Cuchillo canario

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Dibujo de un cuchillo canario del tipo «rayado», con «cabo» decorado a base de líneas y rayas, se considera la variedad más antigua. En la parte superior de la hoja, se observan las definitorias «garganta» (parte cóncava) y «barbilla» (parte convexa).
Pieza «rayada» con contrafilo en el «pete», punteado en el recazo y «vaina». Ilustración publicada en 1887 en el libro de Olivia Stone donde relata su viaje a Canarias realizado entre 1883 y 1884.

El cuchillo canario es un tipo de cuchillo característico de la isla de Gran Canaria[1][2]​ utilizado tradicionalmente en labores agropecuarias. Se distingue por tener un elaborado «cabo» (mango) fusiforme que puede estar decorado con líneas, formas geométricas, motivos florales, dameros, etc. El cabo está rematado en sus extremos por «casquillos» metálicos troncocónicos con o sin decoraciones, el superior está rematado a su vez por un remache demoninado «perilla». El espacio entre ambos casquillos lo componen una serie de «piezas» (arandelas) de metal, hueso, cuerno, etc., con o sin incrustaciones, embutidas en la espiga. La inconfundible hoja triangular de metal, normalmente de acero y un solo filo (algunos ejemplares antiguos también presentaban contrafilo en el «pete» (lomo), que es el lado opuesto al filo cortante), posee dos elementos característicos bien definidos en su parte superior diseñados para apoyar el dedo; una escotadura redondeada o rebaje llamada «garganta» y la «barbilla», que es la parte sobresaliente.

Uno de los principales rasgos distintivos de la herramienta es que cuenta con una hoja intercambiable, ya que al ser un útil de trabajo esta estaba sometida a un desgaste permanente debido al uso y los continuos afilados.[3]

Es en las hojas donde herreros y cuchilleros han dejado, desde los inicios del cuchillo canario, su firma a modo de muescas en el denominado «colchón» o «escorchón»[4]​ (engrosamiento de la hoja en la unión con el cabo) por medio de líneas y cruces, si bien no todos están firmados. Estas marcas sirven como referencia a la hora de identificar la autoría de una hoja en concreto, que con frecuencia coincidía con la manufactura del cabo, en caso de que el artesano realizara a la vez tanto el mango como la hoja, lo que no siempre sucedía, como en la actualidad.[3]

En efecto, muchos de los cuchilleros o encabadores se limitaban a encabar las hojas terminadas que adquirían a los herreros. Por ello, no se puede catalogar un cuchillo antiguo en función de la firma del colchón. En primer lugar porque el cuchillo podría tener una hoja diferente a la original, sustituida por otra como consecuencia del desgaste y en segundo lugar, porque en caso de que el cuchillo conservase su hoja original, esta podría haber sido comprada a un herrero que no tendría por qué coincidir con quien hizo el cabo, es decir el cuchillero, encabador o cabero.[3]

Por tradición, este cuchillo viene acompañado de una «vaina» (funda) en piel, cuya función principal era la seguridad del portador en las diferentes tareas agropecuarias.[5]

Desde hace unos años esta artesanía ha sido importada a otras islas del archipiélago canario y también se fabrica en Tenerife,[6]Lanzarote[7]​ y La Palma.[8]

Orígenes, evolución y usos[editar]

Respecto a su origen, se han planteado diversas hipótesis, una de ellas plantea que el cuchillo canario tendría su origen en los cuchillos de Albacete en España. En concreto derivaría del denominado "tipo B" (según clasificación tipológica de Rafael Ocete) pues ambos tienen en común varios elementos, tales como hoja triangular de un solo filo, contrafilo, colchón, espiga, casquillos y la forma de barrilete del cabo.[9]

Por otro lado, en un documental emitido en 2022 titulado "El cuchillo canario, del taller a la galería", se sugiere que su génesis podría estar en la zona de Málaga.[10]​ Pese a los distintos lugares planteados, estas hipótesis coinciden en que el origen del cuchillo canario sería la mitad sur de España.

Con el paso del tiempo y a través de sucesivas modificaciones, este cuchillo fue adquiriendo en la isla una personalidad propia, incorporándose a su diseño otras influencias[9]​ que dieron lugar a un cuchillo único y distinto a los demás.

Foto de Benito «El Fraile», campesino de Gáldar (Gran Canaria), con su cuchillo metido en la «vaina» que a su vez está sujeta al fajín, década de 1880.

Según palabras de la estudiosa Macarena Murcia Suárez,

la ejecución de un modelo de cuchillo caracterizado por poseer un mango o cabo de anillas de hueso decoradas con metales es desarrollada en exclusividad en la isla de Gran Canaria. [11]

El agricultor Cho Bartolo el de La Degollada (Gáldar), con cuchillo atravesado en el fajín, década de 1880.

En cuanto a su antigüedad, se estima que el cuchillo canario aparecería en torno a finales del siglo XVIII y principios del XIX, forjándose por primera vez en alguna de las herrerías de los municipios de Guía y Telde.

Esta herramienta agrícola y ganadera fue conocida a lo largo del tiempo en la isla por diferentes nombres: «cuchillo de labranza», «cuchillo del país», «cuchillo a uso del país», «cuchillo canario», «cuchillo cabo pieza», «cuchillo cabo hueso», etc.[1]

Una de las denominaciones utilizadas frecuentemente para referirse al arma blanca es el anglicismo naife (del inglés knife (cuchillo), pronunciación: ˈnaɪf/), término que se puso muy de moda en las últimas décadas del siglo XX,[12]​ aunque ya existía con anterioridad. No obstante aún no se sabe con seguridad si el término llegó a Canarias procedente de esa lengua o si derivaría del portugués naifa (navaja, punzón).[13]

Los investigadores prefieren no utilizar este vocablo al no tener el cuchillo isleño procedencia inglesa, decantándose por el nombre genérico de «cuchillo canario».[14][15][16]​ El cual hace alusión al gentilicio de Canaria (Gran Canaria), uno de los nombres por el que era conocida la isla en centurias pasadas, no al gentilicio del archipiélago.

Históricamente siempre ha estado vinculado al mundo rural grancanario, donde era utilizado por los hombres en tareas agrícolas, como por ejemplo en el cultivo de plataneras. Solía llevarse a la cintura guardado en su «vaina» (funda) sujeta al cinturón, fajín o pantalón.

Aunque su uso tradicional aún perdura, desde hace años ha pasado a ser considerado un artículo decorativo, de coleccionista, de regalo, de menaje de cocina, de recuerdo,[17]​así como un símbolo de identidad canaria.[18]

Existe un monumento dedicado al mismo, con un ejemplar gigante, en el municipio de Santa María de Guía de Gran Canaria.[11]​ El «Festival del Sur, Encuentro Teatral Tres Continentes» que se celebra en Agüimes, (Gran Canaria), concede anualmente el premio «Cuchillos canarios», entregando esta herramienta como reconocimiento. Sin olvidar que también se expone en ferias de artesanía y se hacen exposiciones sobre el mismo.[19]​ Sirva como ejemplo la 34.ª edición de la Feria de Artesanía de Pinolere (2019) que bajo el título "¡OOH! LOS CUCHILLOS CANARIOS!",[20]​ estaba dedicada a este bien del patrimonio histórico, cultural, artesanal y etnográfico de Gran Canaria.

Pese a su importancia como símbolo de identidad insular no existe ningún museo dedicado al mismo en su isla natal.

Reseñas históricas[editar]

El objeto no pasó desapercibido a los ojos de determinadas personalidades, prueba de ello son las reseñas históricas del siglo XIX que se citan a continuación.

Dibujo de un campesino grancanario en traje de faena con la herramienta sujeta al fajín o ceñidor (1853).

En su obra Recuerdos de un noventón (1895), Domingo José Navarro y Pastrana, médico y cronista grancanario, cuenta en sus memorias cómo eran los usos y costumbres en Las Palmas de Gran Canaria a principios del siglo XIX. Entre otras cosas, describe la vestimenta y complementos que usaban los labradores de la isla en aquellos años. En este retrato del campesino se cita por primera vez la presencia del cuchillo canario y su vaina como parte de su indumentaria. Hasta el momento es la mención más antigua que se conoce sobre su existencia:

En los días ordinarios de verano y de las estaciones medias, el vestido del labriego era, zapato blanco de vaqueta (solado), piernas desnudas, braguillas muy holgadas de lienzo casero (calzoncillos), camisa del mismo género, largo ceñidor de estameña azul, en cuyo lado izquierdo se alojaba el largo, ancho y puntiagudo cuchillo de labranza, metido en su vaina (...)[21]

Entre el 6 de noviembre de 1883 y el 22 de enero de 1884 la viajera irlandesa Olivia Stone recorrió Gran Canaria en compañía de su marido. Sus impresiones fueron publicadas en su libro Tenerife and its six satellites; or, The Canary Islands past and present (1887), donde queda patente que se trataba de un utensilio, no de un arma de defensa y/o ataque (traducido del inglés):

Casi todos los hombres y muchachos llevan cuchillos, los cuales, en cuanto va a empezar una pelea, siempre arrojan lejos.[22]
Dibujo de Grau-Bassas contenido en su cuaderno, entre 1885-88.

El médico, etnógrafo y antropólogo español, así como cofundador y primer conservador del Museo Canario, Víctor Grau-Bassas y Mas, recoge en un cuaderno sin título manuscrito entre 1885-88 los usos y costumbres de los agricultores de la isla, describiendo de la siguiente manera lo que él califica como "un ramo de industria especial en el país":

El garrote y el cuchillo si no son prendas de vestir, son instrumentos que se llevan constantemente. El cuchillo es un instrumento de fábrica del país. La hoja de buen acero termina en punta aguda (...). En ciertas localidades, sin explicarse los industriales las causas, se templan hojas de cuchillo de un modo muy completo. Estas localidades son Cuesta de Silva y Teror. En otras, como Telde, se fabrican los mangos o cabos con una facilidad y elegancia extremadas en relación a su exiguo precio. (...) Resultan de una elegancia sorprendente y pueden alcanzar un precio elevado cuando los adornos son de metales preciosos. Los cabos se fabrican cortando con un sacabocados roldanas de cuerno previamente reblandecido al fuego. A estas roldanas se les va embutiendo por un borde pedazos delgados de metales. Luego se reúnen las necesarias al cabo, se agujerean por el centro y se colocan en la espiga del cuchillo, sujetándolos con dos casquillos metálicos también labrados. Este cabo se tornea o trabaja a lima hasta darle la conveniente figura, y se pulimenta convenientemente. Hay cuchillos grandes para vaqueros que tienen 0,30 metros de largo por 0,08 de ancho, pero los ordinarios tienen más cortas dimensiones y sus precios varían entre 4 y 75 pesetas, que son los más lujosos.[23]
Pastor de Mogán con «vaina» parcialmente visible. Dibujo de Paul Mervart ilustrando el libro de Verneau.

El doctor en medicina y antropólogo francés René Verneau, quien visitó la isla en varias ocasiones, menciona someramente las industrias artesanales y productos de Gran Canaria en un pasaje de su libro Cinq années de séjour aux Iles Canaries (1891), destacando lo siguiente (traducido del francés):

(...) y los cuchillos. Son quizás estos últimos objetos los más destacables. El mango se compone de una serie de arandelas de latón que se alternan con otras de cuerno incrustado finamente en metal; el conjunto está fuertemente apretado contra la hoja por medio de un remache.[24]

Materiales y proceso de fabricación[editar]

Campesino de Gáldar con el «cabo» (mango) sobresaliendo de entre su camisuela, década de 1880.

Las materias primas empleadas en la elaboración de este producto artesanal suelen ser:[25]

Para el mango:

  • Cuerno de vaca, macho cabrío y carnero (negro, blanco o crema y rubio o amarillento), marfil, etc.
  • Pastas de buena calidad, ébano, hueso, ámbar.
  • Madera para el relleno de los casquillos.
  • Metales: alpaca, latón, níquel, oro, plata, etc.

Para la hoja: acero inoxidable (o de hoja blanca), acero al carbono (hoja negra o canaria), acero damasquino, alpaca, plata, etc.

Fabricación[editar]

Este oficio artesano ha sido practicado tradicionalmente solo por hombres.[25]​ Ya sean herreros, que son quienes forjan la hoja, o los encabadores, cuchilleros o caberos, que son los que elaboran el cabo. Hay artesanos que realizan todo el proceso, es decir fabrican tanto la hoja como el cabo, mango o empuñadura.

Cabo. Una vez forjadas la hoja y su correspondiente espiga, el proceso de fabricación del cabo requiere:[25]

  • Preparación del cuerno, cuando esté curado, se corta en distintos pedazos que se calientan con fuego para ablandarlos y luego prensarlos. Las piezas cuadradas resultantes son agujereadas en su centro y limadas.
  • Encabado de las diferentes piezas, ajustándolas de una manera concreta siguiendo el esquema previamente concebido por el artesano.
  • Limado de las piezas cuadradas para darles una forma redondeada, como una arandela.
  • Desmontado del mango, manteniendo el orden preestablecido de las piezas.
  • Realización de una serie de cortes en las piezas de cuerno, para incrustar en cada una de ellas las láminas de metal (u otro material) deseadas.

Decoración. Es muy diversa, entre los motivos decorativos más comunes están: la cruzada, cuadrado, damero, derecha, espiga, espinilla, flores, jabar, malla, ojo de gallo, rallado, etc.

Terminación. Una vez finalizada la decoración de las piezas se procede al:

  • Encabado definitivo, manteniendo el orden inicial al montarlas en la espiga.
  • Se termina el cabo y se cierra con un casquillo coronado por un remache llamado «perilla». Este casquillo superior, así como el inferior, suele estar decorado.
  • Se eliminan asperezas y partes salientes de las diferentes piezas del mango con la ayuda de una lima.
  • Pulido y abrillantado del cabo.

Clasificación tipológica[editar]

Jornalero de la cochinilla con el útil de trabajo al costado, Arucas (1928). Se trata de un cuchillo de "cabo de palo", con sencillo mango de madera sin incrustaciones.

No existe una clasificación tipológica única y esta puede variar según el investigador o artesano. La siguiente es la planteada por Alejandro C. Moreno que hace una división en función de la decoración del cabo, longitud de la hoja, uso y materiales empleados.[26]

Según el labrado del mango[editar]

  • Cuchillo de cabo de Palo, son los más usados por el labrador.
  • Cuchillo de cabo de Cumbre o Campo, también denominado de Feria se les considera la variedad más antigua.
  • Cuchillo de cabo de Costa o Costero, denominados así por realizarse en la Costa de San Felipe, Guía de Gran Canaria.
  • Cuchillo de cabo de Flores, elaborados tradicionalmente en la ciudad de Guía de Gran Canaria.

Según la longitud de la hoja[editar]

  • Cuchillete, menos de 15 cm.
  • Cuchillo de faldriquera, 15 cm.
  • Cuchillo de pastor, 18 cm.
  • Cuchillo de labranza o platanero, 21 cm.
  • Cuchillo boyero (léase también bueyero) o pitero, más de 23 cm.

Según los materiales empleados[editar]

  • Cuchillo de trabajo, expresión que puede ser utilizada como sinónimo de herramienta.
  • Cuchillo joya, elaborados en materiales nobles.

Referencias[editar]

  1. a b Juan M. Zamora Maldonado; José J. Sosa Perdomo (2018). Los cuchillos canarios del siglo XIX y principios del siglo XX. p. 29. 
  2. Juan Eugenio García del Pino (2018). El cuchillo canario. Reflexiones de un coleccionista impenitente. p. 25. 
  3. a b c Sosa Perdomo, José Juan (2 de julio de 2017). «Firmas cuchilleros/caberos». Cuchilloscanarios.blogspot.com. Consultado el 1 de febrero de 2020. 
  4. Macarena Murcia Suárez (1997). «La cuchillería en Gran Canaria». Revista de etnografía El Pajar. Consultado el 8 de junio de 2022. 
  5. Juan M. Zamora Maldonado; José J. Sosa Perdomo (2018). Los cuchillos canarios del siglo XIX y principios del siglo XX. p. 62. 
  6. Piedimonte, M. (28 de marzo de 2018). «Tenerife en autocaravana para una Semana Santa diferente». El Mundo.es. Consultado el 29 de enero de 2020. 
  7. Lahora, María José (20 de enero de 2019). «El primer y último cuchillero de Lanzarote». Diario de Lanzarote.com. Consultado el 29 de enero de 2020. 
  8. Gudrun (23 de septiembre de 2016). «Manolo Villalba hace lanzas para el Salto del Pastor». La Palma24.info. Consultado el 29 de enero de 2020. 
  9. a b Juan M. Zamora Maldonado; José J. Sosa Perdomo (2018). Los cuchillos canarios del siglo XIX y principios del siglo XX. pp. 248-249. 
  10. «Del taller a la galería». Fedac Cabildo de Gran Canaria. 19 de mayo de 2022. Consultado el 1 de junio de 2022. 
  11. a b Alejandro C. Moreno y Marero (10 de octubre de 2004). «El monumento al cuchillo canario». Infonortedigital.com. Consultado el 19 de enero de 2020. 
  12. Juan M. Zamora Maldonado y José J. Sosa Perdomo, Los cuchillos canarios del siglo XIX y principios del siglo XX, p. 22 (2018)
  13. Alejandro C. Moreno y Marrero (2006). «El cuchillo canario: Tradición e identidad». Infonortedigital.com: p. 6. Consultado el 25 de enero de 2020. 
  14. Alejandro C. Moreno y Marrero (13 de agosto de 2005). «El cuchillo canario, arte popular». Bienmesabe (65). Consultado el 19 de enero de 2020. 
  15. Ana Gourié (30 de marzo de 2007). «Entrevista a Alejandro C. Moreno y Marrero». Bienmesabe (150). Consultado el 19 de enero de 2020. 
  16. Alejandro C. Moreno y Marrero (26 de agosto de 2008). «Consideraciones generales acerca del posible origen y la procedencia del Cuchillo Canario». Bienmesabe (224). Consultado el 19 de enero de 2020. 
  17. Alejandro C. Moreno y Marrero (2006). «El cuchillo canario: Tradición e identidad». Infonortedigital.com: p. 13. Consultado el 25 de enero de 2020. 
  18. Juan Eugenio García del Pino (2018). El cuchillo canario. Reflexiones de un coleccionista impenitente. pp. 7 y 18. 
  19. Bolaños, Javier (12 de octubre de 2018). «Una exposición reúne 133 cuchillos artesanos canarios de los últimos tres siglos». La Provincia.es. Consultado el 20 de enero de 2020. 
  20. «Programa de la 34ª Feria de Artesanía de Pinolere 2019». 27 de agosto de 2019. Consultado el 8 de febrero de 2020. 
  21. Domingo José Navarro (1895). Recuerdos de un noventón. p. 74. 
  22. Olivia M. Stone (1887). Tenerife and its six satellites; or, The Canary Islands past and present, vol. 2. p. 251. 
  23. Víctor Grau-Bassas (1980). Usos y costumbres de la población campesina de Gran Canaria (1885-1888) . p. 21 y 37. 
  24. René Verneau (1891). Cinq années de séjour aux Iles Canaries. p. 255. 
  25. a b c «Cuchillería». Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (FEDAC). Consultado el 1 de marzo de 2020. 
  26. Alejandro C. Moreno y Marrero (2006). «El cuchillo canario: Tradición e identidad». Infonortedigital.com: pp. 10-11. Consultado el 25 de enero de 2020. 

Enlaces externos[editar]