Sucesos de Montejurra

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Vista de Montejurra desde el Monasterio de Irache.

Los sucesos de Montejurra tuvieron lugar el 9 de mayo de 1976, en los inicios de la transición, durante la romería anual que desde los años 40 del siglo XX los carlistas seguidores de Javier de Borbón-Parma realizan en el monte navarro de Montejurra.

En el transcurso de la romería, el denominado búnker franquista, que aún controlaba los resortes del Estado y los sectores ultraderechistas del carlismo, agrupados en torno a Sixto de Borbón-Parma, hermano del pretendiente carlista Carlos Hugo y enfrentado a él, preparó una operación violenta contra el Partido Carlista y los seguidores de Carlos Hugo para promover la "entronización" de Sixto como líder del carlismo. En dicha operación, en la que tomaron parte también mercenarios neofascistas italianos y argentinos, grupos armados de partidarios de Sixto de Borbón abrieron fuego de forma premeditada, sin que mediara provocación, contra los participantes en la romería. Resultaron muertos Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez Santos, y hubo varios heridos.

Los responsables de las muertes fueron identificados, pero gracias a la Ley de Amnistía de 1977, fueron puestos en libertad ese mismo año. En 2003 la justicia española reconoció a Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez Santos la condición de víctimas del terrorismo.[1]

Antecedentes[editar]

Tras el Decreto de Unificación promulgado por Franco en 1937 (que integraba a falangistas y tradicionalistas en un partido único, la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, más conocida como Movimiento Nacional), se produjo un gran malestar en las filas de carlismo, que se agudizó tras el final de la Guerra Civil. Los partidarios de Javier de Borbón-Parma, nombrado regente tras la muerte de Alfonso Carlos de Borbón y Austria-Este, no aceptaron la unificación (en 1937 el regente declaró expulsados de la familia carlista a los que habían aceptado la unificación) y prosiguieron su actuación política, que fue evolucionando, al margen del carlismo oficial, hacia el socialismo autogestionario y un programa federalista. En 1975, Javier de Borbón-Parma abdicó en su hijo Carlos Hugo de Borbón-Parma, creador del Partido Carlista (1968).

La romería de Montejurra de 1976[editar]

En un ambiente de gran crispación política (el primer gobierno de la monarquía, presidido por Carlos Arias Navarro, estaba sumido en la inoperancia, ante las resistencias del presidente para avanzar en la reforma política; la conflictividad social y laboral iba en aumento y, en marzo, habían tenido lugar los denominados sucesos de Vitoria, que se habían saldado con cinco trabajadores muertos), el Partido Carlista convocó la subida anual a Montejurra, desde el Monasterio de Irache, con el lema "Una cita para el pueblo". El Partido Carlista, miembro de la Junta Democrática, mantenía una alianza política con el Partido Comunista de España. A la romería fueron invitados una veintena de partidos y organizaciones políticas de la izquierda (PCE, PSUC, PTE, ORT, MCE, PSP, PSOE...)

La romería se había convocado para el 9 de mayo, domingo. Aunque el carácter del acto sería fundamentalmente político, como en ocasiones anteriores se solicitó permiso para la celebración de un viacrucis durante la subida al monte, en cuya cima tendría lugar una misa. El acto fue autorizado por el gobierno al considerar el ministro de Gobernación, Manuel Fraga, que la prohibición del acto podría ser más negativa que su celebración.[1]

El complot[editar]

Desde los sectores ultraderechistas del carlismo, pertenecientes al denominado búnker, se promovía el liderazgo de Sixto de Borbón-Parma, hermano del pretendiente carlista Carlos Hugo, para neutralizar a la facción izquierdista del carlismo. El complot fue organizado por los aparatos de seguridad del Estado, a través de la denominada Operación Reconquista. El general de la Guardia Civil José Antonio Sáenz de Santa María, en la fecha de los sucesos jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil y persona muy relevante durante la Transición, antes de morir, reveló que fue el propio Estado el que, ante la evolución del carlismo, trató de crear un "contrapoder" alrededor de la figura de Sixto de Borbón, por medio del servicio de inteligencia SECED, creado por el almirante Carrero Blanco (sustituido en 1977 por el CESID, actual CNI), y de la Guardia Civil (de acuerdo con el testimonio del general Sáenz de Santa María, el director de la Guardia Civil le habría manifestado que el plan era conocido y aprobado por el ministro de gobernación Manuel Fraga[2] y por el presidente Arias Navarro[3] ).

Además de altos cargos de los cuerpos de seguridad del Estado, como el general Angel Campano, director de la Guardia Civil (en cuyo despacho se gestó la operación), y el general Salvador Bujanda, subdirector general del mismo cuerpo, en la conspiración estuvieron implicados también Antonio María de Oriol y Urquijo, entonces presidente del Consejo de Estado, Juan María de Araluce, presidente de la Diputación Provincial de Guipúzcoa, y José Ruiz de Gordoa, gobernador civil de Navarra:[4]

Por su parte, el general Sáenz de Santamaría, quien era en la fecha de los sucesos jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, afirmó que el Seced había facilitado a los mercenarios extranjeros gran cantidad de bastones y cachabos para agredir a los carlistas y que «la financiación de la operación corrió a cargo de señor Oriol Urquijo».

Los mercenarios participaron en los incidentes producidos en la parte baja del monte, donde falleció Aniano Jiménez por disparos realizados por José Luis Marín García-Verde, conocido como el hombre de la gabardina.

Los disparos de ametralladora que provocaron la muerte de Ricardo García Pellejero e hirieron a varios carlistas en la cima del monte fueron efectuados por ciudadanos españoles, simpatizantes de Comunión Tradicionalista.

Para reforzar el ficticio liderazgo de Sixto de Borbón, se organizó un operativo que no sólo llevó a miembros de la facción ultraderechista del carlismo, Comunión Tradicionalista, de toda España, sino también a elementos de Guerrilleros de Cristo Rey, falangistas, militantes de Unión Nacional Española (UNE) -el partido de Fernández de la Mora- y un comando integrado por más de 20 mercenarios italianos y argentinos de ideología ultra (entre los que se encontraba también el francés Jean Pierre Cherid, que fallecería en 1984 en una acción de los GAL cuando colocaba una bomba en los bajos del vehículo de un dirigente etarra) acudieran a la romería y atacaran a los participantes en ella. Los mercenarios fueron pagados por agentes del SECED o por dirigentes de los Guerrilleros de Cristo Rey que les habían contratado.[3] Unos días antes, el gobernador civil de Navarra, José Ruiz de Gordoa, reservó 20 habitaciones en el hotel Irache de Estella, para que se alojaran Sixto de Borbón y su escolta.[5]

El miércoles 5 de mayo, Sixto acudió a Estella y comió con el alcalde franquista de la localidad, Julio Ros. Dos días después, un grupo armado de sus partidarios subió a Montejurra y acampó en su cima, de forma que cuando al día siguiente (sábado) algunos partidarios de Carlos Hugo subieron a la cumbre del monte, no pudieron acceder a ella y se les advirtió de que no tratasen de acceder al día siguiente.[1]

Los incidentes[editar]

Los incidentes tuvieron lugar primero en la parte baja del monte. Ahí los participantes de la romería fueron atacados con piedras y otros objetos contundentes, siendo aquí donde tomaron parte fundamentalmente los mercenarios. La agresión culminó con un disparo efectuado por el falangista onubense José Luis Marín García-Verde,[6] conocido como el hombre de la gabardina, resultando herido Aniano Jiménez Santos, que moriría varios días después. Posteriormente ocurrieron nuevos incidentes en la cima del monte, cuando los agresores trataron de impedir el acceso a la cima a los seguidores de Carlos Hugo. El citado Marín García-Verde, junto con otros participantes en la agresión, ciudadanos españoles, simpatizantes de Comunión Tradicionalista, causaron la muerte de Ricardo García Pellejero e hirieron a varios carlistas mediante disparos de arma corta.[4]

Esos crímenes se ejecutaron en presencia y con la colaboración[3] de las fuerzas de seguridad, sin que fueran detenidos los autores ni requisadas las armas empleadas. Estos actos terroristas han sido relacionados con la Operación Gladio[cita requerida] y con la trama de terrorismo de Estado que posteriormente originaría los GAL.[3] Rodolfo Eduardo Almirón, ex miembro de la Triple A argentina que posteriormente sería jefe de seguridad de Alianza Popular y guardaespaldas personal de Manuel Fraga durante los últimos años de la década de 1970 y primeros de la década de 1980, y Stefano Delle Chiaie,[7] terrorista de ultraderecha italiano con vínculos con la organización anticomunista de la OTAN, Gladio, estaban presentes en Montejurra este día.

Consecuencias[editar]

A raíz de los incidentes, Sixto de Borbón fue expulsado de España,[6] sin que se le tomase declaración judicial.

Con posterioridad y a requerimiento de terceros y de la acusación gestionada por el Partido Carlista, fueron detenidas varias personas acusadas de homicidio. La investigación terminó en el Tribunal de Orden Público, cuyo juez la cerró el 4 de enero de 1977 con el procesamiento de tres personas: José Luis Marín García-Verde, como responsable de los asesinatos, Arturo Márquez de Prado y Francisco Carrera, como dirigentes de la acción violenta. Los abogados de la acusación no lograron que testificara Manuel Fraga, ministro de la Gobernación y que el día de los sucesos se encontraba en viaje oficial a Venezuela (tras su vuelta, manifestaría que los incidentes no habían sido más que una «pelea entre hermanos»).[8] Sin embargo, a estos crímenes les fue aplicada la Ley de Amnistía de 1977, y los acusados, sin haber sido juzgados, fueron liberados, al quedar extinguida su responsabilidad penal.

En sentencia de la Audiencia Nacional de 5 de noviembre de 2003[9] se reconoció a los dos asesinados como "víctimas del terrorismo", remitiéndose a la Sentencia dictada por el Tribunal Supremo de 3 de julio de 1978, siéndole entregada a una de sus viudas la "Medalla de Oro" de Navarra.

Referencias[editar]

  1. a b Gregorio Doval (2007). «Los sucesos de Montejurra». Crónica política de la Transición (1975-1982) (1ª edición). Madrid: Síntesis. pp. 195–199. ISBN 978-84-975653-5-6. 
  2. Manuel Fraga y Montejurra 1976, más de 35 años de lucha, Deia, 16 de enero de 2012.
  3. a b c d Diego Carcedo (febrero de 2004). Sáenz de Santa María. El general que cambió de bando (1ª edición). Madrid: Temas de Hoy. pp. 148–155. ISBN 84-8460-309-1. 
  4. a b Montejurra-76: crimen de Estado sin castigo, reportaje del diario El Mundo, 6 de mayo de 2001.
  5. Montejurra 76, cuando la fiesta se tiñó de sangre, El País, 9 de mayo de 2006.
  6. a b Entrada de Montejurra en la Bernardo Estornés Lasa - Enciclopedia Auñamendi.
  7. Un hombre 'clave' en la conexión entre servicios secretos españoles y la guerra 'sucia' contra ETA El País, 30 de marzo de 1987
  8. «La calle es mía» Diario Vasco, 17 de enero de 2012
  9. Sentencia de la Audiencia Nacional en la que se reconoce a Aniano Jiménez Santos y Ricardo García Pellejero la condición de víctimas del terrorismo (en formato zip)

Enlaces externos[editar]