Jainismo

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Jainismo
Jain Prateek Chihna.svg
Fundador(es). Majavirá
Deidad o Deidades principales Los tirthankaras
Ramas digambaras (desnudos) y svetambaras (vestidos de blanco).
Tipo Transteísta
Número de seguidores estimado 6 millones
Seguidores conocidos como jainas
Escrituras sagradas Escrituras jainas
Lengua litúrgica sánscrito
País o región de origen Bandera de India India
Lugares sagrados Bandera de IndiaIndia
País con mayor cantidad de seguidores Bandera de IndiaIndia
Símbolo La mano jaina
Templos Templos janinistas
Clero Monjes
Religiones relacionadas hinduismo, budismo, sijismo
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El jainismo (en sánscrito: जैनधर्म, en tamil: சமணம் - Samaṇam) es una religión de la India, creada en el siglo VI a. C. por Majavirá. Él decía ser el último omnisciente de una serie de maestros iluminados llamados tirthankaras.

Se trata de una religión nastika, que no reconoce la autoridad de los textos sagrados hinduistas ni de los sacerdotes brahmanes.

En la actualidad, el jainismo está presente en la India oriental (Bengala), centro occidental (Rayastán, Majarastra y Guyarat) y meridional (Karnataka), además de en algunas comunidades en el extranjero.

Su doctrina y práctica enfatiza la necesidad de realizar esfuerzos para encaminar el alma hacia una conciencia divina y la liberación (moksa). Aquella alma que venza a sus enemigos interiores y alcance el estado superior llamado jina pasa a ser denominada vencedora o conquistadora. El estado más elevado se conoce como siddha. El jainismo es conocido en los textos antiguos también como śramaṇa dharma (deber del que confía en sí mismo) o el camino de los nirgranthas (aquellos sin apegos ni aversiones).

La doctrina jaina enseña que el jainismo ha existido siempre y siempre existirá,[1] [2] [3] pese a ello los historiadores datan las fundación y organización de la forma actual del jainismo en algún momento entre los siglos IX y VI a. C..[4] [5]

Se ha hipotetizado que, como muchas tradiciones en el hinduismo, el jainismo podría tener su origen en la cultura del valle del río Indo, siendo una muestra de la espiritualidad nativa de esa zona anterior a la llegada a la India de la migración indoaria.[6] [7] [8] Otros estudiosos sugieren que las tradiciones shramana eran contemporáneas y distintas a las prácticas religiosas de la religión védica.[9]

Actualmente, el jainismo es una religión minoritaria pero influyente con unos 4,2 millones de seguidores en la India,[10] además de una exitosa y creciente comunidad emigrada a América del Norte, Europa Occidental, el Oriente de Asia, Australia y otros lugares.[11] Los jainas han influido y contribuido de manera significativa en las esferas éticas, políticas y económicas de la India. Además los jainas tienen una larga tradición ilustrada y son la comunidad religiosa con mayor grado de alfabetización de la India[12] [13] y sus bibliotecas son las más antiguas del país.[14]


Orígenes del jainismo[editar]

Originario del Subcontinente indio, el jainismo (o más apropiadamente el dharma jaina), fue fundado por el indio Majavirá (549-477 a. C., aunque varía según las fuentes).

No se conoce mucho acerca del origen del jainismo, aunque según sus seguidores es una de las religiones más antiguas del mundo, de orígenes prehistóricos anteriores al 3000 a. C., lo que contradice los registros arqueológicos.

En el Matsia-purana (24.47) ―del siglo III d. C.― aparece una mención al yina-dharma, la ‘religión de los yainas’. Sostiene que la no violencia es el principio supremo (ájimsa paramo-dharma) y ha insistido en su observancia en pensamiento, palabra y acción a nivel individual y social. El texto sagrado Tatua-artha-sutra lo resume con la frase «paras-para-upagrajo-yivanam» (‘unos a otros se sustentan las vidas’).


Doctrina[editar]

Entrada al yaina mandir (templo jaina) de Ranakpur (Rayastán, India).

Los jainas tienen una cosmología y creencias elaboradas, atestadas de nombres, categorías, clases, jerarquías, grados, órdenes, entre otros.

  • Transteísmo: ellos creen que el mundo es eterno y carece de principio. No existe una divinidad personal, y todas las posibles divinidades ―las almas de los perfectos arjat (divinidades humanas), por ejemplo― no son emanación ni manifestación de ninguna divinidad apofática ni de ninguna Unidad (el Todo o Absoluto), conceptos y realidades que son igualmente negadas y rechazadas en el jainismo junto con la de un dios creador.
  • Ateísmo: El universo no ha sido creado por ningún Dios o ser supremo, es el resultado inexorable de las leyes de la naturaleza autoimpuesta. No hay ningún creador (kartā) del universo, legislador, gobernador o agente externo sobrenatural. En este sentido se habla de ateísmo jaina. Aunque se hace mención a ciertos seres (devas) muchos jainas son indiferentes a estos seres, la creencia en estas entidades no es necesaria: aparecen en la cosmología jaina solo para hacer referencia a la rueda de las reencarnaciones de los seres vivos.
  • Pananimismo: toda la realidad es vida. Para el jainismo el universo es una totalidad viviente; todo ser posee un alma, más o menos compleja, diáfana o pesada. Desde la tierra o el viento, a los insectos o los mamíferos, todos los seres reflejan el universo y son dignos de respeto. El mayor pecado para el jainismo es causar daño a un ser vivo, aunque también hay que evitar dañar a la tierra o a las almas del agua o del aire.

En coherencia con lo anterior, los jainas practican la no violencia, el ayuno y la mortificación del propio cuerpo. A través de estas actividades esperan descargar su alma del peso de la materia kármica y evitar posteriores reencarnaciones.

El jainismo presenta una perspectiva igualitaria de las almas, sin importar las diferencias en las forma física: humanos, animales, y organismos vivientes microscópicos. Los humanos son los únicos poseedores de los seis sentidos: vista, oído, gusto, olfato, tacto y pensamiento; por lo tanto de los humanos se espera que actúen con responsabilidad hacia toda la vida siendo compasivos, sin egoísmo, sin miedo, racionales y misericordiosos.

Desde el punto de vista epistemológico, el jainismo es relativista, defiende que el conocimiento del mundo solo puede ser aproximado y que, con el tiempo, incluso su propia religión acabará por desaparecer. Este principio ha sido aplicado por sabios y pensadores jainas y se conoce como anekantavada.

La comunidad jaina distingue entre monjes y seglares. Los monjes se someten a una disciplina ascética superior a la de los laicos, aunque no ejercen el monopolio de la religión. Viven en un yina-sadman (monasterio jaina). Un yina-rishí (asceta jaina) toma cuatro votos:

  • la no violencia
  • la sinceridad
  • la rectitud
  • la renuncia a las cosas y a las personas.

Nueve fundamentos[editar]

Según los jainas, las almas (atman o jiva) son intrínsecamente puras y poseen las cualidades del conocimiento infinito, la percepción infinita, felicidad infinita y energía infinita. En la experiencia contemporánea, sin embargo, estas cualidades se encuentran latentes pero obstruidas, debido a la asociación del alma con una sustancia que se llama karma a través de una eternidad de tiempo sin principio. Esta esclavitud del alma se explica en los textos jaina por analogía con el oro, que siempre se encuentra mezclado con impurezas en su estado natural. Del mismo modo, el estado ideal puro del alma siempre se ha sobrepuesto con las impurezas del karma A través de los siglos, los monjes jainas han desarrollado un corpus amplio y sofisticado de la literatura que describe la naturaleza del alma, diversos aspectos del funcionamiento del karma, y los medios para alcanzar la liberación final.

La doctrina jaina se basa en siete o nueve fundamentos que se conocen como tattva, que constituye un intento de explicar la naturaleza de la condición humana y para ofrecer soluciones a la misma:
1) yiva: es la esencia de las entidades vivientes (el alma) es una sustancia diferente del cuerpo que la alberga. Sus atributos fundamentales son la conciencia, el conocimiento y la percepción.
2) ajiva: son las entidades no vivas, que consisten en la materia, el espacio y el tiempo.
3) asrava: La interacción entre jīva y ajiva causa el influjo de un karma (una forma particular de ajiva) en el alma, al que esta se adhiere.
4) bandha: La esclavitud del karma de la yiva que restringe tener su verdadero potencial del conocimiento perfecto y la percepción.
5) samvara: A través de la conducta correcta, es posible detener la afluencia de karma adicional. Antes de practicar Nirjara
6) niryara: mediante la realización de la ascesis (tapas) y la meditación (bhavana), es posible destruir o quemar el karma existente; el niryara es de dos tipos:

  • savipaka (método pasivo): También conocido como akam o nirjara involuntario, ecuánime sumisión a los resultados del karma, e implica esperar con ecuanimidad la maduración normal del karma pasado, cuyos resultados ―sean estos buenos o malos― se experimentarán a su debido tiempo. No se recomienda ya que la aniquilación de los karmas que expiran no detienen la afluencia de nuevos karmas.
  • avipaka niryara (método activo): También conocido como sakam o nirjara intencional, que implica el esfuerzo individual de prácticas ascéticas, mediante la práctica de austeridades internas y externas, como penitencias (o tapas, que literalmente significa ‘calor’), a fin de acelerar el proceso de maduración del karma, así como la reducción de los efectos producidos. Este enfoque se recomienda ya que prepara y condiciona el alma hacia la liberación y le recuerda a estar alerta. Este tipo de práctica es el camino para aniquilar todos los karmas. Dependiendo de los karmas de cada individuo, normalmente es un proceso muy lento y extenso pero efectivo y lleva al Jiva a la liberación final (Moksha, Nirvanâ).

7) moksha: la yiva que ha retirado su karma se dice que es liberada y que tiene su calidad intrínseca y pura de conocimiento perfecto en su forma verdadera.

Algunos autores agregan dos categorías adicionales: los actos meritorios y demeritorios relacionados con el karma. Estos se llaman punia (‘mérito’) y pāpa (‘demérito’) respectivamente. El conocimiento de estos fundamentos es esencial para la liberación de la jiva. La jiva se convierte en un ser inmortal y perfecto, liberado de las miserias del samsara (la reencarnación).

Deidades[editar]

Un Tirthankara se destaca de los 24 yinas (‘victoriosos’) principales, que vivieron en cada uno de los tres ava-sarpinís (períodos descendentes de larga duración), que están divididos en seis etapas: bueno-bueno, bueno, bueno-malo, malo-bueno, malo, malo-malo. Los avasarpinís alternan con los ut-sarpinís, largos períodos ascendentes, cuyas etapas comienzan por malo-malo y terminan con bueno-bueno.

El último Tirthankara que estuvo en la Tierra (en este último avasarpiní) fue Majavirá, el fundador del jainismo. Se cree que vivió en Bijar (India) poco tiempo antes de la época de Buda (siglo IV a. C.).

Los historiadores[cita requerida] creen que las menciones al jaina-dharma que aparecen en algunos Puranas (que fueron compuestos en los primeros siglos de la era común), demuestran que esos textos no son tan antiguos como pretenden los hinduistas (que dicen que provienen del III milenio a. C.).

Cosmología jaina[editar]

La cosmología jaina postula que el universo no fue creado por ningún Dios o ser supremo, ni nunca dejará de existir (creación y destrucción infinitos, universos sobre universos). Es independiente y autosuficiente, y no requiere ningún poder superior para gobernarlo. Los primeros jainas contemplan la naturaleza de la tierra y el universo y se desarrollaron hipótesis detalladas sobre diversos aspectos de la astronomía y la cosmología. Según los textos jaina, el universo se divide en tres partes, los mundos superiores, media e inferior, denominados respectivamente urdhva loka, Madhya loka y adho loka Se compone de seis componentes: Jīva, la entidad viviente; pudgala, la materia; Dharma tattva, la sustancia responsable de la circulación; Adharma tattva, la sustancia responsable de descanso; Akasa, el espacio, y Kala, el tiempo. El tiempo es sin principio y eterno, la rueda cósmica de tiempo, llamado Kalachakra gira sin cesar. Se divide en mitades, llamadas Utsarpini y Avasarpini. Utsarpini es un período de prosperidad progresiva, donde los aumentos de felicidad, mientras que avsarpiṇī es un período de aumento de la tristeza y la inmoralidad. El jainismo "ve animales y la vida misma en una luz completamente diferente, lo que refleja un análisis científico de Asia indígena que da una definición diferente del alma, la persona humana, la estructura del cosmos, y la ética". Existen cuatro destinos para las jivas al reencarnar, que a su vez se dividen estados o jerarquías superiores e inferiores: seres avanzados (devas), humanos, animales e infiernos (inframundo).

Atomismo jaina[editar]

La hipótesis india sobre el atomismo más elaborada se conserva en las doctrinas de la religión jaina, que se remonta a por lo menos el siglo VI a. C. Algunos de los textos jainas que se refieren a la materia y los átomos son el Pañcha-astikaia-sara, el Kalpa-sutra, el Tattuá-artha-sutra y el Pannavana-sutta. Los jainas contemplan el mundo como un conjunto completo de los átomos, a excepción de las almas. Paramāņus o átomos fueron considerados como los elementos básicos de toda la materia. Su concepto de átomos era muy similar al atomismo clásico, que difieren principalmente en las propiedades específicas de los átomos. De acuerdo con las doctrinas jainas, cada átomo tiene un tipo de gusto, un olor, un color, y dos tipos de toque (aunque no está claro qué se entiende por "tipo de contacto").

La materia puede existir en uno de dos estados:

  • átomos sutiles (paramanu), que pueden encajar en espacios pequeños, y
  • átomos (anu), que tienen extensión y ocupan un espacio finito.


Se describe que los objetos blandos y duros están hechos de partículas blandas (snigdha ‘blando, suave, viscoso, grasoso, pegajoso, aceitoso, agradable’) y partículas duras (ruksa: ‘duro, no grasiento, no aceitoso, cruel’).

Tres doctrinas jainas de la relatividad[editar]

  • Syādvāda: doctrina de la predicación condicionada y;
  • Nayavāda: teoría de puntos de vista parciales.
  • Anekāntavāda es una de las tres doctrinas jainas de la relatividad utilizadas para la lógica y el razonamiento.

Estos conceptos filosóficos jainas hicieron importantes contribuciones a la antigua filosofía india, especialmente en las áreas del escepticismo y la relatividad.

Syādvāda[editar]

Syādvāda es la teoría de la predicación condicionada, que proporciona una expresión a anekānta recomendando que el epíteto Syād preceda toda frase o expresión. Syādvāda no es solo una extensión del anekānta ontología, sino un sistema independiente de lógica capaz de mantenerse por sí mismo. La raíz etimológica en sánscrito para el término syād es "tal vez" o "puede", pero en el contexto de syādvāda, significa "de alguna manera" o "desde un punto de vista". Puesto que la realidad es compleja, ninguna proposición puede de manera individual expresar la naturaleza de la realidad de manera completa. Así el término "syāt" debería preceder cada proposición, dándole un punto de vista condicional y eliminando por tanto cualquier dogmatismo en la afirmación. Puesto que afirma que cada enunciado es expresado de siete maneras condicionales o relativas distintas, syādvāda es conocido como saptibhaṅgīnāya o la teoría de las siete predicaciones condicionadas. Estas siete propuestas, también conocidas como saptibhaṅgī, son:

  • syād-asti: ‘de alguna manera, existe
  • syād-nāsti: ‘de alguna manera, no existe
  • syād-asti-nāsti: ‘de alguna manera, existe y no existe
  • syād-avaktavyaḥ: ‘de alguna manera, no es descriptible.
  • syād-asti-avaktavyaḥ: ‘de alguna manera, existe y no es descriptible
  • syād-nāsti-avaktavyaḥ: ‘de alguna manera, no existe y no es descriptible
  • syād-asti-nāsti-avaktavyaḥ: ‘de alguna manera, existe, no existe y no es descriptible

Cada una de estos siete enunciados examina la complejidad y la naturaleza multifacética de la realidad desde un punto de vista relativo de tiempo, espacio, substancia y modo. Ignorar la complejidad de la realidad es cometer la falacia del dogmatismo.

Nayavāda[editar]

El naiavada se trata de la teoría de los puntos de vista parciales. Nayavāda se compone de dos palabras en sánscrito: naya (‘punto de vista parcial’) y vāda (‘opinión’). Se utiliza para llegar a una cierta inferencia desde un punto de vista. Un objeto tiene infinitos aspectos en él, pero en la práctica cuando se describe un objeto, se habla solo de los aspectos relevantes y se ignoran los irrelevantes. Esto no niega el resto de atributos, cualidades, modos y otros aspectos: simplemente son irrelevantes desde una perspectiva particular. Autores como Natubhai Shah explican nayavāda de la siguiente manera: cuando hablamos de un automóvil azul estamos simplemente considerando el color del automóvil. Sin embargo, nuestra afirmación no implica que el automóvil esté desprovisto de otros atributos como marca, modelo, motor, velocidad, precio y similares. Este punto de vista particular se llama naya o punto de vista parcial. Como tipo de filosofía critica que es, nayavāda sostiene que todas las controversias filosóficas surgen de la confusión de los puntos de vista y los puntos de vista que adoptamos son, aunque puede que no nos demos cuenta, "el resultado de los propósitos que perseguimos". Mientras nosotros trabajamos con las limitaciones del lenguaje y vemos la naturaleza compleja de la realidad, Majavirá utilizó el lenguaje de nayas. Nayas, siendo una expresión parcial de verdad, nos permite comprender la realidad por partes.

Anekantavada[editar]

La doctrina anekantavada es una de las ideas fundamentales del jainismo. Hace referencia a los principios del pluralismo y la variedad de puntos de vista, la noción de que la verdad y la realidad son percibidos de manera distinta desde puntos de vista diversos y no un único punto de vista con la verdad absoluta.

  • anekāntavāda, en el sistema AITS (alfabeto internacional para la transliteración del sánscrito).
  • अनेकान्तवाद, en escritura devanagari del sánscrito. Pronunciación: /anekánta váda/.
  • Etimología: escepticismo, ‘creencia en que no hay un solo fin’, siendo an: partícula negativa; eka: ‘uno’; anta: ‘final, objetivo’; y vāda: ‘discurso (doctrina)’.

El anekantavada se opone a los intentos de proclamar la verdad absoluta con adhgajanyāyah, lo que puede verse a través de la parábola de "los ciegos y el elefante". En esta historia cada hombre palpó una parte del elefante (rodilla, oreja, barriga, trompa, etc). Todos los hombres aclamaban comprender y conocer la apariencia real del elefante, pero sólo podían tener éxito de manera parcial debido a sus perspectivas limitadas. Se puede llevar a cabo una aproximación más formal de este principio observando que los objetos son infinitos en cuanto a cualidades y formas de existencia, por lo que no pueden ser completamente comprendidos en todos sus aspectos y manifestaciones por la finita percepción humana. De acuerdo con el jainismo, sólo los kevalins (los seres omniscientes) pueden comprender los objetos en todos sus aspectos y manifestaciones. El resto solo son capaces de adquirir un conocimiento parcial. En consecuencia, ninguna visión del ser humano como individuo puede proclamar poseer la verdad absoluta.

Los orígenes del anekāntavāda se remontan a las enseñanzas de Majavirá (599-527 a. C.), el fundador del jainismo. El indólogo alemán Hermann Jacobi cree que Majavirá empleó la dialéctica del anekāntavāda para refutar el agnosticismo de Sanyaia Belathaputta. Dialécticamente, los conceptos de syādvāda (puntos de vista condicionados) y nayavāda (puntos de vista parciales) provienen de anekāntavāda, otorgándole una estructura lógica y una expresión más detallada. En idioma sánscrito an-eka-anta-vāda significa literalmente "doctrina de la no exclusividad"; y se traduce como "escepticismo" o "no-absolutismo". An-ekānta "incertidumbre, no exclusividad" es lo opuesto a ekānta (eka+anta) "exclusividad, absolutidad, necesidad" (o también "doctrina monoteista").

El anekāntavāda anima a sus fieles a considerar el punto de vista y las creencias de sus rivales y oponentes. Los seguidores del anekāntavāda aplican este principio a la religión y la filosofía, recordándose a sí mismos que cualquier religión o doctrina ―incluyendo al yainismo― que se aferre dogmáticamente a sus principios, está cometiendo un error basado en su punto de vista limitado.


Código de conducta jaina[editar]

Los catorce sueños propicios de la madre de Yina (página de un kalpa sutra o ‘libro de rituales’ dispersado; ca. 1465).

Los yina-kalpa son las ordenanzas practicadas por los yinas (opuestas a aquellas de los sthaviras). Consiste en cinco votos:

  • ajimsá (no violencia).
  • satiá (veracidad).
  • asteia (no robar),
  • brahmacharia (castidad) y
  • aparigraja (desapego de lo material).

El jainismo pone mucha atención en el aparigraja, el desapego de las cosas materiales a través del control de uno mismo, la penitencia, la abstención del goce de los sentidos, la limitación voluntaria de las necesidades y la disminución de la agresividad.

No violencia[editar]

El origen último de este principi está en el rechazo a los rituales que llevaban a cabo lo brahmanes y que solían implicar el sacrificio de animales. EL sacrificio del periodo védico estaba asociado a mucha vivencia y los propios brahmanas habían comenzado a transformar los sacrificios pero es en el periodo sramana cuando los renunciantes se enfrentan radicalmente a los sacrificios. Para los ascetas, el sacrificio estaba en uno mismo y se produjo una internalización del ritual que no incluía propiamente ritos y que enfatizaba el principio de la no violencia de una forma muy amplia. [15] Al parecer, fue Mahavira quien planteó un sistema coherente con conceptos comunes a otros sistemas sramánicos como el ciclo de renacimientos samsara o la liberación moksa integrados en la idea de respeto por todos los seres vivos.[16]

La idea de no violencia o ahimsa es central en el jainismo y aunque se lleva al límite en la vida de los ascetas condiciona desde los hábitos alimenticios de los laicos hasta los sistemas de pensamiento y la filosofía jainista. Por ejemplo, tiene sus consecuencias filosóficas en el anekantava o no absolutismo.[17] Igualmente el principio de ahimsa está también detrás de la renuncia a lo material por cuanto al poseer podemos dañar a otros seres. Desde sus orígenes, los jainas han dedicado tratados a calificar los tipos de violencia, su origen y quien o que puede ser víctima de ella, realizando un estudio de tipo psicológico muy temprano. Igualmente, aunque el concepto de ahimsa o no violencia no solo debe plantearse de forma negativa, en el sentido de no matar, sino que tiene una formulación positiva. Es decir, también debe entenderse como el deber de ser ser compasivo o de cultiva la amistad.

La compasión por toda vida, ya sea humana o no humana, es central en el jainismo. La vida humana se valora como una oportunidad única y rara para alcanzar la iluminación. Matar a una persona, independientemente del crimen que haya cometido, es considerado por el jainismo como algo extremadamente horrendo. En esta misma línea, el jainismo requiere tanto de laicos como de monjes de todas sus sectas y corrientes la práctica del vegetarianismo. En algunas regiones indias como el Rajastán o Karnataka la influencia de los jainas ha sido tan fuerte que la mayoría de los hindúes de la zona se han convertido también en vegetarianos.[18]

No obstante, a lo largo de la historia los jainistas han sido nobles, reyes o guerreros de importancia.[19] Los filósofos jainas han llegado a integrar el principio de no violencia con la guerra y el gobierno de los reinos. Esta aparente contradicción se ha solucionado de varias maneras, por ejemplo plateando la necesidad mantener a salvo el propio jainismo o defendiendo la idea de que posible ir a al guerra practicando la mínima violencia necesaria.[20] Se puede afirmar por ello que ahimsa no equivale a pacifismo. El sabio jainista Hemachandra, que vivió en el S XII junto al rey jainista Kumara Pala, planteó un ideal de realeza jainista que no era en absoluto pacifista y entroncaba con las numerosas referencias y metáforas militares que se encuentran en los Agamas jainistas. Su planteamiento apela a que el deber o dharma de un rey implica violencia siempre y cuando esta no se ejerza con un odio o fijación personal y esté dirigido a la protección de los ascetas entregados al ahimsa.[21]

Vegetarianismo[editar]

El vegetarianismo es un modo de vida para un jaina, teniendo su origen en el concepto de yivá-daia (‘compasión hacia las vida) y el ajimsa (no violencia). La práctica del vegetarianismo es vista como un instrumento para la práctica de la no violencia y la coexistencia pacífica y cooperativa.

Los jainistas no son veganos. El uso de productos lácteos está permitido siempre que sean obtenidos y preparados según las normas dictadas. Antes de ordeñar una vaca, se debe permitir a los jóvenes terneros, si los hay, mamar hasta un tercio de la producción esperada.[22] Consumen solamente seres sin sentidos (sin sistema nervioso), principalmente del reino vegetal. Si bien la dieta jaina implica el aniquilamiento de cosas sin mente como son las plantas, esto se ve como la forma de sobrevivir que causa el mínimo de violencia hacia los seres vivos. Algunas formas de los vegetales, como las frutas, son mejor vistas por el jainismo por comportar simplemente la extracción de una parte de la planta y no su destrucción total como ocurre si se comen raíces o brotes.

Monacato jaina[editar]

Acharya Vidyasagar, monje dig-ambara (‘vestido con las direcciones’ [norte, sur, este y oeste], desnudo).

En el jainismo suele emplearse el término yain muni (en sánscrito: जैन मुनि) o muni para referirse tanto a los monjes como a las monjas.[23] Se les suele llamar sadhus y sadhuís, respectivamente en la tradición de la secta svetambara.

Las dos corrientes principales dentro del jainismo (Digambara y Svetambara) muestran ciertas difirencias en los hábitos monacales. Los monjes Digambara no visten ropas en absoluto como forma de practicar el rechazo a los apegos. Los monjes y monjas Svetambara llevan ropas blancas pues consideran que deben llevarse ropas sencillas y anchas mientras no desarrollen un apego por ellas. Los monjes y monjas jainas viajan a pie y rechazan incluso el transporte sanitario.

Como se prescirbe en textos antiguos como el Acharanga, las condiciones del monacato son bastante estrictas y surgen de las enseñanazas de Majavirá. Los cinco majá-vratas son los cinco votos principales que deben observar los monjes jainas

  1. No violencia (ahimsa).
  2. Verdad (satiá).
  3. No robar (asteia).
  4. Castidad (brahmacharia).
  5. No posesión, o desapego (aparigraja).

Para los jainas laicos que pueden casarse y poseer propiedades existe un equivalente de cinco votos llamados anu-vratas (pequeñas promesas). El monacato entre los jainas lleva aprejada una vida mendicante y nómada que solo se detiene por razones como la edad, una enfermedad o algún interés erudito.[24]

Meditación[editar]

Monje jaina en meditación.

La meditación jaina pretende llevar el alma a un estado de completa libertad de las ataduras.[25]

Los textos jainas ofrecen una guía detallada sobre técnicas de meditación para alcanzar un conocimiento y conciencia plenos. Las técnicas de meditación jaina están diseñadas para ayudar al que las practique a permanecer apartado de los apegos y los odios y así conseguir una liberación de las ataduras del karma mediante la percepción correcta, el conocimiento correcto y la conducta correcta.[26] Estos tres puntos se conocen como ratna-traia (‘las tres gemas’ del jainismo), y son imprescindibles para lograr que el alma se eleve.[27]

Karma[editar]

El concepto de karma en el jainismo trasmite un significado totalmente diferente al que suele entenderse en la religión hinduista y en la civilización occidental.[28] No se trata de una fuerza inaccesible que controla el destino de los seres vivos de forma inexplicable. No se refiere simplemente a ‘acto’, ‘trabajo’ ni tampoco una fuerza mística invisible (adrista) sino más bien un material delicado, imperceptible para los sentidos que interactúa con el alma con una calidad e intensidad proporcional a las acciones, pensamientos realizados y las palabras dichas que se hayan guiado por aversiones y apegos causando nuevas ataduras.

El karma en el jainismo es algo material (karma-paudgalam) que produce ciertas condiciones como una medicina tiene múltiples efectos.[29] Los efectos del karma que se contemplan en el jainismo son más un conjunto de leyes físicas que de leyes morales.

Los karmas se agrupan en «karmas dañinos», que obstruyen la verdadera naturaleza del alma y «karmas no destructivos». A causa de que existen karmas dañinos, el alma está encerrada en un cuerpo y deberá experimentar dolor y sufrimiento de maneras diferentes. El jainismo realiza una extensa clasificación sobre los tipos de karma a partir de estas dos categorías principales. Para los jainas, las personas que matan seres vivos generan muy mal karma, y más aún cuando lo hacen por diversión y placer (hartā): tendrán que reencarnar en lugares de tormento durante kalpas (eones), como animales o incluso insectos.

La liturgia jaina explica la forma de contener la influencia del karma así como librarse de los karmas acumulados.

Moksha[editar]

En el jainismo el moksha es lo mismo que el nirvana.[30] [31] Cuando un alma alcanza el moksha se libera del ciclo de nacimientos y muertes (samsara) consiguiendo su máxima pureza. Entonces se convierte en siddha, literalmente ‘aquel que ha conseguido su objetivo último’.

Arte jaina[editar]

Templos[editar]

El templo es la institución jaina de mayor importancia y los laicos han dedicado sus riquezas a su mantenimiento y construcción. Los fieles no permiten que los templos tengas estatuas mutiladas ni daños de ningún tipo y son, por ello, considerados como los más pulcros de la India. El templo está relacionado y suele contener un retiro para ascetas. El origen histórico del templo parece situarse entre los siglos II y I a. C cuando se conoce la existencia de un templo en Mathura[32] . Anteriormente los templos debieron ser retiros para ascetas o simples cuevas.[33] Algunas de las ramas del jainismo no tienen templos como los taranapanthi que rechazan el culto a imágenes de los tirthankaras

Simbología jaina[editar]

Textos y autores[editar]

  • Yina-shataka, un escrito de Yambu Kavi.
  • Yina-shata-panyiká, de Shamba Sadhu.
  • Yina-stuti
  • Yina-iagña-kalpa, de Asha Dhara.

Santos jainas[editar]

Estatua de elefante en el interior del templo de Ranakpur.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Helmuth von Glasenapp, Shridhar B. Shrotri (1999): Jainism: an indian religion of salvation (pág. 15).
    «Jainas consider that religion is eternal and imperishable. It is without beginning and it will never cease to exist. The darkness of error enveloping the truth in certain, periodically occurring aeons clears up again and again so that the brightness of the jaina-faith can sparkle again anew».
  2. Paul Dundas (2002): The jains (pág. 12).
    «Jainism is believed by its followers to be everlasting, without beginning or end».
  3. Jinendra Varni (ed.) prof. Sagarmal Jain, T. K. Tukol, y Dr. Narendra Bhandari: Samaṇ-suttaṁ. Nueva Delhi: Bhagwan Mahavir Memorial Samiti.
    «The historians have so far fully recognized the truth that Tirthankara Mahavira was not the founder of the religion. He was preceded by many tirthankaras. He merely reiterated and rejuvenated that religion. It is correct that history has not been able to trace the origin of the jaina religion; but historical evidence now available and the result of dispassionate researches in literature have established that jainism is undoubtedly an ancient religion» (págs. xii-xiii de la introducción, escrita por Justice T. K. Tutkol, y el Dr. K. K. Dixit.
  4. Helmuth von Glasenapp, y Shridhar B. Shrotri (1999): Jainism: an indian religion of salvation (pág. 24).
    «Thus not only nothing, from the philosophical and the historical point of view, comes in the way of the supposition that jainism was established by Parsva around 800 BCE, but it is rather confirmed in everything that we know of the spiritual life of that period».
  5. Paul Dundas (2002): The jains (pág. 17).
    «Jainism, then, was in origin merely one component of a north indian ascetic culture that flourished in the Ganges basin from around the eighth or seventh centuries BCE».
  6. Gerald James Larson (1995): India’s agony over religion. SUNY Press, 1995. ISBN 0-7914-2412-X.
    «There is some evidence that jain traditions may be even older than the buddhist traditions, possibly going back to the time of the Indus valley civilization, and that Vardhamana rather than being a “founder” per se was, rather, simply a primary spokesman for much older tradition» (pág. 27).
  7. Joel Diederik Beversluis (2000): Sourcebook of the world's religions: an interfaith guide to religion and spirituality. Novato (California): New World Library. ISBN 1-57731-121-3.
    «Originating on the Indian sub-continent, jainism is one of the oldest religion of its homeland and indeed the world, having pre-historic origins before 3000 BC and the propagation of indo-aryan culture» (pág. 81).
  8. Mrs. N. R. Guseva: Jainism (pág. 44).
  9. Jeffrey D. Long (2009). Jainism: an introduction. Nueva York: I. B. Tauris. pp. 45–56. ISBN 978-1-84511-626-2. 
  10. «Indian Census». Censusindia.gov.in. Consultado el 01-09-2010.
  11. Estimates for the population of jains differ from just over four million to twelve million due to difficulties of jain identity, with jains in some areas counted as a hindu sect. Many jains do not return jainism as their religion on census forms for various reasons such as certain jain castes considering themselves both hindu and jain. The 1981 Census of India returned 3.19 million jains. This was estimated at the time to be at least half the true number. There are an estimated 25,000-30,000 jains in Europe (mostly in Britain), 20,000 in Africa, 45,000 plus in North America (from Dundas, Paul (2002). The jains. Routledge. p. 271. ISBN 9780415266062. ) and 5,000 in the rest of Asia.
  12. «Press Information Bureau, Government of India». Pib.nic.in (06-09-2004). Consultado el 01-09-2010.
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Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]