Huaca de Chena

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Huaca de Chena
Pucara de Chena.jpg
Ruinas de la Huaca de Chena
Tipo Huaca inca
Advocación Inti Raymi
Ubicación Cerros de Chena, San Bernardo Flag of Chile.svg Chile
Coordenadas 33°36′54″S 70°44′50″O / -33.61495833, -70.74709722Coordenadas: 33°36′54″S 70°44′50″O / -33.61495833, -70.74709722
Altitud 500 msnm
Uso
Culto Viracocha
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Huaca de Chena, conocida también como pucará de Chena, presuntamente una fortaleza[1]promaucae, es más bien un observatorio astronómico y huaca sagrada,[2]​ utilizada por los incas, ubicada sobre la puntilla de Cucará, pequeña eminencia orográfica que sobresale hacia el sur del cordón de cerros de Chena, en la cuenca de Santiago, comuna de San Bernardo, provincia de Maipo. Tala Canta Ilabe fue el último inca que celebró el Inti Raymi en su ushnu.[3]

Etimología[editar]

En quechua, huaca se refiere a todo lo que descuella del paisaje, en este caso un cerro con forma de puma, por lo que la huaca se debe haber erigido sobre el cerrito que representaba al producto de la concepción de éste.

Historia[editar]

Construida por los incas del Collasuyo, la fortaleza o Pucará del Cerro Chena se ubica en la puntilla de Cucará, hasta donde se accede por el camino Catemito.[4]​ En 1976, el arqueólogo Rubén Stehberg[2]​ publicó el informe «La fortaleza de Chena y su relación con la ocupación incaica de Chile central».[5]​ El levantamiento topográfico lo realizó el ingeniero Hans Niemeyer, destacado investigador en arqueología.

Diversas interpretaciones[editar]

Hay antecedentes de un intercambio desarrollado entre Patricio Bustamante, investigador en arqueoastronomía, que estudió el sitio de Cuz Cuz entre otros, ex miembro del desaparecido grupo Intijalsu,[6][7]​ y Rubén Stehberg, arqueólogo de la Universidad de Chile, autoridad en la materia de la ocupación inca en el Collasuyu, en torno al simbolismo y función del pucará del cerro Chena. Patricio Bustamante (1997) defendía la tesis de que la instalación de Chena sería una huaca y no un pucará, dadas las características de los restos arqueológicos encontrados y las correspondencias astronómicas que tenía el recinto en cuestión. Stehberg, que es el primero en estudiar sistemáticamente las instalaciones de Chena, era de la opinión que los restos correspondían a una fortaleza defensiva relacionada con la expansión militar del imperio.[8][9]​ Rubén Stehberg reconoció la posibilidad de una interpretación desde la arqueoastronomía,[10]​ al mismo tiempo que abría la puerta a hacer confluir otras variables al estudio de la arqueología en Chile.

Arquitectura[editar]

Esta fortaleza cuenta con un conjunto de nueve recintos situados en la cumbre del cerro y de dos muros de circunvalación que se interpretaron en un comienzo como defensivos pero son parte de la tripartición cósmica inca.

Tripartición inca[editar]

Los incas así como las culturas que los predecieron milenios antes, desde la época de la Civilización Caral, creían que el espacio horizontal estaba dividido en dos partes, y cada una de ellas subdividida en otras dos, el mundo aparecía compuesto por tres planos:

  1. Hanan Pacha: El mundo del ascenso. Partes Hanan Pacha (mundo de arriba) y Ñaupa Pacha (mundo antiguo o mundo de los antepasados).
  2. Kay Pacha: El mundo del centro que se dividía en Sanka Pacha mundo del castigo o los condenados y Kay Pacha mundo de aquí
  3. Uku Pacha o Urin Pacha: El mundo de abajo.

Pacha significa ‘mundo’ y ‘madre’, la madre Tierra.

¿Pucará o huaca?: Una pregunta necesaria[editar]

La primera aproximación a una nueva interpretación, fue publicada en 1991. Esta apunta a que el perímetro de los muros del pucará, sugiere la forma de un animal, posiblemente un felino.[11]​ Y los muros defensivos no serían tales sino las tres áreas de la cosmovisión inca.

Esta interpretación defensiva no alcanza a precisar todas las actividades humanas desarrolladas dentro de los espacios fortificados. Agrega que en Chena, la abundante fragmentación cerámica, los profusos huesos de camélidos, las conchas de moluscos marinos y dulceacuícolas, el fragmento de una flauta de combarbalita y una hoja de hacha de cobre, resaltan la visión de la existencia de un activo asentamiento dentro de los muros de la fortaleza que estarían reflejando múltiples actividades y funciones, más allá de la puramente defensiva. Plantea que el uso del concepto fortaleza presenta una carga significativa fundamentada en la disciplina histórica que coarta las posibilidades de discriminar otras categorías funcionales, que permitirían una mejor comprensión de los yacimientos.

Rubén Stehberg[12]

Forma de felino, al igual que la ciudad de Cuzco[editar]

Mapa de lo que fue Cuzco en la época incaica. Se puede apreciar la forma de felino que se le atribuye haber tenido en esos tiempos.

Esta forma semejante a un animal (única descrita en Chile), es similar a la figura de un puma que estaba representada en la planta de la ciudad capital del Imperio inca, Cuzco.[13]Pedro Sarmiento de Gamboa[14]​ señaló que la ciudad fue concebida por sus constructores con la forma de un puma. Fernando y Edgardo Elorrieta,[15]​ describen gran cantidad de edificios incaicos ubicados en el valle sagrado, que semejan formas de animales, algunos de ellos relacionados con las constelaciones oscuras que veían en el cielo nocturno. También describen asociaciones de estos edificios con la astronomía. La parte trasera de este felino, presenta aberturas de puertas, pasillos y separaciones entre muros, que permiten el paso del primer rayo de sol en solsticios y equinoccios. El paso del primer rayo de sol en el solsticio de invierno (21 de junio) a través de cuatro puertas recorre un sentido. Durante el amanecer del solsticio de verano (21 de diciembre) a meses después, el último rayo de sol recorre el camino inverso.

La Huaca de Chena[editar]

Luego de una revisión de sucesivos estudios arqueológicos realizados en el Pucará de Chena. el arqueólogo Rubén Steberg reexaminó las conclusiones disponibles en el 2001.[12]​ El Pucará de Chena no sería sólo una fortaleza incaica sino más propiamente una “huaca”, un lugar sagrado. Su instalación estaría ajustada a prácticas de sacralización de la geografía y estaría formando parte de un paisaje ritualizado. Su disposición morfológica respondería no sólo a claves zoo-mórficas sino también claves astronómicas. Es posible también la influencia de lugares sacramentales locales previos a su fundación.[12]​ Una huaca es un lugar sagrado, un espacio de uso ritual. Las descripciones anteriores parecen señalar que el Pucará de Chena fue y es una huaca.[16]

Esta sacralización andina de su geografía tiene antecedentes de larga data en los Andes y no debe pensarse que es sólo incaica, si bien, el Tawantinsuyu la adapta de la manera que más conviene a sus intereses políticos. Además, no debe creerse que esta percepción geográfica se aplica sólo al área nuclear andina. Por el contrario, adonde fuesen los funcionarios estatales Tawantinsuyu o llegase su influencia, se difunde esta particular forma de percibir y organizar el mundo físico.

Ruben Stehberg[17]​(arqueólogo)

Razones por las que es una huaca y no un pucará[editar]

Las razones que apoyan a este lugar como ceremonial[16]​ y no como militar son:

  1. Durante las excavaciones no fueron encontradas armas, el agua está a 2,5 km de distancia, los alojamientos para 6 personas eran insuficientes para la guarnición que se supone debió defender los extensos muros perimetrales;
  2. El pucará tiene forma zoomorfa (parece un puma) y esa es una característica de los centros ceremoniales incas;
  3. Si se observa, el pucará se compone de tres espacios separados[16]​ (la primera muralla perimetral, la segunda muralla perimetral y los recintos centrales), lo que puede interpretarse como la típica “tripartición inca[nota 1]​ de Pachacuti Yamqui” (una zona inferior, una zona terrestre y una zona celestial);
  4. Finalmente, es posible observar en el recinto principal la existencia de un ushnu (lugar de observación). Se puede trazar una línea recta entre el ushnu de Chena y el lugar donde el sol se pone todos los solsticio de invierno (en la Cordillera de la Costa).

Fiesta de Inti Raymi[editar]

Era la principal fiesta y a ella concurrían «los curacas, señores de vasallos, de todo el imperio [...] con sus mayores galas y invenciones que podían haber». La preparación era estricta, pues en los previos «días no comían sino un poco de maíz blanco, crudo, y unas pocas de yerbas que llaman chúcam y agua simple. En todo este tiempo no encendían fuego en toda la ciudad y se abstenían de dormir con sus mujeres». Para la ceremonia misma, las vírgenes del Sol preparaban unos panecillos de maíz. Ese día, el soberano y sus parientes esperaban descalzos la salida del sol en la plaza. Puestos en cuclillas (que entre estos indios es tanto como ponerse de rodillas) con los brazos abiertos y dando besos al aire, recibían al astro rey. Entonces el inca, con dos vasos de oro, brindaba la chicha: del vaso de la izquierda bebían sus parientes; el de la derecha era derramado y vertido en un tinajón de oro».

El observatorio astronómico de la Huaca de Chena[editar]

Los incas habían desarrollado una astronomía, basada en la salida y puesta del Inti (el Sol), Quilla (la Luna) y ciertos planetas y astros, particularmente Chasca (Venus) y Collca (las Pléyades)[18]​ En 1996 se publicó un nuevo artículo en una revista de ingeniería.[16]​ En él se abordó una nueva propuesta de interpretación, según la cual «el pucará podría ser un sitio ritual y un observatorio astronómico». La abundante literatura especializada, señala que los astrónomos incas realizaban observaciones de alta precisión y construían observatorios a lo largo del territorio que ocupaban. Estos observatorios eran necesarios para la elaboración de calendarios con fines agrícolas, religiosos, civiles, etc.[19][20][21][22]​ profundizan en esta línea de análisis.

Calendario[editar]

Debido a las grandes distancias que normalmente había entre villorrios y la necesidad de recorrerlas a pie, hace presumir que cada asentamiento de relativa importancia, contaba con un observatorio que permitía a los habitantes, manejar su propio calendario. El asentamiento inca que encontraron los españoles al llegar al valle de Santiago seguramente no era la excepción.[23][24]

La fecha en la cual el sol pasa por el nadir (el anticenit) también era conocida, y formaba un eje temporal con el paso por el cenit. Aveni descubrió, en la ciudad incaica de Huánuco Pampa, dos edificios importantes cuya orientación es notoriamente diferente del resto de la ciudad: se alinean con el eje cenit-anticenit, lo que denomina posteriormente el "tiempo estándar de Cuzco", pues sugiere que los incas, al no poder aplicar los mismos criterios temporales en todo su imperio (pasado los trópicos, el sol no pasa nunca por el cenit -caso de Chena-), tenían que mantener una coherencia calendárica entre lugares remotos de su imperio y la capital. En Chena, no hemos visto este tipo de alineamiento hacia el "huso horario de Cuzco".

Técnicas de observación[editar]

El 23[25]​ de junio es la fiesta del Inti Raymi, el Año nuevo inca. Si el inca se paraba en el comienzo de la línea roja más corta, observaba salir el primer rayo de sol a través de una ranura entre dos muros. El sol se elevaba tras el Ushnu o altar. Para desnaturalizar esta fiesta solaparon con la fiesta de san Juan Bautista ( 24 de junio) y en otros pueblos la fiesta de san Pedro y san Pablo ( días 29 y 30 de junio)[26]

Solsticio de invierno[editar]

La puesta del sol del solsticio de invierno ocurre en un punto "clave" desde el ushnu de Chena: la intersección del horizonte más cercano (el cordón de Chena) y del más lejano (cordillera de la Costa). Además, en esta dirección precisa se encuentra la cumbre del cerro más alto (1.166 msnm) que culmina al sur de la Cuesta Zapata (mapa IGM Santiago 3300-7030 a escala 1:250.000). Este detalle podría no ser una coincidencia, sino un requisito topográfico importante, debido a la asociación conocida de los cerros altos con el culto al agua en varias culturas.[27]​ La interacción con los incas ayudó a los mapuches a hacer mejores observaciones astronómicas. De acuerdo con Aveni,[28]​ la salida heliaca[29]​ de las Pléyades da inicio al año Inca, lo que ocurre unos 13 a 15 días antes del solsticio de invierno. Ellos vieron una relación entre el tiempo en que las Pléyades son visibles y el ciclo agrícola anual. De esta manera uno de los nombres con que designaban al cúmulo era Collca, que significa depósito de alimentos en quechua.[30]​ Las Pléyades están ausentes del cielo nocturno entre el 3 de mayo y 9 de junio, durante un período de 37 días, período que coincide con el que media entre la cosecha y la próxima época de siembra en el altiplano. La observación de la primera aparición de las Pléyades no sólo definía el inicio del año Inca y Mapuche, sino también les permitía pronosticar las precipitaciones en la siguiente temporada y según esto adelantar o atrasar las siembras.

Determinación del Eje Norte-Sur geográfico[editar]

Por ejemplo, para determinar el norte astronómico o geográfico, basta observar el punto de salida y el punto de puesta de la estrella Vega (Alfa de Lira), Urcu Chillay o llama macho para los incas, alrededor del solsticio de invierno. Luego buscar el punto medio, este representa el norte. Probablemente este método simple permitió a los antiguos astrónomos determinar el eje Norte–Sur. El esquema siguiente, producto de más de una década de observación in situ de eventos astronómicos, muestra el sistema de observación astronómica a simple vista, probablemente usado por los astrónomos incas para diseñar la huaca y luego para realizar sus observaciones del movimiento aparente de los astros.

Primer ceque encontrado en Santiago[editar]

Durante la celebración del Inti Raymi de 2006 en la huaca de Chena, el joven arqueólogo y andinista Ricardo Moyano, observó la salida del sol y reconoció la depresión en los cerros donde sale el Sol, como el sitio llamado Portezuelo del Inca. Hasta ese momento este nombre no tenía explicación. A partir de esa observación, en opinión de Stehberg, podría tratarse de la primera línea de ceque[31]​ encontrada en Santiago. En Cuzco, los ceques consistían en líneas imaginarias que partían desde el Coricancha y se dirigían hacia cada huaca,[31]​ conformando un total de 328 huacas. Cumplían funciones de orden político, social y religioso.[31]​ El Coricancha era el principal templo de la cultura inca.[nota 2]​ Al amanecer del equinoccio, el sol atraviesa la puerta del recinto oriente y cruza el pasillo. Al atardecer realiza el camino inverso. La diagonal del pasillo de acceso señala la línea Norte-Sur. Mediante este sencillo método, y utilizando barro y piedras como materiales de construcción, los astrónomos incas lograban observaciones de relativa precisión.

Arqueología de la Huaca[editar]

Hallazgos arqueológicos[editar]

Stehberg halló cerámica con influencia incaica en la que se evidencia en una escudilla ornitomorfa (Rengo) y dos escudillas gemelas (Chillehue)[nota 3]​ que presentan similitudes con piezas de los sitios incas de cerro Chena[32]​ y del cementerio "Los Valientes", de Nós.[33]

Al pie del cerro se encontraron también dos cementerios, presumiblemente diaguito-incásicos, s eparados uno de otro por unos 600 m.33°36′39.94″S 70°45′15.81″O / -33.6110944, -70.7543917 Los diaguitas, por la preocupación mostrada en sus entierros, mostraban una preocupación por una vida post-muerte en la cual la llama tiene un papel primordial. Las cerámicas duales apuntan hacia la creencia de la existencia de dos mundos en las cuales los chamanes son el nexo. Con la llegada de los incas se trajo la tradición de hacer altares en los cerros más altos del valle.

Actualidad[editar]

El abandono en la actualidad[editar]

Lamentablemente, este importante sitio está bastante abandonado. La administración del mismo está en manos de las Municipalidades de Calera de Tango y San Bernardo, las cuales no cuentan con los recursos necesarios para una adecuada mantención y administración. Una alambrada, al parecer ilegalmente reubicada, invade terrenos de la Huaca. La ausencia de planos detallados en las municipalidades de San Bernardo y Calera de Tango han retrasado las investigaciones. Donde se encontraron los cementerios ubicados al poniente, hoy hay campos de cultivo. En la cumbre, la reconstrucción realizada en la década de 1960 está prácticamente destruida, quedando solo la base de algunos muros y parte de ellos han desaparecido por completo. Los excursionistas inconscientemente retiran piedras de los muros para hacer sus fogatas. Los letreros instalados hace años, todavía mencionan como única función del pucará el uso bélico. Ninguna mención existe a los hallazgos realizados producto de las nuevas investigaciones. Es urgente un esfuerzo serio para salvar y revitalizar este importante trozo del pasado prehispánico.

Sitio sagrado vigente[editar]

En contraste con este abandono físico, en la última década diversos grupos y personas están redescubriendo la Huaca. Destaca la comunidad Quechua Aymará de Santiago, que está realizando gestiones ante las autoridades con el objeto de recuperar la huaca de Chena como un espacio ritual para las nuevas generaciones de descendientes de las etnias originarias andinas. Las comunidades estiman importante que los descendientes de los pueblos andinos pudieran recuperar este lugar sagrado (actualmente en virtual abandono), para contar con un espacio ritual propio dentro de la ciudad. Esto les permitiría establecer un nexo físico y espiritual con su herencia cultural. Jach'a Marka Aru (La Voz del Pueblo Grande) que agrupa a los descendientes de los incas quieren adorar al sol en el Ushnu de Chena en los próximos Inti Raymis.[34]

Véase también[editar]

Referencias y notas de pie[editar]

Notas aclaratorias
  1. A. - La primera zona superior o el cielo, llamado Janan Pacha, en el cual habitaban los dioses celestiales como el Sol, la Luna, las estrellas, los fenómenos celestes, las constelaciones, etc. y que estaba comunicado con la segunda zona o tierra por medio del hijo del Sol, el inca.
    B.- La segunda zona media o la tierra, llamada Kay Pacha, habitada por los hombres, los animales, las plantas y los espíritus terrenales, este mundo estaba comunicado con la tercera zona o inferior por la Pakarina, en las formas de cuevas, lagos, manantiales, o cualquier accidente que comunicaba con el suelo.
    C.- La tercera zona inferior o subterránea, llamada Ukju Pacha, habitada por los muertos.
  2. Inti (El Sol) era considerado el principal dios del imperio, a quien adoraban y rendían culto en la sede principal de la ciudad del Cusco, donde se le construyó un gran templo: Coricancha (‘cerro de oro’). El templo del Coricancha fue uno de los más preciosos de sus tiempos, sus paredes interiores estaban recubiertas de planchas de oro y adornadas de piedras preciosas y en su portada se hallaba una imagen radiante del Sol (de oro). El culto al dios Inti (Sol) se propagó del Cusco a todos los pueblos del Imperio tawantinsuyo, era considerado una divinidad benefactora, por los inmensos beneficios que proporcionaba en su condición de astro rey (luz, calor, alegría, etc.).
  3. La "Hacienda Chillehue", se encuentra en el límite sur de la comuna de Coinco y está limitado en su parte este por una cadena de cerros de baja altura. Del material encontrado en 1969 sólo tres piezas completas de cerámica se conservaron en poder de particulares. El resto del material que consistía en fragmentos cerámicos y óseos humanos se extravió posteriormente. El sitio consiste en un bloque rocoso de 7 m de largo, 3 m de ancho y 2 m de alto, que forma un pequeño alero irregular con una altura máxima de 50 cm de alto y 1,50 m de ancho. Históricamente el lugar ha soportado disturbación antrópica por cuanto junto al bloque hay una "pirca" antigua y una alambrada. Además, el lugar es continuamente visitado por cazadores locales que contribuyen al deterioro del lugar
Notas al pie
  1. Palavecino, Enrique (1926). «Elementos lingüísticos de Oceanía en el quechua» (PDF). José Imbelloni, ed. La Esfinge indiana (Buenos Aires: El Ateneo): 335-349. Consultado el 19 de noviembre de 2014. «Pucara - Fortaleza, cerro fortificado». 
  2. a b Rubén Stehberg (2006): «En torno al simbolismo del pucará de Chena», en revista Diseño Urbano y Paisaje, año 3 número 9. Santiago: Centro de Estudios Arquitectónicos, Urbanísticos y del Paisaje, Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Paisaje, Universidad Central de Chile, 2006.
  3. Rubén Stehberg (19 de enero de 2015). «¿Qué es un ushnu?». www.mnhn.cl. Consultado el 1 de diciembre de 2015. 
  4. Municipalidad de San Bernardo - Pucará del Cerro Chena
  5. Ruben Stehberg: «La fortaleza de Chena y su relación con la ocupación incaica de Chile central». Santiago (Chile): Museo Nacional de Historia Natural, publicación ocasional n.º 23, 1976.
  6. Boccas, M., P. Bustamante, C. González y C. Monsalve. 1999. Promising archaeoastronomy investigations in Chile. Actas VI Conferencia Internacional de Astronomía y Cultura. Tenerife, Junio 1999.
  7. Investigación del grupo Intijalsu acerca de Chena
  8. Stehberg, R. 1976. La Fortaleza de Chena y su relación con la ocupación incaica de Chile Central. Publicación Ocasional del Museo Nacional de Historia Natural (Santiago) 23:3-37
  9. Stehberg, R. 1977. Reflexiones acerca de la fortaleza Inca de Chena. Revista de Educación 62:46-51
  10. Stehberg, 2001, 2006)
  11. Reportaje en Revista Siglo XXI, Diario El Mercurio de Santiago, "Arqueología Astronómica, Astrónomos Antes de Illapel" (5 de septiembre de 1991.
  12. a b c En torno al simbolismo del Pucará de Chena Universidad Central Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Paisaje Centro de estudios y del Paisaje>
  13. Farrigton, I. 1998. The concept of Cusco. Tawantinsuyu (Camberra) 5:44-52
  14. Pedro Sarmiento de Gamboa: Historia de los incas. Publicado en EE. UU.: History of the incas. Nueva York: Dover Publications, 1999.
  15. Fernando Elorrieta Salazar, y Edgardo Elorrieta Salazar (1996): El Valle Sagrado de los Incas, mitos y símbolos. Cusco (Perú): Sociedad Pacaritampu Hatha, 1996.
  16. a b c d Patricio Bustamante: «La huaca del cerro Chena, arquitectura sagrada del pueblo inca», en revista CIMIN (construcción, industria y minería), n.º 61, 1996.
  17. [PDF] En torno al simbolismo del pucará de Chena
  18. Inca Garcilaso de la Vega: Comentarios reales de los incas [1609]. Fondo de Cultura Económica, 1995.
  19. Boccas et al., 1999.
  20. Boccas, 2004.
  21. M. Boccas, Patricio Bustamante, C. González, y C. Monsalve (1999): «Promissing archaeoastronomy investigations in Chile», en: Actas del Congreso OXFORD VI and SEAC ’99, Astronomía y Diversidad Cultural. Tenerife (Canarias): Organismo Autónomo de Museos del Cabildo de Tenerife, vol 1, págs. 115-123, 1999.
  22. SCielo.cl.
  23. Brian Bauer, y David Dearborn: Astronomía e imperio de los Andes. Cuzco (Perú): Centro de Estudios Andinos Bartolomé de Las Casas, 1998.
  24. William Sullivan: El secreto de los incas. Barcelona (España): Grijalbo, 1999.
  25. Luis E. Valcárcel. Historia del perú antiguo tomo IV
  26. José carlos Vilcapoma: La danza a través del tiempo ISBN 978-9972-93-12-8-4
  27. Broda, J. (1991): «Cosmovisión y observación de la naturaleza: el ejemplo del culto de los cerros en Mesoamérica», en J. Broda, S. Iwanizewski y L. Maupomé (eds.): Arqueoastronomía y etnoastronomía en Mesoamérica, págs. 461-500. México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1991.
  28. Juan-Crocco-Abalos.blogspot.com («Ruinas incas en el cerro Mercachas, Chile» relato chileno de arqueastronomía).
  29. Aparición de un astro por el horizonte más una hora antes que el Sol.
  30. J. Galindo: Arqueoastronomía en la América Antigua. CONACYT, 1994
  31. a b c Brian S. Bauer: El espacio sagrado de los incas. El sistema de ceques del Cuzco. Cuzco (Perú): CBC, 2000.
  32. Stehberg, 1976.
  33. Planella con. pers., 1993
  34. Rubén Stehberg (21 de enero de 2015). «Ushnu de Chena: La plataforma ceremonial inca más austral del Tahuantinsuyu». www-mnhn.cl. Consultado el 1 de diciembre de 2015. 
Bibliografía
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Enlaces externos[editar]