Estratovolcán

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Esquema de un estratovolcán.

Un estratovolcán es un tipo de volcán cónico y de gran altura, compuesto por múltiples capas de lava endurecida, piroclastos alternantes (surgidos por una alternancia de épocas de actividad explosiva y de corrientes de lava fluida) y cenizas volcánicas.[1] Estos volcanes están caracterizados por un perfil escarpado y erupciones periódicas y explosivas. La lava que fluye desde su interior es altamente viscosa y se enfría y endurece antes de que pueda llegar lejos. La fuente de magma de estas montañas está clasificada como ácida o alta en sílice, con presencia de riolita, dacita y andesita. Muchos estratovolcanes exceden los 2.500 metros de altitud.[2]

Aunque a veces se les denomina volcanes compuestos, los vulcanólogos prefieren utilizar el término estratovolcán para establecer una distinción, debido a que todos los volcanes, sean del tamaño que sean, presentan una estructura (de capas) compuesta, esto es, se desarrollan sobre los materiales de sucesivas erupciones.

Ejemplos de Estratovolcanes[editar]

Los volcanes Teide, en España, Cerro Machín, en Colombia, Volcán Chimborazo, en Ecuador y Volcán Barú, en Panamá, son ejemplos clásicos de Estratovolcanes.

Formación[editar]

El volcán Teide, en España
El volcán Chimborazo, es un ejemplo de estratovolcán.
El volcán Barú, situado en Panamá, provincia de Chiriquí, también es un estratovolcán.

Los estratovolcanes son comunes en zonas de subducción, donde forman cadenas o "arcos" a lo largo de los límites de la placa tectónica, donde la corteza oceánica se desliza bajo la corteza continental (los Andes) o en una dorsal oceánica (Islandia).[3] El magma que forma los estratovolcanes aparece cuando el agua atrapada tanto en minerales como en el basalto de la corteza oceánica superior, se libera sobre la roca de la capa de la astenosfera sobre la losa oceánica que se hunde. La liberación de agua de los minerales se denomina "desecación", y sucede bajo condiciones específicas de presión y temperatura en ciertos minerales cuando la placa subduce a mayor profundidad. El agua liberada de la capa inferior baja el punto de fusión de la roca sobrepuesta de la capa, la cual experimenta una fusión parcial y emerge debida a la menor densidad relativa respecto a las rocas circundantes, formando piscinas temporales en la base de la litosfera. El magma entonces emerge a través de la corteza, añadiendo minerales ricos en sílice a su composición. Cuando el magma se acerca a la superficie, forma una especie de laguna en una cámara magmática bajo el volcán. La relativamente baja presión del magma permite que el agua y los gases (como CO2, azufre y cloro) disueltos en la lava comiencen a reaccionar, semejando una botella de agua con gas al ser abierta, provocando pequeñas rupturas en el volcán y formando piroclastos a partir de sí mismo. Una vez que se acumula un volumen crítico de magma y gases, el obstáculo que supone el cono volcánico se supera, conduciendo a una repentina erupción volcánica explosiva.[4]

Referencias[editar]

  1. Araña Saavedra, Vicente & López Ruiz, José (1974). Volcanismo: Dinámica y Petrología de sus productos. Madrid: Ediciones Istmo. 
  2. Duque-Escobar, Gonzalo (1998). Volcanismo: Manual de Geología para Ingenieros. http://www.bdigital.unal.edu.co/1572/. Manizales, Colombia: Universidad Nacional de Colombia. 
  3. San Diego State University, Department of Geological Sciences (ed.): «How Volcanoes work: Statovolcanoes» (en inglés). Consultado el 21-10-2008.
  4. San Diego State University, Department of Geological Sciences (ed.): «How Volcanoes work: Subduction Zone Volcanism» (en inglés). Consultado el 21-10-2008.

Enlaces externos[editar]