Literatura africana

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El término literatura africana hace referencias a la creada por los pueblos de África. Tal y como indica George Joseph en la primera página del capítulo dedicado a la literatura africana en su obra Uderstanding Contemporary Africa, mientras la idea europea de literatura generalmente hace referencia a los textos escritos, en África este concepto incluye también la literatura oral.[1] Literatura oral y escrita del continente africano, no necesariamente en las lenguas indígenas africanas.


Tal y como indica Joseph, mientras que la visión de los europeos separa a menudo arte y contenido, el concepto africano es inclusivo:

La literatura puede implicar un uso artístico de las palabras motivado por un interés al arte. Sin negar la importancia de la estética en África, debemos tener claro que, tradicionalmente, los africanos no separan de un modo radical arte de educación. En lugar de escribir o cantar por la propia belleza, los escritores africanos, tomando ejemplo de la literatura oral, utilizan la belleza para ayudar a comunicar verdades importantes e información a la sociedad. De hecho, un objeto se considera bello por las verdades que muestra y por las comunidades que ayuda a construir.[2]

Primeros escritos[editar]

La primera literatura indígena en el norte de África se sitúa en el Antiguo Egipto, cuya literatura ha sobrevivido en escritura jeroglífica. Los norteafricanos contribuyeron también con el idioma fenicio, el idioma griego y el latín. Se ha perdido la mayor parte del material fenicio, procedente de Cartago y otras colonias en el continente. Bajo el patronazgo real de Tolomeo, los estudiosos de Alejandría organizaron la Biblioteca de Alejandría y los escritores alejandrinos contribuyeron a incrementar el material conservado en la institución. Escritores norteafricanos en latín incluyen a Apuleyo y Agustín de Hipona.

Durante el periodo islámico, norteafricanos como Ibn Jaldún consiguieron destacar dentro de la literatura árabe.

Literatura oral[editar]

La literatura oral puede ser en prosa o en verso. La prosa es a menudo de temática mitológica o histórica y puede incluir cuentos. Los contadores de historias en África utilizan a menudo una técnica en la que esperan respuesta por parte de su audiencia. La poesía, a menudo cantada, incluye: narrativa épica, versos rituales, poemas a los gobernantes o a personajes destacados.[3] También hay canciones de amor, de trabajo, para niños, proverbios y adivinanzas.[4]

Literatura precolonial[editar]

Un ejemplo de la literatura previa a la colonización de África está en la Épica de Sundiata, compuesta en Malí en la Edad Media. Otros ejemplos son la Épica de Dinga, del antiguo imperio de Ghana o el libro de los reyes de Etiopía. Una historia popular del folclore africano es la historia de un pequeño animal y los trucos que utiliza para enfrentarse a criaturas de mayor tamaño. Algunos de estos animales son Anansi, una araña del folclore de los Ashanti de Ghana; Àjàpá, una tortuga de los Yoruba de Nigeria; y Sungura, una liebre que aparece en el folclore de la zona este de África.[5]

Literatura colonial[editar]

Las obras más conocidas del periodo colonial son las que tratan sobre el comercio de esclavos como la de Olaudah Equiano The Interesting Narrative of the Life and Adventures of Olaudah Equiano también llamada Gustavus Vassa, el Africano (1789)

Durante este periodo, los africanos conocieron las lenguas europeas y empezaron a escribir en estos idiomas. En 1911, Joseph Ephraim Casely-Hayford publicó la que posiblemente sea la primera novela africana escrita en inglés, Ethiopia Unbound: Studies in Race Emancipation .[6] Aunque la obra se mueve entra la ficción y los temas políticos, su publicación y posteriores revisión en Europa marcaron un punto de inflexión en la literatura africana.

Fue también durante esta época cuando empezaron a aparecer las primera obras de teatro africanas. El sudafricano Herbert Isaac Ernest Dhlomo publicó la primera obra africana en inglés, The Girl Who Killed to Save: Nongqawuse the Liberator en 1935. En 1962, Ngugi wa Thiong'o de Kenia escribió el primer drama del África del este., The Black Hermit, un cuento sobre el tribalismo.

En el periodo comprendido entre el final de la Segunda Guerra Mundial y las independencias nacionales, la literatura africana muestra temas relacionados con la independencia y la liberación y, sobre todo en los territorios controlados por Francia, aparece la negritud. Uno de los líderes de este movimiento, el poeta y presidente de Senegal Léopold Sédar Senghor, publicó la primera antología de poesía africana escrita en francés, Anthologie de la nouvelle poésie nègre et malgache de langue française (Anthology of the New Black and Malagasy Poetry in the French Language (1948) que incluía un prefacio del escritor francés Jean-Paul Sartre.[7]

Literatura post-colonial[editar]

Con la liberación y el aumento de la alfabetización conseguido por numerosas naciones africanas tras su independencia, la literatura aumentó en cantidad y reconocimiento. Los autores de este periodo escriben tanto en idiomas europeos como en idiomas africanos.

Según Ali A. Mazrui aparecen siete conflictos como temas: el choque entre el pasado y el presente de África, entre tradición y modernidad, entre lo indígena y lo extranjero, entre individualismo y comunidad, entre socialismo y capitalismo, entre desarrollo e independencia y entre la africanidad y la humanidad.[8] Otros temas incluyen los problemas sociales como la corrupción, las disparidades económicas en los nuevos países independientes y los derechos y deberes de las mujeres, Las escritoras están más valoradas que en cualquier periodo anterior.

En 1986, Wole Soyinka se convirtió en el primer escritor africano del periodo post colonial en ganar el Premio Nobel de literatura. Albert Camus, nacido en Argelia lo había ganado ya en 1957.


Literatura contemporánea[editar]

Hacia comienzos del siglo XX los africanos empezaron a publicar su literatura en diversas lenguas africanas y europeas. A mediados de la década de 1970, el número de nuevos autores africanos se redujo considerablemente, debido al creciente compromiso de los intelectuales con las cuestiones políticas y académicas.

Sudáfrica

Peter Abrahams. La mayor parte de las obras del escritor sudafricano Peter Abrahams se ocupan de los conflictos generados por la política del apartheid. La autobiografía No soy un hombre libre (1954), recrea su infancia en los barrios bajos del municipio de Vrededorp.

En Sudáfrica surgieron diversos poetas y novelistas de prestigio. Samuel E. K. Mqhayi es autor de una abundante obra en lengua josa, revelando así la fuerza de esta lengua como vehículo para la literatura escrita. Novelistas como Thomas Mofolo y Solomon T. Plaatje, conscientes de los ultrajes cometidos contra los sudafricanos negros bajo la dictadura de los blancos, retrataron a los negros como seres humanos complejos y dotados de un alto sentido moral. La tercera novela de Mofolo, Shaka, el zulú (1925), es una especie de biografía novelada de Shaka, un señor de la guerra zulú del siglo XIX. Esta obra, escrita originalmente en sotho, está considerada un clásico de esta lengua. La novela histórica de Plaatje, Mhudi, que trata sobre el personaje de Mzilikazi, lugarteniente de Shaka, se publicó en 1930. Su estilo, que incorpora cantos de alabanza, se inscribe en la tradición oral de la literatura bantú.

La escritora sudafricana Nadine Gordimer recibió el Premio Nobel de Literatura en 1991 por su irónico y profundo tratamiento de la injusticia social. Ambientadas en su país, sus novelas y relatos reflejan la rabia y la frustración que le producía la situación política y social de la Sudáfrica dividida por cuestiones raciales, y su firme condena al sistema del apartheid.

A mediados del siglo XX numerosos escritores sudafricanos abandonaron su país debido a la política gubernamental. Entre los exiliados figuran Peter Abrahams y Ezekiel Mphahlele. La autobiografía No soy un hombre libre está considerada como la mejor obra de Abrahams; en ella relata la opresión racial que padeció durante su infancia en Johannesburgo. Mphahlele es uno de los principales críticos de la literatura africana negra. En su obra La imagen de África (1962), analiza la literatura africana escrita por blancos y negros. El autor lamenta la obsesión de esta literatura por las relaciones raciales y propone un tratamiento más amplio y profundo de los personajes desde otros puntos de vista. Otros autores importantes son A. C. Jordan, que escribe en lengua josa, y el poeta zulú R. R. R. Dhlomo. Prosistas como Alex La Guma y Bloke Modisane, al igual que el dramaturgo y crítico Lewis Nkosi, no obtuvieron reconocimiento hasta después de 1950. Dennis Brutus es un destacado poeta negro sudafricano.

Los blancos sudafricanos poseen también una larga tradición literaria, tanto en afrikáans como en inglés. Entre los escritores en afrikáans figuran poetas como D. J. Opperman y Breyton Breytenbach, considerado uno de los mejores autores en esta lengua; y varios novelistas preocupados por las consecuencias del apartheid político, como J. M. Coetzee, autor de Vida y época de Michael K. (1983). Entre los escritores en inglés cabe citar a Olive Schreiner, cuya novela Historia de una hacienda africana (1883) se considera un clásico por su estudio pionero de las relaciones raciales y sexuales. Los efectos de la política racial sudafricana sobre la vida privada de las personas se reflejan en las obras de diversos escritores del siglo XX internacionalmente conocidos. Figuran entre ellos los novelistas Alan Stewart Paton y Doris Lessing; la novelista y autora de relatos Nadine Gordimer, galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 1991; y el principal dramaturgo sudafricano, Athol Fugard. Las obras de Fugard, como El nudo de sangre (1961), Boesman y Lena (1969) y La lección de áloe (1980), desafían abiertamente la política gubernamental. Breytenbach, antiguo defensor del nacionalismo afrikáner, escribió en inglés Las confesiones de un terrorista albino (1985). Durante su exilio en París renunció a su lengua materna. La novela ofrece un duro relato de sus siete años en prisiones sudafricanas acusado de terrorismo.

África occidental

La poesía ha sido la forma literaria dominante entre los escritores africanos en lengua francesa. Léopold Sédar Senghor, el poeta y presidente de Senegal, encabezó el movimiento de la negritud, que tuvo una influencia notable en la configuración del pensamiento de los intelectuales francófonos. Este movimiento, que alcanzó su cima en las décadas de 1930 y 1940, surgió como protesta ante la política de asimilación practicada por los franceses, como rechazo de la cultura occidental, antinatural y sin alma, y como reafirmación de los valores positivos de la cultura africana. Los poetas Briago Diop y David Diop participaron también en el citado movimiento.

Son pocos los novelistas de África occidental que han escrito en francés. Sin embargo, estos escritores figuran entre los más brillantes del continente africano. El guineano Camara Laye destaca por la hondura psicológica de su obra narrativa, por ejemplo la novela autobiográfica El niño negro (1953). Camerún ha dado al mundo dos novelistas, Mongo Beti y Ferdinand Oyono, notables por la extraordinaria fuerza de su sátira.

El Parlamento Internacional de Escritores fue creado en 1993 con el fin de apoyar a los escritores víctimas de la persecución. Wole Soyinka fue el segundo presidente de la organización (1997-2000). En esta grabación, realizada en 2001, Soyinka habla del programa de creación de una red de ciudades asilo donde puedan encontrar refugio los escritores perseguidos. El propio Soyinka fue detenido por el gobierno y encarcelado en régimen de aislamiento entre 1967 y 1969.

La literatura de África occidental en lengua inglesa no produjo obras de interés hasta la década de 1940. Desde entonces, no obstante, la producción ha sido impresionante. Destacan especialmente los autores nigerianos, los más conocidos de los cuales son quizá Amos Tuotola y Chinua Achebe. Tutuola se hizo internacionalmente famoso con la publicación de El bebedor de vino de palma (1952), obra basada en mitos y leyendas. Achebe analizó la amenaza que la civilización occidental representa para los valores tradicionales africanos en una de sus primeras novelas, Todo se divide (1958). Un hombre del pueblo (1966) es una sátira política sobre la corrupción en un país africano sin determinar. El poeta y dramaturgo nigeriano Wole Soyinka, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1986, se inspira en mitos yorubas. Abiertamente crítico con el régimen militar nigeriano, Soyinka es autor de una importante obra poética, además de piezas teatrales como La muerte y el caballero del rey (1975) y la novela Los intérpretes (1965), un análisis satírico de la Nigeria moderna y sus antiguas tradiciones. El poeta y dramaturgo nigeriano John Pepper Clark hace un provocativo uso de los mitos ijaw (nigerianos) y las situaciones sociales. El poeta nigeriano Gabriel Okara se convirtió con su novela Las voces en uno de los pocos autores africanos que utiliza en su literatura personajes y valores exclusivamente autóctonos. El autor más conocido de Sierra Leona es el novelista William Conton. Su África (1960), cuyo protagonista es un joven africano educado en Inglaterra, pone el énfasis en las diferencias culturales.

El ganés Kofi Awoonor figura entre los poetas más interesantes de África. Sus obras abordan los conflictos de la vida y la ominosa presencia de la muerte. El novelista Ayi Kwei Armah relata los últimos días del régimen del presidente ghanés Kwame Nkrumah en la novela La belleza no ha nacido todavía (1968).

África oriental

La literatura contemporánea de África oriental incluye importantes obras autobiográficas, como las de los escritores kenianos Josiah Kariuki y R. Mugo Gatheru. James Ngugi, más joven, es autor de varios relatos y novelas, y una obra de teatro. Ngugi analiza en sus obras el impacto del cristianismo en la vida africana y destaca por la sencillez y claridad de su estilo. Jean Joseph Rabéarivelo, nacido en Madagascar, escribía en francés y figura entre los grandes poetas africanos. Sus primeros poemas revelan la influencia del simbolismo francés, estilo que abandonó posteriormente para utilizar con maestría la forma vernácula de la balada. Shaaban Robert, nacido en Tanganika (actual Tanzania), fue el primer poeta y ensayista de África oriental en lengua swahili. Su obra más famosa, Kusadikika (1951), analiza las distintas tendencias políticas de su país. La citada novela es una alegoría inspirada en Los viajes de Gulliver, del escritor británico del siglo XVIII Jonathan Swift. Una de las obras más leídas en África oriental sigue siendo Julio César de Shakespeare, traducida al swahili en 1966 por el entonces presidente de Tanzania Julius Nyerere.

ESCRITORES AFRICANOS EN LENGUA PORTUGUESA

Mención aparte merecen los escritores nacidos en países que, como Mozambique, la República de Cabo Verde y Angola, fueron colonias de Portugal.

Mia Couto, seudónimo de Antônio Emilio Leste Couto, nació en 1955 en Beira, Mozambique. Fue director del periódico Notícias, de la revista Tempo y de la Agencia de Información de Mozambique. Ha publicado, entre otras obras, la novela Terra sonâmbula (1982), el libro de poemas Raízes de orvalho (1983) y el volumen de cuentos Contos do nascer da terra (1987).

José Craveirinha nació en 1922, en la ciudad de Lourenço Marques, actual Maputo, y murió en Johannesburgo en 2003. Escritor de crónicas periodísticas, firmaba sus artículos con el seudónimo Mário Vieira. Estuvo encarcelado entre 1965 y 1969 por su participación en el Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO). Publicó, entre otros libros, Chigubo (1964), Cantico a um Dio de catrame (1966), Karingana ua karingana (1974) y Cela 1 (Celda 1, 1980).

Poeta, periodista, crítico de literatura y de cine, Rui Knpfli nació en 1932. De origen mozambiqueño, estudió en Sudáfrica. Volvió a Mozambique y, en 1975, debió abandonar su país por razones políticas. Su obra abarca principalmente colaboraciones en periódicos y revistas. Leer, en opinión de Knpfli, es algo más que un acto de voluntad, “es reverenciar las singularidades personales, las normas e inclinaciones que conforman nuestra cultura” (véase Lectura).

Orlando Mendes nació en la isla de Mozambique en 1916. Obtuvo la licenciatura en Biología en la Universidad de Coimbra. Poeta, novelista y dramaturgo, ha publicado numerosos libros, entre ellos Trajectórias (1940), Clima (1959), Portanto eu vos escrevo (1964) y País emerso I (1975). Deben destacarse además sus colaboraciones en revistas y periódicos mozambiqueños y portugueses.

Germano de Almeida es uno de los escritores más conocidos de la literatura moderna de la República de Cabo Verde. Nació en la isla de Boavista en 1945. Estudió Derecho en Lisboa y fijó su residencia en la isla de São Vicente. Fundó la revista Ponto & Vírgula (1983-1987); el periódico Aguaviva y la editorial Ilhéu, en 1989. Su obra se propone, a través del humor, desenmascarar la hipocresía común a todas las sociedades. Un buen ejemplo de su estilo es O testamento do Sr. Napumoceno da Silva Araujo (1991), libro en el que narra la historia de un hombre que se enriqueció vendiendo diez mil paraguas a los habitantes de una región dominada por la sequía. Esta novela fue adaptada al cine por el cineasta portugués Francisco Manso y ganó, en agosto de 1997, el premio a la mejor película en el Festival de cine de Gramado (Rio Grande do Sul, Brasil). O meu poeta, obra publicada en 1992, es considerada la primera novela nacional de la nueva República de Cabo Verde. Ha publicado, además, A ilha fantástica (1994), Os dois irmãos, estórias de dentro de casa (1996) y A família Trago (1998).

Sin pretender agotar la riqueza y variedad de la literatura africana en lengua portuguesa, cabe mencionar a Agostinho Neto, poeta angoleño, y a Sebastião Alba, quien, nacido en Braga (Portugal), se trasladó a Mozambique siendo muy joven. En este país publicó, entre otras obras, A noite dividida e Ritmo do presságio, ambas de 1981.

Novelistas destacados[editar]

Principales poetas africanos[editar]

Notas[editar]

  1. George, Joseph, "African Literature" ch. 12 of Understanding Contemporary Africa p. 303
  2. Idem página 304
  3. http://www.infoplease.com/ce6/ent/A0802673.html
  4. George Joseph, op. cit. pp. 306-310
  5. African Literature - MSN Encarta
  6. [1].
  7. Leopold Senghor - MSN Encarta
  8. Ali A. Mazrui et al. "The development of modern literature since 1935" as ch. 19 of UNESCO's General History of Africa vol. VIII p. 564

Bibliografía complementaria[editar]

En español[editar]

  • Díaz Narbona, Inmaculada, Cuentos de Birago Diop: entre la tradición africana y la escritura, Universidad de Cádiz. Servicio de Publicaciones, 1989 ISBN 978-84-7786-994-8
  • Quintana Déniz, Pablo José, La literatura africana hoy, La Laguna. 1985 ISBN 978-84-85896-09-7
  • García Ramírez, Paula, Introducción al estudio de la literatura africana en lengua inglesa, Universidad de Jaén. Servicio de Publicaciones e Intercambio Científico, 2000, ISBN 978-84-89869-90-5

En inglés[editar]

  • Encyclopedia of African Literature, ed Simon Gikandi, London: Routledge, 2003.
  • The Cambridge History of African and Caribbean Literature, ed Abiola Irele and Simon Gikandi, 2 vls, Cambridge [u.a.]: Cambridge University Press, 2004. Table of contents
  • Daughters of Africa: An International Anthology of Words and Writing by Women of African Descent", ed Margaret Busby (Random House, 1992).
  • General History of Africa vol. VIII, ed. Ali A. Mazrui, UNESCO, 1993, ch. 19 "The development of modern literature since 1935," Ali A. Mazrui et al.
  • Understanding Contemporary Africa, ed. April A. Gordon and Donald L. Gordon, Lynne Rienner, London, 1996, ch. 12 "African Literature", George Joseph