Iceberg

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Iceberg en Cabo York, Groenlandia.

Un témpano de hielo, o iceberg en inglés, es un pedazo grande de hielo dulce flotante desprendido de un glaciar formado por nieve o de una plataforma de hielo.[1]

En el español de España, por ser un extranjerismo adaptado, el término iceberg se pronuncia [izebérg], o [isebérg] en lugares donde predomina el seseo; mientras que en el español de América sigue siendo un extranjerismo crudo, por lo cual se menciona como [áisberg].[2] [3]

Al desprenderse de las zonas polares, los icebergs son arrastrados hacia latitudes más centrales del planeta (o sea, desde Norte y Sur hacia el centro), en parte ayudados por las corrientes marinas frías de origen ártico, como es el caso de la corriente del Labrador o Corriente de Groenlandia, lo que genera que estas masas de hielo sean un obstáculo en las rutas de navegación marítima, y también un peligro: un iceberg aparenta ser no muy grande porque sobresale del agua sólo la octava parte de su volumen total; de hecho, pueden alcanzar dimensiones enormes. Constituyen un peligro para la navegación ya que embarcaciones pueden dañarse y estrellarse con ellos. El hundimiento del Titanic es el ejemplo representativo de estos peligros, ya que es un caso conocido a nivel mundial que dio a entender el riesgo de la fragilidad de un barco y las terribles consecuencias que le siguen.

Origen[editar]

El hielo que forma los icebergs está originado en glaciares continentales de la Antártida y, especialmente, de Groenlandia, donde se fragmentan al llegar a la costa en grandes bloques de hielo que son arrastrados por las corrientes a latitudes más bajas hasta que se derriten y desaparecen. La Corriente del Labrador (también llamada de Groenlandia) es la que mayores cantidades genera. Los icebergs son de agua dulce porque son de origen continental y proceden de los glaciares formados por la acumulación de escarcha y nieve en la superficie de dichos glaciares. Con el tiempo y la acción del propio empuje periférico del glaciar debido a su propio peso, bloques de hielo se desprenden. Así es como se forman los icebergs. El hielo es menos denso que el agua; por eso flota, y por eso, también, no puede formarse hielo a cierta profundidad: más aún, el hielo que se forma en la banquisa del océano Ártico también está formado en parte, por agua dulce tanto por escarcha como por nieve, lo que significa que procede del agua atmosférica. También esta banquisa puede romperse por la propia acción de las olas y otros factores, pero siempre se trata de masas de hielo poco compactas y de reducido espesor, por lo que su vida resulta efímera. Sin embargo, no deben confundirse los términos banquisa e 'iceberg', ya que el primero responde a una capa de hielo superficial de algunos metros de espesor en los océanos Ártico y Antártico y el segundo, se trata de hielo de origen continental de gran espesor y que se va rompiendo en grandes bloques al llegar flotando al mar.

Física del hielo y el agua marina[editar]

La temperatura del agua en el fondo del océano tiene un valor fijo alrededor de los 4 °C (esta es la temperatura a la cual su densidad alcanza su mayor valor). Estas aguas del fondo del mar quedan como atrapadas a esa profundidad; si aumentara su temperatura (por ejemplo por un volcán o géiser en el fondo oceánico), disminuiría su densidad y ascendería. También puede ascender por efecto de la rotación de la Tierra, en las costas occidentales de los continentes (es el caso de las costas occidentales de Groenlandia, y en este caso también se elevaría pero sería de aguas frías —esta es la razón de la existencia de corrientes frías en la zona intertropical—). Cuando los icebergs son arrastrados por algunas corrientes pueden llegar a las latitudes medias y constituir un peligro para la navegación.

Iceberg que hundió al Titanic. Fue fotografiado 5 días después del hundimiento por el marinero Stephan Rehorek, quien lo fotografió por la línea roja en la base.

Estas islas de hielo existen gracias a una propiedad notable del agua: en su forma sólida tiene menor densidad que en estado líquido. Si no fuese éste el caso, el hielo se acumularía en el fondo de los océanos y no en su superficie.
También el hielo es una excepción en el mundo de los elementos, y se debe a que la molécula del agua (H2O) está polarizada eléctricamente. El átomo de oxígeno atrae más a los electrones que los átomos de hidrógeno, lo que impone al hielo una estructura de tipo cristalino (por el juego de la atracción y de la repulsión eléctrica) que tiene menos densidad que si fuese un sólido amorfo.

Producción de icebergs[editar]

La producción de icebergs, se relaciona con la tasa de descarga de las plataformas de hielo y de flujos que permiten la eliminación del exceso de carga proveniente de las partes altas y por ende, son uno de los mecanismos de pérdida de masa del glaciar. Otra característica es la velocidad del flujo, la cual puede ser más rápida y no seguir la dirección de la totalidad de la masa de hielo. Uno de los principales factores internos que provoca el desprendimiento de icebergs en los márgenes frontales de un glaciar es la sustentación que otorga la base en que se está desplazando o reptando ese cuerpo.

Huges (2002), ha demostrado que los desprendimientos se deben a la pérdida de fuerza del hielo que se presenta agrietado, y a la tensión provocada por su propio peso. La prolongación de las rupturas en las grietas hasta la base del hielo produce quebraduras de bloques completos provocando la caída de la pared de hielo. Los procesos de desprendimiento se ven acelerados si el lecho glaciar se encuentra en flotación, debido a la disminución de estabilidad que provoca el agua.[4]

Peligrosidad[editar]

Los icebergs son masas de hielo gigantes y muy duras. Con facilidad, pueden estrellarse contra embarcaciones destruyendo parte de su estructura. Son un gran peligro para las embarcaciones que se aventuran en los océanos.

Este peligro es muy conocido por el hundimiento del RMS Titanic, un barco de la White Star Line que viajaba a Nueva York. El 14 de abril de 1912, casi a medianoche, detectó un iceberg justo delante suyo. El barco trató de esquivarlo doblando hacia la izquierda, pero rozó el iceberg por debajo del agua, y el choque hizo volar los remaches y abrió aberturas en todo el perfil del barco, llenándolo de agua y hundiéndolo cerca de las costas de Terranova.

Aquel iceberg, como muchos otros, fueron arrastrados hacia el Sur debido a que la corriente del Labrador suele arrastrarlos hacia latitudes más bajas, incluso hasta el punto de encuentro con la corriente del Golfo.

En octubre de 1999, un iceberg del tamaño de Londres (también se comparó con el tamaño de la isla de Manhattan) se desprendió de la barrera de hielo Antártica, aunque nunca se ha alejado mucho de esta masa continental antártica por la razón de que la corriente de deriva antártica la sigue encerrando hacia el continente.

Etimología[editar]

Iceberg; fotomontaje de cómo se ve un iceberg de hielo entero bajo el agua.

La palabra proviene del inglés iceberg (/'aɪsbɜ:(r)g/) y esta a su vez del neerlandés medio ijsberg, literalmente «montaña de hielo». Otras lenguas germánicas emplean palabras similares para referirse al mismo concepto; así, en alemán se dice Eisberg, en bajo sajón iesbarg y en sueco isberg.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Definiciones de "iceberg" (en inglés) accedido el 20 de diciembre de 2006.
  2. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Ortografía de la lengua española (2010), tapa rústica, primera edición impresa en México, Editorial Planeta Mexicana, S.A. de C.V., bajo el sello editorial ESPASA M.R., México D.F., marzo de 2011, página 604.

    Cabe señalar que no siempre se producen resultados homogéneos en todo el ámbito hispánico a la hora de adaptar las voces extranjeras. En primer lugar, existen zonas o países donde los hispanohablantes se muestran más reticentes a las adaptaciones y suelen usar con preferencia los extranjerismos crudos, sin adaptar, con su grafía y pronunciación originarias, mientras que los hablantes de otras zonas o países no manifiestan tanta resistencia a acomodar los préstamos de uso corriente en español a los moldes propios de nuestra lengua. Se da, así, el caso de que extranjerismos plenamente adaptados en España se emplean crudos en el español americano. Es lo que ocurre con iceberg (‘gran masa de hielo que flota en el mar’), voz de origen neerlandés incorporada al español a través del inglés, que en España es un extranjerismo adaptado, ya que la grafía inglesa se pronuncia a la española ([izebérg] o, en zonas de seseo, [isebérg]), mientras que en el español de América está consolidada la pronunciación inglesa [áisberg]. […]

  3. «Iceberg». Diccionario panhispánico de dudas. Real Academia Española (octubre de 2005). Consultado el 1 de julio de 2013.
  4. ( CASASSA, 2004, prensa)

Enlaces externos[editar]