Murad IV

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Murad IV.

Murad IV (16 de junio de 16129 de febrero de 1640), sultán del Imperio otomano desde 1623 a 1640, fue conocido tanto por haber restaurado la autoridad del estado como por la brutalidad de sus métodos empleados.

Llegó al poder gracias a una conspiración de palacio en 1623, sucediendo a su demente tío Mustafa I. Murad estuvo durante mucho tiempo bajo el control de sus familiares más allegados y durante sus primeros años como sultán, su madre, la valida Kösem, básicamente gobernó a través de él. El Imperio había caído en la anarquía, los persas lo invadieron casi inmediatamente, en el norte de Anatolia estallaron varias rebeliones y en 1631, los jenízaros asaltaron el palacio y asesinaron al Gran Visir, entre otras personalidades de palacio. El joven Murad temió sufrir del destino de su hermano mayor, Osman II, y decidió reafirmar su poder e imponer su autoridad. Hizo degollar al recién nombrado Gran Visir (quien no era de su agrado), ordenó estrangular a 500 dirigentes militares y ejecutó a 20.000 rebeldes en Anatolia. Siguiendo la tradición fraticida otomana, Murad ordenó asesinar a su hermano Beyazid en 1635, una muerte a la cual siguieron las ejecuciones de dos hermanos más unos años más tarde.

Trató de acabar con la corrupción que se había incrementado durante los gobiernos de los sultanes anteriores, y que no había sido comprobado mientras su madre dictaba de facto los destinos del Imperio. Esto se consiguió de muy diversas maneras, limitando por ejemplo los gastos despilfarradores. Irónicamente también prohibió el alcohol, el tabaco y el café en Estambul y todo el Imperio. Ordenó la ejecución inmediata para todo aquel que quebrantara dicha prohibición. Patrulló y recorrió por la noche las calles de Estambul así como las tabernas de la ciudad vestido con ropas comunes, vigilando en persona que su orden era cumplida. Si cuando patrullaba las calles veía a un soldado fumar o mascar tabaco o beber alcohol, mataba al soldado en el mismo lugar con su espada. Su severidad era el motivo de su apodo «cruel». Paradojas de la vida, aunque prohibió el tabaco, el café y el alcohol, no se privaba de ninguno de ellos y fue un alcohólico durante toda su vida.

Conociendo las luchas internas entre las concubinas del harén en pos de los favores del Sultán y así alcanzar el poder como nueva valida, la madre de Murad IV la Sultana Kösem había tratado de incitar en su hijo al amor homosexual, mostrándole tan sólo muchachos hermosos y manteniéndolo lejos de las muchachas. Durante el resto de su vida Murad mostró sentimientos de lujuria y odio por igual hacia las mujeres. Una vez Murad se encontró con un grupo de mujeres que cantaban en un prado y ordenó que todas ellas fueran ahogadas, ya que habían interrumpido su momento de paz. En otra ocasión un barco con señoras se aproximó demasiado a las murallas del harén y Murad ordenó que sus artilleros abrieran fuego, hundiendo el barco y ahogándose todos sus ocupantes. En otras épocas, obligaba a sus concubinas del harén a saltar desnudas en un pozo. Murad era también sumamente celoso. Un hombre que construyó una nueva planta encima de su casa fue ahorcado, porque Murad pensó que lo había hecho para echar un vistazo por las paredes de palacio

Murad era un hombre corpulento y alto, gran practicante del deporte de lucha y un temible guerrero. Su fuerza era casi sobrehumana. Sobre todo era conocido por sus oponentes a quienes sostenía y enroscaba por encima de su cabeza empleando tan sólo una mano. Asimismo utilizó un mazo enorme (pesaba 50 kilogramos) y una gran espada, un mandoble de 50 kilogramos en sus batallas (estas armas pueden ser aún admiradas en el Museo del Palacio de Topkapı, en Estambul).

Ciñéndonos a lo militar, lo más notable del reinado de Murad fue una guerra contra Persia en la cual las fuerzas otomanas conquistaron Azerbaiyán, ocuparon Tabriz y Hamadán y, en una de las últimas grandes hazañas militares del Imperio otomano, tomaron Bagdad en 1638. Murad en persona ordenó la invasión de Mesopotamia y resultó ser un comandante de campaña excepcional. Él fue el último Sultán otomano que comandó un ejército en el campo de batalla. Durante su viaje a la campaña en Irán, aniquiló a todos los rebeldes en la Anatolia y restauró el orden del estado de nuevo. Por tal motivo un gran número de lugares adoptó su nombre para mostrar la gratitud profunda de sus habitantes. Antes de su muerte firmó un tratado de paz (1639) con la dinastía persa Safaví. Después de su regreso a Estambul ordenó que respetados mandatarios del Imperio prepararan un nuevo proyecto económico y político para devolver al Imperio sus antiguos días gloriosos. Pero su enfermedad y su muerte anticipada nunca le dejaron poner en práctica sus ideas. Murió en 1640 a la edad de 27 años, a causa de una cirrosis de hígado. En su lecho de muerte pidió la ejecución de su hermano, a la postre Ibrahim I, que habría significado el fin de la línea de sucesión otomana, pero la orden no fue puesta en práctica. No sería hasta 1808 que el Imperio otomano vería a otro Sultán de su calibre. Murat IV es conocido como el último gran Sultán del Imperio otomano.


Predecesor:
Mustafa I
Sultán otomano
1623 - 1640
Sucesor:
Ibrahim I