Predicción de terremotos

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Mapa del peligro sísmico del área de la Bahía de San Francisco muestra la probabilidad de un gran terremoto para el año 2032.

La predicción de terremotos consiste en la predicción de que un terremoto de una magnitud específica ocurrirá en un lugar particular en determinado momento. A pesar de considerables esfuerzos en investigación por parte de sismólogos, no se pueden hacer predicciones científicamente reproducibles para un día o mes específico.[1] No obstante, en el caso de los mapas de evaluación del peligro sísmico de fallas estudiadas, es posible estimar que la probabilidad de un terremoto de un tamaño dado afectará un lugar determinado durante un cierto número de años.[2] La capacidad general para predecir terremotos, ya sea en forma individual o en una base estadística, sigue siendo remota.[3]

Una vez que un terremoto ya ha empezado, los dispositivos de alerta temprana pueden proporcionar una advertencia de pocos segundos antes de que los principales temblores lleguen a un lugar determinado. Esta tecnología aprovecha las diferentes velocidades de propagación de los varios tipos de vibración producidos. También son probables las réplicas tras un gran terremoto y, por lo general, están previstas en los protocolos de respuesta a desastres naturales.[4]

Técnicas de predicción[editar]

Zonas con mayor peligro sísmico. Destaca la Falla de San Andrés (costa Pacífica), Falla de Nueva Madrid (centro-este del país), el archipiélago de Hawaii y la costa de Alaska.

En el esfuerzo por predecir terremotos, se ha tratado de asociar un terremoto inminente con fenómenos tan variados como los patrones de sismicidad, campos electromagnéticos, movimientos del suelo, condiciones meteorológicas y nubes inusuales, contenido de gas radón o hidrógeno del suelo o agua subterránea, comportamiento animal y las fases de la luna.[5]

Se han producido muchas teorías y predicciones pseudocientíficas.[6] La aleatoriedad natural de los terremotos y la actividad sísmica frecuente en ciertas áreas pueden ser utilizadas para hacer "predicciones" que pueden generar credibilidad injustificada. Generalmente, tales predicciones dejan ciertos detalles sin especificar, lo que incrementa la probabilidad de que los vagos criterios de predicción se reúnan y se ignoren los terremotos que no fueron previstos.[7]

Evaluación de las teorías de predicción[editar]

En California, se ha establecido un Consejo de evaluación de predicción de terremotos y Estados Unidos cuenta con un consejo similar a nivel federal, aunque ninguno de ellos han adoptado algún método fiable para predecir terremotos.[1]

Las evaluaciones científicas de las supuestas predicciones buscan los siguientes elementos: una ubicación o área específica, un lapso de tiempo determinado, un rango de magnitud particular y una probabilidad específica de ocurrencia.[1]

Radón[editar]

La concentración de radón en el suelo ha sido utilizado de manera experimental para ubicar fallas geológicas cercanas a la superficie, ya que la concentración es generalmente más alta sobre las fallas.[8] Algunos investigadores han tratado de probar que las concentraciones elevadas de radón en el suelo o los cambios rápidos en las concentraciones de radón en el suelo o agua subterránea pueden servir para predecir terremotos.[9]

La hipótesis consiste en que la compresión en torno a una falla cercana a romperse podría producir emisiones de radón, como si el suelo estuviera siendo exprimido por una esponja; por tanto, una mayor emisión de radón anticiparía la llegada de un terremoto.[10] Tal hipótesis ha sido estudiada en los años 1970 y 1980, cuando se realizaron mediciones científicas de las emisiones de radón cerca de fallas geológicas hallaron que los terremotos ocurrieron a menudo sin señal de radón. Asimismo, se detectaron emisiones de radón sin que fueran seguidas por un terremoto. Dada la ausencia de resultados fiables, la hipótesis fue desestimada por la mayoría de sismólogos hasta hace poco;[10] sin embargo, esta fue retomada debido a que el terremoto de L'Aquila de 2009 fue precedido por las predicciones del sismólogo italiano Giampaolo Giuliani sobre un inminente terremoto, quien basó su pronóstico en los aumentos de las concentraciones de gas radón en zonas sísmicamente activas.[11]

En diciembre de 2009, Giampaolo Giuliani presentó su investigación a la American Geophysical Union en San Francisco y fue, posteriormente, invitado por dicha organización a participar en desarrollar un sistema de alerta temprana de sismos a nivel mudial.[12] A pesar de ello, Emilio Carreño, director de la Red Sísmica Española, declaró que las emisiones de radón no pueden utilizarse como un método de predicción preciso;[13] mientras que la geofísica María José Jurado manifestó que se trató de una "coincidencia".[13]

En 2009, la hipótesis seguía siendo investigada por la NASA como una posible herramienta de predicción de terremotos.[14]

El método VAN[editar]

El método VAN es un método experimental de predicción de terremotos propuesto por el profesor Varotsos, Alexopoulos y Nomicos en los años 1980, cuyas iniciales le dieron nombre. Se basa en la detección de "señales sísmicas eléctricas" a través de una red telemétrica de barras de metal conductor insertas en el suelo. El método se origina en las predicciones teóricas de P. Varotsos, un físico de la Universidad de Atenas.[15] [16]

Predicción por sismos iniciales[editar]

Los sismos inciales son temblores de magnitud media que preceden a los terremotos. Un incremento de la actividad de sismos[1] (en combinación con indicaciones presupuestas como los niveles de agua subterránea y comportamiento animal extraño) permitió la evacuación exitosa de un millón de personas un día antes del terremoto de Haicheng, el 4 de febrero de 1975,[17] por parte de la Oficina Sismológica estatal de China.

Mientras que el 50% de los terremotos son precedidos por sismos, solo alrededor del 5 al 10% de los sismos menores resultan ser sismos iniciales, lo que da lugar a falsas alarmas.[1] [2] [18]


Magnetometría[editar]

Según Tomas Unger, con un solo magnetómetro se puede detectar la dirección de la cual proviene la corriente, el punto donde probablemente se produce el hipocentro de un movimiento sísmico. En Perú ya este método ha sido demostrado por Jorge Heraud, aunque aún no cuenta con la aprobación de la comunidad internacional.

Triboluminiscencia[editar]

Un posible método para predecir terremotos, aunque todavía no ha sido aplicado, es la triboluminiscencia. Estudios del Instituto de Investigación Nacional Industrial de Chugoky llevados a cabo por Yoshizo Kawaguchi han mostrado que al fracturarse, el dióxido de silicio libera luz roja y azul por un período de unos 100 milisegundos. Kawaguchi lo atribuyó a la relajación de las uniones libres y de átomos de oxígeno inestable que quedan cuando las uniones de oxígeno y dióxido de silicio se rompen debido a las tensiones dentro de la roca.[19]

Alerta temprana[editar]

Un sistema de alerta temprana de terremotos consiste en una red de acelerómetros, comunicación, computadoras y alarmas, diseños para la notificación regional de un sismo sustancial cuando está en progreso. Japón, México y Taiwán cuentan con sistemas de alerta temprana.

Problema de la magnitud[editar]

Richard Allen de la Universidad de California sostiene que la distinción entre un sismo pequeño y un terremoto puede ser establecida durante los primeros segundos que la energía sísmica es registrada por los sismógrafos;[20] sin embargo, otros científicos no están convencidos. De ser cierta la afirmación, los sistemas de alerta temprana de terremoto (que no su predicción) podrían tornarse más potentes. Mientras más temprano sea estimada la magnitud de un terremoto, será más útil la alerta temprana; no obstante, las alertas tempranas aún pueden ser efectivas sin la capacidad de inferir la magnitud de un sismo.

Comportamiento animal[editar]

Se ha postulado que el comportamiento animal registrado antes de un terremoto consiste simplemente en su respuesta al incremento de señales electromagnéticas de baja frecuencia.[21] Un estudio de la Universidad de Colorado en Boulder ha demostrado que la actividad electromagnética puede ser generada por la fractura de roca cristalina, que ocurren en las fallas geológicas antes de un terremoto. Los sensores electromagnéticos obtienen resultados estadísticamente válidos en la predicción de terremotos.[22]

En Italia, un estudio de 2009 halló que los sapos son capaces de detectar señales presísmicas.[23]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e Ludwin, Ruth. Earthquake Prediction, U.S. Geological Survey.
  2. a b Expert: Earthquakes Hard To Predict. All Things Considered, 6 de abril de 2009.
  3. Knopoff, L. (1999). Earthquake Prediction: The Scientific Challenge, Proceedings of the National Academy of Sciences, pág. 3720, ISBN 0-309-05837-6
  4. Scientist Says Aftershocks Impossible to Predict. All Things Considered, 21 de mayo de 2008.
  5. Earthquake prediction: Gone and back again, Earth Magazine, 7 de abril de 2009.
  6. Alden, Andrew. The Bogeyman of Earthquake Prediction
  7. Mabey, Matthew A. The Charlatan Game, Brigham Young University.
  8. Richon, P., Y. Klinger, P. Tapponnier, C.-X. Li, J. Van Der Woerd, and F. Perrier (2010). "Measuring radon flux across active faults: Relevance of excavating and possibility of satellite discharges", Radiat. Meas., 45: 211-218.
  9. Richon, P.; Sabroux, J.-C.; Halbwachs, M.; Vandemeulebrouck, J.; Poussielgue, N.; Tabbagh, J.; Punongbayan, R. (2003). «Radon anomaly in the soil of Taal volcano, the Philippines: A likely precursor of the M 7.1 Mindoro earthquake (1994)». Geophysical Research Letters 30:  p. 34. doi:10.1029/2003GL016902. 
  10. a b «Expert: Earthquakes Hard To Predict». Consultado el 5 de mayo de 2009.
  11. Reuters vía Yahoo en español!. «Científico alertó sobre sismo en centro Italia; fue denunciado» (en español). Archivado desde el original el 2009-04-09. Consultado el 7 de abril de 2009.
  12. "The Man Who Predicted an Earthquake", The Guardian, 5 de abril de 2010
  13. a b David Mediavilla, Público. «"La predicción del seísmo fue una coincidencia"» (en español). Consultado el 7 de abril de 2009.
  14. «EARTH Magazine: Earthquake prediction: Gone and back again».
  15. P. Varotsos, K. Alexopoulos, K. Nomicos and M. Lazaridou (1986). «Earthquake prediction and electric signals». Nature (322):  p. 120. 
  16. P. Varotsos and K. Alexopoulos (1987). «Physical properties of the variations in the electric field of the earth preceding earthquakes, III». Tectonophysics (136):  pp. 335–339. 
  17. Glenn Richard (2001). «Earthquake Prediction: Haicheng, China - 1975». Earth Science Educational Resource Center. Consultado el 22 de octubre de 2006.
  18. Can Scientists Predict When Quakes Will Strike?
  19. Yoshizo Kawaguchi (6 de abril de 1998). «Charged Particle Emission and Luminescence upon Bending Fracture of Granite». Jpn. J. Appl. Phys. 37:  pp. 3495–3499. doi:10.1143/JJAP.37.3495. http://jjap.ipap.jp/link?JJAP/37/3495/. 
  20. Rachel Abercrombie (9 de noviembre de 2005). «The start of something big?». Nature:  pp. 171. http://www.nature.com/nature/journal/v438/n7065/index.html. 
  21. M. Ikeya (2004). Earthquakes and Animals. Singapur: World Scientific. ISBN 981-238-591-6. 
  22. T. Bleier and F. Freund (diciembre 2005). «Earthquake [earthquake warning systems]». Spectrum, IEEE 42 (12):  pp. 22–27. doi:10.1109/MSPEC.2005.1549778. http://ieeexplore.ieee.org/xpl/freeabs_all.jsp?arnumber=1549778. 
  23. Toads can 'predict earthquakes' and seismic activity, BBC News, 31 de marzo de 2010.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]