Cixí

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Emperatriz Cixí
慈禧
The Ci-Xi Imperial Dowager Empress (5).JPG
Emperatriz del Gran Qing
11 de noviembre de 1861-15 de noviembre de 1908 (47 años)
Predecesor Xianfeng
Sucesor Xuantong
Información personal
Nacimiento 29 de noviembre de 1835
Pekín, Imperio chino
Fallecimiento 15 de noviembre de 1908 (72 años)
Pekín, Bandera de la Dinastía Qing Imperio chino
Familia
Dinastía Dinastía Qing
Cónyuge Emperador Xianfeng
Heredero Tongzhi

La emperatriz viuda Cixí o Zishí (chino: 慈禧, pronunciado [ʦʰɯ˧˥ɕɨ˨˩]; pinyin: Cíxǐ, Wade-Giles: Tz'u-hsi) (29 de noviembre de 1835 - 15 de noviembre de 1908) fue la concubina y posterior emperatriz viuda que ejerció el poder efectivo desde el año 1861 hasta su muerte en 1908 en China, habiendo desempeñado el cargo de regente del emperador.[1]​ Su etapa en el poder coincidió con los años de declive de la dinastía Qing o manchú, la última dinastía imperial china. Fue una gran reformadora que llevó a la China decaída después de la segunda guerra del opio a un periodo de modernización y crecimiento económico hasta el día de su muerte. Su nombre de pila era Orquídea, pasando a ser llamada Yehonala (el nombre del clan manchú al que pertenecía) al ser nombrada concubina imperial y más tardíamente se le denominó T'zu Hsi /Cixi (Emperatriz del Palacio Occidental).[2]

Biografía[editar]

Juventud[editar]

Cixi nació en 1835 en el seno de una familia manchú del clan Yehenara. Era hija de Huizheng, quien ejercía de mandarín de bajo rango, y pertenecía al Estandarte del Borde Azul, el estandartes menos prestigiosos de los ocho en los que se dividían los clanes manchú. Su madre, también manchú, era de mejor familia, pues provenía del mucho más prestigioso clan Niohoru. Cixi posiblemente nació en Pekín, donde su padre trabajaba en aquél momento. Posteriormente, la familia se trasladó a Wuhu, donde Cixi pasó parte de su infancia.

De vuelta a Pekín, en 1851 fue llamada a la Corte junto con su hermana, a fin de formar parte del proceso de selección de consortes para el emperador Xianfeng. Este proceso estaba reservado a jóvenes de origen manchú, fuera cual fuese su actual estatus social. Cixi fue una de las pocas candidatas elegidas, posiblemente por su belleza o ausencia de taras. Fue seleccionada como consorte de sexto rango, el más bajo, con el nombre de Noble Dama Lan(蘭貴人). En calidad de consorte de sexto rango, Cixi no podía aspirar a mucho más que a servir a las consortes de mayor rango.

Consorte imperial[editar]

Retrato de la Emperatriz Viuda Ci'an (co-regente de Cixi), con la que Cixi protagonizó el Golde de Xinyou.

A diferencia de la mayor parte de las mujeres manchú de la casa imperial, Cixi era conocida por su habilidad para leer y escribir en chino y en manchú, y dedicó parte de su juventud como concubina en la Ciudad Prohibida a educarse en los clásicos chinos como Confucio o Micio. Su habilidad para responder con citas eruditas extraídas de los clásicos chinos la ganó la admiración de los mandarines de la ciudad prohibida. Al tiempo, Cixi comenzó a cultivar la amistad de los eunucos de palacio.

En 1854, Cixi fue elevada a consorte de quinto rango con el título de Concubina Imperial Yi (懿嬪). Su elevación en rango estuvo relacionada con la aparente infertilidad de la pareja imperial. La concubina Zhen del clan Nihouru había sido nombrada emperatriz consorte por el emperador Xiangfen en 1852, pese a lo cual no había conseguido quedarse embarazada. La "electora" de Cixi, la emperatriz viuda Xiaojingcheng, decidió seguir el consejo de los eunucos de palacio y elevar a Cixi de rango a fin de facilitar que esta mantuviera relaciones con el emperador. Tras varios encuentros, en 1855 Cixi quedó embarazada, y el 27 de abril de 1856 dio a luz al futuro emperador Tongzhi.

Poco después de dar a luz, fue elevada a consorte de cuarto rango con el título de "Consorte Yi" (懿妃). En 1857, cuando su hijo alcanzó el año de edad, fue elevada al tercer rango como "Noble Consorte Yi" (懿貴妃). Esto la colocaba sólo por debajo de la Emperatriz Ci'an entre las mujeres de la casa del Emperador Xianfeng.

Su habilidad con las letras, el desinterés de Ci'an y el propio Xianfeng, y su red clientelar de espías entre los eunucos hicieron que pronto Cixi empezara a asistir al emperador con las tareas de gobierno, alcanzando pronto gran influencia en ellas.

Cuando estalló la Segunda Guerra del Opio en septiembre de 1860, y ante la clara amenaza de que los ejércitos occidentales invadiesen la Ciudad Prohibida, el emperador Xianfeng, junto con la familia imperial y algunos miembros destacados de la Corte, huyeron con la excusa de que iban a cazar en su residencia en Rehe, situado al norte de Pekín más allá de la Gran Muralla. Allí, el emperador murió, posiblemente a causa de su adicción al Opio, el 22 de agosto de 1861. Aunque para entonces las relaciones entre Cixi y Xianfeng se habían enfriado, Cixi consiguió que antes de morir éste decretara que se establecería un consejo de regencia compuesto de ocho regentes. Este incluía a los poderosos ministros Sushun, Zaiyuan y Duanhua, los tres nobles de origen manchú, y a Jingshou,Muyin, Kuangyuan, Du Han y Jiao Youying. El príncipes Chun y el príncipe Kung, ambos ambiciosos hermanos del emperador quedaron en principio excluidos de la regencia, así como en un principio las propias Cixi y Ci'an, aunque pronto se exigió que a a las emperatrices viudas se les concedía la custodia del emperador Tongzhi, y se les permitiera escuchar desde detrás de las cortinas, esto es, ejercer el poder.

Tras la muerte de Xianfeng, la Corte esperó tres meses a una fecha propicia para trasladar el cadáver de Xianfeng a las tumbas Qing. Mientras, el hermano de Xianfeng, el príncipe Kung, se había hecho cargo del gobierno de Pekín para pactar con las potencias occidentales el fin de la guerra del Opio. En Rehe, Cixi temía la posibilidad de una conspiración palaciega. Al parecer, el también consejero regente Sushun estaba organizando un golpe de Estado para derrocar a las dos corregentes y hacerse él con el poder imperial. Para prevenir esto, Cixi y Ci'an se aliaron con el príncipe Kung, quien hizo mandar un escolta militar para proteger a las regentes una vez el cortejo fúnebre de Xianfeng se puso en marcha hacia Pekín.

Cixi se aseguró de adelantarse al catafalco del emperador, custodiado por Sushun, y entró en Pekín unos días por delante de Sushun junto con su hijo Tongzhi y Ci'an. Empleó este tiempo para planear como proceder con el príncipe Kung. Se decidió el arresto inmediato de Sushun y sus aliados Zaiyuan y Duanhua, acusados de alta traición. En lo que se conoce como el Golpe de Xinyou, Cixi hizo ejecutar a Sushun, mientras que Zaiyuan y Duanhua fueron obligados a suicidarse. Cixi y Ci'an fueron confirmadas como regentes, y el príncipe Kung como consejero principal de la regencia.

Primera regencia[editar]

El príncipe Kung en 1872.

Así, en 1861, Cixi y la también emperatriz viuda Ci'an (慈安), se convirtieron en monarcas regentes en nombre del hijo de Xianfeng, el emperador Tongzhi (同治), que asumiría el poder imperial al alcanzar la mayoría de edad en 1873. Entre 1861 y 1873, las dos emperatrices regentes, asesoradas por el príncipe Kung, hermano del emperador fallecido, ejercieron el poder imperial de manera conjunta.

Los primeros años de la regencia de Cixi son conocidos como la "Era de Regeneración" o Restauración de Tongzhi, la primera fase del Movimiento de autofortalecimiento que se extiende entre 1861 y 1898. La rebelión Taiping fue derrotada con ayuda occidental en 1864, poniendo fin a 15 años de guerra civil que habían costado la vida de 20 millones de personas. Las relaciones con las potencias occidentales se estabilizaron por medio de la paz impuesta por el Tratado de Tianjin (1858) y de la Convención de Pekín (1860), por medio de los cuales China se veía obligada a pagar onerosas reparaciones de guerra y abrir relaciones diplomáticas en pie de igualdad con el Reino Unido, Francia, Rusia, y los Estados Unidos de América. También se legalizaba el comercio del opio, y se permitía la entrada de misioneros cristianos (bajo la protección nominal de Francia). Las potencias occidentales estaban interesadas en asegurar la estabilidad interna de China, pues el mercado interno de 400 millones de habitantes era una potencial y fabulosa fuente de riqueza para los comerciantes occidentales.

La corte de Pekín, controlada por Cixi, veía con recelo y xenofobia la apertura comercial dirigida por el príncipe Kung, que había quedado a cargo de las relaciones internacionales como jefe del Zongli Yamen (el recién formado Ministerio de Asuntos Exteriores). Los abusos de los misioneros occidentales, la reticencia de la clase de los mandarines a industrializar china, y sobre todo, el colapso de la Convención Alcock cuando el tratado de Tianjin fue revisado en 1865 a favor de los intereses chinos, supuso el giro de Cixi a posturas cada vez más conservadoras. Pronto la emperatriz Cixi se erigió en garante de la sociedad tradicional confuciana, y en el símbolo unitario de las clases medias y altas de la sociedad China.

Aún así, Cixi percibía la amenaza occidental, y sabía que la sociedad agraria tradicional era incapaz de competur con las potencias industriales de occidente. Por ello, Cixi decretó por primera vez en la historia China que China debía aprender de Occidente e importar conocimiento y tecnología. Cixi apoyó abiertamente los intentos de Zeng Guofan, Li Hongzhang y Zuo Zongtang de industrializar el sur del país, y en 1862 decretó la apertura de la Tongwen Guan, una escuela de idiomas extranjeros en Pekín especializada en enseñar astronomía, matemáticas, francés, inglés y ruso. También permitió que grupos de jóvenes marcharan a Estados Unidos a estudiar en sus universidades.

El programa de modernización pronto se encontró con dificultades. Para la mayor parte de los mandarines de la Corte y la propia Cixi, lo único en lo que occidente era superior a China era en tecnología militar, por lo que el énfasis de todo el programa se puso en estos aspectos, ignorando todo intento de las potencias occidentales por introducir el telégrafo y los ferrocarriles en China.

La modernización militar fue difícil. Cixi intentó comprar una flota de barcos de guerra británicos. Cuando éstos llegaron a China, estaban tripulados por marineros occidentales, y su comandante, el británico George Gordon, se negó a entregar el control de la flota a personal chino. La corte, furiosa, rechazó esto como una broma internacional, y los barcos fueron devueltos al Reino Unido. Esto impidió que China desarrollara una marina moderna hasta finales del siglo XIX.

Se ha argumentado que los fracasos en la modernización de China y sus relaciones con Occidente hicieron que Cixi tendiera a posturas cada vez más conservadoras, y que sólo estaba dispuesta a escuchar a los occidentales cuando sus propuestas no infringieran su propio control sobre el gobierno de China. Bajo el pretexto de que una via férrea era tan ruidosa que ello despertaría a los emperadores enterrados cerca de la misma, Cixi prohibió su construcción. Cuando ésta fue adelante en 1877, Cixi exigió que los trenes fueran impulsados por caballos. Cixi estaba especialmente alarmada por las ideas liberales de los chinos que había estudiado en ele extranjero, y siempre vio en ellos una amenaza a su propio poder. En 1881 Cixi decidió por ello prohibir la salida al extranjero de los súbditos chinos, y retiró todo apoyo a los intentos extranjeros de modernizar China.

Segunda Regencia[editar]

Mientras tanto, en 1872 el joven emperador Tongzhi alcanzó la mayoría de edad, y fue casado a instancias de la emperatriz viuda Ci'an con la emperatriz Jiashun. Jianshun era hija del príncipe Zheng, uno de los ocho regentes originales que Cixi y Ci'an habían acusado de formar parte del Golpe de Xinyou en 1861. Cixi había ordenado el suicidio de Zheng, con lo que las tensiones entre Jiashun, la hija del mismo, y Cixi afloraron pronto. Aunque el matrimonio entre Tongzhi y Jianshun significó formalmente el fin de la regencia de Cixi y Ci'an, el férreo control que Cixi ejercía sobre la administración, su propio hijo, y los eunucos de palacio hicieron que Tongzhi aceptara seguir los consejos de Cixi en los asuntos de estado, con lo que de facto estos continuaron bajo el control de Cixi.

El joven emperador Tongzhi falleció dos años después de su mayoría de edad a causa de la viruela, dejando un vació de poder en la línea sucesoria. La costumbre confuciana exigía que el sucesor del emperador fuera de una generación inferior a la suya a fin de poder participar en los ritos del culto ancestral (de otro modo el emperador fallecido no sería ancestro del emperador reinante). Esto suponía una gran dificultad para Cixi, pues todos los parientes de Tongzhi elegibles eran hijos de los enemigos políticos de Cixi. El mismo día de la muerte de Tongzhi, Cixi convocó al Gran Consejo y expuso los tres candidatos al trono, todos ellos miembros del clan imperial que, en su opinión, eran elegibles:

  • Pulun, de dos meses de edad, nieto del hijo mayor del emperador Daoguang
  • Zaicheng, hijo mayor del príncipe Kung, de 18 años de edad.
  • Guangxu, hijo del príncipe Chun y la propia hermana de Cixi, de 3 años de edad.

Según la norma confuciana, de estos tres sólo Pulun era elegible para el trono, y por tanto primero en la línea sucesoria: era hijo de un primo de Tongzhi, por lo que cumplía el requisito de pertenecer a la siguiente generación. Sin embargo, Cixi lo descartó inmediatamente aduciendo que el padre de Pulun había sido adoptado por su abuelo, y pertenecía a una rama menor de la familia imperial, de lo que no había ningún precedente histórico. El príncipe Kung replicó ofreciendo el ejemplo del emperador Jiajing de la dinastía Ming, que Cixi rechazó afirmando que el reinado de Jiajing había sido un período de desastre. La poca influencia del padre de Pulun hizo el resto. Cixi también descartó al hijo del príncipe Kung, en este caso aduciendo que el Trono no podía prescindir de los consejos del propio príncipe Kung quien, de haber sido su hijo elegido, la costumbre confuciana exigía que se retirase de la vida pública puesto que un padre no podía postrarse ante su hijo, como requeriría el protocolo en este caso.

Así, Cixi se decantó abiertamente por que el Gran Consejo nombrase a su propio sobrino Guangxu, hijo del príncipe Chun. Chun era hijo del emperador Daoguang (1782-1850) y hermanastro del emperador Xianfeng, por lo que Guangxu era en principio inelegible por pertenecer a la misma generación que el propio Tongzhi. Pese a las protestas de algunos de los consejeros, el Gran Consejo aceptó la sucesión de Guangxu por 11 votos frente a los 7 que recibió Zaicheng y el único voto a favor de Pulun. Una vez establecida la sucesión, Cixi anunció que adoptaría formalmente a Guangxu, y se aseguró la regencia sobre Guangxu para ella misma y Ci'an, garantizando su continuado control sobre el gobierno de China.

La elección de Guangxu escandalizó a buena parte de los mandarines y clases educadas del Imperio Chino, por cuanto Guangxu no podía llevar a cabo los ritos por el alma del emperador Tongzhi, cuya alma quedaba condenada al abandono. Esta falta de amor filial de Cixi para con su propio hijo estremeció a muchos de los mandarines, y algunos censores del imperio se atrevieron a escribir memoriales al trono reclamando una sucesión digna para el emperador Tongzhi.

Cixi, firmemente asegurado su control sobre el poder, ignoró estas objeciones, y reprimió duramente toda crítica interna. Poco después del ascenso al trono de Guangxu, Cixi cayó gravemente enferma y hubo de dejar los asuntos de estado en manos de su co-regente Ci'an al menos durante el año 1876. Hasta entonces, Ci'an había mantenido una tenue amistad y alianza con Cixi. Los asuntos de estado generalmente aburrían a Ci'an, quien prefería dejarlos en mano Cixi. Su repentina irrupción en los mismos parece que estimuló a muchos cortesanos a convertir a Ci'an en un contrapoder a Cixi, que continuó de manera tenue una vez Cixi se hubo recuperado de su enfermedad. Aunque Ci'an no solía intervenir en los asuntos de estado, si que influyó en nombramientos de gobernadores y virreyes, a menudo en contra de los deseos de Cixi. Además, el joven Guangxu prefería a Ci'an, amable y cariñosa, frente a Cixi, dura y exigente. Esto parece que estimuló una creciente rivalidad entre las dos co-regentes, hasta que en 1881, Ci'an falleció repentinamente. Aunque las habladurías acusaron a Cixi de haberla envenenado, no hay pruebas ni razones específicas para ello. En todo caso, en Cixi pasó a ocupar el poder en solitario, algo que continuaría haciendo hasta su propia muerte.

Entre tanto, la influencia del príncipe Kung y otros estadistas de la vieja guardia se había erosionado a favor de arribistas y nobles manchues de escasa preparación, y Cixi fue cada vez más rodeándose de aduladores y corruptos, como su favorito Li Hongzhang, a quien Cixi había nombrado virrey de Zhili en 1867 y había sido responsable de buena parte de la política exterior desde la caída en desgracia del príncipe Kung. Li Hongzhan había usado su cargo de virrey de la provincia circundante a Pekín, y su control sobre el puerto de Tientsin, para enriquecerse por medio de sobornos por parte de potencias extranjeras, y promoviendo la introducción de telégrafos y ferrocarriles. Su abierta venalidad escandalizaba a los dignatarios extranjeros, pero su innata inteligencia le hicieron entender pronto que para garantizarse su estatus como virrey y estadista de primer orden, todo lo que tenía que hacer era ser extravagantemente generoso con Cixi, a la que agasajaba con continuos y carísimos presentes.

Li Hongzhang fue instrumental en la intervención China en Corea en 1882, a raíz del intento de invasión japonesa de la misma luego del Incidente de Imo, una serie de revueltas internas tratando de instigar reformas pro-occidentales en Corea con ayuda de los japoneses. Usando a su aliado, el brillante general Yuan Shikai, Li Hongzhan facilitó la invasión china de Corea para restablecer el orden, y asegurarse el vasallaje continuado de Corea. Aunque Cixi aprobó la jugada, ésta se desarrolló en detrimento de la Guerra franco-china (1884-1885), pues las tropas enviadas a Corea fueron desviadas de su intervención en el sur de China, donde se libraba un conflicto abierto con Francia por el control de Vietnam y los pasos fronterizos. Tras la Batalla de Fuzhou en 1884, el arsenal principal de los Qing en el sur de China fue arrasado por Francia, y Cixi decidió abandonar el teatro de operaciones del sur, que consideraba perdido, a favor del de Corea. Así, permitió a los franceses tomar el control de Formosa (atual Taiwan), y Cixi se centró en su cuestionable victoria en Corea.

Cuando su sobrino el emperador Guangxu alcanzó la mayoría de edad, Cixi se retiró a vivir al parcialmente reconstruido Palacio de Verano, aunque se mantenía levemente informada de los asuntos de Estado debido a que el emperador se caracterizó por una actitud débil con tendencia a la depresión incapaz de gobernar adecuadamente. Dado que el emperador Guanxu estaba ampliamente influenciado por su tutor Weng y otros funcionarios que odiaban a los demonios extranjeros, durante la guerra con Japón, tomó muchas decisiones erróneas y finalmente Cixí, a la que le tenía que entregar informes de la guerra, se enojó tanto por las malas decisiones que decidió no intervenir en el asunto.

Después de la derrota china en la Primera Guerra Sino-japonesa (1894-1895), Guangxu llevó a cabo una serie de reformas en el periodo que se conoció como la "reforma de los cien días", guiado por un grupo de pensadores controlados por Japón, encabezado por Kang El zorro salvaje. Kang quería control total sobre el gobierno porque se consideraba el único apto para el puesto, tanto que hasta se consideró a sí mismo reencarnación de Confucio, pero su principal impedimento era Cixí. El zorro salvaje influyó de tal manera en el emperador Tongzhi que logró que muchos puestos importantes los ocuparan amigos suyos. De esta manera ideó un plan para asesinarla, en el cual Japón estaba de acuerdo, sin embargo, Yuan Shikai, que era uno de los conspiradores, fue con Cixí a contarle lo que se estaba tramando en su contra. Estando Cixí al tanto de los planes fue hacia la Ciudad Prohibida donde terminó con la conspiración, castigando a algunos involucrados (y dos inocentes) a la muerte.

Golpe de Estado y Etapa Final[editar]

De esta forma, Cixi retomó el poder en un golpe de estado mientras que el emperador Guangxu quedó confinado en palacio, apartado del poder real. Con todo, las investigaciones históricas más recientes sugieren que la emperatriz nunca deseó mal a su sobrino, y que fue él el que se apoyó en la figura de su madre adoptiva para seguir adelante con su tarea[cita requerida].

Emperatriz Regente Cixi (1900).

Un año después de retomar el poder, la emperatriz tuvo que lidiar con la rebelión de los bóxers, una sublevación de carácter conservador y xenófobo, a la que finalmente, sobre todo tras la muerte del embajador de Alemania, decidió apoyar indirectamente o más bien, intentó utilizar. Eventualmente se salió de control al tratarse de simples xenófobos que querían vengarse de los demonios extranjeros, y que tenían amplio respaldo de algunos gobernadores. Pero Cixi nunca los dejó llegar muy lejos puesto que incluso los mandó a atacar ciertos lugares sólo con cuchillos para que los extranjeros pudieran acabar con ellos. La emperatriz mandó a proteger el barrio de las legaciones extranjeras y los cañones se apuntaban varios centímetros más arriba de lo que debían de tal forma que no hubo daños de gran tamaño; incluso les mandó fruta y alimentos frescos. El problema radicaba en que la mayor parte de la corte manchú apoyaba o incluso formaba parte de los bóxers. Como represalia, las tropas de las potencias extranjeras capturaron Pekín, lo que llevó a la corte a salir de la Ciudad Prohibida y refugiarse en el interior para escapar de la captura y que intentaran controlar al emperador Guangxu. Eventualmente las potencias pidieron una indemnización de 450 millones de taeles e instalaron gobiernos provisionales en las ciudades que capturaron. Dos años después regresó a la ciudad prohibida y las indemnizaciones de guerra fueron pagadas de modo relativamente fácil a través de un alza en los impuestos de importaciones. Aunque su poder efectivo se redujo considerablemente tras las derrotas militares frente a Japón y las potencias occidentales, mantendría el control del Imperio hasta su muerte. El emperador Guangxu murió poco antes que ella, según algunos envenenado por órdenes suyas.

Cixi ha sido un personaje maltratado por la historiografía occidental, a causa de la defensa férrea que hizo de la monarquía manchú mientras los occidentales y Japón querían tener mayor control sobre el emperador [cita requerida]; y por la China, tanto nacionalista como comunista, en su línea de desprecio a todo el pasado imperial chino [cita requerida]. En la actualidad, autores como Anchee Min o Pearl S. Buck -en su libro La gran dama- intentan reivindicar su figura y mostrar a una mujer fuerte y segura de sí misma que tuvo que enfrentarse a mil obstáculos.

Distinciones honoríficas[editar]

  • JPN Hokan-sho 1Class BAR.svg Dama Gran Cordón de la Orden de la Preciosa Corona (Imperio de Japón).[3]

Referencias[editar]

  1. Chang, Jung (2014). Cixí, la emperatriz (primera edición). México: Taurus. ISBN 978-607-11-3210-9. 
  2. Núria Escur, "Cixí. De concubina a emperatriz", La Vanguardia, 6 de abril de 2014.
  3. Royal Ark

Bibliografía[editar]

  • Min, Anchee (2008). La última emperatriz. Grijalbo
  • Min, Anchee (2004). La ciudad prohibida. Grijalbo
  • Moreno García, Julia (1992). El Extremo Oriente, Siglo XX. Síntesis

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Emperatriz Xiaojingcheng
Emperatriz de China
1851 - 1861
Sucesor:
Tongzhi (1861-1875)
Guangxu (1875-1908)
Predecesor:
Consejo de regencia
Flag of the Qing Dynasty (1889-1912).svg
Regente de China

1861 - 1908
Sucesor:
Longyu y Chun