Centro Cultural Recoleta

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Centro Cultural Recoleta
Centro Cultural Recoleta 2012.jpg
Frente del Centro
Localización
País Flag of Argentina.svg Argentina
Ciudad Buenos Aires
Dirección Junín 1930
Información general
Tipo Centro cultural
Superficie 18.800 m2[1]

Inauguración diciembre de 1980

Administrador(a) Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
Director(a) Claudio Massetti
Información del edificio
Construcción 1732 (edificio del Convento)
1880-1900 (edificio del Asilo)
1979-1980 (reciclaje)
Información visitantes
Visitantes/año 2.000.000[2]
Coordenadas 34°35′10.6″S 58°23′32.3″O / -34.586278, -58.392306Coordenadas: 34°35′10.6″S 58°23′32.3″O / -34.586278, -58.392306
Paredón que sostenía la terraza del Asilo, hoy es parte del Buenos Aires Design. (ca.1900)

El Centro Cultural Recoleta (en un comienzo llamado Centro Cultural Ciudad de Buenos Aires) es un centro de exposiciones ubicado en el barrio de Recoleta, en la Ciudad de Buenos Aires. Fue declarado Monumento Histórico Nacional y forma parte de un polo de atractivos turísticos y de esparcimiento, junto al Cementerio de la Recoleta y la Plaza Intendente Alvear, mal llamada Plaza Francia(Esta se encuentra donde se alza el Monumento de Francia a la Argentina, frente al Museo Nacional de Bellas Artes). Ocupa el edificio del antiguo Asilo General Viamonte, y se trata de uno de los espacios culturales de mayor importancia de la ciudad.

Historia[editar]

Convento de los Recoletos[editar]

Cementerio, Iglesia del Pilar y Asilo de Inválidos, en 1867.

El solar donde se encuentra el Centro Cultural fue originalmente donado a los frailes franciscanos recoletos en 1716, y en el lugar donde se encuentra el edificio funcionaba el claustro. Los planos de la obra fueron diseñados por los arquitectos jesuitas alemanes Johann Kraus y Johann Wolff, mientras que el diseño de la fachada y los espacios interiores son atribuidos al arquitecto italiano Andrea Bianchi.

El conjunto es uno de los edificios más antiguos aún en pie de la ciudad, ya que su construcción finalizó en 1732. Con la llegada de la Revolución de Mayo y la independencia Argentina, los recoletos nacidos en España fueron trasladados a Catamarca debido a su oposición a la Primera Junta y el edificio cambió sus funciones, ya que allí Manuel Belgrano creó una Academia de Dibujo, dirigida por el padre Francisco de Paula Castañeda.[3]

Asilo de Mendigos y otros usos[editar]

En 1822 el Gobernador Martín Rodríguez desalojó a la orden del Convento, trasladando a los monjes que quedaban a la Iglesia de San Francisco o a la recolección en Catamarca, e instaló allí el Asilo de Mendigos. Todo era a causa de la Reforma Eclesiástica impulsada por su ministro Bernardino Rivadavia, mediante la cual se exclaustró a las órdenes católicas y sus edificios fueron utilizados para organismos públicos: el complejo fue utilizado como escuela de agricultura, jardín botánico, prisión y cuartel.[3]

En 1828, las tropas del General Juan Lavalle se instalaron en el antiguo Convento, dando inicio a la rebelión en la que sería asesinado el Gobernador Manuel Dorrego.[4] En 1834, por iniciativa de Juan José Viamonte, un sector se transformó en el primer Hospital de Clínicas de la ciudad y en un asilo para enfermos mentales, y el 17 de octubre de 1858 el Gobernador Valentín Alsina inauguró allí el Asilo de Mendigos, luego Asilo de Inválidos, mientras se prohibía la limosna callejera.[5]

Asilo de Ancianos “Gobernador Viamonte”[editar]

Durante diez años el asilo funcionó bajo la dirección de la Corporación Municipal de Buenos Aires, pero ante la crítica situación presupuestaria, se entregó la administración de la institución a la orden de las hermanas de San Vicente de Paul. Recuperando el carácter del antiguo convento, las monjas reordenaron el asilo y se mantuvieron a cargo del ahora llamado Asilo de Ancianos, a lo largo del siguiente siglo.[6] La Sociedad de Beneficencia fue la institución civil a cargo de la financiación y el mantenimiento del conjunto.

Vista del Paseo de la Recoleta hacia 1900

La zona de “la Recoleta”, como ya se la llamaba, fue privilegiada por Torcuato de Alvear, primer intendente de Buenos Aires (1880-1887), para realizar allí remodelaciones y embellecimiento del espacio público, y el edificio del asilo no fue la excepción. Comenzando con las ampliaciones a partir del mismo año 1880, el pabellón de acceso, de estilo italianizante, y la capilla de estilo neogótico fueron construidos, junto con pabellones de una sola planta, entre 1881 y 1885. Las obras fueron financiadas con donaciones de porteños de clase alta y encargadas al arquitecto municipal Juan Antonio Buschiazzo, quien diseñó todos los edificios.[7] También Buschiazzo fue el paisajista de la actual Plaza Intendente Alvear, a la cual dotó de una laguna artificial y unas falsas ruinas que años más tarde serían demolidas; y fue quien proyectó el actual pórtico del Cementerio de la Recoleta y el paredón con esculturas que sostiene la terraza del antiguo asilo, salvando el fuerte desnivel del terreno. Así, el área de Recoleta se transformó en la privilegiada por el Intendente Alvear, y pasó a ser uno de los paseos favoritos de la clase alta porteña, como lo documentan numerosas fotografías de comienzos del siglo XX.

Asilo General Viamonte visto desde la Plaza Intendente Alvear. Los edificios de esta imagen fueron demolidos en 1980.

Entre 1893 y 1894 se realizaron nuevas ampliaciones a cargo de Buschiazzo, mientras el asilo crecía en su número de alojados y agregaba nuevas dependencias: lavaderos, panadería, etc. Luego de uan breve crisis económica que afectó a la Municipalidad a mediados de la década, en 1897. Ahora acompañado por su hijo Juan Carlos, el arquitecto trabajaba diseñando las ampliaciones de manera gratuita, y esto se mantuvo hasta que en 1907 el Asilo fue transferido al Estado Nacional como parte de pago por el terreno donde se levantaría luego el Hospital Torcuato de Alvear.[7] A lo largo de las siguientes décadas sobrevino en Recoleta un lento período de decadencia y deterioro que afectó especialmente al Asilo de Mendigos, que en 1944 pasó a llamarse Asilo de Ancianos “General Viamonte”. Llegó a tener capacidad para 800 personas (de ambos sexos), con la condición de que no tuvieran ni familiares ni medios para subsistir. Las mismas eran atendidas por 341 empleados, distribuidos en 3 turnos y entre las instalaciones se contaban 17 comedores, una cocina moderna, enfermería, biblioteca y ambientes calefaccionados.[8]

Sin embargo, la década de 1960 significó un punto de inflexión para la zona, ya que por un lado se instaló el primer restaurante de lo que llegaría a ser un polo gastronómico, a cargo del luego reconocido chef Gato Dumas,[9] y por el otro la Plaza Francia fue el lugar elegido por la juventud porteña para pasar su tiempo libre y vender artesanías, a medida que se instalaba como moda el movimiento hippie y el rock. Sobre el paredón del Asilo se instaló la feria de artesanía, y en las barrancas de la plaza se reunieron algunos de los padres del rock argentino, como Pappo, Claudio Gabis, Miguel Abuelo, Moris y el mítico Tanguito entre otros.

Mientras la Plaza Francia se consolidaba nuevamente como lugar de encuentro y esparcimiento para nuevos sectores de la sociedad, más jóvenes y menos aristocráticos que los que antes habían privilegiado la Recoleta, el asilo de anciano continuaba su proceso de deterioro, como lo documenta una serie fotográfica de 1969, realizada por Diana Frey.[10] [11]

Terraza del CCR, fragmentos de un pabellón demolido y Puente del Reloj.

Centro Cultural Recoleta[editar]

La segunda gran remodelación ocurriría casi un siglo después, en 1979. Argentina era gobernada por una dictadura militar y el intendente de facto Osvaldo Cacciatore impulsó un pretencioso proyecto para transformar el viejo asilo en el nuevo Centro Cultural Ciudad de Buenos Aires, adonde se instalarían en una sede única: el Museo del Cine, el Museo de Arte Moderno y el Museo de Artes Plásticas, además de alojar a parte de la colección del Museo de Arte Hispanoamericano.

La obra fue proyectada por los prestigiosos arquitectos y artistas plásticos Clorindo Testa, Jacques Bedel y Luis Benedit, mientras los ocupantes del asilo eran trasladados a la localidad de Ituzaingó y al Asilo Rawson. Aunque Cacciatore propuso mantener en las reformas el estilo clásico de los antiguos edificios, los arquitectos eligieron un lenguaje completamente contemporáneo para su obra, instalando escaleras metálicas junto a los viejos pasillos abovedados y demoliendo varios de los viejos pabellones diseñados por Buschiazzo hacía ya cien años.

El Centro Cultural se inauguró en diciembre de 1980, y fue durante la dirección de Osvaldo Giesso (1983-1989), ya de nuevo en democracia, que comenzó a crecer para desarrollarse plenamente, y cambiando su nombre por “Centro Cultural Recoleta” a partir de 1990. En el interior del CCR funciona el Museo de Ciencia Participativo "Prohibido no tocar", un lugar especialmente diseñado para jóvenes y niños donde la experiencia interactiva los acerca a los fenómenos físicos.

En un sector del edificio, cedido por la Municipalidad de Buenos Aires al volver a la democracia en 1983, funcionan las oficinas de Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos en la Argentina.

En 2001 se inauguró un nuevo y amplio espacio, la Sala Villa Villa, construida con 250.000 dólares donados por el grupo teatral De la Guarda, quien había debutado en 1995 en el mismo Centro Cultural Recoleta.[12] En 2005, Clorindo Testa volvió al CCR para proyectar una remodelación en el marco de su 25 Aniversario. Así, durante los siguientes años se reformó el hall de acceso, se remodelaron y restauraron las salas de exposiciones.[13] En 2010, ya para el 30 Aniversario del centro cultural, se restauró el Auditorio El Aleph, que ocupa el edificio de la antigua capilla.[14]

Vista desde la Plaza Intendente Alvear. Se destaca el Auditorio El Aleph.

Buenos Aires Design Center[editar]

En 1990, se constituó Emprendimiento Recoleta S.A., con el objetivo de instalar un centro comercial y un centro de convenciones en parte del predio del Centro Cultural Recoleta. A la hora de diseñar la intervención, la firma eligió contratar nuevamente a Clorindo Testa, quien diez años antes había proyectado el centro cultural, y se hizo cargo del Buenos Aires Design Center, dotándolo de un espacio interior colorido y vibrante, y tomando la idea de aprovechar el antiguo paredón bajo la terraza del ex Asilo para excavar bajo la barranca, abrir una galería y construir el nuevo centro comercial debajo de la terraza del Centro Cultural Recoleta, sobre el nivel inferior de la plaza. Esto significó a su vez una remodelación para el centro cultural, ya que debió cerrar mientras se retiraba toda la tierra necesaria para el shopping que se instalaría debajo.[15]

Inaugurado en 1993, el Buenos Aires Design se dedica exclusivamente al diseño, cuenta con un patio de comidas que ocupa la galería excavada en el antiguo paredón y es sede de la sucursal porteña de Hard Rock Café desde 1997. Además, desde 2003 funciona en uno de los edificios diseñados por Testa, el Auditorio de Buenos Aires.[16]

Arquitectura y salones[editar]

Proyecto original[editar]

Patio del Tilo y escalera metálica.
Terraza y auditorio El Aleph.

Cuando Testa, Bedel y Benedit recibieron el encargo para instalar el Centro Cultural en el Asilo Viamonte, su análisis se centró en que el conjunto estaba compuesto por: el antiguo convento franciscano, organizado en claustros alrededor de cinco patios sucesivos, y por otro lado la terraza, la capilla neogótica y los pabellones eclécticos diseñados por Buschiazzo entre 1880 y 1900. Así, el criterio que adoptaron fue restaurar el convento de los recoletos, quitando un segundo piso añadido posteriormente, y modificar libremente los pabellones de fines del siglo XIX. En cuanto a las adiciones demolidas sobre el edificio colonial, se dejaron fragmentos de muros cortados en diagonal, dejando una marca del pasado y pensando esos pisos demolidos como nuevas terrazas al aire libre, un paseo sobre las azoteas con varios miradores y jardines, enmarcadas por los restos de paredes recortadas.[17] El equipo de arquitectos agregó al conjunto un par de escaleras pensadas con aspecto contemporáneo y realizadas en hormigón y vidrio, una en el patio de la fuente, y la otra accediendo al auditorio (ex capilla).

Pensando la terraza del viejo asilo como un espacio de esparcimiento, propusieron construir una estructura de hormigón armado con una escalera que partiera de la Plaza Intendente Alvear, salvara el paredón del asilo y sirviera como acceso independiente a la terraza al aire libre, adonde se encontrarían una confitería y la biblioteca del futuro centro cultural. Esta idea no fue concretada, y finalmente en 1991, Testa propondría perforar el paredón para instalar el patio de comidas del Buenos Aires Design. Los pabellones diseñados por Buschiazzo sobre la terraza, iban a conservarse según el proyecto original, aunque cegando sus aberturas originales y perforando sus muros con nuevas ventanas triangulares. Sin embargo, según avanzó el proyecto y Testa diseñó el Buenos Aires Design, dos de los edificios de Buschiazzo serían demolidos y reemplazados por nuevas construcciones proyectadas por Testa. Se mantuvieron en pie parte de sus fachadas y muros, marcando su existencia pasada. Esto despertó una discusión en la comunidad de arquitectos argentina, ya que mientras muchos exigieron la mantención de lo existente interviniendo lo menos posible,[18] otro apoyaron a Testa y su equipo en modificar todo lo necesario.[19]

Mudando un conjunto de museos municipales al nuevo centro cultural, el primer patio debería haber sido ocupado por el Museo Fernández Blanco, el segundo, el tercero y el cuarto por el Museo Sívori, el edificio cedido a la ONU y la actual Sala Cronopios al Museo de Arte Moderno y el pabellón hacia la calle Azcuénaga (finalmente demolido) por el Museo del Cine. Sobre la azotea del pabellón del Museo de Arte Moderno (hoy Sala Cronopios) se proyectaba otro bar y espacio al aire libre, accesible desde pasarelas.

Hacia el frente de la calle Azcuénaga, el proyecto original de Testa, Bedel y Benedit ocupaba el último de los patios del antiguo convento con un teatro al aire libre y el sector de personal y mantenimiento, rematando con un acceso de servicio desde Azcuénaga. Pero esta parte de la idea tampoco sería construida, y en 1991 este sector del viejo asilo sería demolido para construir el edificio "Ballena" y el acceso al Buenos Aires Design. Con esta modificación del proyecto, además se perdió definitivamente la opción de instalar en el Centro Cultural Recoleta el Museo del Cine, la Escuela de Restauración y una biblioteca pública.

Así, el Centro Cultural Recoleta es un curioso conjunto que combina la arquitectura de por lo menos tres períodos bien diferenciados de la historia de Buenos Aires: la primera época colonial y católica, la “Belle Époque” de fines del siglo XIX y la élite porteña enriquecida por el modelo agroexportador, con un fuerte gusto por la arquitectura europea, y la Buenos Aires moderna reflejada por las adiciones de lenguaje contemporáneo realizadas por Testa, Bedel y Benedit entre 1980 y 2005. Mientras sobre la medianera compartida con la Iglesia del Pilar se observan restos de arcos pertenecientes al templo franciscano, sobre la terraza abierta se exponen las ruinas de los pabellones demolidos en 1980, frente a las estatuas que adornan la baranda, que alguna vez se encontraronn en el antiguo Banco Provincia de Buenos Aires en la calle San Martín.[20] Desde el piso de la terraza se pueden observar unas aberturas escalonadas que permiten el ingreso de luz al Buenos Aires Design Center que funciona debajo del centro cultural, y en definitiva los numerosos edificios del CCR están pintados de variados colores (ocre, azul siena y rojo pompeyano) porque la intención de sus autores fue demarcar que se trata de una acumulación de construcciones de diversos períodos históricos.

Actualidad[editar]

Patio del Tilo y galería elevada.

Con su acceso principal por el mismo edificio que funcionaba como Pabellón de Acceso y sede de la Dirección y administración general del Asilo de Ancianos, en la calle Junín 1930, el Centro Cultural Recoleta se estructura con el clásico esquema de patios que se utilizaba para los conventos y casas en general en los tiempos coloniales. Así, desde el hall de acceso parten las dos circulaciones principales del conjunto. La primera es al aire libre y fue llamada Patio del Tilo por el añejo árbol que la protagoniza. A su lado derecho se suceden una serie de edificios intercalados con patios abiertos que la conectan con la terraza mirando hacia Plaza Francia y el río. En un pabellón muy reformado que perteneció al asilo funcionan: la Sala Cronopios, las Salas J y C, y en la planta alta la Dirección de Música y el Museo Participativo de Ciencias. Siguiendo por el Patio del Tilo se llega al Auditorio El Aleph, ocupando la antigua capilla neogótica, y finalmente un edificio contemporáneo que aloja dependencias de personal. Se mantuvo en pie la fachada de uno de los pabellones demolidos, en donde se exhiben una serie de placas de bronce conmemorativas de los porteños de clase alta que donaron fondos para la construcción del asilo, entre 1884 y 1897. Así también se eligió mantener en pie una de las galerías del primer piso que recorre el Patio del Tilo sobre columnas, y conecta la planta alta del auditorio y de la Sala Cronopios con las salas ubicadas en el edificio opuesto. Esta galería elevada remata en un curioso reloj que adorna una pasarela vidriada, el llamado Puente del Reloj, donde finaliza el centro cultural y se pasa al sector perteneciente al Buenos Aires Design y al Auditorio Buenos Aires, atravesado por otra pasarela diseñada por Testa con estructura metálica, haciendo referencia a las pasarelas anteriores sobrevivientes del asilo.[21]

Sala abovedada dentro del antiguo convento franciscano.

La segunda circulación principal del Centro Cultural Recoleta también parte del hall de acceso desde la calle Junín a través de una estructura metálica y una rampa, pero se dirige directamente hacia los antiguos edificios jesuitas que se conservaron en pie, compartiendo la medianera del Cementerio. Se trata de un extenso pasillo con techos abovedados y pintado de blanco como se utilizaba en épocas coloniales, sobre el cual se sucede un número de galerías longitudinales hacia la derecha, y un conjunto de cuatro patios hacia la izquierda, que permiten el acceso de aire y luz natural, y están bordeados por salas transversales al pasillo principal. Patio de los Naranjos, de la Fuente, del Aljibe y del Tanque, cada uno posee una característica que lo distingue, aunque son idénticos en su forma ortogonal y los pabellones a su alrededor que alojan salas de exposiciones, un local de publicaciones artísticas y un pequeño café. Desde el Patio de la Fuente se abre un volumen vidriado que comunica la planta baja con el piso superior, adonde se encuentran la Dirección, la Asociación de Amigos, las aulas para cursos, la biblioteca, la videoteca, el microcine, los sectores de personal.[22]

Referencias[editar]

  1. Centro Cultural Recoleta: 30 Años
  2. TREINTA AÑOS DEL CENTRO CULTURAL RECOLETA Buenos Aires SOS
  3. a b Reseña histórica de los edificios y el predio del Centro Cultural Recoleta Centro Cultural Recoleta
  4. López Mato, Omar (2004). Ciudad de angeles: historia del cementerio de la Recoleta. Grijalbo. pp. 7/9. ISBN 9789502803173. 
  5. Jaimes Répide, Julio (1936). Paseos evocativos por el viejo Buenos Aires. Peuser. 
  6. González, Ricardo. «1». La temprana cuestión social: la ciudad de Buenos Aires durante la segunda mitad del siglo XIX. CSIC. Consultado el 3 de octubre de 2011. 
  7. a b La obra de Juan Antonio y Juan Carlos Buschiazzo en el Asilo de Ancianos de la Recoleta (1880-1935) por Daniel Schávelzon. Revista DANA nº 30, año 1991
  8. Centro Cultural Recoleta Buenos Aires Otra Mirada
  9. La invención de “La Recoleta” Vilavi.com, 19 de noviembre de 2010
  10. El Centro Cultural Recoleta visto hace treinta años Diario Clarín, 06.02.1999
  11. Un solo viaje hacia dos pasados Diario Página/12, 23 de febrero de 1999
  12. Entre sogas y arneses, De la Guarda inauguró una sala en Recoleta Diario Clarín, 16.08.2001
  13. CCR: Plan maestro de Clorindo Testa Diario La Nación, 23 de febrero de 2005
  14. Inauguración Reapertura Auditorio El Aleph. Dic 2010 Centro Cultural Recoleta
  15. Centro Cultural Recoleta CRIBA S.A.
  16. Otro inquilino en Buenos Aires Design Diario La Nación, 3 de enero de 2003
  17. [s/a] (Enero/Febrero de 1983). «Centro Cultural de la Ciudad de Buenos Aires». Summa (145/146):  pp. 93/103. 
  18. Liernur, "Pancho" (Abril de 1983). «La reacción de Narciso». Summa (186):  pp. 55/58. 
  19. Iglesia, Rafael (Mayo de 1982). «¿Qué se restaura, qué se conserva, qué se innova?». a/mbiente (31):  pp. 45/48. 
  20. Las esculturas del Banco Provincia por Pablo Juan Chiesa. Blog "Mirada Atenta", 13 de mayo de 2010
  21. [s/a] (Octubre de 1991). «Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires (remodelación y ampliación)». Summa (290):  pp. 34/37. 
  22. Planos arquitectónicos de salas Centro Cultural Recoleta

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]