de su gobierno y la región más desarrollada económicamente de todo el país.[9]

En el oeste, también continuaron los avances japoneses; estos capturaron Taiyuan el 9 de octubre de 1937.[23] [24] En el avance hacia el sur, tras un breve respiro, el 2.º Ejército tomó Jinan el 26 de diciembre.[23] A finales de año el frente se extendía desde el norte de la provincia de Shanxi al oeste hasta las orillas del Yangtsé más al este.[23] En Shanxi se hallaban importantes minas de hierro y carbón, cuyo control era uno de los objetivos del ejército japonés.[14] En los primeros meses de la guerra, el avance japonés en el norte de China parecía casi un paseo militar.[25]

Si hasta el otoño el Gobierno y el alto mando japoneses habían preferido poner fin a los combates mediante un acuerdo con Chiang, a partir de ese momento aceptaron las propuestas de los ejércitos desplegados en China —el Ejército de China Septentrional en el norte y el Ejército de China Central (ECC) en el Yangtsé— para constituir Gobiernos rivales al de aquel y más favorables a los intereses del imperio.[26] El modelo era Manchukuo, un Estado supuestamente independiente, pero ocupado militarmente por Japón.[26] En diciembre los japoneses instauraron un Gobierno títere en Pekín,[26] mientras que oficialmente seguían evitando llamar guerra al conflicto desatado, para evitar que los Estados Unidos cesasen sus importantes exportaciones al imperio, como estaban obligados a hacer con los países beligerantes.[24] Los ataques japoneses, sin embargo, se extendían ya por gran parte del país, concentrados en las zonas urbanas y las líneas férreas y fueron de una gran brutalidad.[24] El mismo día que daba el beneplácito para establecer el nuevo Gobierno pequinés, el 1 de diciembre, el alto mando otorgaba el permiso para que el ECC avanzase contra Nankín.[26]

Aislamiento del Gobierno chino[editar]

Chiang estaba convencido de la imposibilidad de derrotar por sí solo a Japón, pero contaba con ganar la guerra si se cumplían tres condiciones: que China pudiese continuar su resistencia ante el avance japonés, que las potencias (especialmente la URSS) interviniesen contra Japón y si este se avenía a pactar.[27] Chiang confiaba en poder lograr que la URSS atacase Japón, con el que mantenía malas relaciones por la rivalidad mutua en el norte de China y Manchuria.[28] En noviembre de 1937 se envió una delegación secretamente a la URSS, con la que había firmado un tratado de no agresión en agosto (21 de agosto de 1937[29] ), a solicitar su ayuda.[30] Anteriormente, a finales de julio, el Gobierno chino había tratado de lograr el apoyo de las potencias, alegando la infracción japonesa del Tratado de las Nueve Potencias.[31] Estas se reunieron del 3 al 24 de noviembre de 1937 en Bruselas, pero no adoptaron las sanciones económicas ni aprobaron la ayuda militar y financiera que esperaba el Gobierno de Nankín.[31] [32] Los Estados Unidos y Japón se opusieron a las medidas contra Japón defendidas por la URSS, que acabó retirándose de la conferencia, para disgusto de Nankín.[33] La pasividad occidental hizo a Chiang más dependiente de la URSS.[33] Durante el primer año y medio de guerra Chiang trató de convencer a Stalin para que atacase Japón, sin éxito, aunque este no se negase nunca rotundamente para evitar el fin de la resistencia china y un acuerdo sino-japonés.[34]

Derrotas chinas en el Yangtsé[editar]

La violenta reacción china provocó la movilización del Ejército Imperial Japonés, que en poco tiempo había logrado hacerse con el control de la región de Pekín y Tianjin en el Norte, y que luego atacó a la bahía de Hangzhou en el sur.

Ataque japonés a Shanghái según un noticiario alemán.
Tropas japonesas a unos veinte kilómetros al norte de Shanghái.

La guerra abierta con Japón puso fin a los intentos de Chiang Kai-shek de unificar el país.

Entre agosto un ejército japonés de 300 000 hombres atacó Shanghái, los chinos los duplicaban en número, pero la superioridad nipona en disciplina y tecnología inclinó la batalla a su favor, en noviembre de ese año la ciudad ya estaba bajo poder de las tropas japonesas, a un costo de 250 000 chinos muertos. Mientras, otra fuerza japonesa de 140 000 nipones atacó Taiyuan y Xinkou, los defensores chinos (580 000 en la primera y 280 000 en la segunda) fueron vencidos tras dos meses de feroces combates, los chinos tuvieron 200 000 muertos. En menos de un año el ejército japonés ocupó la mayor parte de la franja costera oriental de China, controlando los principales centros de producción económica. Al régimen títere de Manchukuo se sumaron otros tres: uno en Mongolia Interior, que los japoneses querían separar de China como habían hecho con Taiwán y Manchuria, y otros dos en Pekín y Nankín.

En cuanto el ECC recibió permiso del alto mando para avanzar contra la capital china, estudió sus opciones ante el posible resultado de la batalla: si las fuerzas chinas repelían el inminente ataque, el ECC exigiría la reforma del Gobierno chino, el relevo de Chiang Kai-shek y su sustitución por figuras más dispuestas a firmar la paz; si la acometida acababa con la conquista de la urbe, instauraría un Gobierno favorable a Japón.[35]

Las tropas japonesas entraron en Nankín el 13[32] de diciembre[36] de 1937 desencadenando una campaña de extraordinaria violencia contra la población civil,[37] [38] la llamada masacre de Nankín, en la que murieron miles de personas (el total varía entre quince y trescientas cincuenta mil víctimas, según las fuentes, muy divididas en la valoración).[39] El Gobierno chino, enfrascado en los combates de Shanghái, no había preparado la evacuación de la población ni del armamento de la capital.[38] Los japoneses se apoderaron tanto del arsenal como del material ferroviario de la urbe.[38]

El Gobierno, tras evacuar Nankín, se mudó a Wuhan,[32] [40] desde donde anunció una nueva estrategia militar: pretendía obtener tiempo para mejorar las defensas chinas a cambio de permitir cierto avance del enemigo.[40] Chiang asumió en la práctica poderes cuasitotales y se concentró a partir de entonces en los asuntos militares.[40] El país quedó dividido para su defensa en cinco regiones militares.[40] Para entonces, las autoridades chinas calculaban que habían perdido medio millón de soldados en los combates a orillas del Yangtsé, y que las víctimas civiles habían sido mucho mayores.[40]

A finales de 1937, los japoneses emprendieron nuevas negociaciones con el Gobierno chino con el embajador alemán como mediador.[41] Pretendían obtener una paz ventajosa lo más pronto posible que afianzase las victorias militares de los meses anteriores, pero el intentó fracasó, en especial por el endurecimiento de las condiciones que presentaron a los chinos tras la conquista de Nankín.[41] A pesar de las graves derrotas en el bajo Yangtsé y la pérdida de la capital, Chiang Kai-shek reiteró la intención del Gobierno de seguir combatiendo.[38] Desbaratada le negociación, el 16 de enero de 1938 el Gobierno nipón anunció que no trataría más con el chino del Kuomintang, aunque los contactos entre los dos bandos continuaron.[42]

Estabilización del frente[editar]

La invasión japonesa supuso también el final de la persecución a la que el gobierno del KMT había sometido al Partido Comunista de China. El estado de crisis nacional forzó la colaboración entre el KMT y el Partido Comunista. Aunque Chiang Kai-shek era al principio reacio a esta colaboración con el Partido Comunista, tuvo que aceptarla a raíz del incidente de Xi'an, cuando el mariscal Zhang Xueliang, militar favorable a una alianza entre el KMT y el Partido Comunista que controlaba la región de Shaanxi, detuvo a Chiang Kai-shek en Xi'an, manteniéndolo prisionero hasta que aceptó el establecimiento de un frente común entre el KMT y los comunistas para defenderse frente a la agresión japonesa.

La invasión japonesa permitió así al Partido Comunista reagruparse en su base norteña de Yan'an, ciudad desde la cual controlaban una parte de Shaanxi y de Mongolia Interior, así como la totalidad de Gansu y Ningxia. Muchos intelectuales afines al Partido Comunista, como la escritora Ding Ling, se unieron a los comunistas en Yan'an, mientras el régimen debilitado de Chiang Kai-shek mantenía un control tenue sobre el sur de China desde la capital provisional de Chonqqing.

Campaña de Wuhan[editar]

A principios de 1938, los japoneses emprendieron una operación de pinza para adueñarse de Wuhan, rodeándola por el norte y el este.[43] Para ello tenía que tomar la ciudad de Taierzhuang y el estratégico nudo ferroviario de Xuzhou.[43] [44] Al mando de la defensa estaba Li Zongren,[44] responsable de la quinta región militar, a la que pertenecían los objetivos que ansiaban alcanzar los japoneses.[45] Los contraataques que este lanzó lograron ralentizar el avance japonés hacia Xuzhou, que tuvo lugar en duras condiciones climáticas.[46] Se prepararon más de 600 000 hombres que sorprendieron al enemigo, que contaba sólo con 240 000 soldados en la zona. Sin embargo, el poder del ejército nipón se demostró nuevamente cuando en dos semanas la ofensiva fracasó y los chinos tuvieron que retirarse con 100 000 bajas. Al final, la batalla únicamente contribuyó a debilitar aún más la posición del KMT. En marzo y abril, los chinos organizaron una operación que permitió cercar y vencer a las unidades que pretendían tomar Taierzhuang.[47] [44] Pero no aprovecharon la ventaja y los japoneses contraatacaron y conquistaron Xuzhou.[48] [49] El plan, diseñado por los asesores militares alemanes del Ejército chino, consistía en eliminar a la vanguardia japonesa —objetivo que se alcanzó en los diecisiete días de combates librados en abril— para luego emprender la ofensiva antes de que el enemigo pudiese concentrar grandes fuerzas que le permitiesen reanudar el avance hacia Xuzhou.[44] Para desesperación de los asesores, los mandos chinos no avanzaron tras la primera victoria.[44] Una vez reunidas nuevas fuerzas, la ciudad fue capturada por las unidades japonesas el 21 de mayo.[50] [51] La campaña por el control de la ciudad, importante nudo ferroviario, llevó a los japoneses a trasladar tropas desde Manchuria y fue planeada por los mandos en China para forzar al alto mando japonés a continuar la lucha.[52] Dos semanas más tarde, las unidades japonesas se apoderaron de Kaifeng en una batalla librada durante la noche, en medio de la lluvia.[48] Ante el peligro de que llegasen a Wuhan, Chiang ordenó la voladura de los diques que mantenían el Yangtsé en su cauce artificial; la maniobra surtió efecto, pero perjudicó a unos seis millones de personas y causó miles de muertos.[48] [53] Once ciudades y cuatro mil pueblos quedaron inundados y dos millones de personas perdieron sus casas, pero la operación retrasó unos tres meses el avance nipón.[51]

Soldados atravesando un terreno inundado por la voladura de los diques del Yangtsé. La acción permitió detener durante varias semanas el avance japonés, pero afectó a millones de personas.

A mediados de ese año se produjo la mayor batalla de los primeros quince meses de combates,[50] la de Wuhan,[52] la última gran ciudad industrial que no se hallaba ya bajo control japonés,[52] cuando un ejército japonés de 350 000 hombres al mando de príncipe Kan'in Kotohito atacó la estratégica ciudad a orillas del río Yangtsé. El mayor centro productor de acero y carbón al sur de Manchuria, centro ferroviario de diversas líneas y de gran población, su pérdida podía suponer un enorme revés para el esfuerzo bélico chino.[50] Chiang Kai-shek no estaba dispuesto a perderla por lo que movilizó setecientos noventa mil[54] hombres para su defensa (incluyendo muchas de sus tropas de élite); la alianza entre el Kuomintang y el Partido Comunista chino fue estrecha en la defensa de la ciudad;[50] los japoneses, a pesar de padecer largas líneas de abastecimiento y el agotamiento de sus tropas por los continuos y duros combates,[50] vieron en esta batalla la oportunidad de aniquilar las principales fuerzas del KMT, por lo que decidieron lanzar un ataque de pinza para rodear a sus enemigos en torno a la ciudad. A finales de julio, cuarenta y cinco mil chinos se retiraron de JiuChiang ante fuerzas enemigas muy inferiores en número.[54] Estas tomaron la ciudad y cometieron nuevas atrocidades como las perpetradas en Nankín.[54] En agosto, los organismos gubernamentales comenzaron a evacuar Wuhan y a trasladarse a Chongqing.[54] En el sur, el ejército japonés conquistó Fuzhou y Shantou y desembarcó junto a Hong Kong el 12 de octubre; poco después tomó Cantón con facilidad.[55] [56] Los chinos, que habían creído que los británicos no permitirían la maniobra, que debía realizarse cerca de su colonia Hong Kong, no había preparado una defensa adecuada de la zona.[56] La pérdida de esta supuso la del suministro[56] por mar y ferrocarril a Wuhan.[57] Por el contrario, los chinos se defendieron ferozmente en Wuhan, causando graves bajas a sus enemigos, aunque la ciudad terminó cayendo en manos japonesas el 21 de octubre,[58] no sin que las tropas chinas lograran evacuarla dos días antes[58] e impedir su aniquilamiento. Los chinos sufrieron 400 000 bajas militares y 500 000 civiles, los japoneses 140 000. Tras esta batalla, los japoneses detuvieron su avance y el frente empezó a estancarse.[59]

Ruptura de China con Alemania y acercamiento a la URSS[editar]

Mientras se libraban los combates por el dominio de Wuhan, terminaba la estrecha relación del Gobierno chino con Alemania; Chiang llegó a felicitar a Hitler por el Anschluss, pero Berlín, con un nuevo ministro de Asuntos Exteriores claramente filojaponés ——Von Ribbentrop—, reconoció la independencia de Manchukuo, cesó la exportación de armamento a China y retiró a su embajador y a sus asesores militares en junio.[60] [61]

La URSS sustituyó a Alemania como suministrador de armamento, que China pagaba con materias primas.[62] Durante el primer año del conflicto, la Unión Soviética entregó novecientos aviones, ochenta y dos tanques, dos mil cañones, unas diez mil ametralladoras y dos mil vehículos, y envió a China a dos mil pilotos y tres mil asesores militares, entre ellos al futuro mariscal Gueorgui Zhúkov.[62] En julio y agosto, los duros enfrentamientos fronterizos entre soviéticos y japoneses avivaron las esperanzar chinas de que finalmente la URSS entraría en guerra con Japón.[61] La batalla del Lago Jasán, sin embargo, no desencadenó la guerra entre la URSS y Japón que deseaba Chiang.[62] El acuerdo bilateral para acabar con el incidente alcanzado a comienzos de agosto eliminó tal posibilidad.[63] Esto permitió a los japoneses concentrarse en el avance final hacia Wuhan.[62]

Bloqueo del conflicto[editar]

A finales de 1938, Japón controlaba el norte y una sección importante del centro de China, incluido la rica región del bajo Yangtsé y gran parte de los principales puertos costeros.[59] [25] No obstante, la negativa de los gobernantes chinos a rendirse, a pesar de los desastres militares, frustraron las esperanzas japonesas de una victoria rápida.[64] [59] Ni la victoria en el norte ni la eliminación de las mejores divisiones chinas en los combates de Shanghái lograron doblegar al Gobierno chino, para disgusto de Japón.[41] Con el millón[nota 1] de soldados destinados en China, Japón podía dominar las principales ciudades y las líneas de comunicación e incluso acometer expediciones punitivas en algunas zonas rurales, pero no apoderarse de estas permanentemente ni acabar con el núcleo gubernamental chino en eu suroeste del país.[9] Por su parte, el Gobierno chino tampoco podía por sí solo vencer a los japoneses.[66] Solo una intervención externa podía desbloquear la contienda y esta comenzó con la entrada en guerra de los Estados Unidos tras el ataque japonés a Pearl Harbor.[66]

Para las autoridades japonesas, las únicas alternativas aceptables para poner fin a lo que aún llamaban eufemísticamente el «incidente de China» eran la victoria militar —imposible por la gigantesca cantidad de efectivos que hubiese requerido— y la paz negociada, que debía incluir compensaciones para lo que consideraban grandes sacrificios realizados durante el conflicto.[66] Para los japoneses, el acuerdo de paz con el Gobierno chino debía incluir el reconocimiento oficial por parte de este de la independencia de Manchukuo, el despliegue de tropas japonesas en la Mongolia interior y en puntos estratégicos del norte de China, la supresión de las organizaciones y la propaganda hostil a Japón, el permiso para invertir en el país y la libertad de desplazamiento para los ciudadanos japoneses por todo el territorio chino.[66] El rechazo chino a estas exigencias motivó la continuación de la guerra hasta la derrota final japonesa en la guerra del Pacífico.[67] Aunque a finales de 1943 pareció ya claro que Japón perdería la guerra, esto se debía a las derrotas que sufría en la guerra del Pacífico y no en China, donde conservó hasta 1945 casi todos los territorios conquistados en 1937-1938.[68]

La incapacidad de las partes para poner fin a la guerra hasta 1945 no impidió que los contactos entre ellas fuesen continuos.[69] Se conocen al menos veinte negociaciones diferentes entre chinos y japoneses, que tuvieron lugar a lo largo de toda la contienda, si bien la mayoría se concentraron en los años 1937-1940.[69] La actitud china en estos contactos se caracterizó por la continua negativa a reconocer la independencia de Manchukuo y a ceder a lo intereses japoneses en el norte de China.[41] Los japoneses variaron sus exigencias siguiendo la suerte de la guerra.[70] En el 1940, exigieron el reconocimiento de Manchukuo, el fin de la resistencia china, la persecución conjunta de los comunistas, el despliegue de tropas en el norte de China y Mongolia interior, la aceptación china de asesores militares y económicos y la colaboración del Gobierno de Chongqing con Wang Jingwei.[71] El rechazo chino a permitir la presencia de tropas niponas en su territorio frustró la negociación.[71]

El Gobierno japonés trató de fomentar la simpatía popular por el Gobierno de Nankín para debilitar al de Chonqging por la falta de resultados de las negociaciones con este tras la entrada en la guerra de los Estados Unidos en diciembre de 1941, acontecimiento que aumentó la confianza china en la victoria.[72] A finales de diciembre de 1942, las autoridades japonesas decidieron suspender todo contacto con Chongqing y realizar concesiones a Nankín.[72] Los japoneses devolvieron las concesiones internacionales y pusieron fin a los derechos extraterritoriales en enero de 1943, y firmaron un tratado de alianza en octubre.[72] Una cláusula de este prometía la retirada de las fuerzas japonesas de China cuando acabase la guerra.[72] A finales de 1943, sin embargo, las derrotas en el Pacífico y la impopularidad del régimen de Nankín obligaron a Tokio nuevamente a tratar con el Gobierno de Chiang Kai-shek.[72] A mediados de 1944, los japoneses ya solo exigían el reconocimiento chino de la independencia de Manchukuo y la separación del Gobierno chino de los Aliados, condiciones que este rechazó.[73] Terminada la gran Operación Ichi-Go en diciembre, los japoneses de nuevo trataron de sellar la paz con los chinos; para entonces, ya solo reclamaban conservar Manchukuo, pero los chinos nuevamente se negaron a aceptar tal pretensión.[73]

Ocupación y colaboración[editar]

Para cerca de doscientos millones de chinos, la guerra supuso entre seis años y medio y ocho años de ocupación japonesa.[67] Tan solo en la rica región del bajo Yangtsé aguas abajo de Wuhan y en el triángulo formado por las urbes de Shanghái, Nankín y Hangzhou vivían más de cien millones de personas.[67] Para facilitar la administración de los territorios que habían conquistado, los japoneses crearon una serie de Gobiernos títeres.[67] En la región del bajo Yangtsé, estos fueron el Gobierno Reformado de la República de China (1938-1940) primero, y el Gobierno reorganizado nacionalista (1940-1945), después.[67] En el norte, el Ejército de China Septentrional habían fundado Gobierno provisional de la República de China en Pekín en diciembre de 1937, que se sometió en teoría, aunque no en la práctica, al nuevo Gobierno de Nankín presidido por Wang Jingwei e instaurado el 30 de marzo de 1940.[74]

Los intentos japoneses de fomentar la cooperación china fracasaron, tanto por la dureza de la ocupación y la expropiación forzosa tanto de negocios como de tierras como por el claro papel secundario que los nipones asignaron a los chinos.[75] La economía china quedaba sometida a las necesidades de la japonesa, como proveedora de materias primas y mercado de los productos manufacturados japoneses.[76] El nacionalismo japonés también hizo fracasar la propaganda de la Esfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental, pese a los notables esfuerzos del Gobierno de Wang en su favor.[76]

Mientras que en las urbes y en las vías de comunicación entre ellas dominaban las autoridades militares niponas ayudadas por las administraciones chinas instauradas por ellos, en las localidades menores y en el campo la retirada de las autoridades gubernamentales chinas dejó en general el poder local en manos de las clases privilegiadas de la región, acostumbradas a lidiar con fuerzas militares forasteras por su anterior experiencia con los caciques militares de la época republicana.[77] Los poderosos del agro chino se avinieron a colaborar con los japoneses con el fin de garantizar el orden y la estabilidad que anhelaban de toda autoridad gubernamental.[77] En otras zonas rurales, el poder pasó a manos de bandas armadas, en ocasiones ligadas intermitentemente con los ocupantes, que explotaban inmisericordemente a la población.[78] El amparo comunista a estas comunidades frente a los grupos armados y a los japoneses que en ocasiones las recorrían durante sus expediciones punitivas en el campo favoreció la extensión del partido por las zonas rurales.[78]

Algunas de las unidades que se rindieron a los japoneses o al Gobierno de Nankín de Wang lo hicieron para evitar ser destruidas, principalmente por las guerrillas comunistas al final de la contienda; en ocasiones se rindieron con el beneplácito del Gobierno de Chongqing.[79]

En cuanto a la explotación del territorio, la ocupación japonesa pasó por tres fases diferentes: una primera principalmente de destrucción y saqueo, que duró hasta noviembre de 1938; una segunda de apogeo de la producción, controlada por grandes empresas niponas, que alcanzó en algunas regiones el nivel prebélico y duró hasta principios de 1943; y una tercera de decadencia que coincidió con el empeoramiento de la situación militar.[80]

El Gobierno de Chongqing[editar]

Cambio de estrategia y debilidad china[editar]

En noviembre, en una reunión de los principales mandos militares, Chiang expuso la nueva estrategia gubernamental: abandonar la defensa a ultranza de cada posición y adoptar la guerra de guerrillas y el hostigamiento continuo del enemigo para agotar sus fuerzas.[81] Para tratar de paliar las enormes pérdidas sufridas en los dieciséis meses de guerra y mejorar la situación militar, se ordenó el reclutamiento obligatorio y se estableció un plan de adiestramiento tanto para oficiales como para la tropa.[81]

El Gobierno chino se trasladó a Chongqing el 20 de noviembre de 1937,[82] desde donde controlaba territorios en general pobres y atrasados, a pesar de que parte de las fábricas se habían trasladado al interior del país, fuera del alcance japonés.[83] Las provincias todavía controladas por el Gobierno del Kuomintang carecían de redes de transporte modernas, apenas producían el cinco por ciento del textil del país y no contaban con producción significativa de hierro.[83] Los centros industriales y comerciales y las principales regiones agrícolas se hallaban en el este y se habían perdido.[83] Para tratar de aliviar la escasez de alimento e ingresos, el Gobierno aprobó nuevos impuestos y la venta de cereal al Estado; la falta de control, sin embargo, hizo que estas medidas fomentasen la corrupción y la explotación de la población civil.[83]

La situación militar era también grave: el Ejército se hallaba debilitadísimo a finales de 1938 y la mayoría de las divisiones habían perdido al menos un tercio de sus dotaciones.[84] El cuerpo de oficiales era también deficiente: el Estado Mayor era mediocre —algunos de sus oficiales no sabían interpretar los mapas— y únicamente un cuarto de los oficiales de menor graduación contaban con educación formal.[84] La crisis del Ejército allanó el reforzamiento del poder de los caudillos militares regionales.[84] Los intentos de aumentar el número de soldados chocaron con la abundancia de desertores, debida en parte a la mala situación de la tropa, sometida al hambre y a las enfermedades.[84] Aunque cada año se reclutaban teóricamente un millón y medio de hombres, el tamaño del ejército se mantuvo fijo en los cuatro millones de soldados, fundamentalmente por las deserciones y las bajas.[85]

En efecto, a inicios de 1939, la política expansionista japonesa empezó a buscar territorios menos "problemáticos" al territorio chino, quedando relegado este frente a un segundo plano militar para los gobernantes japoneses. Esto no significó ningún alivio para las tropas chinas, ya que aunque el avance japonés fue más lento, los chinos no pudieron organizar ningún contraataque coherente.

Aunque el intento japonés de embolsar veinte divisiones mandadas por Li Zongren y Tang Enbo al noroeste de Wuhan fracasó, las siete columnas que enviaron contra Nanchang lograron conquistar la ciudad, capital de la provincia de Chiangxi.[86] Los japoneses destruyeron una fuerza china de doscientos mil hombres en Nanchang. Seguidamente, las fuerzas japonesas penetraron en Hunan.[86]

En respuesta los chinos contraatacaron logrando sus primeras victorias importantes en Changsha y otra en Guangxi. En la primera, los japoneses habían descuidado sus flancos y tuvieron que retroceder ante el hostigamiento chino.[86] Las autoridades locales, no obstante, embargadas por el pánico por el avance nipón hacia la ciudad, decidieron incendiarla con el material preparado para detener a las unidades japonesas en caso de que finalmente desbaratasen las defensas de la urbe.[87] [53] Esto causó miles de muertes y el ajusticiamiento de los mandos locales.[87] En el sur, los japoneses conquistaron Hainan, pero tuvieron que evacuar Guangxi en el otoño, en la que habían desembarcado y encontraron encarnizada resistencia.[87] Al mismo tiempo, el Gobierno chino continuó realizando asesinatos de colaboradores japoneses en el territorio ocupado y fomentando ataques guerrilleros.[88]

La esperanza china de que la URSS entrase en guerra con Japón tras la batalla de Jaljin Gol se desvaneció cuando los dos países firmaron una tregua tras el Pacto Ribbentrop-Mólotov.[89] Paulatinamente, la ayuda soviética a los chinos fue menguando: en 1940, estos recibieron un 60 % menos de aviones de Moscú, mientras que los japoneses aumentaron la cantidad y calidad de aeroplanos desplegados en el frente chino.[89]

A finales de noviembre de 1939, Chiang ordenó una gran ofensiva con la que pretendía retomar incluso Nankín, pero las fuerzas chinas, muy debilitadas por los anteriores combates y mal armadas, no lograron grandes avances, a pesar de realizar numerosos ataques.[90] Fracasada la campaña, se le puso fin en abril de 1940.[90] Esta ofensiva fue la última de gran acometida china; su inutilidad debilitó a Chiang frente a los caudillos militares regionales y a los comunistas, y le impelió a desplegar algunas de sus unidades para tratar de controlarlos, en vez de enviarlas a luchar contra los japoneses.[90]

Victorias del Eje y cerco a China[editar]

La situación de la guerra mundial tampoco favoreció a los chinos: los Estados Unidos seguían sin entrar en guerra con Japón y en junio de 1940, Francia se rindió a Alemania.[90] Los franceses cortaron el ferrocarril que unía Indochina con Yunnan cuando los japoneses entraron en el norte de la región, también en junio de ese año.[90] [91] El Reino Unido, que deseaba evitar toda provocación a Japón en un momento de gran debilidad en Europa tras la derrota francesa, cerró durante tres meses la Carretera de Birmania a partir de julio.[90] [91]

El presidente Franklin D. Roosevelt firma la ley de Préstamo y Arriendo el 11 de marzo de 1941. Entre los países a los que se concedió la ayuda que permitía esta ley, se contó inmediatamente China.

Por otro lado, China logró un importante conjunto de créditos estadounidenses por un total de doscientos cuarenta y cinco millones de dólares —que fundamentalmente Chiang acaparó sin compartirlos con las demás fuerzas que combatían a los japoneses— y otro de diez millones de libras de los británicos, que el 17 de octubre permitieron además la reapertura de la carretera de Birmania.[92] A finales de junio, los estadounidenses impusieron a Japón un embargo de chatarra —fuente hierro y acero— y de algunos tipos de combustible de aviación, pero no prohibieron la venta de petróleo, por temor a que esto desencadenase un ataque nipón a las Indias Orientales Neerlandesas.[93] La medida era un gesto de simpatía hacia China y de advertencia a Japón por su acción en China.[93] Pese a los intentos estadounidenses por impedirlo, en septiembre Japón ingresó en el Eje.[94] [91] Esto convenció a los mandatarios norteamericanos de que los Estados Unidos finalmente entrarían en guerra y les llevó a otorgar un nuevo crédito de cincuenta millones de dólares a China en noviembre (el anterior, de veinticinco millones, se había concedido en septiembre).[95] Los estadounidenses decidieron, no obstante, que en caso de entrar en guerra, el país daría precedencia a la lucha en Europa y no en el Pacífico, lo que marcó sus acciones posteriores en respecto a China.[96] El material militar que Chiang solicitó a los Estados Unidos —fundamentalmente gran cantidad de aviones— estos lo destinaron al Reino Unido.[97]

En 1941, la situación tampoco mejoró para China: la URSS y Japón firmaron un acuerdo de neutralidad y la invasión alemana de la primera redujo el armamento soviético disponible para enviar a China.[90] Aquí, Wang Jingwei formó un nuevo Gobierno colaboracionista en Nankín, que se unió a otros sostenidos por los japoneses.[90] En Estados Unidos, por el contrario, la suerte del Gobierno chino aumentó: en marzo Washington aprobó Ley de Préstamo y Arriendo que permitía que el presidente concediese ayuda a los países que considerase favorecían la defensa nacional —entre ellos, China— y en abril aprobó que los chinos contratasen pilotos del Ejército y la Armada como mercenarios.[98] El despliegue de tropas japonesas en la mitad sur de Indochina de finales de junio de 1941 sirvió a los estadounidenses para justificar finalmente el embargo petrolero a Japón, que se aprobó el 26 de julio.[99] [91]

Para hacer retroceder a los chinos, el Ejército Imperial Japonés ordenó una ofensiva en todo el frente durante el invierno de 1939 a 1940, en la que se llamó Ofensiva de Invierno, en la que tomaron parte 850 000 soldados japoneses. Tomados por sorpresa, los chinos apenas tenían 550 000 hombres para hacerles frente. Aunque los japoneses tuvieron éxito en la ofensiva, a la larga la acometida fue un fracaso estratégico, ya que los chinos resistieron y pudieron reemplazar las bajas más fácilmente que sus enemigos.

Los intentos de Chiang de reformar las costumbres de los oficiales de Ejército y hacerlos más frugales y efectivos fracasaron.[100] Las derrotas continuaron: en una serie de nuevos ataques en los que las unidades japonesas emplearon armas químicas probadas en Manchukuo, los chinos sufrieron doscientas mil bajas.[101] Los nipones atacaron en Hubei, Henan, Anhui, Shanxi y Zhejiang.[101] En junio conquistaron la estratégica ciudad de Yinchang, junto al Yangtsé, desde donde se enviaban abundantes abastos a Chongqing.[101] Esto redujo el abastecimiento de la capital china.[101] Esta acometida japonesa, que se llevó a cabo al tiempo que se intensificaban los bombardeos de Chongqing, era parte de los esfuerzos japoneses para forzar a Chiang Kai-shek a negociar la paz, que fracasaron de nuevo.[71] Por otro lado, los chinos lograron defender Changsha de una nueva acometida enemiga.[101]

Actividad comunista y ruptura del frente unido[editar]

En el norte, los comunistas también sufrían el hostigamiento continuo de los japoneses, que desencadenaron contra ellos la gran ofensiva de los «tres todos» —por el lema de la campaña: «matar todo, quemar todo y destruir todo»—.[102] [103] La campaña fue la reacción japonesa a la ofensiva comunista de los «cien regimientos», ordenada por los mandos comunistas en Hubei y Shanxi para mantener la guerra con Japón y evitar una posible paz entre Chongqing y Tokio basada en la lucha contra ellos y que se libró entre agosto y diciembre de[104] 1940.[103] La población de la región afectada por las operaciones japonesas pasó de cuarenta a veinticinco millones de personas.[102] Las fuerzas comunistas quedaron diezmadas por las dos campañas.[102] [104]

Chiang tampoco apreció la reactivación de los combates en ese sector y el consiguiente despliegue del 4.º Ejército (comunista) al sur del Yangtsé.[103] Tras ordenar su retirada a la orilla norte del río, lo atacó en enero de 1941,[104] lo que puso fin a la alianza entre nacionalistas y comunistas.[103]

Las derrotas comunistas de 1940 y 1941 hicieron que los mandos de estos decidiesen conservar sus mejores unidades y no enfrentarse con los japoneses, como hacía también el Gobierno de Chongqing con las suyas desde la derrota de Wuhan.[104]

Cambio del curso de la guerra[editar]

La entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial a finales de 1941 frenó el avance japonés en China. Al igual que en China, la esperanza japonesa de una victoria rápida sobre los Estados Unidos no se concretó, y la llegada al océano Pacífico de tropas estadounidenses convirtió a la guerra con China en una carga para Japón. Si bien la presencia de tropas japonesas en China limitó el alcance de los bombardeos estadounidenses, se tuvo que mantener una gran guarnición de soldados para controlar a la incontable población china, soldados que sin ninguna duda hubieran sido de ayuda en Birmania o Guadalcanal. Para estrechar la alianza sino-estadounidense, Chiang permitió que los estadounidenses enviasen un general para servir como jefe de Estado Mayor del Ejército chino, nombramiento que recayó en el teniente general Joseph Stilwell, con experiencia en el país pero que mantuvo pésimas relaciones con Chiang.[105] De inmediato, el Gobierno de Washington concedió además un nuevo crédito de quinientos millones de dólares al chino.[106] La enorme inflación, que devaluó rápidamente el yuan frente al dólar, permitió al Gobierno chino obtener enormes beneficios del crédito, otorgado a un cambio fijo y pronto irreal.[106] La relación muy más tibia con los británicos, de los que Chiang sospechaba que daban prioridad a sus intereses imperiales en Asia.[106]

A mediados de 1940, los chinos ya se habían recuperado de la ofensiva invernal, y atacaron con éxito Zaoyang y Yichang. El año siguiente los chinos recuperaron Henan y Shanggao.[102] En tanto que los japoneses lanzaron una ofensiva en el sur de Shanxi y recuperaron Changsha, cuando los japoneses intentaron recuperarla en 1942, 300 000 chinos los rechazaron. Tras esto los chinos tomaron Zhejiang y Chiangxi con 300 000 hombres, lo mismo pasó con la provincia de Hubei y en Changde.

La ruta de abastecimiento aéreo desde la India y la Carretera de Ledo, dos complejas vías de suministro para el Gobierno chino desde territorios aliados. El establecimiento de las dos se aprobó a principios de 1942 como remedio a la invasión japonesa de Birmania.

A comienzos de 1942, se decidió comenzar el abastecimiento de China por aire desde la India y construir al tiempo una nueva carretera, la Carretera de Ledo, para evitar que los previsibles avances japoneses en Birmania cortasen el suministro a China desde esta dirección.[107] Las dificultades técnicas de los dos proyectos, que requerían sobrevolar el Himalaya y abrirse camino por las intrincadas selvas del norte de Birmania, eran enormes, pero se consideraron labores prioritarias.[108] Los estadounidenses, sin embargo, fueron incapaces de enviar el material prometido al Gobierno chino, tanto por la precedencia que otorgaron al abastecimiento de los británicos como por la dificultad de las vías de suministro.[109] En junio de 1942, Chiang presentó un ultimátum tras perder parte de su armamento, desviado por los estadounidenses a Oriente Próximo para sostener a los británicos, que acababan de sufrir una grave derrota en Tobruk.[110] La distribución de los suministros estadounidenses del programa de préstamo y arriendo, además, dependía de Stilwell, no de los chinos, situación que disgustaba a estos.[110]

En marzo los japoneses comenzaron una nueva ofensiva en Hunan-Hubei, en dirección a Yichang, a lo largo del Yangtsé.[111] Para proteger la capital, los mandos chinos enviaron a este sector varias unidades de las fuerzas que se preparaban para combatir el Birmania.[111]

A finales de noviembre de 1943, Chiang asistió a la Conferencia de El Cairo, lo que, entre otros acontecimientos, confirmó a China como una de las cuatro principales potencias aliadas, si bien la menor de ellas.[112] La situación del Gobierno chino, a pesar del respaldo aliado, era mala.[112] Los japoneses mantenían la iniciativa en el frente, alrededor de medio millón de soldados chino se habían pasado a las filas de los ejércitos de los Gobiernos títeres projaponeses y la situación financiera empeoraba por la enorme inflación, fomentada por el enemigo.[113]

Avances aliados en Birmania y japoneses en China[editar]

El lento avance aliado en Birmania permitió por fin reabrir la ruta terrestre de abastecimiento hacia Yunnan, a pesar de la denodada resistencia japonesa.[114]

Pero no fue hasta 1944 cuando los mandatarios japoneses mostraron interés en China de nuevo. Debido a la presencia de bases aéreas estadounidenses en China desde las que se bombardeaba territorio nipón, Japón lanzó la Operación Ichi Go con unos efectivos de medio millón de soldados, entre setenta y cien mil caballos, ochocientos tanques y entre doce y quince mil vehículos de diverso tipo.[115] Además de eliminar las bases enemigas, la operación tenía como fin formar un enlace terrestre entre las fuerzas del norte y la guarnición japonesa en la Indochina francesa y Cantón.[116] [117] El ataque comenzó con el cruce del Yangtsé y la penetración en Henan, donde los japoneses derrotaron a trescientos mil chinos, a los que infligieron considerables bajas.[118] [117] Las treinta y cuatro divisiones chinas no pudieron detener el avance enemigo.[117]

A continuación, los japoneses avanzaron hacia Hunan desde Wuhan; la defensa del sector quedó en manos del general cantonés Xue Yue, al que Chiang se negó a enviar armamento.[118] [119] Stilwell también se negó a enviar más material a los defensores, a pesar de las peticiones de Chennault, que creía poder detener a los japoneses si lo obtenía.[118] [120] Esta segunda fase de la operación japonesa comenzó en junio y el 18 del mes había alcanzado Changsha, que cayó en manos niponas.[121] Cuando los japoneses detuvieron temporalmente su avance a mediados de julio, los chinos prepararon un contraataque en torno a Henyang; contaban con cuatro veces más soldados que los japoneses y superioridad aérea, pero con armamento insuficiente para penetrar las líneas enemigas.[122] Faltos de apoyo —Stilwell se negó a enviar armamento y abastos, que creía serían un despilfarro de material—,[123] los defensores chinos de la ciudad la perdieron el 8 de agosto.[124] [119] Para entonces, la ofensiva nipona había desbaratado la mitad de las divisiones chinas en Hunan, unidades de calidad.[124] Stilwell decidió concentrarse en la campaña de recuperación de Birmania y dejar que los defensores chinos de la ciudad sucumbiesen a la acometida japonesa, que probablemente hubiese triunfado en cualquier caso dada la capacidad de estos de reunir fuerzas suficientes para conquistarla.[124] Perdió, sin embargo, una oportunidad de desgastar a las fuerzas enemigas y allanó el avance posterior de estas.[124] Tras un mes de descanso, los japoneses retomaron el avance hacia el sur y penetraron en Guangxi, donde los chinos apenas pudieron reunir unos sesenta o setenta mil hombres para hacerles frente.[125] En la ciudad de Guilin, donde se ubicaba una estratégica base aérea estadounidense, se desató el pánico por la llegada de los japoneses.[125] El movimiento de pinza nipón se cerró en la ciudad de Liuzhou a mediados de noviembre.[126] Los japoneses finalmente pusieron fin a la ofensiva tras incendiar y abandonar la capital de Guangxi, Nanning y de alcanzar las montañas de Sichuán en el oeste.[127] No deseaban ni continuarla durante el invierno, ni tener que combatir en las montañas.[127] [126] La operación fue un éxito, pero las bases estadounidenses fueron trasladadas a las recién capturadas islas Marianas, y los bombardeos sobre Japón continuaron. Como consecuencia de la operación enemiga, el Gobierno chino perdió el control de ocho provincias, el acceso al mar, medio millón de soldados y cien millones de personas.[126]

Fin de la guerra[editar]

Preparativos aliados para la invasión de Japón[editar]

Los Aliados prepararon la conquista de Japón tras la victoria en Europa, sellada el 8 de mayo de 1945 con la rendición de Alemania.[128] El plan aliado consistía en un desembarco en dos fases en las islas japonesas que no emplearía el territorio chino para las operaciones, sino la isla japonesa de Okinawa, ya en su poder.[128] La primera fase, la Operación Olympic, se planeó para el 1 de noviembre y se asignaron a ella doce divisiones; a la segunda, la Operación Coronet, veinticinco.[128] Los soviéticos debían impedir la llegada de refuerzos desde Manchuria invadiendo la región.[128] Los mandos estadounidenses sostenían que la campaña sería dura y no lograrían sojuzgar Japón en menos de quince meses.[128] En junio, los japoneses comenzaron a retirarse de los territorios chinos conquistados durante la larga campaña de 1944 y concentraron sus fuerzas en la costa y en el norte del país, no sin antes arrasar algunas de las ciudades que evacuaron.[128]

Inesperada rendición japonesa[editar]

La rendición de Alemania en mayo de 1945 selló finalmente el destino de Japón, ya que permitió al Ejército Rojo soviético intervenir en Manchuria el 8 de agosto de ese año, dos días después de que la bomba atómica fuese lanzada por los Estados Unidos sobre la ciudad japonesa de Hiroshima y un día antes de que otra bomba fuese lanzada sobre Nagasaki. Estos hechos forzarían la rendición japonesa y su retirada de Asia continental.

La guerra concluyó casi un año antes de lo que se preveía.[68] Por entonces Japón aún controlaba los amplios territorios que habían conquistado al comienzo de la contienda y mantenía un millón de soldados en China.[68]

Consecuencias[editar]

La guerra, que había durado más de ocho años, causó una enorme destrucción y unos veinte millones de muertos, la gran mayoría, civiles.[9] Los ejércitos gubernamentales chinos quizá perdieron un millón de soldados.[9] China se hallaba arrasada por la larga contienda.[129]

Extensas zonas rurales quedaron dominadas por los comunistas, en especial en el norte del país.[130] Otras estaban en poder de unidades militares a menudo ligadas a los desaparecidos Gobiernos títeres chinos.[131] El Gobierno nacionalista, deseoso de recuperar el control del mayor territorio posible, de que este no cayese en manos de los rivales comunistas y de aumentar sus fuerzas, aceptó en general la inclusión en el Ejército de estas unidades.[131] Aunque algunas de las unidades se integraron en el ejército comunista, el grueso engrosó las filas del Gobierno del Kuomintang.[131]

A diferencia de los mandos militares filojaponeses, que no sufrieron en general castigo alguno de los vencedores, los políticos que habían colaborado con los nipones sí sufrieron duras represalias, primordialmente porque no resultaban necesarios en la posguerra, en contraste con los militares.[131]

Hechos posteriores[editar]

El final de la guerra supuso la salida definitiva de Japón del territorio chino. Todo el territorio ocupado, así como Manchuria y Taiwán, volvían a estar bajo soberanía nominal china, y Chiang Kai-shek restablecía el gobierno de Nankín. Sin embargo, las fuerzas comunistas de Yan'an, muy fortalecidas por los años de guerra y por la intervención soviética en Manchuria, aumentaban su influencia sobre numerosas zonas de la China rural. La salida de los japoneses daba paso así a una guerra civil abierta entre el KMT de Chiang Kai-shek y los comunistas de Mao Zedong.

Corea dejó de ser japonesa y se dividió en dos partes: Corea del Norte, la parte apoyada por los soviéticos y Corea del Sur apoyada por Estados Unidos que años más tarde, comenzaría la guerra de Corea.

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Durante la guerra, los japoneses desplegaron al sur de la Gran Muralla China entre ochocientos mil y un millón de soldados, dependiendo del momento.[65]

Referencias[editar]

  1. http://pwencycl.kgbudge.com/C/h/China.htm
  2. Chinese Nationalist Army - Forces of China 1937-1941. Obtenido el 11 de marzo del 2016.
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Bibliografía[editar]

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Enlaces externos[editar]


Predecesora:
Primera guerra sino-japonesa
(1894 - 1895)
Segunda guerra sino-japonesa
1937 - 1945
Sucesora:
Ninguna