Abelisauridae

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Abelisauridae
Rango temporal: 170 Ma-65,5 Ma
Jurásico Medio-Cretácico Superior
Aucasaurus.jpg
Reconstrucción del esqueleto de Aucasaurus garridoi
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Sauropsida
Superorden: Dinosauria
Orden: Saurischia
Suborden: Theropoda
Infraorden: Ceratosauria
Superfamilia: Abelisauroidea
Familia: Abelisauridae
Bonaparte & Novas, 1985
Géneros

Ver el texto.

Abelisauridae (del gr. “lagarto de Abel”) es una familia de dinosaurios terópodos ceratosaurianos. Éstos prosperaron durante el periodo Cretácico, en el entonces supercontinente de Gondwana. Hasta la fecha se han localizado restos fósiles de esta familia en África y Sudamérica, también en la India y Madagascar. El registro fósil más antiguo de los abelisáuridos data del Jurásico Medio, y al menos un género (Majungasaurus) sobrevivió hasta el final de la era Mesozoica, hace 65 millones de años.

Como la mayoría de los terópodos, los abelisáuridos fueron carnívoros bípedos. Se caracterizaron por extremidades posteriores (patas) bastante robustas y gran ornamentación de surcos y hendiduras en el cráneo. En la mayoría de los especímenes de la familia Abelisauridae, como el Carnotaurus, las extremidades anteriores eran vestigiales, el cráneo era pequeño y tenían crestas óseas por encima de la cavidad ocular. La mayoría de las especies conocidas habrían tenido un largo de entre 5 a 9 metros del hocico a la cola. Antes de que la familia fuera bien reconocida, algunos fragmentos eran identificados erróneamente como posibles tiranosáuridos sudamericanos.[1]

Descripción[editar]

Cráneo[editar]

Aunque las proporciones craneales varían, los cráneos de los abelisáuridos eran generalmente muy altos y con frecuencia muy angostos. Por ejemplo, en el género Carnotaurus, el cráneo era casi tan alto como lo era de largo. El hueso premaxilar era muy largo, por lo que la parte frontal del hocico era achatada, no cónica, como se observa en la mayoría del resto de terópodos.

Dos huesos del cráneo, el lacrimal y el postorbital, se proyectan en la cavidad orbital de afuera hacia adentro, casi dividiéndola dos compartimentos. El ojo podría haberse ubicado en el compartimento superior, el cual se inclina ligeramente hacia el exterior en los Carnotaurus, tal vez proporcionando algún grado de visión binocular. Los huesos lacrimal y postorbital también se encontraban sobre la cavidad orbital, formando una cresta o “ceja” sobre el ojo.

Cráneo reconstruido del Abelisaurus en la exhibición “Dinosaurios de la Patagonia". Nótese la superficie rugosa del hueso y las proyecciones de los huesos lacrimal y postorbital en la cavidad ocular (circulada).

Muchos cráneos de los abelisáuridos parecen labrados pues cuentan con largos surcos, huecos y protuberancias. Como en otros ceratosaurios, los huesos frontales de la superficie superior del cráneo están fusionados. Los carnotaurinos comúnmente tenían proyecciones óseas del cráneo. En el Carnotaurus se observan dos cuernos pronunciados hacia afuera por encima de los ojos, mientras que en otra especie próxima a éste, el Aucasaurus, se encuentran proyecciones óseas más pequeñas en la misma área. El Majungasaurus y Rajasaurus tenían un cuerno óseo o domo arriba del cráneo. Estas proyecciones, como de la mayoría de los cuernos de los animales modernos, podrían haber sido exhibidas para reconocimiento o intimidación.[2] [3] [4]

Extremidades anteriores[editar]

La extremidad anterior de Aucasaurus

Sólo se cuenta con registro fósil de las extremidades anteriores en las especies carnotaurinas Aucasaurus, Carnotaurus y Majungasaurus. Todos estos muestran que tales extremidades eran vestigiales.[5] Los huesos del antebrazo (radio y cúbito) eran demasiado pequeños; en el Carnotaurus eran de sólo un veinticinco por ciento del largo de la parte superior del brazo (húmero) y de un treinta y tres por ciento en el Aucasaurus. Los brazos permanecían rectos en su totalidad y las articulaciones del codo, inmóviles.[5]

Como es común en los ceratosáuridos, las manitas de los carnotaurinos tenían cuatro dedos básicos. Sin embargo, ésa es toda la semejanza que se guarda. No existen huesos de la muñeca, los cuatro huesos de la palma (metacarpianos) están unidos directamente al antebrazo. No tenían falanges en el primero de los cuatro dedos, sólo una un el segundo y dos en el tercero. Los dos dedos externos eran muy cortos, no tenían garras y carecían de movilidad.[5]

Se desconoce si esta estructura peculiar de las extremidades anteriores es común a otros Abelisauridae además de los Carnotaurinae, pues no han sido descubiertos fósiles de tales extremidades en otras especies.[6] La mayoría de las especies emparentadas más primitivas como los Noasaurus y Ceratosaurus tenían brazos largos móviles con dedos y garras.[7]

Extremidades posteriores[editar]

Las extremidades posteriores eran más típicas respecto de los ceratosáuridos; los huesos astrágalo y calcáneo estaban fusionados entre ellos y con la tibia, formando el tibiotarso. La tibia era más corta que el fémur, dando a las patas proporciones robustas. Tenían tres dedos funcionales en las patas (el segundo, tercero y cuarto) mientras que el primero, o hallux, no tenía contacto con el suelo.[2]

Clasificación[editar]

El nombre Abelisauridae fue acuñado por los paleontólogos José Bonaparte y Fernando Novas en 1985 cuando describieron al espécimen Abelisaurus. El nombre fue dado por el descubridor del Abelisaurus, Roberto Abel.[8] Abelisauridae es una familia clasificada, según la nomenclatura de Linneo, dentro del infraorden Ceratosauria y la superfamilia Abelisauroidea,que también contiene a la familia Noasauridae. Ha habido varias definiciones de la taxonomía filogenética. Originalmente fue definida como un taxón basado en nodos incluyendo Abelisaurus, Carnotaurus, sus ancestros comunes y todos los descendientes de ellos.[9] [10]

Posteriormente la clasificación se redefinió en un taxón basado en tallos, incluyendo a todos los animales emparentados con mayor proximidad al Abelisaurus (o Carnotaurus, la especie más completa) que con el Noasaurus.[4] La definición basada en nodos no incluía animales como Rugops o Ilokelesia, los cuales se cree, son más basales que el Abelisaurus y podrían ser incluidos en una definición de ramas.[11] Dentro de Abelisauridae está el subgrupo Carnotaurinae, y entr los carnotaurinos, Aucasaurus y Carnotaurus están unidos en la tribu Carnotaurini.

Comparación de tamaños entre los géneros de Abelisauridae y la especie humana.

Características comunes[editar]

Los esqueletos completos de la familia han sido descritos sólo para los abelisáuridos más avanzados (como el Carnotaurus y el Aucasaurus), haciendo difícil establecer características del esqueleto que serían definitorias de toda la familia. Sin embargo, de la mayoría de las especies se conocen al menos algunos fragmentos del cráneo, por lo que se conocen características comunes de éste.[2]

La mayoría de las características del cráneo de los abelisáuridos se comparten con los Carcharodontosauridae. Estas características comunes, junto al hecho de que los abelisáuridos parecen haber reemplazado a los carcarodontosáuridos en Sudamérica, han llevado a sugerir que ambos grupos están relacionados. No obstante, ningún análisis cladístico ha encontrado alguna relación y, fuera del cráneo, abelisáuridos y carcarodontosáuridos son muy diferentes, más próximos a los ceratosaurios y alosauroides, respectivamente.[2]

Taxonomía[editar]

Ilustración de los elementos fósiles conocidos de Kryptops
Reconstrucción artística de Indosuchus
Reconstrucción artística de Majungasaurus

El Indosaurus puede ser una forma de sinonimia del Indosuchus.[13] Algunos científicos incluyen el Xenotarsosaurus argentino y el Compsosuchus de la India como abelisáuridos basales[13] [14] mientras que otros los consideran fuera de la familia.[15] Los géneros Genusaurus y Tarascosaurus hallados en Francia también han sido llamados abelisáuridos, pero ambos restos son fragmentarios y pueden ser ceratosáuridos basales.[2]

Filogenia[editar]

Un análisis filogenético de 2004, desarrollado por Paul Sereno de la Universidad de Chicago y varios colegas, obtuvo los siguientes resultados:[16]

 Abelisauroidea 

Noasauridae


 Abelisauridae 

?Ilokelesia



Rugops


unnamed

Abelisaurus


 Carnotaurinae 

Rajasaurus


unnamed

Majungasaurus


 Carnotaurini 

Aucasaurus



Carnotaurus








El Ilokelesia fue descrito originalmente como un grupo hermano a Abelisauroidea.[17] Sin embargo, fue clasificado por Paul Sereno tentativamente más próximo al Abelisaurus que a los noasáuridos, como resultado de que concuerda con otros análisis recientes.[2] [6] [18] Si la definición basada en ramas es utilizada, Ilokelesia y Rugops son así mismo abelisáuridos basales. Sin embargo, como son más basales que el Abelisaurus, son considerados fuera de la familia Abelisauridae si se utiliza la definición fundamentada en nodos. El descubrimiento del Ekrixinatosaurus fue hecho posteriormente a la clasificación de Sereno por lo que éste no la incluyó en su análisis. No obstante, un análisis independiente encabezado por Jorge Calvo, muestra al Ekrixinatosaurus como un abelisáurido.[18]

A partir de la descripción del Skorpiovenator en 2008, Canale y colaboradores publicaron otro análisis filogénico enfocado en los abelisáuridos sudamericanos. En los resultados de este estudio, se encuentra que todas las formas sudamericanas (incluyendo al Ilokelesia) se agrupan juntas como un subclado de carnotaurinos, a los cuales llamaron Brachyrostra.[19] En el mismo año Matthew T. Carrano y Scott D. Sampson publicaron un nuevo análisis filogenético extenso de los ceratosaurios.[20] Con la descripción de Eoabelisaurus, Diego Pol y Oliver W. M. Rauhut (2012) combinaron estos análisis y añadieron diez características. El siguiente cladograma sigue su análisis.[21]

Ceratosauria 

Berberosaurus



Deltadromeus





Spinostropheus




Limusaurus



Elaphrosaurus




 Neoceratosauria 
 Ceratosauridae 

Ceratosaurus



Genyodectes



 Abelisauroidea 
 Noasauridae 

Laevisuchus



Masiakasaurus



Noasaurus



Velocisaurus



 Abelisauridae 

Eoabelisaurus




Rugops




Abelisaurus


 Carnotaurinae 


Majungasaurus



Indosaurus



Rajasaurus



 Brachyrostra 


Ilokelesia



Ekrixinatosaurus



Skorpiovenator



 Carnotaurini 

Carnotaurus



Aucasaurus













La descripción de Arcovenator en 2013 llevó a ala inclusión de una nueva subfamilia de abelisáuridos, Majungasaurinae.[12]

Abelisauridae

Kryptops



Rugops



Genusaurus



Abelisáurido MCF-PVPH-237



Xenotarsosaurus



Tarascosaurus



Abelisáurido de La Boucharde


 
Majungasaurinae

Abelisáurido de Pourcieux



Arcovenator



Majungasaurus



Indosaurus



Rahiolisaurus



Rajasaurus



Brachyrostra

Ilokelesia


 

Ekrixinatosaurus


 

Skorpiovenator


 
Carnotaurini

Abelisaurus



Aucasaurus



Pycnonemosaurus



Quilmesaurus



Carnotaurus









Distribución[editar]

Representación del Rugops, un abelisáurido basal.

Los abelisáuridos son considerados comúnmente como un grupo del Cretácico, pero son también conocidos del Jurásico Medio de Argentina (clasificado como la especie Eoabelisaurus mefi) y posiblemente de Madagascar (restos fragmentarios de una especie sin determinar);[22] [23] Los restos de especies de esta familia han sido encontrados únicamente en los continentes meridionales que alguna vez formaron el supercontinente de Gondwana. Cuando fueron descritos por vez primera en 1985, sólo el Carnotaurus y el Abelisaurus eran conocidos, ambos pertenecientes al Cretáceo tardío en Sudamérica. Posteriormente fueron localizados restos del Cretáceo tardío en la India (el Indosuchus y el Rajasaurus) y en Madagascar (Majungasaurus), los cuales estaban vinculados a la mayor parte del Cretácico. Se llegó a pensar que la ausencia de fósiles de abelisáuridos en África continental indicaba que el grupo había evolucionado después de la separación de África de Gondwana, hace cerca de 100 millones de años.[24] Sin embargo, el descubrimiento del Rugops y otros restos abelisáuridos del Cretácico medio en el norte del continente desecharon esta hipótesis.[16] [25] Abelisáuridos de ese periodo ahora también son conocidos en América del Sur, lo que muestra que el grupo existió antes de la separación de Gondwana.[17] [18] [26]

Referencias[editar]

  1. "Abelisaurus." In: Dodson, Peter & Britt, Brooks & Carpenter, Kenneth & Forster, Catherine A. & Gillette, David D. & Norell, Mark A. & Olshevsky, George & Parrish, J. Michael & Weishampel, David B. The Age of Dinosaurs. Publications International, LTD. p. 105. ISBN 0-7853-0443-6.
  2. a b c d e f Tykoski, R.S. & Rowe, T. (2004). "Ceratosauria". In: Weishampel, D.B., Dodson, P., & Osmolska, H. (Eds.) The Dinosauria (2nd edition). Berkeley: University of California Press. Pp. 47–70 ISBN 0-520-24209-2
  3. Bonaparte, J.F.; Novas, F.E.; Coria, R.A. (1990). «Carnotaurus sastrei Bonaparte, the horned, lightly built carnosaur from the middle Cretaceous of Patagonia». Contributions to Science of the Natural History Museum of Los Angeles County 416:  pp. 1–42. 
  4. a b Wilson, J.A.; Sereno, P.C.; Srivastava, S.; Bhatt, D.K.; Khosla, A.; Sahni, A. (2003). «A new abelisaurid (Dinosauria, Theropoda) from the Lameta Formation (Cretaceous, Maastrichtian) of India». Contributions of the Museum of Palaeontology of the University of Michigan 31:  pp. 1–42. 
  5. a b c Senter, P. (2010). «Vestigial skeletal structures in dinosaurs». Journal of Zoology 280 (1):  pp. 60–71. doi:10.1111/j.1469-7998.2009.00640.x. 
  6. a b Coria, R.A. (2002). «A close relative of Carnotaurus sastrei Bonaparte 1985 (Theropoda: Abelisauridae) from the Late Cretaceous of Patagonia». Journal of Vertebrate Palaeontology 22:  pp. 460–465. doi:10.1671/0272-4634(2002)022[0460:ANCROC]2.0.CO;2. 
  7. Agnolin, Federico L.; Chiarelli, Pablo (2009). «The position of the claws in Noasauridae (Dinosauria: Abelisauroidea) and its implications for abelisauroid manus evolution». Paläontologische Zeitschrift 84:  pp. 293. doi:10.1007/s12542-009-0044-2. 
  8. Bonaparte, J.F. & Novas, F.E. (1985). ["Abelisaurus comahuensis, n.g., n.sp., Carnosauria of the Late Cretaceous of Patagonia".] Ameghiniana. 21: 259–265. [In Spanish]
  9. Novas, F.E. (1997). "Abelisauridae". In: Currie, P.J. & Padian, K.P. Encyclopedia of Dinosaurs. San Diego: Academic Press. Pp. 1–2 ISBN 0-12-226810-5.
  10. Sereno, P.C. (1998). «A rationale for phylogenetic definitions, with applications to the higher-level taxonomy of Dinosauria». Neues Jahrbuch fur Geologie und Palaontologie: Abhandlungen 210:  pp. 41–83. 
  11. Sereno, P.C. (2005). Abelisauridae. TaxonSearch. 7 November 2005. Retrieved 19 September 2006.
  12. a b Tortosa, Thierry; Eric Buffetaut, Nicolas Vialle, Yves Dutour, Eric Turini, Gilles Cheylan (2013). «A new abelisaurid dinosaur from the Late Cretaceous of southern France: Palaeobiogeographical implications». Annales de Paléontologie (In press). doi:10.1016/j.annpal.2013.10.003. http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S075339691300089X. Consultado el 13 December 2013. 
  13. a b Novas, F.E.; Agnolin, F.L.; Bandyopadhyay, S. (2004). «Cretaceous theropods from India: a review of specimens described by Huene and Matley (1933)".». Revista del Museo Argentino del Ciencias Naturales 6 (1):  pp. 67–103. 
  14. Rauhut, O.W.M. (2003). «The interrelationships and evolution of basal theropod dinosaurs». Special Papers in Palaeontology 69:  pp. 1–213. 
  15. Martínez, R.D. and Novas, F.E. (2006). "Aniksosaurus darwini gen. et sp. nov., a new coelurosaurian theropod from the early Late Cretaceous of central Patagonia, Argentina". Revista del Museo Argentino de Ciencias Naturales, nuevo serie 8(2):243-259
  16. a b Sereno, P.C.; Wilson, J.A.; Conrad, J.L. (2004). «New dinosaurs link southern landmasses in the mid-Cretaceous». Proceedings of the Royal Society of London: Biological Sciences 271:  pp. 1325–1330. doi:10.1098/rspb.2004.2692. PMID 15306329. 
  17. a b Coria, R.A. & Salgado, L. "A basal Abelisauria Novas 1992 (Theropoda- Ceratosauria) from the Cretaceous Period of Patagonia, Argentina". In: Perez-Moreno, B, Holtz, T.R., Sanz, J.L., & Moratalla, J. (Eds.). Aspects of Theropod Paleobiology. Gaia 15:89–102. [not printed until 2000]
  18. a b c Calvo, J.O.; Rubilar-Rogers, D.; Moreno, K. (2004). «A new Abelisauridae (Dinosauria: Theropoda) from northwest Patagonia». Ameghiniana 41 (4):  pp. 555–563. 
  19. Canal, Juan I. (2008). «New carnivorous dinosaur from the Late Cretaceous of NW Patagonia and the evolution of abelisaurid theropods». Naturwissenschaften 96 (3):  pp. 409–14. doi:10.1007/s00114-008-0487-4. PMID 19057888. 
  20. Carrano, M. T.; Sampson, S. D. (2007). «The Phylogeny of Ceratosauria (Dinosauria: Theropoda)». Journal of Systematic Palaeontology 6 (02). doi:10.1017/S1477201907002246. 
  21. Diego Pol y Oliver W. M. Rauhut (2012). «A Middle Jurassic abelisaurid from Patagonia and the early diversification of theropod dinosaurs». Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences 279 (1741):  pp. 3170-5. http://rspb.royalsocietypublishing.org/content/early/2012/05/17/rspb.2012.0660.short?rss=1. 
  22. Pol, D. and Rauhut, O.W.M. (2012). "A Middle Jurassic abelisaurid from Patagonia and the early diversification of theropod dinosaurs." Proceedings of the Royal Society B, published ahead of print May 23, 2012: 1471-2954.
  23. Maganuco, S.; Cau, A.; Pasini, G. (2005). «First description of theropod remains from the Middle Jurassic (Bathonian) of Madagascar». Atti della Società Italiana di Scienze Naturali e del Museo Civico di Storia Naturale in Milano 146 (2):  pp. 165–202. 
  24. Sampson, S.D.; Witmer, L.M.; Forster, C.A.; Krause, D.A.; O'Connor, P.M.; Dodson, P.; Ravoavy, F. (1998). «Predatory dinosaur remains from Madagascar: implications for the Cretaceous biogeography of Gondwana». Science 280 (5366):  pp. 1048–1051. doi:10.1126/science.280.5366.1048. PMID 9582112. 
  25. Mahler, L. (2005). «Record of Abelisauridae (Dinosauria: Theropoda) from the Cenomanian of Morocco".». Journal of Vertebrate Paleontology 25 (1):  pp. 236–239. doi:10.1671/0272-4634(2005)025[0236:ROADTF]2.0.CO;2. 
  26. Lamanna, M.C.; Martínez, R.D.; Smith, J.B. (2002). «A definitive abelisaurid theropod dinosaur from the early Late Cretaceous of Patagonia".». Journal of Vertebrate Paleontology 22 (1):  pp. 58–69. doi:10.1671/0272-4634(2002)022[0058:ADATDF]2.0.CO;2. 

Enlaces externos[editar]