Caridad (virtud)

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La Caridad (1878), de William-Adolphe Bouguereau

La caridad es una de las tres virtudes teologales, junto con la esperanza y la fe. Tanto el DRAE en su primera acepción como la Iglesia católica consideran que la caridad es aquella virtud teologal por la cual se ama a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y al prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios.[1] [2] La caridad tiene por frutos el gozo, la paz y la misericordia. Exige la práctica del bien y la corrección fraterna; es benevolencia; suscita la reciprocidad; es siempre desinteresada y generosa; es amistad y comunión. [3] [2]

En las Escrituras[editar]

La caridad nace del amor de Dios a los hombres, y de la respuesta del hombre a ese amor.[4] De hecho, constituye el mandamiento principal de Jesús a los apóstoles y discípulos: "Amaos los unos a los otros". [5]

La virtud de la caridad toma en cuenta los mandamientos de la ley de Dios (los 10 mandamientos), que expresan el núcleo de la moral cristiana. [6] [7] [8] Sin embargo, Dios mismo se coloca como único y perfecto ejemplo de amor, que salva a los que todavía no creen en él, muriendo por quienes son todavía sus enemigos. [9] [10] San Pablo, cuando habla del amor de Dios, describe cómo es la caridad: [11]

La caridad es paciente, es amable, la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta.

1 Corintios 13, 4-7.

Destacar finalmente que la caridad es la virtud teologal más importante, y es superior a cualquier otra virtud. [12]

En la Tradición[editar]

Para san Basilio, la condición de hijos del Padre era adquirida cuando entendida como la búsqueda del bien:

O nos apartamos del mal por temor del castigo y estamos en la disposición del esclavo, o buscamos el incentivo de la recompensa y nos parecemos a mercenarios, o finalmente obedecemos por el bien mismo del amor del que manda... y entonces estamos en la disposición de hijos.

S. Basilio, reg. fus. prol. 3

Considerada una virtud cristiana opuesta a la envidia y a la animadversión, el DRAE la define además en su acepción tercera como «limosna que se da o auxilio que se presta a los necesitados».[1] La Iglesia católica considera la limosna hecha a los pobres como uno de los principales testimonios de la caridad fraterna, pero también una práctica de justicia (Catecismo de la Iglesia católica, 2447).[13] La caridad tiene por frutos el gozo, la paz y la misericordia:

La culminación de todas nuestras obras es el amor. Ese es el fin; para conseguirlo, corremos; hacia él corremos; una vez llegados, en él reposamos.

San Agustín, In epistulam Ioannis tractatus, 10, 4

La encíclica Deus caritas est, del papa Benedicto XVI, profundiza más en la virtud de la caridad Cristiana.

Referencias[editar]

  1. a b «caridad», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/srv/search?key=caridad .
  2. a b Estepa Llaurens, José Manuel, y equipo (1992). Catecismo de la Iglesia católica. República Dominicana: Ed. Juan Pablo II. pp. 413–414. Consultado el 7 de septiembre de 2013. 
  3. Catecismo de la Iglesia católica, 1829.
  4. 1 Jn 4, 19.
  5. Jn 13, 34.
  6. Jn 15, 9-10.
  7. Mt 22, 40.
  8. Rm 13, 8-10.
  9. Rm 5, 10.
  10. Mt 5, 44.
  11. 1 Co 13, 4-7.
  12. 1 Co 13,13.
  13. Estepa Llaurens, José Manuel, y equipo (1992). Catecismo de la Iglesia católica. República Dominicana: Ed. Juan Pablo II. p. 534. Consultado el 11 de julio de 2014. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]