La vaquilla

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La vaquilla
Sos rey catolico calle.jpg
Sos del Rey Católico.
Ficha técnica
Dirección
Producción Alfredo Matas
Guion Rafael Azcona
Luis García Berlanga
Música Miguel Asins Arbó
Fotografía Carlos Suárez
Montaje José Luis Matesanz
Escenografía Enrique Alarcón
Vestuario León Revuelta
Protagonistas Alfredo Landa
Guillermo Montesinos
José Sacristán
Santiago Ramos
Carles Velat
Eduardo Calvo
Violeta Cela
Agustín González
María Luisa Ponte
Juanjo Puigcorbé
Amelia de la Torre
Adolfo Marsillach
María Elena Flores
Amparo Soler Leal
Antonio Gamero
Tomás Zori
Pedro Beltrán
Luis Ciges
Ana Gracia
Valentín Paredes
Valeriano Andrés
Fernando Sancho
Ver todos los créditos (IMDb)
Datos y cifras
País(es) España
Año 1985
Género Comedia
Duración 116 min
Idioma(s) Español
Compañías
Productora In-Cine Compañía Industrial Cinematográfica S.A., Jet Films
Presupuesto 250 millones pesetas (1,5 millones €)
Recaudación 3.170.096,88 €
Ficha en IMDb

La vaquilla es un largometraje español de 1985 del director Luis García Berlanga que obtuvo enorme popularidad. El director valenciano ofrece una visión de la Guerra Civil Española mediante una comedia protagonizada por un grupo de soldados republicanos infiltrados en zona nacional.

Sinopsis[editar]

Durante la Guerra Civil Española, en una trinchera situada en el mismo Frente de Aragón, los altavoces del bando nacional anuncian las fiestas religiosas de un pueblo próximo, donde se celebrará una corrida de toros. Los jefes militares republicanos encargados del sector deciden infiltrar un grupo de sus hombres en territorio enemigo para raptar a la vaquilla que será utilizada en la fiesta taurina, en un intento simultáneo por conseguir comida y terminar con la fiesta del bando nacional.

Los soldados republicanos encargados de la misión, dirigidos por el brigada Castro (Alfredo Landa) y el teniente Broseta (José Sacristán) forman un grupo variopinto y cómico, alejados del estereotipo bélico; sus adversarios del bando nacional aparecen también en toda su simpleza como aburridos de las trincheras, destruyendo en ambos casos el mito heroico pintado por las respectivas propagandas, como en la escena inicial donde el brigada republicano Castro se reúne con un suboficial de los sublevados para entregarle papel de cigarros a cambio de tabaco para fumar: en este caso la escasez de medios para sustentar el hábito de fumar lanza a soldados de ambos bandos a un clandestino trueque visto con una mirada cómica donde la pompa militar queda de lado, consumida por los deseos más ingenuos y primarios. El equipo de soldados infiltrados queda completado por el soldado Mariano (Guillermo Montesinos), nativo del pueblo a atacar, por el soldado Limeño (Santiago Ramos), quien dice ser un ex-torero, y por el soldado Cura (Carles Velat) apodado así por haber sido seminarista católico antes de ser reclutado. El grupo queda disfrazado con ropas del bando sublevado gracias a un sastre homosexual agregado a la tropa, apodado Piporra (Francisco Valdivia) a quien Castro detesta. Se muestra también el poco aprecio de Castro hacia el teniente Broseta, quien ha sido peluquero antes de la guerra y presuntamente ascendido a oficial por influencias políticas.

Una vez en el pueblo, los soldados protagonistas pasan por numerosas aventuras cómicas, ocultando su pertenencia al bando republicano, y tratando de apoderarse de la vaquilla que constituye la razón de sus esfuerzos. En un apretado microcosmos hallan un viejo militante republicano escondido por su esposa, cuya hija Guadalupe (Violeta Cela) a la vez es cortejada por un alférez de los sublevados (cuando había sido novia del soldado Mariano), a un sacerdote que enrola como monaguillo al soldado Cura cuando éste le confiesa haber sido seminarista, y observan el disgusto del comprensivo y campechano comandante nacionalista del pueblo (Agustín González) contra un marqués (Adolfo Marsillach) que le suplica repetidas veces lanzar una ofensiva sólo para que su enorme finca (cortada en dos por la línea del frente) pueda quedar por completo en la zona nacional.

La cinta abandona los tópicos sobre el heroísmo guerrero de los bandos en pugna, mientras muestra el ángulo más absurdo de la guerra en clave de comedia, presentando las enemistades brutales e ilógicas que la guerra genera entre individuos agobiados por idénticos problemas y dilemas. Ejemplo de ello es la escena donde los soldados republicanos, agobiados por el calor, se lanzan desnudos a un estanque rural, solo para hallarse allí con soldados franquistas que también se arrojan al mismo estanque para nadar: el hecho que todos juntos confraternicen al estar sólo vestidos con ropa interior o directamente desnudos hacen al brigada Castro meditar sobre el frío absurdo de la contienda, concluyendo que apenas un uniforme y unas insignias hacen la diferencia final entre ambos grupos de hombres.

Tras un festejo en el poblado por la tarde, los soldados republicanos fracasan en su plan de robar la vaquilla en medio de la corrida de toros, donde el soldado Limeño muestra una verdadera habilidad para el toreo. Ante la insistencia de continuar con el plan del robo de la vaquilla antes la fiesta, el brigada Castro se indigna y se rebela contra el teniente Broseta en una jocosa escena con estos términos

Cuidado conmigo mi teniente, ¡cuidado conmigo! ... Hemos corrido un encierro, nos hemos tragado una misa, hemos llevado una Virgen, hemos cargado con un marqués, ¡usted ha afeitado a un fascista!... a mí me han pegado una cornada, éste (Limeño) se ha cagado, a éste (Cura) lo han vestido de sacristán, y a éste (Mariano) le han puesto los cuernos, y todo por la jodida vaca...¡que le den mucho por el saco a la vaca! Yo me voy a comer

Al caer la noche, y con el riesgo de ser descubiertos, los soldados republicanos deben huir de vuelta a sus líneas pasando por la casa del Marqués, a quien toman de rehén y luego abandonan en una colina, alborozados al reconocer a sus compañeros esperándolos ya en sus posiciones, donde reciben una dura reprimenda del coronel republicano (Eduardo Calvo). En última instancia, el plan fracasa cuando la vaquilla escapa del poblado y corre hacia la tierra de nadie situada entre ambas trincheras, donde el animal muere al quedar en medio del repentino tiroteo que inician los dos bandos.

Reparto[editar]

Foto tomada durante el rodaje.
Delante de la pared: Carlos Tristancho, Santiago Ramos y Violeta Cela.
Detrás del caballo: Juanjo Puigcorbé, Berlanga y Rafael Hernández.

Otros actores[editar]

Rodaje[editar]

Está rodada, en su mayor parte, en Sos del Rey Católico (Zaragoza) con la participación de una gran parte de su población en papeles de extras. El rodaje supuso en su momento todo un acontecimiento para el pueblo que se volcó en el evento. Sin embargo existieron problemas entre los actores y Berlanga durante el rodaje debido a sus planos-secuencias, Alfredo Landa dijo que tuvo que subir 41 veces a un cerro del lugar para que saliese bien la escena.[1] En dicha localidad se celebró en el año 2010 el 25º aniversario del rodaje de la película, donde estuvieron presentes muchos de los actores y actrices de la película y a los que se homenajeó con un monumento en su honor.

Al final resultó ser un producto difícil, contando con un presupuesto de 250 millones de pesetas[2] (millón y medio de euros) y unos 500 extras, convirtiéndose en la película más cara de la historia del cine español; un año después la superaría El caballero del dragón de Fernando Colomo, con 300 millones de pesetas de presupuesto.

Galería de imágenes del rodaje[editar]

Referencias[editar]

  1. García, Yago (25 de octubre de 2011). «Los rodajes más conflictivos del cine español». Cinemanía. Consultado el 25 de octubre de 2011.
  2. http://www.miradas.net/2007/n60/estudio/articulo1.html

Enlaces externos[editar]