Myrica faya

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Faya
Myrica faya.jpg
Follaje y amentos de Myrica faya
Estado de conservación
Preocupación menor (LR/LC)
Preocupación menor (UICN 2.3)
Clasificación científica
Reino: Plantae
División: Magnoliophyta
Clase: Dicotiledónea Magnoliopsida
Orden: Fagales
Familia: Myricaceae
Género: Myrica
Especie: M. faya
Nombre binomial
Myrica faya
Aiton
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Faya en el parque nacional de Garajonay en La Gomera.

La faya (Myrica faya) es una especie de árbol perteneciente a la familia de las miricáceas. Es un árbol propio de la laurisilva atlántica. Se trata de uno de los árboles del monteverde (bosque húmedo) canario que muestra una mayor valencia ecológica pudiendo encontrarla en las formaciones más secas y en las más expuestas al viento. Es una especie pionera que protege el suelo durante su recuperación hasta que reaparecen especies de mayor porte.

Descripción[editar]

Es un árbol generalmente dioico de altura variable de 3 a 8 m, pero puede alcanzar grandes tamaños, hasta 18 m. Presenta la particularidad de ser, junto con otra faya (M. rivas-martinezii) y con el loro, los únicos árboles subdioicos que existen en la vegetación natural de las Islas. Esto quiere decir que unos son femeninos y otros son masculinos, pero en algunos ejemplares aparecen algunas flores de ambos sexos.

Se distinguen bien por su denso follaje verde oscuro, con hojas pequeñas de 4 a 1 cm de long. y 1 a 3 cm de ancho, lanceoladas, de bordes aserrados de forma irregular, que recuerdan a las del roble. Los troncos son algo retorcidos y presentan cortezas muy rugosas. Esto ayuda a reconocerlo.

Las flores son abundantes. Aparecen en invierno y primavera. Las masculinas, apretadas en pequeños racimos alargados, pueden llegar a dar un aspecto amarillento, debido al polen, a las ramas. Las femeninas son menos visibles al estar algo escondidas bajo las hojas, se colocan no tan apretadas como las masculinas. Al madurar se forman unas bayas o frutos negros de aspecto rugoso, globoso y pequeños, de 5 mm de diámetro. Se conocen con el nombre de creces o fitos y pueden comerse, dejando la lengua un poco áspera.

Distribución[editar]

Es un árbol endémico de la región macaronésica muy popular por su abundancia y su aprovechamiento maderero, ramas, etc. Se desarrolla en los ecosistemas de laurisilva canaria y fayal-brezal.

El fayal-brezal se extendia de forma natural, en una estrecha banda en la zona comprendida entre la laurisilva y su transición a los pinares, entre las cotas de 1100 y 1500 msnm, generalmente en el lado norte o umbría de las montañas isleñas. debido a la degradación y deforestación causada por el hombre se ha extendido a costa de la laurisilva. Junto con el brezo arbóreo, es abundante en los bosques, conocidos por Monteverde o fayal-brezal. Este monte se origina por sucesivas talas de la laurisilva, la cual acaba por desaparecer cuando las talas son abusivas, quedando estas dos únicas especies. La faya es más exigente en humedad que el brezo arbóreo. Por esto, se explica que en los bosques mixtos de pinar con fayal-brezal, al ir subiendo en altura desparece antes la faya que el brezo arbóreo.

Reproducción[editar]

Es una especie dioica. Sus frutos sos dispersados por la gravedad o las aves. Muestra una "estrategia pionera persistente", es decir que es capaz de crear bancos de semillas, pero éstos tienen un carácter local, ligados a sus progenitores. Como brezos y tejos, la faya requiere de la llegada de la luz y ausencia de mantillo para germinar. Sin embargo, la faya, a diferencia de estos otros árboles, puede multiplicarse en zonas cerradas y poco luminosas por su capacidad de producir chupones que sustituyen al tronco inicial, dando lugar a una estructura característica en la que los chupones de diferentes generaciones rodean al tronco inicial ya muerto o al hueco vacío que éste ocupó si ya hubiera sido descompuesto.[1]

Puede hibridarse con la faya herreña (M. rivas-martinezii), especie endémica de las islas de La Gomera, La Palma y El Hierro (islas Canarias) considerada en peligro cítico de extinción, lo que complica la recuperación de esta especie.[2]

Usos[editar]

Se utiliza mucho para fabricar horquetas, horcones, horquetones y varas. También como “cama” para los animales, o sea, para la producción de estiércol. Su madera puede aprovecharse para construir pequeños utensilios domésticos, hastías en La Gomera, etc. Fuera de su hábitat natural, está incluido en la lista 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo[3] de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Etimología y Sinonimia[editar]

Myrica: derivado del griego myrike, que es el nombre antiguo del taray (Tamarix) y adoptado por Linneo para este género.

  • Castellano: faya, faya de las islas, fayero, haya de Canarias.[4]

faya: procede del vocablo canario "faya", aludiendo a cierta semejanza con las hayas (Fagus).

Referencias[editar]

  1. . «Fernández-Palacios, J. M., 2009. 9360 Laurisilvas macaronésicas (Laurus, Ocotea) (*). En: VV.AA., Bases ecológicas preliminares para la conservación de los tipos de hábitat de interés comunitario en España. Madrid: Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino. 68 p.».
  2. [1], E. CARQUÉ ÁLAMO, M.V. MARRERO GÓMEZ, Á. BAÑARES BAUDET, E. OJEDA LAND y Á. FERNÁNDEZ LÓPEZ.Myrica rivas-martinezii A. Santos en: Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España.
  3. Lowe S., Browne M., Boudjelas S., De Poorter M. (2000). 100 de las Especies Exóticas Invasoras más dañinas del mundo. Una selección del Global Invasive Species Database. Publicado por el Grupo Especialista de Especies Invasoras (GEEI), un grupo especialista de la Comisión de Supervivencia de Especies (CSE) de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), 12pp. Primera edición, en inglés, sacada junto con el número 12 de la revista Aliens, Diciembre 2000. Versión traducida y actualizada: Noviembre 2004.
  4. Nombres en Real Jardín Botánico
  5. Sinónimos en Real Jardín Botánico
  6. Sinónimos en [2]

Enlaces externos[editar]