Isla de Samos

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Isla de Samos
(Σάμος)

Isla de Samos

Vista de satélite de la isla
Localización geográfica / administrativa
Archipiélago Islas Espóradas Orientales

Mar


Mar Egeo (Mediterráneo)
País(es) Flag of Greece.svg Grecia
Subdivisión(es) Samos
Periferia Periferia de Egeo Septentrional
Datos geográficos
Superficie 477,395 km²
Longitud 43 km
Anchura máxima 13 km
Punto más alto Monte Kerkis (1 434 m)
Demografía
Población 30 101[1] hab. (2011)
Otros datos
Ciudad más poblada Vathy
Coordenadas


Coordenadas: 37°43′41.23″N 26°49′09.53″E / 37.7281194, 26.8193139
Mapa de localización
Nomos Samou.png Localización de la antigua prefectura
Appellation Samos.pngLocalización y mapa de la isla de Samos
Samos
Tipo Estratovolcánes, domos, conos.
Ubicación Grecia
 • Coordenadas 37°45′00″N 26°50′00″E / 37.75, 26.8333


Coordenadas: 37°45′00″N 26°50′00″E / 37.75, 26.8333
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Altitud El volcán más alto en Kerkis, con 1437 m
Última erupción Desconocida.
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La isla de Samos (en griego Σάμος, Samos, en turco Sisam) es una isla de Grecia perteneciente al grupo de las islas Espóradas Orientales. Está localizada en aguas del mar Egeo, muy próxima a la costa de Asia menor, al sur de la isla de Quíos y al norte de la isla de Patmos y del archipiélago del Dodecaneso. En 2001 contaba con una población de 33 814 habitantes.

La superficie de la isla es de 477,39 km² y tiene una longitud de 43 km y 13 de ancho. De considerable extensión, Samos está recorrida por ásperos relieves montañosos (la altura máxima es el monte Kerkis 1 434 m). A lo largo de las costas, en general escarpadas y poco seguidas, se abren llanuras. La isla de Samos está separada de la parte continental por un estrecho de apenas 1,8 km de la costa anatólica y del cabo Mícala. Administrativamente, conforma la unidad periférica de Samos.[2]

Geografía[editar]

Está a muy poca distancia de la costa de Asia Menor, a la cual estuvo unida en el Pleistoceno. Su estructura es calcárea, con rocas metamórficas y esquistos, y presenta dos grupos montañosos: el Kerkis (1 437 m) y el Ampelos[3] (1 137 m). Cerca de la costa, los montes son más suaves, con vegetación mediterránea.

Es una isla de origen volcánico. Las dos montañas mencionadas son dos estratovolcanes. También se encuentra restos de pequeños conos volcánicos y domos.

Historia[editar]

La más importante de las llanuras de Samos es la de Kampos Choras, en la costa meridional de la isla, que se curva formando una amplia ensenada. Las orillas bajas y pantanosas favorecían el amarre y el anclaje.

La isla estuvo poblada desde el Neolítico y recibió, por turno, a los carios, léleges, y desde el siglo X a. C. los jonios llegados de Epidauro. Era una de las doce ciudades que formaban la Dodecapolis jónica con: Quíos, Clazómenas, Colofón, Éfeso, Eritras, Lebedos, Mileto, Miunte, Focea, Priene, Teos y le suministraba a sus constructores de navíos y sus marineros.

En el cabo Mícala se alzaba el santuario de Poseidón Heliconio, el Panjonio, centro religioso de la Liga de las doce ciudades jonias.

Los densos bosques proporcionaban una madera excelente para la construcción de embarcaciones. La isla era rica en olivares y viñedos. El vino de Samos no era, sin embargo, en opinión del geógrafo Estrabón, de la mejor calidad.

Coleo de Samos fue el primer griego que atravesó las columnas de Hércules. De 538 a 522 a. C., Samos conoció un era de prosperidad económica y fueron emprendidos grandes trabajos bajo el fastusoso reinado de su tirano Polícrates. Supo imponer su hegemonía al archipiélago y hacer de la ciudad el más poderos Estado marítimo del mar Egeo.

Ciudad de Samos.

Polícrates tomó el poder con sus dos hermanos después de una fiesta en honor de la diosa Hera. Tras asesinar al primero, Pantagnosto, exilió al segundo, Silosonte. Se alió con el faraón Amasis (570-526 a. C.) y con el tirano de Naxos, Ligdamis, y saqueó las ciudades e islas jónicas, como Lesbos y Mileto. Después rompió la alianza con Egipto e hizo un acuerdo con el rey persa Cambises II (528-521 a. C.). Los nobles, con su hermano Silosonte a la cabeza, se rebelaron y atacaron a Polícrates que perdió la batalla y se encerró en Samos, de donde los amotinados no consiguieron desalojarlo. Éstos pidieron ayuda a a Esparta y a Corinto. Invadieron la isla y le pusieron sitio a la ciudad durante 40 días, pero sin obtener nunca la victoria. Heródoto relata así el fin de Polícrates: el sátrapa persa Oretes queriendo matar a Polícrates, le invita a Sardes. Polícrates acude pese a la reticencia de su hermana y su hija que han visto su muerte en sueños, y una vez allí fue hecho crucificar por Oretes.
Polícrates fue un gran constructor, hizo construir un gran templo dedicado a Hera, un palacio que fue reconstruido más tarde por el emperador romano Calígula (37-41) y el acueducto o túnel de Eupalinos.

Tras la caída de la tiranía de Polícrates hacia el 522 a. C., Samos fue gobernada por Meandro, quien había sido secretario del tirano.[4] Marcando un contraste con el régimen anterior, Meandro instituyó un culto a Zeus Eleuterio ("Zeus de la Liberación").[5] [6]

Estatuas próximas al Hereo de Samos.

La isla fue liberada al final de las guerras médicas, después de las victorias atenienses contra los persas en Salamina (480 a. C.) y en Mícala (479 a. C.), y se unió entonces a la confederación de Delos presidida por Atenas.

En 440 a. C., un conflicto enfrentó a Samos y Mileto por la posesión de Priene. Mileto pidió ayuda a Atenas. Pericles intervino con 40 naves, invirtió la oligarquía de Samos y dejó allí una guarnición. Pero los oligarcas recuperaron el poder con la ayuda del sátrapa persa de Sardes y entregaron la guarnición ateniense a los persas.

Atenas no pudo aceptar esta situación. Samos que disponía, por otro lado, de una flota importante, envió 200 naves. Tras ocho meses de conflicto, Samos capituló, la ciudad debió entregar su flota, pagar una importante indemnización de guerra y la democracia fue restablecida. En 412-411 a. C., el jefe del partido democrático de Samos, Alcibíades, encabezó una rebelión contra el gobierno oligárquico de Los Cuatrocientos instalado en Atenas. Del 412 al 402 a. C., estuvo gobernada por una democracia y combatió al lado de Atenas hasta el final de la guerra del Peloponeso.

En el 365 a. C., los atenienses la conquistaron y establecieron en ella una cleruquía. Los samios pasaron 44 años en el exilio y volvieron a la isla de conformidad con una orden de Alejandro.

En el 341 a. C., nace el gran filósofo Epícuro.

Después de Alejandro Magno, Samos fue disputada por varios Estados: los Ptolomeos, los seléucidas, el Reino del Ponto, etc. En 84 a. C., la ciudad fue anexionada a la provincia romana de Asia. Tras la batalla de Actium, en la que derrotó a Marco Antonio y Cleopatra en septiembre de 31 a. C., Augusto, pasó allí el invierno con su flota. Samos volverá a ser libre hasta la época del emperador Vespasiano (69-79), y más tarde formó con Quíos, Cos y Rodas la provincia de las Islas.

Desde el año 1208, Samos se convierte en un Principado, que fue confiado a un príncipe de la familia Paléologo-Cantacuzeno, que era la familia imperial bizantina. La casa real de Samos se convirtió por matrinomio en la familia Kopasis-Paleólogo-Cantacuzeno. Esta familia reinó en el Principado de Samos hasta la ocupación otomana de la isla en el siglo XV. A causa de su proximidad con la costa de Asia Menor, Samos fue una de las primeras islas invadidas por el Imperio otomano.

La isla fue íntegramente destruida por un terremoto en 1475, quedando entonces totalmente desierta. Los otomanos emprendieron la repoblación con ayuda de colonos llegados de toda Grecia. Estos colonos dieron a su pueblo el nombre del lugar del que procedían. Es así como se encuentra en Samos una Marathokampos, un Pyrgos o un Vourliotes (pueblo de los llegados de Vourlis).

Durante la Guerra de independencia de Grecia, Samos se sublevó bajo la dirección de Licurgo Logotheti y Stamatis, quienes echaron a los turcos de la isla. A pesar de ello, las potencias occidentales eligieron entregar Samos a Turquía.

El sultán otomano nombró primero a los gobernadores turcos (beys) como príncipes de Samos. Para arreglar la situación política de la isla, el sultán otomano restableció en el Principado a un príncipe Kopasi, a fin de que la familia reinante recobrara su trono ocupado desde 1208. En 1912, Themistoklis Sophoulis se adueñó de la isla con un puñado de voluntarios. Expulsaron a los turcos y a los miembros de la familia principesca a Francia, donde estos últimos residían desde casi un siglo. Sofoulis consiguió la incorporación a Grecia en 1913.

Actualmente, el Príncipe Heredero del Principado es Su Alteza Serenísima, el Príncipe Anthony Kopasis de Samos. Este príncipe posee el reconocimiento de su título de las autoridades ortodoxas y griegas. El Título y Predicado es realzado igualmente por el reconocimiento de la legitimidad de estos últimos, por los descendientes de los emperadores bizantinos.

La antigua Samos[editar]

Ruinas de Samos antigua.

La más importante de las llanuras de Samos es la de Kampos Choras, en la costa meridional de la isla, que se curva formando una amplia ensenada. Las orillas bajas y pantanosas favorecían el amarre y el anclaje.
Además de los cañaverales, en el extremo occidental de la llanura se alzaba el santuario de Hera, el Hereo de Samos, uno de los lugares más importantes y ricos de Grecia. Una Vía Sagrada de casi 7 km llevaba del Hereo a la ciudad situada en el borde opuesto de la llanura.

Durante la época arcaica, Samos fue uno de los centros económica y culturalmente más avanzados de Grecia. La rica aristocracia samia, una clase de propietarios terratenientes, supo sacar provecho de la ventajosa situación geográfica de la isla, dedicándose al comercio marítimo.

Las riquezas adquiridas y la demanda de bienes suntuarios daba trabajo a un clase de artesanos cada vez más numerosa. Precisamente Samos fue uno de los principales centros de la creación del estilo jonio, el lenguaje artístico internacional del siglo VI a. C. Entre los artistas samiso destacó Teodoro, escultor y broncista.

Durante la época helenística y romana, definitivamente disminuido el papel de Grecia, superados ya los tiempos de la estructura económica y política de la polis, Samos no era más que una próspera ciudad, pero de segundo orden.

Construcciones[editar]

El puerto[editar]

Bajo Polícrates, el puerto fue dotado de instalaciones apropiadas al papel que había adquirido en la economía de la isla, basada en las relaciones comerciales y en la piratería. La dársena fue cerrada por dos muelles unidos a las murallas que rodeaban la ciudad. La escollera, bordeando el puerto, se levantaba en el mar, con una profundidad que alcanzaba 35,5 metros y cuya longitud era superior a 355 metros.
El puerto era el centro de la actividad económica y militar de Samos: abierto al sur, había sido protegido en dicho lado por el largo malecón mencionado por Heródoto, probablemente a iniciativa de Polícrates.

Todo esto resultaba aún parcialmente visible en el siglo XIX, cuando Franz Humman (1862) hizo reedificar el muelle grande sobre el mismo trazado del antiguo, utilizando, al menos parcialmente, las ruinas.

El puerto moderno de Pithagorio, con sus dos pequeños muelles y un largo brazo que se extiende al sur del Kastro en dirección a Mícala, fue construido en el siglo XIX sobre las ruinas del antiguo.

La muralla de Samos[editar]

La muralla de Samos, de bloques rectangulares y poligonales, encerraba a lo largo de 6,7 km la ciudad y el puerto en un mismo perímetro defensivo. La meridional tenía 370 m de largo. La muralla de Samos de la que todavía se ven buenos tramos en lo alto del Ampelos y en Kastelli, rodeaba por motivos estratégicos las cimas de las dos colinas. La primera fase, de época anterior a Polícrates (la muralla existía ya en época del ataque espartano a Polícrates en 524 a. C.), posee un alto zócalo de grandes bloques poligonales y debía tener la parte superior de adobes. Es de suponer que la superficie encerrada por la muralla nunca estuvo totalmente urbanizada. No obstante, en época de Augusto debía encaramarse por las primeras pendientes de las colinas. Polícrates mandó excavar en los puntos más expuestos de las fortificaciones un gran foso, hallado por los arqueólogos. Se hizo una reconstrucción parcila de la muralla con sillares a finales del siglo IV a. C.

El Hereo de Samos[editar]

En el Hereo (unos 6 km al suroeste de Samos), Polícrates comenzó la reconstrucción del gran templo de Hera, que poco tiempo antes había sido destruido por un incendio.

El nuevo edificio tenía un planteamiento todavía más imponenente, pero no fue nunca completado. La muerte del tirano, en 522 a. C., marca el final de este espléndido momento de la historia de Samos.

El Túnel de Eupalinos[editar]

El túnel tenía por objeto asegurar el aprovisionamiento de agua, que procedía de una fuente situada en la ladera norte del monte Ampelos (restos de los conductos que encauzaban el agua se han hallado cerca de la fuente y en el túnel); y asimismo asegurar una salida secreta de la ciudad en caso de necesidad.

Según una estimación moderna las obras debieron de durar unos 15 años, por lo que es probable que fueran comenzadas en tiempos de Éaces, el padre de Polícrates.

La obra, que en la actualidad se encuentra hundida en algunas zonas, hay que situarla entre los ejemplos de obras públicas promovidas por los tiranos de las ciudades griegas, que se rodeaban de una élite de literatos, arquitectos, artistas, etc., para dar más esplendor a sus cortes.

La acrópolis[editar]

La acrópolis antigua era la colina del Kastro, la más baja. La altura que domina el puerto debe su nombre a la fortaleza, hoy solamente unas ruinas pintorescas construida entre 1822 y 1824, durante la guerra de independencia de Grecia, sobre una ciudadela anterior de época bizantina. La acrópolis bañada al sur por el mar, tenía a sus espaldas el ágora, situada asimismo en las cercanías del puerto.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. http://www.statistics.gr/portal/page/portal/ESYE/BUCKET/General/NWS_CENSUS_310712_GR.pdf
  2. «Texto completo del plan Calícrates» (en griego). Boletín Oficial de Grecia (11 de agosto de 2010).
  3. Su altura máxima en la zona norte de la ciudad de Samos rondaba los 230 m.
  4. Bengtson, Hermann (1965): «El imperio persa y los griegos alrededor del 520 a. C.» en Bengtson, Hermann: Griegos y persas. El mundo mediterráneo en la Edad Antigua I. – Siglo XXI, México, 1999, p. 20. ISBN 968-23-0494-6
  5. Lane Fox, Robin (2005): El mundo clásico. La epopeya de Grecia y Roma. – Crítica, Barcelona, 2007, p. 131. ISBN 978-84-8432-898-8
  6. Heródoto: Historia 3.142.1-5 (en inglés).
  • VV. AA. (1986). «Samos: La segunda patria de Heródoto». Arqueología de las ciudades perdidas. vol. 2. Pamplona: Salvat. pp. 429–437. ISBN 84-7137-899-X. 

Enlaces externos[editar]