Música de México

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Estatua de Agustín Lara (El Flaco de Oro) en Madrid.

La música de México forma parte de la cultura mexicana que se nutre de modos de vida diversos, supone un repertorio de contextos culturales tan diferentes como sus modos y creencias. Muchas canciones populares mexicanas son bien conocidas alrededor del mundo, tales como: «Bésame mucho», «Cielito lindo», «El rey», «La bamba», «María Bonita» y muchas más forman parte de la cultura mexicana.

Música tradicional[editar]

Música ligera[editar]

Géneros cultivados en la música tradicional ligera:

Instrumental: -Vals, marcha, fox, chotís, polka

Vocal: -Canción sentimental (danza)

Compositores:

Tipos de ensamble de música ligera:

Piano, piano y voz, orquesta típica, cuartetos, quintetos, sextetos, pequeña orquesta.


Véase:

La música de México es fruto del mestizaje que se dio entre las tradiciones europeas, americana y africana, entre otras. La música mexicana es sumamente variada e incluye diversos estilos determinados por la región geográfica de proveniencia. Algunas de las canciones tradicionales de México son conocidas por el mundo, aunque el origen mexicano de esas composiciones a veces no es claro para quien no está familiarizado con la cultura mexicana. Algunos ejemplos de canciones mexicanas famosas más allá de las fronteras del país son: "Bésame Mucho", "Cielito Lindo", "Cucurrucucú Paloma", "Amor, Amor, Amor", "Solamente una vez", "Somos novios", "Guadalajara", "El Rey", "Amorcito Corazón" y algunas más. Se ejecutan varios tipos de instrumentos musicales (algunos poco usados) de origen indígena (huehuetl, teponaztli) o mestizo (guitarrón, marimba), además de los europeos, que son muy populares.

Música popular[editar]

Los géneros de música son muchos y los eligen las personas dependiendo de sus gustos y formas de pensar.

La diversidad cultural de México permite que existan géneros musicales tan diversos como su misma gente. La adopción de instrumentos musicales de otros países permite que la producción musical sea rica y agradable para las personas que la escuchan.

En México la música representa un estímulo importante para realizar cualquier actividad, desde tareas sencillas hasta trabajos pesados. Queda en sus habitantes conservar y enriquecer la cultura musical. Hay algunos que son más populares que otros.

La música popular forma parte de la vida cotidiana y que cada ciudad tiene un ritmo que la identifica

México cuenta con una gran variedad de música popular, entre ellas se encuentran los siguientes géneros:

Música clásica[editar]

Véase:

Música instrumental y jazz[editar]

Algunos artistas destacados han sido el trompetista Rafael Méndez, el teclista y compositor Juan García Esquivel, el baterista Tino Contreras, el pianista y compositor Eugenio Toussaint, los virtuosos violinistas y compositores Hermanos Villalobos y el baterista internacional Antonio Sánchez.


Música contemporánea[editar]

Con el inicio de la segunda mitad del siglo XX México, gracias a las políticas de apertura hacia los prófugos de los diferentes conflictos armados internacionales o nacionales en otros países, acogió en exilio a varios compositores extranjeros que se radicaron en el país después de 1940 (véase sobre todo exilio español en México). Entre ellos figuran de manera prominente Rodolfo Halffter, de origen español, a quien se debe la formalización de la enseñanza de la música serial en el Conservatorio Nacional de Música (México), Gerhart Muench, pianista y compositor alemán que ejerció una influencia serial entre los nuevos compositores mexicanos; Julián Orbón, cubano español que enseña en el Taller de Composición que funda Carlos Chávez y Conlon Nancarrow, estadounidense nacionalizado mexicano, que recurre al piano mecánico para hacer aportes originales en relación con el tiempo en música, como sus desarrollos en la polirritmia, en la polimétrica y en la politemporalidad.

Manuel Enríquez (1926-1994) desarrolló modelos personales de escritura musical y creó un abundante repertorio para instrumentos de arco e percusiones, principalmente, así como obras sinfónicas en que por primera ocasión el concepto de tono cede su lugar prominente a la textura (o sea, la elaboración de una gama de sonidos por vía del tratamiento instrumental). Manuel Enríquez fue el compositor más influyente en la política cultural oficial de México entre 1960 y 1990.

A Enríquez le sigue una generación que realizó búsquedas de vanguardia: Mario Lavista (1943), fundador y director de la Pauta, cuya obra es conocida en el ámbito de la música de concierto en México, España y Estados Unidos, dio continuidad a la fórmula de enseñanza y gestión del poder político cultural creada por Carlos Chávez en su Taller de Composición en el Conservatorio Nacional de Música y posteriormente en la Escuela Superior de Música), formando muchos de los compositores radicados en México de la generación sucesiva, citados más adelante. Mario Lavista ha difundido constantemente la música como miembro de El Colegio Nacional; recibió la beca Guggenheim por su ópera Aura y ha publicado muchos ensayos, la mayor parte de estos reunidos en el libro Textos en torno a la música. Varios compositores pueden mencionarse de este periodo, entre otros Francisco Núñez Montes (1945), Graciela Agudelo (1945), Federico Ibarra (1946) y Daniel Catán (1949-2011).

De la misma generación destaca Julio Estrada (1943), formado en México por Julián Orbón, en París por Olivier Messiaen, Nadia Boulanger) y Iannis Xenakis, y en Alemania por Karlheinz Stockhausen, Gyorgy Ligeti, Henri Pousseur y Helmut Lachenmann). Doctor en música y musicología (Universidad de Estrasburgo 1994) con la tesis Théorie de la composition : discontinuum - continuum. Estrada es miembro del Instituto de Investigaciones Estéticas y de la Facultad de Música de la UNAM. Nombrado en 2000 Director del Centre d'Études de Mathématique et Automatique Musicales (CEMAMu) de Paris como sucesor de Xenakis, con quien trabaja entre 1980 y 1994. Ha desarrollado teorías originales que recurren a las matemáticas, como la teoría de grupos finitos, la combinatoria de intervalos. Crea la teoría del continuo en música y la noción de macro-timbre, basada en la idea de que ritmo y sonido son parte del mismo continuo de frecuencias, la crono-acústica. Estrada es el primer artista creador que alcanza el emeritazgo del SNI, Sistema Nacional de Investigadores. Editor de La música de México (IIEs UNAM, 1984, 10 volúmenes); junto con Jorge Gil Mendieta escribe Música y teoría de grupos finitos (IIEs, UNAM 1984); autor de El sonido en Rulfo: el ruido ese (IIEs UNAM, 2006) y de Canto roto: Silvestre Revueltas (FCE, IIEs, UNAM, 2011). Entre sus obras destacan Memorias para teclado, que interpreta Velia Nieto, su esposa (1943-2008), los Cantos naciente, oculto, tejido, mnémico; los yuunohui, serie de obras para instrumentos solistas, ishini'ioni, cuarteto de cuerdas; eolo'oolin, 6 percusiones en el espacio; o la ópera Murmullos del páramo, basada en la novela de Juan Rulfo.

Algunos autores nacidos en los años 1950 siguieron abiertos a nuevos lenguajes y estéticas, pero con una clara tendencia hacia la hibridez con corrientes musicales muy diversas. Muestra de ello son las obras de Arturo Márquez (1950), Marcela Rodríguez (1951), Federico Álvarez del Toro (1953) y Eduardo Soto Millán (1956).

Entre los compositores mexicanos activos de la generación sucesiva puede mencionarse a Ana Lara (1959), Hilda Paredes, Hebert Vázquez, Javier Torres Maldonado, Carlos Sánchez Gutiérrez, Ignacio Baca Lobera, Víctor Rasgado (1956), Mariana Villanueva (1964), Juan Trigos (1965), Gabriela Ortiz, María Granillo y Armando Luna Ponce.

Una nueva generación proviene de la UNAM: Leticia Cuén, Mauricio Rodríguez, Víctor Adán (1972), Isaac de la Concha y Germán Romero, formados en el Laboratorio de Creación Musical que funda Estrada en 1996 en la Escuela Nacional de Música.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]