Ucase de Ems

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El Ucase de Ems (en ruso: Эмский указ, Emski ukaz; ucraniano: Емський указ, Ems’kyy ukaz) fue un edicto (ucase) secreto del zar Alejandro II de Rusia promulgado en 1876, por el que se prohibía el uso de la lengua ucraniana en la prensa escrita, con la excepción de la reimpresión de antiguos documentos. El ucase también prohibía la importación de publicaciones en ucraniano y la representación de obras de teatro o la enseñanza en ucraniano. Fue llamado así por la ciudad de Bad Ems, Alemania, donde fue firmado por el propio zar durante sus vacaciones.

Antecedentes[editar]

Hacia 1860, más de una década después de la disolución de la Hermandad de San Cirilo y Metodio en Kiev, y de que su fundador Nikolái Kostomárov y otras prominentes figuras fueran exiliadas o arrestadas, los intelectuales ucranianos empezaron a tomar conciencia de su herencia cultural. Las asociaciones culturales llamadas Hromadá comenzaron a funcionar en numerosas ciudades, después de la tradicional asamblea de la aldea, y en las escuelas dominicales en las ciudades y pueblos (la educación había sido negada por la administración imperial rusa). Esto fue parcialmente originado por la publicación tanto en ruso como en ucraniano de diversas revistas, como Osnova de Kostomárov (1861–1862) y Chernyhosvs’kyy Lystok de Hlibov (1861–1863), o monografías históricas y folclóricas tales como la biografía del cosaco Bohdán Jmelnytsky del propio Kostomárov. En Osnova, Kostomárov publicó su influyente artículo Dve rússkie naródnosti, ‘Dos nacionalidades rusas’.

Aunque el nacionalismo ucraniano (o nacionalismo de la Pequeña Rusia) había sido considerado popular y de alguna manera chic en los círculos culturales rusos, un debate comenzó al tiempo que se relacionaba con la ideología del paneslavismo ruso expresado en la frase de Aleksandr Pushkin: "¿No todos los riachuelos eslavos confluirán en el mar ruso?", empezando así la crítica. Los rusos conservadores llamaron al movimiento ucraniano "Una intriga polaca", mientras los polacos se quejaban de que el nacionalismo ucraniano había sido usado como un arma en contra de la cultura polaca por parte de algunos ucranianos.

Después de la emancipación de los siervos en el Imperio ruso, muchos terratenientes estaban descontentos por la pérdida de sus siervos, mientras que los campesinos se mostraban generalmente en desacuerdo con los términos de la emancipación. En esta situación y bajo la atmósfera de mutua desconfianza, un número cada vez mayor de informes sobre que los líderes ucranianos estaban conspirando para separarse de Rusia llegaban al gobierno imperial ruso. En 1863 el Levantamiento de Enero en Polonia elevó aun más las tensiones acerca del separatismo étnico. Numerosos activistas ucranianos fueron arrestados, las escuelas dominicales y hromadas fueron cerradas y sus publicaciones detenidas.

Una nueva traducción de parte del Nuevo Testamento hecha por Pylyp Morachevsky fue aprobada por la Academia Imperial de Ciencias pero vetada por el Santo Sínodo de la Iglesia ortodoxa rusa, por considerarse políticamente sospechosa. En respuesta el Ministro de Interior Piotr Valúev expidió un documento interno el 18 de julio de 1863, la llamada Circular Valúev, que establecía una política basada en su opinión expresada en su anterior carta, que decía "La lengua ucraniana nunca ha existido, no existe y nunca existirá". Prohibió la publicación de libros religiosos y seculares bajo la premisa de que no solo el contenido de tales publicaciones era potencialmente cuestionable, sino que su simple existencia implicaba la idea anti-imperial de que una nación ucraniana pudiera existir.

El edicto de Ems[editar]

Hacia 1870, la Hromada de Kiev y la rama suroeste de la Sociedad Geográfica Imperial empezó a publicar importantes trabajos en Kiev, en ruso, sobre etnografía ucraniana. Entre los autores estaban Myjailo Drahomanov, Volodymyr Antonovych, Iván Rudchenko, y Pavlo Chubynsky. Estos celebraron un Congreso Arqueológico en 1874, y lo publicaron en el periódico de lengua rusa Kíevski telegraf.

Un miembro de la Sociedad Geográfica, Mijaíl Yuzefóvich, envió dos cartas a San Petersburgo advirtiendo de las actividades separatistas. El zar Alejandro II formó una Comisión Imperial sobre la propaganda filoucraniana en las provincias del Sur de Rusia, encontrando evidencias de que era un peligro para el estado y recomendando extender el ámbito de aplicación de la Circular de Valúev. Mientras descansaba en un balneario en Bad Ems, Alemania, en mayo de 1876, el zar firmó lo que sería el Ucase de Ems, extendiendo la prohibición de publicación a todos los libros y canciones en el "dialecto de la Pequeña Rusia", así como la importación de tales materiales. Los profesores sospechosos fueron apartados de la enseñanza, las obras de teatro prohibidas y las organizaciones peligrosas así como los periódicos fueron cerrados.

El edicto coincidió con otras acciones encaminadas a eliminar la cultura ucraniana. Drahomanov y Mykola Ziber fueron expulsados de sus cátedras en la Universidad San Volodymyr de Kiev, y emigraron junto con otros intelectuales como Fedir Vovk y Serhiy Podolynsky. La situación fue expuesta por el profesor Mykhailo Drahomanov en 1878 en el Congreso Internacional de Literatura de París celebrado ese mismo año.

En 1881, el nuevo zar Alejandro III de Rusia enmendó el ucase. Los diccionarios y las canciones en ucraniano fueron permitidos, pero el alfabeto ucraniano (Kulishivka) no fue permitido, y dichas publicaciones tendrían por tanto que emplear la ortografía rusa (llamada despectivamente Yaryzhka por los ucranianos). Las representaciones de obras de teatro y canciones podrían ser aprobadas por las autoridades locales, pero los teatros y compañías formados únicamente por ucranianos no serían permitidos.

Muchas representaciones y publicaciones fueron desarrolladas por una mezcla de ingenio y soborno pero la vida cultural e intelectual ucranianas prácticamente se detuvieron.

Periodo posterior[editar]

Después de la Revolución rusa de 1905, la Academia Imperial de las Ciencias recomendó levantar las restricciones del ucase. Los periódicos en lengua ucraniana empezaron a imprimirse, las Prosvita (‘Ilustración’) o sociedades de enseñanza se formaron, algunos profesores de universidades impartieron clases en ucraniano, y el obispo ortodoxo del vicariato de Podolia, Parfeniy Levytsky, permitió el uso de la lengua en los servicios religiosos y las escuelas de su diócesis.

En 1910, alertado por la potencial actividad revolucionaria, El ministro de interior Piotr Stolypin restableció las restricciones del ucase y cerró las sociedades Prosvita y las publicaciones en dicha lengua. La prensa de lengua rusa y los intelectuales lanzaron una campaña contra la idea de una autonomía o la independencia para Ucrania.

Entonces, los ucrainianos mantuvieron un pequeño desarrollo cultural en el Dniéper, fuera del control ruso y con una extensa población rural carente de cualquier oportunidad de educación. La ideología imperial rusa dominaba las escuelas y el ejército, y el idioma ruso era el único usado oficialmente en la administración y en los negocios urbanos. Mientras, la conciencia de una identidad propia ucraniana creció en la región austro-húngara de Galicia, lejos de la represión de las autoridades imperiales rusas.

El ucase nunca fue derogado, pero llegó anularse, junto con otras disposiciones imperiales rusas, en la Revolución de Febrero en 1917-1918. Después de la revolución, la lengua ucraniana, su cultura y su enseñanza fueron permitidas durante la República Popular Ucraniana, el Hetmanato (Gobierno provisional durante la ocupación alemana durante la Primera guerra mundial), y bajo las políticas de ucranización de la Ucrania soviética después de 1931.