Prescriptivismo lingüístico

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Jeroglífico egipcio.

El prescriptivismo lingüístico o normativismo lingüístico consiste en establecimiento de reglas para uso de una lengua. A veces, a estos cánones se les considera obligatorios para los usuarios: ya sean hablantes o escritores; otras ocasiones, sólo como recomendaciones. Se trata de una modalidad de estandarización de la «norma culta» o escrita.

En el caso del idioma español, el paradigma (ejemplo) de órgano normativo es la Asociación de Academias de la Lengua Española, instituida por iniciativa del presidente de México Miguel Alemán Valdés en 1951. Dentro de esa asociación, la Real Academia Española (RAE) marca las directrices trascendentales.

En una gramática normativa se establecen las reglas de uso de una lengua. Se fija –prescribe– lo que se considera correcto y lo incorrecto. En síntesis, se dicta cómo se debe hablar y –sobre todo– escribir. En esta disciplina se supone codificación (ponderación) de las normas de uso. Se atribuye más valor a la lengua escrita que a la oral. Se prestigian y perpetúan las modalidades literarias y cultas. Según este modelo, entre las categorías lógicas y las gramaticales ocurre similitud («paralelismo»). Un concepto opuesto es el de gramática descriptiva, relativa al uso real de una lengua.

Como fenómeno sociológico, el prescriptivismo lingüístico puede ser objetivo de estudio en la Sociolingüística. También se le vincula habitualmente con el purismo, que consiste en abogar por la defensa contra cualquier influencia externa (alienación) en una lengua.

Las actitudes respecto de la gramática prescriptiva varían entre los hablantes –y escribientes– de idiomas del mundo. Para muchas lenguas existen instituciones reguladoras, como la RAE para el idioma castellano, o para el idioma francés, la Academie française. Pero, por ejemplo, el inglés carece de una institución equivalente. Aunque se escriben obras prescriptivas para esta lengua, sus autores son personas o agrupaciones privadas, sin respaldo oficial alguno.

Criterios de la prescripción[editar]

La normativa lingüística se basa en una serie de usos expresivos que deben acatarse para hablar y escribir correctamente un idioma. Para la determinación del concepto «correcto» se toman en cuenta los criterios de uso siguientes:

  • Conformación de un sistema lingüístico a partir de su componente etimológico y de su evolución histórica.
  • Frecuencia en la lengua literaria.
  • Imposición progresiva socialmente aceptada, es decir la «norma culta».[1]

En ocasiones lo normativo admite diferencias según distintas variedades lingüísticas. Ejemplos dentro del territorio de dominio del español:

Los lingüistas y el prescriptivismo[editar]

Un enfoque para la caracterización gramatical, uno de cuyos objetivos primarios es identificar formas que son consideradas por el analista 'correctas' y proscribir formas y usos percibidos como 'incorrectos'. Los criterios invocados en tal enfoque son necesariamente los seleccionados por el analista y son por tanto esencialmente subjetivos; típicamente incluyen llamamientos a la 'lógica', a factores estéticos, a la tradición o al uso literario [...] La mayoría de los lingüistas modernos probablemente aceptaría que cierto grado de prescriptivismo es necesario para la educación, pero todos rechazarían vigorosamente el prescriptivismo como base de la caracterización gramatical.[2]
La mayoría de las reglas prescriptivas de los [auto-titulados] expertos del lenguaje no tienen sentido a ningún nivel. Son pedazos de folklore que se originaron por razones excéntricas hace cientos de años y se han perpetuado desde entonces... Las reglas no se atienen ni a la lógica ni a la tradición, y si fueran seguidas forzarían a los escritores a una prosa confusa, torpe, verbosa, ambigua e incomprensible, en la que ciertos pensamientos no son expresables.[3]
En la misma obra dice:
Uno puede elegir obsesionarse con las reglas prescriptivas, pero estas no tienen más que ver con el lenguaje humano que lo que los criterios para evaluar gatos en una exposición de gatos tienen que ver con la biología de los mamíferos.
Si la moderna ciencia lingüística no apoya esta distinción entre formas correctas o buenas y formas incorrectas o malas de hablar, ¿de dónde surge, pues, este interés en tachar unas hablas de incultas o incorrectas? [...] La idea de que el vulgo inculto habla mal ha sido difundida y alentada desde el poder político y educativo para facilitar que los hablantes de variedades lingüísticas no estándares las abandonen y se sumen a los modelos de habla considerados cultos. De esa manera se consigue, a través de este prejuicio, que el propio pueblo abandone sus formas de hablar de modo voluntario y contribuya a la destrucción de sus propias señas de identidad lingüística (pág. 157).
También expresa:
Desde un punto de vista objetivo y estrictamente lingüístico, no hay nada que haga unas formas de hablar peores o menos dignas que otras. Como observa el profesor Borrego Nieto, las instancias educativas desempeñan aquí un papel crucial. Sería interesante no identificar correcto con normativo. Si no se nos impone una norma, podemos aceptarla libremente, pero debemos tener presente que esa norma no es más correcta que otras posibles simplemente porque la acepten o ensalcen determinadas instancias sociales (pág. 160).[4]
Creo que un prescriptivismo sensato debería formar parte de cualquier educación. [...] Los estudiantes deberían conocer el lenguaje literario estándar con todas sus convenciones, sus absurdos, sus convenciones artificiales y demás porque es un sistema cultural real, e importante. [...] No creo que nadie deba crearles ilusiones sobre qué es. No es mejor ni más sensato. Gran parte de él es una violación de la ley natural. [...] Así que buena parte de lo que se enseña en la lengua estándar es solo una historia de artificialidades, y han de ser enseñadas porque son artificiales.[5]
  • Kirsten Malmkjær, en su Enciclopedia de la Lingüística, cita como uno de los cinco principios de la lingüística moderna el siguiente:
La Lingüística no es prescriptiva.[6]
  • Según Anthony Kroch:
La lingüística moderna rechaza enteramente el prescriptivismo en el análisis gramatical.[7]
  • En opinión de Schieffelin, Woolard y Kroskrity:
La lingüística científica y profesional de final del siglo XX ha rechazado el prescriptivismo de manera casi uniforme y a veces con cierta prepotencia.[8]
  • Según James y Lesley Milroy:
[...] los estudiosos de la lingüística... han continuado (en su mayor parte) afirmando o asumiendo que su disciplina es descriptiva y teórica y que no se ocupa de la prescripción. En Europa Occidental y Norteamérica la mayoría de los lingüistas teóricos afirmarían aún que todas las formas de lenguaje son en principio iguales.[9]
  • Scott Sadowsky y Ricardo Martínez, en un ensayo titulado «El normativismo y el poder», se sostiene la tesis de que:
«[...] la supuesta norma culta no existe». Afirman que el prescriptivismo o normativismo no forma parte de la Lingüística ni está avalado por esta ciencia, ya que ésta se basa en el estudio de la lengua tal como realmente es, y no tal como a este o aquel autor le gustaría que fuera.[10]

Referencias[editar]

  1. Nota: el concepto de norma culta no se usa fuera del dominio hispanohablante.
  2. Trask, R. L., A Dictionary of Grammatical Terms in Linguistics, Routledge (publicado el 1993)  "Prescriptivism: An approach to grammatical characterization one of whose primary objects is the identification of forms and usages which are considered by the analyst to be ‘correct’ and the proscribing of forms and usages felt to be ‘incorrect’. The criteria invoked in such an approach are necessarily those selected by the analyst and are hence essentially subjective; they typically include appeals to ‘logic’, to aesthetic factors, to tradition and/or to literary usage; not infrequently, they also include appeals to the grammatical facts of other languages which are regarded as having greater prestige. Prescriptivism was strongly characteristic of a good deal of the work published on the grammar of English and of other European languages during the eighteenth, nineteenth and early twentieth centuries, particularly of the textbooks prepared for use in schools. Among the best-known prescriptivist statements about English are the insistence on It’s I and the rejection of It’s me, the condemnation of sentence-final prepositions and the condemnation of the so-called split infinitive. Most modern linguists would probably accept that some degree of prescriptivism is necessary for educational purposes, but all would vigorously reject prescriptivism as a basis for grammatical characterization."
  3. Pinker, Steven, The language instinct, W. Morrow and Co. (publicado el 1994), p. 373  "The legislators of 'correct English,' in fact, are an informal network of copy-editors, English teachers, essayists, columnists, and pundits ... William Safire, who writes the weekly column 'On Language' for The New York Times Magazine, call himself a 'language maven,' from the Yiddish word meaning expert, and this gives us a convenient label for the entire group. To whom I say: Maven, shmaven! Kibbitzers and nudniks is more like it. For here are the remarkable facts. Most of the prescriptive rules of the language mavens make no sense on any level. They are bits of folklore that originated for screwball reasons several hundred years ago and have perpetuated themselves ever since ... The rules conform neither to logic nor to tradition, and if they were ever followed they would force writers into fuzzy, clumsy, wordy, ambiguous, incomprehensible prose, in which certain thoughts are not expressible".
  4. Moreno Cabrera, Juan Carlos, La dignidad e igualdad de las lenguas. Crítica de la discriminación lingüística, Madrid: Alianza (publicado el 2000) 
  5. Norma, estándar, desviación (en inglés) "I think sensible prescriptivism ought to be part of any education. I would certainly think that students ought to know the standard literary language with all its conventions, its absurdities, its artificial conventions, and so on because that’s a real cultural system, and an important cultural system. They should certainly know it and be inside it and be able to use it freely. I don’t think people should give them any illusions about what it is. It’s not better, or more sensible. Much of it is a violation of natural law. [...] So a good deal of what’s taught in the standard language is just a history of artificialities, and they have to be taught because they’re artificial".
  6. Malmkjær, Kirsten, The linguistics encyclopedia (2 edición), Routledge (publicado el 2002), p. xxviii 
  7. Kroch; Small, Cathy, «Grammatical Ideology and Its Effect on Speech», en Sankoff, David, Linguistic variation : models and methods, Academic Press, 1978, ISBN 0-126188505  "Modern linguistics entirely rejects prescriptivism in grammatical analysis. Rightly so, since prescriptivism is simply the ideology by which the guardians of the standard language impose their linguistic norms on people who have perfectly serviceable norms of their own."
  8. Schieffelin, Bambi B.; Woolard, Kathryn Ann; Kroskrity, Paul V., «Introduction», Language ideologies: practice and theory, Oxford University Press (publicado el 1998), p. 26  "Professional, scientific linguistics in the late twentieth century has nearly uniformly, and sometimes rather smugly, rejected prescriptivism."
  9. Milroy, James; Milroy, Lesley, «1», Authority in language: investigating standard English (3 edición), Routledge (publicado el 1998), p. 6  "Although linguistic scholars would certainly dispute the details of this pronouncement, they have continued (for the most part) to assert or assume that their discipline is descriptive and theoretical and that they do not deal in prescription. In Western Europe and America most theoretical linguists would still affirm that all forms of language are in principle equal."
  10. Scott Sadwosky, Ricardo Martínez: El normativismo y el poder.