Tauromaquia

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Taurocatapsia en la Creta minoica.

La tauromaquia (del idioma griego ταῦρος, taūros 'toro', y μάχομαι, máchomai 'luchar') se define como el arte y técnica de lidiar toros,[1] tanto a pie como a caballo, y se remonta a la Edad de Bronce. Su expresión más moderna y elaborada es la corrida de toros,[2] una fiesta que nació en España en el siglo XII y que se practica también en Portugal, sur de Francia y en diversos países de Hispanoamérica: como México, Colombia, Perú, Venezuela, Ecuador y Costa Rica. Es también espectáculo de exhibición en China, Filipinas y Estados Unidos. Las corridas de toros han despertado diversas polémicas desde sus comienzos entre partidarios y detractores.

En sentido amplio, la tauromaquia incluye además todo el desarrollo previo al espectáculo como tal, desde la cría del toro a la confección de la vestimenta de los participantes, además del diseño y publicación de carteles y otras manifestaciones artísticas o de carácter publicitario, que varían de acuerdo a los países y regiones donde la tauromaquia es parte de la cultura nacional.

Historia[editar]

Antigüedad[editar]

El dios Mitra.
Grabado de Goya, Muerte del alcalde de Torrejón (Madrid, 1815).

Esta actividad tiene antecedentes que se remontan a la Edad de Bronce, y se ha desarrollado a lo largo de siglos como una forma de demostración de valentía, al estilo de algunas tribus que aún practican ritos de paso de la niñez a la edad adulta.

En la antigua Roma se presentaban espectáculos con uros (raza bovina extinta) que eran arrojados a la arena del circo para su captura y muerte por parte de algunos representantes de familias nobles, quienes mostraban así sus dotes de cazadores. También se arrojaban en manadas a los cristianos durante las ejecuciones públicas efectuadas en la época de la persecución; y además, se utilizaba a estos animales durante los enfrentamientos de gladiadores como entretenimiento adicional.

Edad Media[editar]

En época medieval comienza la práctica taurina del lanceo de toros, a la que se sabe eran aficionados Carlomagno, Alfonso X el Sabio y los califas almohades, entre otros. Según crónica de la época, en 1128 «...en que casó Alfonso VII en Saldaña con Doña Berenguela la chica, hija del Conde de Barcelona, entre otras funciones, hubo también fiestas de toros.»[3] [4]

Estos espectáculos se presentaban en plazas públicas y lugares abiertos como parte de celebraciones de victorias bélicas, patronímicos y fiestas, con el consecuente riesgo que esto suponía para los espectadores (Goya ha retratado una de estas tragedias en su obra sobre la muerte del alcalde de Torrejón, arrollado y corneado por un toro).

Los primeros tratadistas dieron por buena una creencia popular y pensaron que los moros de España fueron los primeros en utilizar sus capas como instrumento de distracción durante la práctica de alancear a las reses. Sin embargo, esta opinión no cuenta hoy día con respaldo académico. Durante el siglo XVI evoluciona la tauromaquia hacia los encierros de varas (predecesora de las actuales corridas de rejones), en los que participaba la realeza; incluso Carlos I de Inglaterra y su lugarteniente Lord Buckingham participaron en este evento durante su estancia en España, tan a su gusto que repitieron luego la experiencia en su país, invitando a los embajadores de los reinos de Francia y España. Carlos I de España (no nacido en este país) lanceó un toro en la celebración del nacimiento de su hijo Felipe II.

Durante esta época la nobleza comienza a utilizar a sus peones y escuderos para distraer al toro mientras cambiaban algún caballo cansado o herido, o para rescatarlos de una caída. Con la aparición de los picadores en sustitución de las lanzas, para dar a los nobles, a lomo de caballo, el privilegio de matar al toro, estos peones y auxiliares adquieren la responsabilidad de llevar al toro al picador, con lo que evoluciona la faena de capote y adquiere valor estético. En muchas ocasiones, si el de a caballo no podía matar al toro, se delegaba la responsabilidad en los de a pie.

Toreo moderno[editar]

Final del paseíllo en una corrida de toros.
Toro en una corrida.
Torero ejecutando un pase ayudado por bajo con la muleta.

La tauromaquia es la evolución de los trabajos ganaderos de conducción, encierro y sacrificio en los macelos o mataderos urbanos que comenzaron a construirse en España durante el siglo XVI. Estos profesionales de la conducción del ganado vacuno, entonces toro bravo, y los matarifes aportaron creatividad y virtuosismo a las tareas más arriesgadas, que inmediatamente fueron de interés para los más diversos espectadores. Las primeras noticias sobre estas suertes prodigiosas son del Matadero de Sevilla, en el cual además está documentada la presidencia encarnada por un representante de la autoridad municipal, situado en una torre mirador o palco proyectado por el arquitecto Asensio de Maeda y conocido por una importante cantidad de óleos que recogen la actividad taurina en ese momento. En el matadero sevillano también se proyectaron las primeras tribunas para espectadores en la segunda mitad del siglo XVI[5] A partir del siglo XVII comienzan a surgir nombres entre los toreros de a pie, por su estilo y valor, además de la simpatía que a estos se les tenía por ser parte del mismo pueblo y no de la nobleza, siendo solicitados por el público para presentarse como evento principal.

Paulatinamente, el gusto del público se inclina por los toreros de a pie, y, si bien con extrañas variaciones, se van estableciendo a lo largo del siglo XVIII todos los elementos de las corridas modernas. De esta época son algunas de las primeras figuras conocidas del toreo, como Costillares, Pepe-Hillo y Pedro Romero.

Ya en el siglo XIX, toreros como Paquiro, Cúchares, Lagartijo y Frascuelo, fueron quienes dieron a la corrida la estructura definitiva que tiene hasta la actualidad.

Siglo XX[editar]

En la década de 1910 a 1920 se desarrolla la llamada Época Dorada de la tauromaquia, protagonizada por la rivalidad profesional entre Juan Belmonte y José Gómez (conocido como Gallito o Joselito), que inauguraron el camino hacia el toreo moderno.

Posteriormente a la Guerra Civil Española se produce un auge en el mundo taurino, especialmente gracias al surgimiento de la figura de Manolete, para muchos el más vertical de los toreros en la historia; a este auge siguen figuras como Luis Miguel Dominguín, el mexicano Carlos Arruza, Pepe Luis Vázquez, Antonio Bienvenida, Pepín Martín Vázquez, Silverio Pérez, Miguel Báez «El Litri», Julio Aparicio y Agustín Parra "Parrita". Si bien esta época se cierra con el fallecimiento de Manolete en la llamada Tragedia de Linares, surge entonces otra famosa rivalidad que apasiona al mundo taurino, la de Dominguín y Antonio Ordóñez.

Ya en los años cincuenta se alza la figura de particular elegancia del venezolano César Girón, quien lidera en dos ocasiones (1954 y 1956), el escalafón taurino en España, hazaña que repetiría su hermano Curro en 1959 y 1961. Destacan en los años sesenta, además del mencionado Curro Girón, toreros como Curro Romero, Paco Camino, El Viti, Diego Puerta, y Manolo Martínez, además de la sensación que causó el surgimiento del poco ortodoxo y revolucionario, pero muy triunfador, Manuel Benítez, el Cordobés. Los años setenta y ochenta son los de mayor expansión comercial del mundo de los toros, llegando a haber corridas incluso en el Astrodome de Houston, con la participación de Manuel Benítez «el Cordobés». Las grandes figuras de esta época son: José Mari Manzanares, Pedro Gutiérrez Moya El Niño de la Capea, Dámaso González, Morenito de Maracay, Francisco Rivera «Paquirri», El Yiyo, Nimeño II, Antoñete y Juan Antonio Ruiz "Espartaco", líder de la estadística en forma consecutiva desde 1985 hasta 1991.

Actualidad[editar]

Las nuevas figuras del toreo presentan gran diversidad en su estilo y proyección; personalidades tan particulares como Enrique Ponce, César Rincón y Joselito —de toreo clásico—; Julián López, el Juli, José Tomás, Manuel Jesús Cid el Cid, Miguel Ángel Perera, Morante de la Puebla, José María Manzanares y el francés Sebastián Castella, son algunos de los toreros más célebres del siglo XXI.

Entorno[editar]

Además de la corrida en sí, la tauromaquia incluye la crianza y conocimiento de los toros, llamados de lidia (denominación de los mismos de acuerdo a su pelaje, cornamenta, comportamiento, porte, etcétera).

Incluye además lo concerniente a la confección de la ropa del matador y demás participantes dentro del espectáculo, así como las manifestaciones artísticas relacionadas con la actividad (confección de carteles, entre otras).

La tauromaquia es una parte considerable de la cultura en los países donde se practica; en algunos de ellos, como España, Francia, Portugal, México, Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela, es considerada parte integral de la cultura nacional; es definida como arte en el diccionario de la Real Academia Española.[6]

Picador.
Novillero ejecutando un pase con derecha con la muleta en la plaza de toros de Alcalá la Real, Jaén, España.

Corrida de toros[editar]

En la actualidad, la actividad más conocida de la tauromaquia es la corrida de toros. En consecuencia, con la consideración de cómo se lleve la responsabilidad de la lidia y muerte del toro (si el torero va a pie o a caballo), existen dos tipos de corridas de toros; de toreros a pie y de toreros a caballo (de rejones o rejoneadores).

Normalmente, una corrida se desarrolla en tres partes, llamadas tercios, en las cuales el toro es lidiado respectivamente por los picadores, «que, montando un caballo protegido por un peto, utilizan una vara con una puya para preparar al toro para el tercio de muleta»; los banderilleros, «quienes se encargan del auxilio al matador, bregan al toro y adornan al toro colocando pares de banderillas (generalmente son tres pares)»; y el último tercio, y el más importante, el de muerte, en el que el torero lidia al toro manejando la muleta y el «ayudado» (espada de madera o de aluminio), que sostiene con la mano derecha. El torero principalmente empieza a medir la distancia del toro, lo que se llama «terreno», para empezar a cuajar su faena, hasta empezar a meterle la cabeza en cada suerte o engaño; después coloca al burel con los cuartos delanteros parejos, para que se abra y no pinche en hueso; eso es para asegurar la estocada, y, si es correcta, a petición del presidente y el respetable, se cortan los trofeos.

El presidente es quien recompensa la actuación del torero. Al término de la lidia, el presidente enseña un pañuelo de color blanco, si el premio de la faena es para una oreja, y dos pañuelos para dos trofeos. Al principio de ella también puede enseñar un pañuelo verde si el toro no es apto para torear (cojo, cuerno mal, etc.), o uno naranja para indultarlo si el toro es de gran calidad. La opinión del público es posiblemente de más peso para los participantes: ha habido corridas en donde el público saca en hombros al torero sin que el juez haya concedido siquiera la oreja, o por el contrario: premios del presidente a pesar del descontento de los asistentes.

Participantes en una corrida de toros[editar]

Festejos populares[editar]

Festejos populares en España[editar]

El toro de fuego[editar]

El toro de fuego es un armazón metálico, que imita la forma de un toro, sobre cuyo espinazo se coloca un bastidor con elementos pirotécnicos. Muy utilizado en festejos de pueblos de España.

Es transportado por una persona, que tras encender una mecha, corre persiguiendo a la gente asustándoles con las chispas que van soltando sus diferentes elementos.

Este mismo juego popular es utilizado también en Paraguay y es conocido como el «toro candil». Es típico de las Fiestas de San Juan.

En Chota, ciudad de la sierra norte de Perú, en el departamento de Cajamarca, el armazón utilizado es de madera, y el juego es conocido como «vaca loca», y es típico de las fiestas en honor a san Juan Bautista celebradas durante la última semana del mes de junio.

En Ecuador, el juego de la vaca loca es popular y se lo realiza en la noche, especialmente en las vísperas de algún santo. La vaca loca es un triángulo abierto de madera para que pueda colocarse en los hombros una o dos personas. Está adornado con papel de varios colores, y lleva a los costados fuegos artificiales, voladores, que son carrizos con pólvora que al ser encendidos salen disparados. En la parte superior tiene dos cuernos, que en varias ocasiones son de verdad; es decir, de toros o vacas. Al son de la banda de pueblo sale la vaca loca y persigue a las personas que se encuentran concentradas en el centro de una plaza tratando de sorprender a los distraídos. La gente corre y se divierte por la emoción y bulla que se produce.

De igual manera se realiza en El Salvador pero con el nombre de torito pinto, especialmente el día en que corresponde la quema de pólvora de una fiesta patronal.

El toro ensogado[editar]

Toro de cuerda o «ensogao» en Beas.

El preámbulo de las fiestas va aparejado con el desarrollo de los Ciclos Culturales Taurinos de San Marcos en Beas de Segura, que se vienen celebrando desde el año 1995.

  • Las Fiestas del toro enmaromado Benavente, Zamora.“Fiestas de Interés Turístico Regional” y “Festejo Taurino Tradicional”, aunque se están realizando los trámites necesarios para que sea declarada de interés turístico nacional.

Celebra el día antes del corpus, donde los mozos corren agarrados a una larga maroma sujeta a las astas del toro

Bous al carrer[editar]

El toro embolado en un festejo tradicional de España, en el que se colocan a un toro en sus astas dos bolas de fuego. No se conocen realmente sus orígenes, pero junto a otros festejos taurinos en los que no se le da muerte al animal pueden tener su origen en la civilización minoica. Como se recogen en muchos frescos y cerámicas. La zona de mayor actividad se encuentra en la Comunidad Valenciana, actualmente se está intentado regular dichas actividades, acogiéndose con el calificativo de Bous al carrer. También en otras regiones existen festejos similares como el El Toro de Ronda en Aragón.

Festa do boi[editar]

A Festa do Boi de Allariz es un festejo que se celebra el día de Corpus Christi y consiste en soltar un buey que recorre las calles de esta población de Galicia. Fue recuperado en 1983 basándose en antiguas leyendas populares de origen judío.[8]

Sokamuturra[editar]

Los encierros[editar]

Encierro en la localidad de Molinicos, en la provincia de Albacete (España).

El encierro consiste en correr delante de una manada no muy numerosa de toros, vaquillas o novillos, entre los que puede haber también cabestros que dirijan a la manada. Por lo general, los mejores corredores intentan correr lo más cerca posible de los toros, pero sin llegar a tocarlos.

Las capeas[editar]

Festejos taurinos populares que suelen celebrarse en muchos pueblos de España. El recinto donde tienen lugar suele ser una plaza del pueblo cerrada con carros u otras barreras provisionales. Por regla general las reses que se lidian son erales o vaquillas, pero en algunas ocasiones se han lidiado también cuatreños.

El toreo cómico[editar]

El toreo cómico o charlotadas, aunque denostado por los puristas, fue un género taurino muy popular. Consistía en la introducción de números circenses de payasos mientras se lidiaban novillos o vaquillas. Generalmente participaban payasos toreros que realizaban recortes de forma cómica y parodiaban la lidia o simulaban estorbar a un torero serio.

Los concursos de recortes[editar]

Los concursos de recortes están formados por jóvenes que se enfrentan a cuerpo limpio y por turnos a animales en puntas, con el fin de arrimarse al máximo al asta del mismo para alzarse con el primer puesto.

Festejos populares en Francia[editar]

Corrida camarguesa[editar]

Las corridas camarguesas o corridas a la cocarde (Course Camarguaise) son festejos que tienen lugar en las plazas de toros de los pueblos de Languedoc-Rousillon.

Corrida landesa[editar]

La corrida landesa es un espectáculo basado en saltos y recortes en el cual las vaquillas salen emboladas, era el divertimento tradicional de los gascones.

Festejos populares en Portugal[editar]

Los forcados[editar]

Suerte típica del toreo portugués, llevada a cabo por los pegadores o mozos de forcado, quienes trabajan en cuadrillas de 8 elementos y la corrida termina cuando toman e inmovilizan al toro sin más implemento que las manos.

Festejos populares en América[editar]

Evento de saltar toros en Huamantla, México

El serial taurino de la Feria Nacional de San Marcos Aguascalientes, Aguascalientes, México[editar]

Se conforma comúnmente por 17 grandes festejos taurinos, de los cuales son dos novilladas y quince corridas de toros. Toda esta fiesta brava dentro de los festejos de la Feria Nacional de San Marcos que se realiza a mediados del mes de abril y parte de mayo de cada año. La fiesta brava en Aguascalientes, sobre todo en su feria de San Marcos, es uno de los principales atractivos de la feria, ya que se presentan grandes figuras de toreo. Todos los festejos taurinos se realizan en la Plaza Monumental Aguascalientes, en las instalaciones de la feria.

Carnaval Taurino Jalostotitlán, Jalisco, México[editar]

Diez días de festejo con tres fechas con corridas de toros en la monumental plaza de Toros Fermín Espinoza "Armillita" del municipio Jalostotitlán, en Jalisco, México. Se realiza durante el mes de febrero la mayoría de las veces, pero su fecha varía dependiendo del miércoles de ceniza, concluyendo el martes de Carnaval.

Carnaval Taurino Autlán de la Grana, Jalisco, México[editar]

Diez días de festejos que incluyen cuatro fechas con corridas de toros en la Plaza de Toros Alberto Balderas del municipio de Autlán de Navarro, en Jalisco, México. Se realiza durante el mes de febrero, ajustando la fecha para concluir precisamente el martes de Carnaval; exactamente el día anterior del miércoles de ceniza. Google Imágenes

Feria de Quito "Jesús del Gran Poder" (en Ecuador)[editar]

La Feria de Jesús del Gran Poder ―en Quito (Ecuador)― se festeja del 28 de noviembre al 6 de diciembre con motivo de la fundación de San Francisco de Quito. Los nueve días de corridas se celebran en «La Monumental» (nombre dado a la plaza de toros Quito). Según algunos críticos de la tauromaquia, es una de las más importantes ferias taurinas de América y año tras año atrae a nacionales y extranjeros. Así mismo la feria tiende a tomar toda la iniciativa española, debido a que sus corridas son efectuadas de igual forma, con los tercios, hasta el despacho del bovino. Debido a su gran influencia en la cultura ecuatoriana, el toreo y el rejoneo se han sumado a las muchas aficiones del público.

La corrida luso-californiana[editar]

Las comunidades portuguesas asentadas en el estado de California en Estados Unidos han conservado las corridas de toros al estilo portugués aunque haciéndole algunas modificaciones. En las corridas californianas no hay derrame de sangre, por lo que son llamadas Bloodless bullfight por ende no se pica, no se le clavan banderillas al lomo del animal ni se le da muerte en el ruedo. El toro lleva un velcro sobre su lomo por lo que las banderillas van adheridas allí, por lo demás son iguales a una corrida portuguesa, incluso grandes toreros europeos o americanos (mexicanos particularmente) torean anualmente en las plazas californianas.

Las corralejas de Colombia[editar]

La Corraleja es una fiesta popular de Colombia, donde en una plaza se torean varios novillos a la vez, entre las más populares se encuentran las de Sincelejo, Cotorra, Planeta Rica y Cereté.

Temporada Taurina en Colombia[editar]

En Colombia también se lleva a cabo una temporada taurina que comenzó hacía el año 1917, sin embargo desde los años de la independencia de la corona española se celebraban algunos festejos taurinos en el Circo de Toros de San Diego en Bogotá y el Circo Taurino El Palo en Medellín. Hacía las primeras décadas del siglo XX, la tauromaquia colombiana comenzó su vida adulta, con sendos festejos taurinos que principalmente se realizaban en Bogotá y en Medellín, hasta la creación de la Feria de Manizales (1955), que abrió definitivamente a Colombia como gran centro taurino y poco después se comenzó a organizar la Feria de Cali (1957). Estos dos acontecimientos hicieron de la temporada colombiana la primera de Sudamérica. Actualmente la temporada comienza hacia finales del mes de diciembre con la Feria de Cali en la plaza Cañaveralejo, siguiendo con la Feria de Manizales en la Monumental de Manizales, de la cual se dice que es una feria en América con "duende" andaluz; y las temporadas taurinas de Medellín (Plaza de Toros La Macarena) y Bogotá (Plaza de toros de Santamaría). También hay temporada Taurina en las otras dos plazas de primera categoría en Cartagena de Indias y Bucaramanga. «Voy a los toros. El portal Taurino de Colombia». Consultado el 4 de julio de 2011.

El toro y el cóndor del Perú: Yáwar Fiesta[editar]

Esta fiesta taurina es una costumbre importada por los españoles, pero modificada por los lugareños de la región de Ayacucho, de la provincia de Lucanas, de la ciudad de Puquio, en los Andes. El festejo, conocido como Yáwar Fiesta («Fiesta de Sangre» en quechua), tiene lugar en el mes de mayo (coincide con la celebración del Señor de la Asención), y se suele interpretar como una celebración de la expulsión de los conquistadores españoles por los quechuas, aun cuando no existe un consenso académico definitivo sobre su simbología y función. Para ello colocan a un Cóndor salvaje en el lomo del toro de lidia o toro pucllay, previamente inmovilizado el toro con una cuerda. Una vez bien asegurado, cortan la cuerda y el toro sale furioso, dando saltos, al sentir los fuertes picotazos del Cóndor. Cuando el toro queda agotado, liberan al ave, y, tras homenajearlo, lo devuelven a las montañas. Si el cóndor no sobrevive al festejo (que dura una semana), se considera de mal augurio. Esta celebración ha sido retratada por el escritor peruano José María Arguedas cuando vivió en Puquio, en una novela titulada, «Yawar Fiesta».

Fiesta en Costa Rica[editar]

En Costa Rica las corridas de toros más populares se realizan a fin de año, entre las fechas de diciembre 24 y enero 2. Generalmente se realizan en la plaza de toros de Zapote (distrito) (distrito del cantón de San José) y son organizadas por la Comisión de Festejos Populares. También existen otras corridas importantes como lo son las de las Fiestas de Palmares (Costa Rica) y las de Zapote (dos de las fiestas populares más importantes del país). Las corridas se realizan siempre sin matar al toro ni causarle daño físico. Existen distintas modalidades de toreo en el país, incluyendo el toreo tradicional (sin la muerte del toro), el toreo bufón y el toreo improvisado, consistente en un grupo numeroso de toreros aficionados esquivando en conjunto la arremetida de un toro. Esta última es la modalidad más popular, conocida como "toreo a la tica".

Cabe destacar que en Costa Rica la ley prohíbe el asesinato de toros y otros animales en espectáculos públicos o privados.[9] (Ver Reglamento Actividades Taurinas, N° 19183-G-S). La "estocada" final la han realizado los toreros quitándole un adorno floral que el toro lleva en el lomo. Tampoco se le pica ni hiere con banderillas.

Fiesta en Argentina[editar]

El toreo de la vincha es la única fiesta taurina que existe en la República Argentina; en ella no se lastima al toro, sólo hay que quitarle una vincha; el ritual dice que quien logre quitarle la vincha al toro debe ofrendársela a la Virgen. Es herencia de la colonización española; se lleva a cabo en la localidad de Casabindo, departamento Cochinoca, provincia de Jujuy. La ceremonia se lleva a cabo los 15 de agosto, para festejar de este modo la Asunción de la virgen María. La fiesta comienza el día anterior, a la tarde llegan hasta el lugar bandas de sicuris de localidades vecinas y por la noche se agrupan en una gran peña donde comparten bebidas típicas como la chicha y comidas tradicionales al sonido del erke (instrumento precolombino). Al día siguiente se realiza una misa a cargo del obispo de Humahuaca, la fiesta continua con una procesión que atraviesa la plaza de toros con una imagen de la virgen llevada por los fieles a paso lento por toda la localidad mientras una banda de músicos imita melodías litúrgicas de la semana santa andaluza, luego de esto comienza el toreo.

Ganaderías[editar]

Las ganaderías de toros de lidia son empresas que dependen de los espectáculos taurinos, dado que esta variedad bovina no tiene ningún otro propósito comercial, debido a su bajo rendimiento, tanto de leche como de carne. Grandes criadores de toros de lidia han alcanzado renombre por las características particulares de trapío de sus astados, y sus nombres son de perdurable reconocimiento en el mundo taurino. A continuación se enumeran algunas de las más importantes de Europa y América.

Ganaderías ubicadas en Europa[editar]

Nota: La lista no es exhaustiva, se listan solo las ganaderías con reconocido prestigio y antigüedad.[10]

  • Albaserrada
  • Albayda
  • Alcurrucén
  • Antonio Gavira
  • Atanasio Fernández
  • Baltasar Ibán
  • Benítez Cubero
  • Buenavista
  • Carriquiri
  • Cebada Gago
  • Cipriano Hebrero
  • Concha y Sierra
  • Conde de la Corte
  • Conde de la Maza
  • Condessa de Sobral (Portugal).
  • Cuadri
  • Dolores Aguirre
  • Domecq Bohórquez (variedad de Juan Pedro Domecq).
  • El Pilar
  • El Torero
  • Felipe Bartolomé
  • Fermín Bohórquez
  • Fuente Ymbro

Ganaderías ubicadas en América[editar]

  • Julián Hamdan, México
  • Tres Equis, Costa Rica (Heriberto Abarca).
  • Atenco, México
  • Zacatepec, México
  • Javier Garfias, México
  • Jesús Arroyo, México
  • San Lucas, México
  • Piedras Negras, México
  • La Soledad, México
  • Carranco, México
  • Armillita Hermanos, México
  • Huichapan, México
  • Arroyo Zarco, México
  • San Martín y La Gloria, México
  • Los Cués, México
  • Coyotepec, Tlaxcala, México
  • Montecristo, México
  • Ganaderia Barralva, México
  • San Mateo, México
  • San Marcos, México
  • San Miguel de Mimiahuapam, México
  • Jaral de Peñas, México
  • Torreón de Cañas, México
  • Caparica, México
  • Begoña, México
  • José Arroyo, México
  • Marco Garfias, México
  • Manuel Labastida, México
  • Santa Fe del Campo, México
  • Rodolfo Vázquez, México
  • Marrón, México
  • San Diego de los Padres, México
  • Joselito Huerta, México
  • Juan Huerta, México
  • La Cardenilla, México
  • Lecumberri Hermanos, México
  • Los González, México
  • San Antonio de Padua, Méxco
  • Cuatro Camino, México
  • Santo Tomás, México
  • Jaime Cavazos, México
  • La Guadalupana, México
  • La Joya, México
  • Garabato, México
  • La Venta del Refugio, México
  • Salvador Rojas Salgado, México
  • San Judas Tadeo, México
  • Mar de Nubes, México
  • Villa Carmela, México
  • Villa Mayor, México
  • Viuda de Emilio Fernández, México
  • El Junco, México
  • Trincheras, México
  • Valparaíso, México
  • Vista Hermosa, México
  • Gonzalo Iturbe, México
  • Magdalena González, México
  • La Estancia, México
  • La Gasca, México
  • San Antonio de Triana, México
  • Torreclla, México
  • Tequisquiapan, México
  • Moreno Reyes Hermanos, México
  • San Felipe Torresmochas, México
  • Suárez del Real, México
  • Tenexac, México
  • San José, México
  • San Isidro, México
  • José María Arturo Huerta, México
  • Eduardo Funtanet, México
  • El Batán, México
  • Cieneguilla, México
  • Cerro Viejo, México
  • El Jaguey, México
  • La Playa, México
  • Fermín Rivera, México
  • Felipe Zambrano, México
  • Ernesto Cuevas, México
  • Espíritu Santo, México
  • José Julián Llaguno, México
  • El Sauz, México
  • El Rocío, México
  • El Vergel, México
  • La Punta, México
  • La Muralla, México
  • Golondrinas, México
  • Gonzalo Vega, México
  • Medina Ibarra, México
  • Manuel Martínez, México
  • De Santiago, México
  • Cortina Pizarro, México
  • San Martín, México
  • Reyes Huerta, México
  • Zacatepec, México
  • Xajay, México
  • Rancho Seco, México
  • Teófilo Gómez, México
  • Bernaldo de Quirós, México
  • Galindo, México
  • Los Ébanos (Manolo Martínez), México
  • Los Encinos, México
  • Santa María de Xalpa, México
  • Mirafuente, Ecuador
  • Albaserrada, Ecuador
  • Huagrahuasi, Ecuador
  • Triana, Ecuador
  • Santa Rosa, Ecuador
  • Campo Bravo, Ecuador
  • Trinidad, Ecuador
  • Agualuna-Zalduendo, Colombia
  • Alhama, Colombia
  • Ambaló, Colombia
  • Barroblanco, Colombia
  • Dosgutiérrez, Colombia
  • El Espíritu Santo, Colombia
  • El Capiro de Sonsón, Colombia
  • El Encenillo, Colombia
  • El Paraíso, Colombia
  • Ernesto Gutiérrez Arango, Colombia
  • Ernesto González Caicedo, Colombia
  • Fuentelapeña, Colombia
  • Guachicono, Colombia
  • Icuasuco, Colombia
  • Juan Bernardo Caicedo, Colombia
  • La Ahumada, Colombia
  • La Carolina, Colombia
  • Las Ventas del Espíritu Santo, Colombia
  • Manuel Orbes, Colombia
  • Monterrey, Colombia
  • Mondoñedo, Colombia
  • Puerta de Hierro, Colombia
  • Salento, Colombia
  • San Esteban de Ovejas, Colombia
  • Santa Bárbara, Colombia
  • Vallejuelos, Colombia
  • Vistahermosa, Colombia
  • Ganadería de toros de lidia Roberto Puga, Perú
  • Aucallama, Perú
  • Salagual, Perú
  • Huacraruco, Perú
  • Rancho Grande, Venezuela
  • Bella Vista, Venezuela
  • Ganadería Los Ramírez, Venezuela
  • Ganadería Los Marañones, Venezuela
  • Ganadería Juan Campo Largo, Venezuela
  • Cruz de Hierro, Venezuela
  • Guayabita, Venezuela
  • El Prado, Venezuela
  • Ganadería Los Aranguez, Venezuela

Plazas, ferias y premios[editar]

Plazas de toros[editar]

Las plazas de toros, conocidas también como cosos taurinos y anteriormente como circos taurinos, son estructuras arquitectónicas cerradas, con estilos arquitectónicos diversos, de acuerdo a su antigüedad. En general, se trata de un recinto cerrado de forma circular, con tendidos y servicios que rodean un espacio central, llamado ruedo o arena, en donde se realiza el espectáculo taurino. El ruedo es un terreno de tierra batida, rodeado por una valla o barrera, y con varios burladeros, en donde se preparan y refugian los matadores y subalternos. El callejón está separado del ruedo por una estructura o pared, generalmente de madera y de aproximadamente 140 centímetros del altura, que posee estribos hacia el ruedo y en ocasiones también hacia el callejón para facilitar el acceso de los alternantes en caso de emergencia. Dispone de puertas de acceso batientes para la entrada y salida de los participantes (puerta de cuadrilla) y los toros (puerta de toriles), aunque la cantidad y disposición de estos accesos varía de un recinto a otro. La plaza de toros más grande del mundo se encuentra en México, con una capacidad aproximada de 41000 personas sentadas.

Ferias taurinas[editar]

Europa[editar]

América[editar]

Premios taurinos[editar]

Crítica[editar]

Algunas manifestaciones de la tauromaquia, y particularmente las corridas de toros en las que el animal muere, son objeto de controversia y debate desde tiempos antiguos. Desde el punto de vista de los derechos de los animales, diferentes organizaciones consideran que las corridas y otras manifestaciones son una práctica de crueldad hacia los toros (al ser parte central del espectáculo en algunas de sus formas la práctica de clavar adornos al toro en su lomo —las banderillas— y su posterior muerte por medio de una estocada del torero), dando lugar al activismo antitaurino que ha abogado tradicionalmente por posiciones favorables a la restricción de la tauromaquia o bien a su prohibición total. Organizaciones no gubernamentales como PETA, y partidos políticos como el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal de España, niegan que las corridas puedan ser equiparadas a una manifestación cultural, artística o deportiva.[11]

Tauromaquia y cultura[editar]

El Quite (1897) de Enrique Simonet.
Mosaik (1909) de Bernard Sandoz.

La fiesta taurina está íntimamente ligada a su aspecto ancestral, tradicional y popular. La cultura que ha cubierto siempre el discurrir histórico de la fiesta, da idea de su relevancia: la tauromaquia ha sido plasmada por artistas tales como Goya, Picasso, Manet, Enrique Simonet, Alberto Gironella y Lucas Villamil, así como en pasodobles del famoso compositor mexicano Agustín Lara. La tauromaquia es ejercicio de múltiple comprensión, y puede ser admirada o criticada, pero sus componentes, ya citados, le permiten perdurar en el tiempo y generar amplio debate a su alrededor. Por ejemplo, el gobierno de España, a través del Ministerio del Interior, hace referencia al aspecto cultural de las corridas de toros en su reglamentación de las escuelas taurinas: «Para fomento de la fiesta de toros, en atención a la tradición y vigencia cultural de la misma, podrán crearse escuelas taurinas para la formación de nuevos profesionales taurinos y el apoyo y promoción de su actividad.»[12]

El historiador y crítico de la estética y de la literatura española, Menéndez Pelayo, enseñó en su Historia de las ideas estéticas en España que la tauromaquia pertenece a las artes secundarias:

Son artes secundarias todos aquellos ejercicios y obras humanas que, sin proponerse un fin de utilidad práctica inmediata y participando por esto del carácter desinteresado de las obras estéticas, tienden a hacer resaltar, por medio del libre juego de nuestras facultades físicas o morales, cualidades de fuerza, de agilidad o de gracia, análogos a la belleza, cuando no la belleza misma de la figura humana. A este género pertenecen… la tauromaquia, que en realidad es una terrible y colosal pantomima de feroz y trágica belleza, en la cual se dan reunidos y perfeccionados los elementos estéticos de la equitación y de la esgrima, así como la ópera produce juntos los efectos de la música y de la poesía. Bastante más merecen estos ejercicios el calificativo de artes que la pirotecnia y la agricultura (!!) que han querido admitir algunos teóricos.

Menéndez Pelayo, Historia de las ideas estéticas en España, hasta el siglo XVII, cap. XII

El filósofo José Ortega y Gasset explicaba que era impensable estudiar la historia de España sin considerar las corridas de los toros.[13] Si muchos de los escritores y filósofos de la Generación del 98, no gustaban de las corridas de toros, era porque la culpaban del atraso de la sociedad española. Así, Unamuno explicaba que no le gustaban las corridas, no porque fuese un espectáculo cruento, sino porque se perdía mucho tiempo hablando de ella y esto explicaba la formación cultural de sus espectadores. Ortega y Gasset, en su obra La caza y los toros, se extrañaba de que el toreo, siendo un ejercicio callado diese tanto que hablar. Posteriormente, la Generación del 27 en su mayoría fue amante de la fiesta, sobre la cual escribieron, pintaron y esculpieron. Vale citar las palabras con las que Federico García Lorca manifestaba su abierto apoyo y gusto por la tauromaquia: «El toreo es probablemente la riqueza poética y vital de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo».[14]

Cartel del festejo taurino del 15 de agosto de 1934 que se celebró en Villafranca de la Sierra (Ávila, España).

Antonio Machado deja clara su postura en su obra Juan de Mairena: «Con el toro no se juega, puesto que se le mata, sin utilidad aparte, como si dijéramos de un modo religioso, en holocausto a un dios desconocido.»

Ortega y Gasset, al igual que otros autores como el académico José María de Cossío, realizaba un paralelismo entre las corridas de toros y la historia de España:

Afirmo de la manera más taxativa que no puede comprender bien la Historia de España, desde 1650 hasta hoy, quien no se haya cimentado con rigorosa construcción la historia de las corridas de toros en el sentido estricto del término, no de la fiesta de toros que, más o menos vagamente, ha existido en la Península desde hace tres milenios, sino lo que nosotros actualmente llamamos con ese nombre. La historia de las corridas de toros revela algunos de los secretos más recónditos de la vida nacional española durante casi tres siglos. Y no se trata de vagas apreciaciones, sino que, de otro modo, no se puede definir con precisión la peculiar estructura social de nuestro pueblo durante esos siglos, estructura social que es, en muy importantes órdenes, estrictamente inversa de la normal en las otras naciones de Europa.

José Ortega y Gasset

Otros intelectuales contemporáneos, como Enrique Tierno Galván, subrayaron, en abierta contradicción con los del 98, el carácter socialmente pedagógico de la tauromaquia: «Los toros son el acontecimiento que más ha educado social, e incluso políticamente, al pueblo español». Y abundaba en el refinamiento del gusto artístico que supone para sus aficionados:

El espectador de los toros se está continuamente ejercitando en la apreciación de lo bueno y de lo malo, de lo justo y de lo injusto, de lo bello y de lo feo. El que va a los toros es exactamente lo contrario de aquel aficionado a los espectáculos, de quien dice Platón que no tolera que le hablen de la belleza en sí, de la justicia en sí y de otras cosas semejantes. El espectador de los toros no es un mero, un simple aficionado a lo espectacular, ni tampoco exclusivamente un entusiasta de la exaltación embriagadora, es, mejor que todo esto un amante del conjunto del cual, en cuanto acontecimiento, es parte necesaria.

Los toros acontecimiento nacional, E. Tierno Galván

Una larga lista de escritores de varios países ha escrito exaltando el toreo como una parte importante del alma de sus pueblos. Entre los artistas vivos que defienden el toreo se encuentra el peruano Mario Vargas Llosa,[15] el escultor y pintor colombiano Fernando Botero y el escultor y pintor mexicano Humberto Peraza.

Entre los partidarios de la tauromaquia se encuentran también Francisco de Goya (si bien tuvo, al parecer, una postura ambivalente con respecto a los espectáculos taurinos), Nicolás Fernández de Moratín, Valle-Inclán. Filósofos como Fernando Savater o Enrique Tierno Galván, y artistas como Joaquín Sabina o Joan Manuel Serrat, aducen que estas críticas de los antitaurinos obedecen a la ignorancia, ya que el toro de lidia vive en libertad en su hábitat natural y, sin las corridas, no solo se extinguiría el toro bravo, sino el propio ecosistema en que se desenvuelve (las dehesas), sin embargo hay alegatos que refieren a que estas pueden ser protegidas por ley sin la necesidad de criar toros. Otros defensores del toreo, como el catedrático Andrés Amorós, argumenta que nadie ama más al toro que un buen aficionado a las corridas: «nadie admira más su belleza, nadie exige con más vehemencia su integridad y se indigna con mayor furia ante cualquier maltrato, desprecio o manipulación fraudulenta.»[16]

Tauromaquia y economía[editar]

España[editar]

Organizaciones a favor de los animales han criticado la financiación de la tauromaquia con dinero público.[17] Según un estudio de la Fundación Altarriba, organización a favor de los animales, las subvenciones a las corridas de toros en 2007 ascendieron a la cantidad de 564 millones de euros, unos 12 euros por cada español.[18] Parte de este dinero procede de los fondos europeos destinados a la ganadería, destinándose 220 euros por cabeza de ganado a los criadores de toros de lidia.[19] [20] [21]

Desde el sector a favor de las corridas de toros, periodistas como Paco Aguado han defendido la solvencia de las corridas de toros y contestado a las críticas hacia las subvenciones que reciben criticando los impuestos con las que se gravan, que consideran excesivos.[22]

Cine[editar]

Referencias[editar]

  1. Real Academia Española. rae.es (ed.): «Tauromaquia según la RAE: Arte y técnica de lidiar toros». Consultado el 23 de agosto de 2013.
  2. Real Academia Española. rae.es (ed.): «Corrida de toros según la RAE: Fiesta que consiste en lidiar cierto número de toros en una plaza cerrada.». Consultado el 21 de agosto de 2013.
  3. La fiesta nacional: el toreo.
  4. Mariano José de Larra, «Corridas de toros», en El Duende Satírico del Día (Madrid), 31 de mayo de 1828.
  5. Antonio J. Albardonedo Freire: «La génesis de la tauromaquia moderna: la presidencia de la autoridad y la construcción de tribunas», en Laboratorio de Arte, n.º 18, págs. 397-416, 2005.
  6. «Diccionario de la lengua española - Vigésima segunda edición». Consultado el 1 de febrero de 2011.
  7. Declaración de Interés Turístico
  8. [1]
  9. http://www.fundacionamarte.org/index.php?option=com_content&view=article&id=110:legislacion-de-costa-rica-sobre-circos&catid=9:noticias&Itemid=18
  10. Ganaderías de toros bravos.
  11. Diez razones para terminar con las corridas de toros | Ecosofía
  12. Ministerio del Interior (España) - Asuntos Taurinos:
  13. Citas taurinas, frases célebres, definiciones de los maestros del toreo, arte de torear.
  14. LITERATURA TAURINA: Citas Taurinas: Autores Nacionales e Internacionales. Poesía
  15. Vargas llosa y la tauromaquia: "El toro es tratado con inmenso amor" El Comercio, 8.5.2012
  16. Andrés Amorós, Escritores ante la Fiesta (De Antonio Machado a Antonio Gala), Madrid, Egartorre, 1993, pág. 164.
  17. No permitas que tus impuestos financien la tortura a los toros: ¡Actúa ya! AnimaNaturalis
  18. Las fiestas taurinas nos cuestan 564 millones al año de subvención 20 minutos
  19. «For a Bullfighting-free Europe». Bullfightingfreeeurope.org. Consultado el 28-03-2010.
  20. Debt in the afternoon: bullfighting staggers into crisis The Guardian
  21. El negocio de la tauromaquia
  22. Paco Aguado (27 de julio de 2010). burladero.com (ed.): «Las subvenciones». Consultado el 9 de agosto de 2010.

Bibliografía[editar]

  • Antonio J. Albardonedo Freire, La Génesis de la Tauromaquia Moderna: la Presidencia de la Autoridad y la Construcción de Tribunas, en Laboratorio de Arte, Núm. 18, 2005, pp. 397-416.

Enlaces externos[editar]