Música folclórica de México

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La música folclórica es una necesidad espiritual de una comunidad determinada, esta pudo ser compuesta por una persona, la música folklórica no sufre efectos por las modas ya que esta música interpreta el sentir de un pueblo y hace que permanezca y se identifiquen con el espíritu del pueblo.

La música folklórica mexicana es una mezcla de diferentes tradiciones como las europeas  americana y africana, además que el estilo se determina dependiendo de la ubicación geográfica de donde provenga. Se ejecutan con varios tipos de instrumentos musicales, la música ha estado presente en todas las épocas de la historia mexicana así como también México ha conservado un espacio singular en cuanto a las representaciones sonoras, cantando o tocando instrumentos, la música ayuda a crear una identidad  para expresarte como sociedad o pueblo además de ser un componente fundamental en la vida de los mexicanos.

Origen del folklore:

El folclore nació a mediados del siglo XIX.  Fue utilizado por primera vez por el Arqueólogo inglés   William John Thoms  propuso el término de la palabra el 22 de agosto de 1846.

Etimológicamente deriva de "folk" (pueblo, gente, raza) y de "lore" (saber, ciencia) y se designa con ella el "saber popular"

Joaquin Garcia izcabella  lo bautizo  en el ano de 1885 como " la expresión de los sentimientos del pueblo en forma de leyendas o cuentos, y particularmente en coplas o cantarcillos anónimos, llenos a veces de gracia y a menudo notables por la exactitud o profundidad del pensamiento".3 

En 1928 bajo el gobierno de Plutarco Elias Calles y bajo el mando de la secretaria de educación publica se redactaron los primeros libros titulados  el folklore y la música Mexicana  de  esta manera se pretendía  estimular el interés y el desarrollo artístico.

Su consagración oficial se logró en 1878 con la fundación de la Folk-lore Society, la primera Sociedad Folklórica de carácter científico.

Marimba Orquesta en 1976.JPG

La música folclórica es aquella que responde a la necesidad espiritual de una comunidad determinada. Pudo haber sido compuesta por una persona, pero, con el tiempo y las modificaciones sufridas de generación en generación ha perdido sus características originales, interpretando no el sentir de una persona, sino que de todo un pueblo. Por esta razón , la música folklórica no sufre los efectos de "las modas" en el gusto del público y permanece con mayor solidez mientras mejor se identifique con el espíritu del pueblo.[1]

La música de México es el fruto del mestizaje que se dio entre las muchas tradiciones europeas, americana y africana, entre otras. La música mexicana es sumamente variada e incluye diversos estilos determinados por la región geográfica de proveniencia. Algunas de las canciones tradicionales de México son conocidas por el mundo. Se ejecutan varios tipos de instrumentos musicales de origen indígena o mestizo, además de los europeos que son muy populares.

No hay época histórica de México en que la música no haya estado o esté presente en la vida de los mexicanos. Como cualquier otro pueblo o cultura acompañado de una gran dosis de originalidad, México ha conservado un espacio singular en cuanto a las representaciones sonoras. Cantando o tocando instrumentos; de forma colectiva o individualmente, con sentido religioso, cívico, sentimental, lúdico o puramente estético; por el solo disfrute, por la necesidad de trascender el lenguaje verbal, por ayudar a crear una identidad, por expresarse como sociedad o pueblo. La música es un componente fundamental en la vida de los mexicanos. [2]

Origen del término folclore[editar]

William John Thoms

El folclore nació a mediados del siglo XIX. El erudito inglés William John Thoms propuso el término de la palabra el 22 de agosto de 1846 para hacer referencia a las antigüedades populares del saber tradicional. Fueron dos los movimientos culturales que impulsaron el surgimiento del folclore: el romanticismo y el pueblo como sociedad. Ambos movimientos enaltecieron la sensibilidad artística del pueblo, el cual se percibió como un nuevo protagonista inmerso en temas para expresar. [3]

En México el folclore penetró a finales del siglo XIX. En el año de 1885, Joaquín García Icazbalceta pronunció un discurso en la Academia Mexicana de la Lengua en donde define el folclore como " la expresión de los sentimientos del pueblo en forma de leyendas o cuentos, y particularmente en coplas o cantarcillos anónimos, llenos a veces de gracia y a menudo notables por la exactitud o profundidad del pensamiento".[3]  

Sin embargo, hasta los primeros años del siglo XX es cuando aparecen los primero esfuerzos para promocionar la investigación folclórica en México. En las primeras décadas se puede encontrar la participación de Valentín F. Frías quien publicó leyendas y tradiciones queretanas, también se encuentra Nicolás León quien fue un notable precursor del folclore.[3]

Durante la siguiente década (1920-1930) aparecieron publicaciones dedicadas al folclore, estimulando así el interés y publicaciones de libros como lo fue El folklore y la música mexicana, editado por las Secretaría de Educación Pública (SEP) en el año de 1928 bajo el gobierno de Plutarco Elías Calles.[3]

El sentimiento nacionalista que creció durante las siguientes décadas, hasta el gobierno de Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940) representó gran importancia en el desarrollo del folclore como objeto de estudio, ya que recibió recursos por parte del gobierno para desarrollar investigación así como un mejor desarrollo artístico.

Música prehispánica indígena[editar]

Xochipilli, deidad mesoamericana de la música y la danza.

Se sabe muy poco de la música prehispánica de México, aunque son abundantes los grupos que reivindican esa tradición a lo largo de todo el país.

Los indígenas carecían de instrumentos de cuerda, y su música estaba basada en percusiones e instrumentos de viento. Existen muy pocas referencias históricas y arqueológicas que permitan siquiera adivinar el tipo de música que cultivaban los indígenas antes de la llegada de los españoles, sin embargo se presume que era de tipo imitativa y guerrera, es decir que buscaban recrear los sonidos de la naturaleza con los instrumentos que fabricaban con barro, carrizo, pieles y demás, así como ritmos que acompañaban las danzas guerreras y rituales.

Del último período de la civilización mesoamericana se sabe que existía una deidad patrona del canto, la música y el juego. Su nombre era Xochipilli, el Príncipe Flor.

Actualmente se ha llevado a la música prehispánica al plano de la música etnoelectrónica, en la que prevalece la fusión de los instrumentos autóctonos con ritmos modernos como el house y el minimal, tal como lo hace el colectivo Wicholly Broders y Zompantli.

Música post-hispánica indígena[editar]

La música interpretada por pueblos indígenas en la república mexicana, posee influencias de la música europea y mestiza, como el uso de los instrumentos de cuerdas, de tambores con amarre de cuerda, y el uso de acordes. Un ejemplo instrumentístico es la unidad tamboril-flauta, donde el ejecutante toca la flauta con una mano y el tambor con la otra mano, cuya tradición la introdujeron los españoles en el siglo XVII. En la época prehispánica, el flautista y el tamborero tocaban por separado. También existen los duetos flautista y tamborero, similares a los de la música mestiza y música europea tradicional.

La música y las tradiciones[editar]

El uso de la música es una característica esencial, sobre todo en las fiestas religiosas, aunque su uso no se limita a ellas, sino también al esparcimiento y goce del espíritu. En unas y otras ocasiones representan un papel de importancia, ya que todas las veces que en ellas se cantaban las tradiciones de hechos remotos protagonizadas por ciertas tribus describían acontecimientos importantes como lo podían ser: cataclismos producidos por la naturaleza, epidemias, guerras, victorias y fracasos, hechos hazañosos de ilustres antepasados, entre otros.[4]

Música mestiza[editar]

Banda otomí

Internacionalmente conocido es el conjunto del mariachi, asociado a las grandes figuras de la "canción mexicana" ranchera, que tuvo su período de florecimiento entre las décadas de 1940 a 1970. Es un caso muy interesante pues un conjunto típico regional se convirtió en un símbolo nacional.

El mariachi es originario del occidente de México, específicamente de los estados de Nayarit, Colima y Jalisco, que se disputan su paternidad. Lo cierto es que en un principio, el mariachi era una orquesta popular e indígena, y su indumentaria nada tenía que ver con la del charro (es decir, el traje de los ricos hacendados ganaderos) e interpretaban los "sones de mariachi". Una nota interesante es que estos conjuntos musicales arribaron a la Ciudad de México antes que a la capital de Jalisco. A partir de la primera década del siglo XX comienzan a transformarse: visten el traje de charro (mismo que ya usaban las orquestas típicas desde el Porfiriato), y amplían su repertorio con piezas de diferentes regiones de la República: sones abajeños, jarabes, corridos, huapangos y canciones bravías, al estilo de Lucha Reyes. También añadieron la trompeta como instrumento imprescindible.

Con el auge del cine mexicano las películas de Tito Guízar , Jorge Negrete, Pedro Infante y Javier Solís, dieron a conocer el mariachi así como un México rural idealizado.

El son es una música en la cual se mezclan las influencias indígenas, españolas y africanas, incluso asiáticas en algunos casos. Se trata de un género con ritmo de 6/8, cuya instrumentación varía de región en región. Un conjunto de sones es denominado jarabe, y de este tipo, existen los jarabes Tapatío, Mixteco, del Valle, Tlaxcalteca, Michoacano, etc. Además de los ya señalados sones de mariachi, hay son jarocho, huapango, son abajeño y muchos más. Géneros de aparición más tardía son la jarana y la trova yucateca, que se cultivan en la península de Yucatán, y que recibieron influencia caribeña (especialmente del son cubano) e incluso andina (bambuco colombiano); la chilena, originaria de los estados de Guerrero y Oaxaca, y que recibió la influencia de la cueca chilena y la marineraperuana. Así mismo surge la rondalla, en las clases sociales estudiantiles populares urbanas, en aquéllas que no podían adquirir los instrumentos de la estudiantina.

Lista de estilos folclóricos:

Banda sinaloense
Canto cardenche
Canción istmeña
Canción ranchera
Chilena
Chotís
Corrido (México)
Despedida
Danzón
Fandango mixteco
Gusto
Huapango típico
Huapango de mariachi
Huapango norteño
Jarabe
Jarana yucateca
Picota
Pirékua
Polca mexicana
Ranchera
Redova
Son abajeño
Son arribeño
Son de artesa
Son afromestizo de Costa Chica
Son huasteco
Son istmeño
Son jarocho
Son mixteco
Son calentano
Son de tamborileros
Trova yucateca
Valona
Vals mexicano

Danzas folclóricas[editar]

Danza de los viejitos

Los cantos y la alabanza de los dioses, héroes y mandatarios fueron la principal manifestación de la música entre los primitivos pobladores de México; aunque los cantos a los héroes no eran sino en alabanza de los dioses, dándoles gracias por las victorias obtenidas por aquellos, pidiéndoles los siguiera favoreciendo con sus dones para gloria de su pueblo, por lo que podemos decir que la música era casi exclusivamente religiosa.[4]

Unidos a los cantos casi siempre a ceremonias místicas, no lo eran menos que las danzas, una variedad pintoresca, que aun en la actualidad, habiéndose perdido la inmensa mayoría y modificándose muchas de las restantes por la influencia que impulsó la religión católica, sobreviven muchas de ellas.[4]

Danza del venado

Danza del venado

Los primeros historiadores de México, sobre todo los religiosos veían en aquellos cantos y danzas obras del demonio, expresándose con un candor pueril, en tono místico, muy propio del tiempo. Los cantos y danzas se acomodaban a todas las circunstancias. La había regocijadas y alegres, así como monótonas y tristes.[4]

La danza en las sociedades indígenas se encuentran estrechamente vinculadas al ritual de la música; en torno a cada danza existe algún suceso de tipo comunitario, del ciclo de vida o de carácter incidental. A su vez, un alto porcentaje de la música indígena se encuentra vinculado a la danza. La música de una danza puede considerarse desde varios puntos de vista: existen las que cuentan con música propia y las que se realizan mediante composiciones que no le son exclusivas; algunas danzas se practican de acuerdo con un número definido de melodías y otras lo hacen sin sujetarse a una cantidad determinada de piezas.

La danza nahua Aztecatzitzin presenta cuatro partes: las "mañanitas" a la Virgen, los "Cantos de ofrecimiento", los "Sones de marchas" y los "Sones de bailes y brincos"; así mientras que la primera parte es constantes, los cantos y los dos tipos de sones cambian en número de una ejecución a otra. Entre los yumanos existen varios ciclos de cantos; uno de ellos consta de cinco cantos realizados en estricta secuencia, desde que se pone el Sol hasta la mañana siguiente. El simple número de melodías para las danzas es muy variado: la danza huave del Pez espada comprende cinco piezas, la popoluca del Tigre,ocho; la zapoteca de Negros colmilludos, 10; la nahua deTocotines,14; la chatina de Espadas , 15; la nahua del Tecuàn, ocho piezas de la travesía y 14 de la Toreada, totonaca de Negritos, no menos de 32; la amuzgo de la Conquista, más de 50, etc.[4]

La música folclórica es una necesidad espiritual de una comunidad determinada, esta pudo ser compuesta por una persona, la música folklórica no sufre efectos por las modas ya que esta música interpreta el sentir de un pueblo y hace que permanezca y se identifiquen con el espíritu del pueblo.

La música folklórica mexicana es una mezcla de diferentes tradiciones como las europeas  americana y africana, además que el estilo se determina dependiendo de la ubicación geográfica de donde provenga. Se ejecutan con varios tipos de instrumentos musicales, la música ha estado presente en todas las épocas de la historia mexicana así como también México ha conservado un espacio singular en cuanto a las representaciones sonoras, cantando o tocando instrumentos, la música ayuda a crear una identidad  para expresarte como sociedad o pueblo además de ser un componente fundamental en la vida de los mexicanos.

Una danza folclórica fija es coreografía tradicional ejecutada en una pieza musical específica.

Ejemplos:

  • Son del perdón
  • Son de la cruceta

Ensambles musicales mexicanos y sus instrumentos[editar]

Ensambles tradicionales e instrumentos[editar]

Ensamble Cordofonos Aerofonos Membranófonos Idiófonos
Mariachi guitarra, vihuela mexicana, guitarrón, arpa, violín trompeta
Banda sinaloense tuba, saxor, trombón, trompeta, clarinete tambora, tarola platillos
Conjunto norteño bajo sexto, contrabajo, bajo, Guitarra saxofón, acordeón, tuba batería, tarola redoba
Conjunto jarocho requinto jarocho, jarana jarocha, arpa pandero octagonal marimbol, quijada, güiro
Conjunto huasteco guitarra huapanguera, jarana huasteca, violín
Marimba orquesta contrabajo saxofón o en algunas ocasiones trompeta batería marimba, güiro
Conjunto calentano guitarra sexta, guitarra panzona o vihuela, violín, contrabajo tamborita
Conjunto de arpa grande arpa, guitarra, vihuela mexicana, contrabajo, violín
Jarana yucateca Contrabajo o bajo eléctrico saxofón (Alto y Tenor), trompetas, trombón, clarinetes timbal, bombo güiro
Conjunto de son de tarima vihuela, guitarra cajón de tapeo
Conjunto mixteco guitarra, bajo quinto, violín cántaro
Trío romántico guitarra, requinto, vihuela bongos maracas
Tamborileros de Tabasco flauta de tres hoyos tambores de diversos tamaños
Orquesta típica bandolón, guitar, salterio, violín clarinete tambor
Flauta y Tamboril flauta de carrizo tambor
Chirimía chirimía tambor tubular
Conjunto de Costa Chica armónica bote quijada
Tamborileros del norte clarinete tambora
Violín y tambora violín tambora
Prehispánico ocarina, caracol, flauta de tres hoyos huehuetl, tambor de u, kayum teponaztli, ayoyotes, sonaja

El cuerpo humano y otros instrumentos sonoros[editar]

Teponaztli

La voz humana es un instrumento omnipresente en la producción de sonidos artísticamente pautados entre los pueblos de México, aunque con menos porcentaje de ocurrencia. Algo similar puede decirse de los pies, no así de las manos, que más que sonar por si mismas se utilizan en la ejecución de instrumentos. A su vez, todas las sociedades cuentan con distintos instrumentos que pueden ser de origen americano, como el instrumento de percusión conocido más por sus nombres náhuatl, teponaztli y maya, tunkul ; bien de procedencia europea, como la guitarra, o de ascendencia africana, como la marimba. Ninguno de los pueblos indígenas emplea las docenas de instrumentos existentes, al mismo tiempo que la distribución de cada uno de ellos es muy desigual.[2]

De la gran cantidad de aspectos organólico y de uso de los instrumentos nos concentramos a referir sólo algunos casos selectos, como la práctica kiliwa o paipai de afinar sus sonajas por medio de pequeños orificios. El instrumental yaqui-mayo de la Danza del venado requiere de la elaboración de los sartales de capullos de mariposa secos rellenos con piedrecillas del hormigueo, un bule puesto boca abajo en una bandeja con agua y percutido con un mazo cubierto de hojas de maíz, así como raspadores apoyados en bules resonantes puestos boca abajo sobre la tierra.[2]  

Figuran también los elementos de madera sobre los que se zapatea, como la tabla seri o la tarima cora; o la existencia entre los pames de flautas de mirlitón, cuya membrana vibrante está hecha de cierta tela de araña; los tambores de barro de los lacandones o el tambor kikapu que lleva agua por dentro; el arco musical de los mitotes coras y tepehuanos, entre muchos casos más.[2]

Aztec drums, Florentine Codex..jpg

Otro aspecto importante de los instrumentos musicales es la iconografía que en ocasiones éstos presentan, así como el simbolismo al que algunos de ellos están asociados. En primera instancia se encuentran las sonajas adornadas con plumas o pintadas, espejos adosados a los brazos del arpa y tiracuerdas de contornos ondulares de las guitarras. Por otro lado, los instrumentos musicales son fuerzas o seres animados o simplemente representaciones de algo, entre otras cosas. Así los yumanos utilizan sonajas elaboradas con pequeños carapachos de tortuga, cuyas líneas representan mapas del mundo, Para los otomíes el sacudimiento de sonajas es una invocación a las nubes, y un llamado al trueno y la lluvia; los mazahuas también llaman a la lluvia con danzas, en las cuales se golpean en el piso bastones con cascabeles. En varias sociedades indígenas los instrumentos musicales tienen alma: los tlahuicas, del Estado de México, custodian en su iglesia un antiquísimo teponaztli, que se han llegado a fugar para unirse a s u madre, que se encuentra en Morelos; los huastecos le dan sepultura a sonajas, jaranas y demás instrumentos que se van rompiendo; y los totonacos les dan de beber aguardiente a violines y guitarra antes de usarlos. Los instrumentos musicales también llegan a encarnar ciertas dualidades, como los tambores "hembra" (de dimensiones mayores) y "macho" (de dimensiones pequeñas) del conjunto tabasqueño chontal de los Tamborileros, Algunos de ellos existen en dos formas de empleo complementario, como en una sociedad huichol que todo el año utiliza el canari (especie de guitarra de pequeñas proporciones) y solo durante la Semana Santa emplean su contraparte: una matraca en forma de guitarra.[2]  

Finalmente, en varios de los pueblos indígenas consideran los instrumentos musicales como los genuinos emisores de los sonidos perfectos, de origen divino.

Música fúnebre mixe[editar]

En varios lugares y momentos la música está invariablemente ligada a la vida de los mixes, en las alegrías como en las tristezas, tanto en los actos cívicos, sociales y religioso, como en momentos colectivos y familiares; por lo tanto existen diversas formas de expresión musical acorde con los momentos por los que pasa la gente del pueblo mixe. La música con que se acompaña a las personas de este pueblo e su última morada son marchas de ritmo y compás lento que se reflejan al pesar que tienen los familiares y amigos por la muerte que llega a determinada casa.[5]  

Así las marchas fúnebres las interpreta la banda del pueblo en la casa del difunto y en el trayecto hacia su última morada. Se le escucha con respeto, y aunque por lo regular está asociada con la tristeza, también significa un gran aliento escucharla en la casa en donde se recibe el duelo, porque se sabe que no se está solo en los momentos difíciles por lo que pasa la familia.[5]   

Al día siguiente, poco antes de partir, la banda llega nuevamente a la casa a despedir al difunto, posteriormente es acompañado a la iglesia de su credo y de esta al panteón. Para la banda no hay religión en esos momentos, y básicamente su presencia depende de la decisión de los familiares.[5]

Normalmente suelen escucharse las siguientes obras:

  • Adiòs para siempre
  • Tres Marìas
  • Eterno descanso
  • En paz descansen
  • Suspiros del alma
  • Marcha hacia la eternidad
  • Tus recuerdos
  • El último adiós
  • Al pie de la cruz
  • Con dios se quedan
  • Reposa en tu fèretro
  • Último viaje

Véase también[editar]

Referencias bibliográficas[editar]