Indios auxiliares

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Los españoles denominaban Indios auxiliares, a los indígenas que eran integrados a las tropas conquistadoras españolas (principalmente en crónicas y textos históricos antiguos) con el fin de prestar apoyo en sus avances y operaciones militares, durante la Conquista de América. Actuaban como guías, traductores llamados lenguas, o porteadores. La denominación era igualmente extensiva a las formaciones militares compuestas por los mismos indígenas, que solían cumplir funciones de exploración, guerrilla, cubrimiento de flancos y reserva de batalla. Los llamados indios auxiliares se mantuvieron activos, pasada la conquista, durante algunas sublevaciones, en zonas fronterizas y áreas de guerra permanente, como sucedió en Chile en la Guerra de Arauco.

Historia[editar]

Las formaciones de "indios auxiliares" surgieron comúnmente de alianzas entabladas por los españoles, explotando los antagonismos étnicos y tribales que encontraban durante su internación en el territorio en conquista. Hernán Cortés fue uno de los primeros capitanes que destacaron por su habilidad para engrosar sus columnas con estos indígenas (llegó a contar con 200.000 auxiliares en el asedio final de Tenochtitlan).[1]

Posteriormente, la base de "indios auxiliares" de una expedición se enrolaba entre los pobladores de los territorios ya conquistados.

Comúnmente constituían el grupo más numeroso de la hueste conquistadora:

Yanacona[editar]

En el ámbito del antiguo Imperio inca se les suele llamar también yanaconas, aunque esa palabra tiene un uso anterior la la llegada de los españoles, que se remonta a las conquistas de dicho imperio.

Contemporáneamente, a veces la palabra yanacona implica una connotación peyorativa, referida a una supuesta traición a la propia raza, por lo que es utilizada figuradamente, en ocasiones, para designar a una persona que vela por intereses extranjeros.

Referencias[editar]

  1. Raúl Pérez López-Portillo (2002). Historia breve de México. Madrid: Sílex Ediciones, pp. 54-55. ISBN 84-7737113-X.
  2. Miguel Rivera Dorado & Andrés Ciudad Ruíz (1986). Los Mayas de los tiempos tardíos. Madrid: Sociedad Española de Estudios Mayas, pp. 128-129. ISBN 978-8-43987-120-0.
  3. Joseph Pérez (1998). La época de los descubrimientos y las conquistas (1400-1570). Madrid: Espasa Calpe, pp. 250. ISBN 978-8-42398-909-6.
  4. Sandra Regina Baptista (2008). Forest Recovery and Just Sustainability in the Florianopolis City-region. New Brudswick: ProQuest, pp. 137. ISBN 978-1-10906-209-0.
  5. Óscar Efrén Reyes (1979). Breve historia general del Ecuador. Tomo I. Quito: Banco Central del Ecuador, pp. 118.
  6. H. W. Kaufmann (2012). Fortifications of the Incas: 1200-1531. Oxford: Osprey Publishing, pp. 56. ISBN 978-1-78200-066-2.
  7. Elías Martinengui Suárez (1987). El imperio de los incas: causas de su destrucción. Lima: B & B Print, pp. 322.
  8. Antonio Márquez Allison (1993). Diego de Almagro, la pasión; Pedro de Valdivia, la gloria. Santiago de Chile: Pehuén Editores Limitada, pp. 11. ISBN 978-9-56160-272-4.
  9. Alexandra Parma Cook & Noble David Cook (1991). Good Faith and Truthful Ignorance: A Case of Transatlantic Bigamy. Durham: Duke University Press, pp. 12. ISBN 978-0-82231-222-2.
  10. José Manuel Groot (1869). Historia eclesiástica y civil de Nueva Granada. Tomo I. Imprenta de Focion Mantilla, Bogotá, pp. 43
  11. Marta Herrera Ángel. "Transición entre el ordenamiento territorial prehispánico y el colonial en la Nueva Granada". Revista Historia Critica. No. 32, diciembre de 2006, pp. 118-153 (Universidad de los Andes. Facultad de Ciencias Sociales. Departamento de Historia).
  12. Francisco Antonio Encina & Leopoldo Castedo (2006). Historia de Chile. Cronología General de Chile. Tomo X. Editorial Santiago, Santiago de Chile, pp. 8, ISBN 956-8402-78-0.
  13. Angel Alberto Dávalos H. (1999). Quito, significado y ubicación de sus calles: (a fines del siglo XX). Quito: Editorial Abya Yala, pp. 151. ISBN 978-9-97804-552-7.
  14. Sebastián Lorente (1866). Historia del Perú: compendiada para el uso de los colegios. Lima: Editores Auhert & Loiseau, Librairias General y Central; Imprenta y Litografia de E. Prugue, pp. 60
  15. Schmidl, Ulrico (2007). Viaje al Río de La Plata y Paraguay. Buenos Aires: Echo Library. ISBN 978-1-40684-699-7. En 1542 los guaraníes cários del cacique Tabaré se rebelan, una expedición de 400 españoles y 2.000 indios es enviada; tras una gran batalla los alzados son vencidos, 16 españoles, muchos yanaconas y 3.000 guaraníes mueren. Tras esto Tabaré y los cários fueron obligados a auxiliarlos en su campaña contra los guaraníes guajarapos de Aracaré, eran 500 españoles y 2.000 cários. El cacique alzado que terminó vencido y ejecutado por los hispanos (1543). Tras esto Tabaré y Guacany se alzan en armas, se les suman muchos guaraníes que huyeron de los españoles y los mbyás. Los españoles no reaccionan por el conflicto interno entre Cabeza de Vaca e Irala (1544). Tras exilio de Cabeza de Vaca Irala toma el control y derrota a Macaria. En 1546 los españoles consiguen la victoria tras aliarse con tribus chaqueñas y aprovechar las divisiones internas entre los guaraníes.
  16. Carmen Helena Parés (1995). Huellas KA-TU-GUA: Cronología de la resistencia KA-TU-GUA: S. XVI. Caracas: Arauco Ediciones, pp. 148-150; 172. ISBN 978-9-80000-631-3. En 1544 unas 15.000 lanzas de los agaces, cários y otras tribus guaraníes marcharon contra Asunción al mando de Macaria pero Irala con 350 españoles y 1.000 jheperús y bataheis salieron a enfrentarlos y los derrotaron.
  17. Pedro De Angelis (1836). Colección de obras y documentos relativos á la historia antigua y moderna de las provincias del Río de La Plata. Tomo III. Buenos Aires: Imprenta del Estado, pp. 57. En 1553 las colonias rivales de Paraguay (españoles) y São Vicente (portugueses) podían movilizar 5.000 guaraníes y 2.000 tupíes aliados en caso de guerra, respectivamente.
  18. Valentín Abecia Baldivieso, Nicanor Mallo & Faustino Suárez (1939). Historia de Chuquisaca. Sucre: Editorial Charcas, pp. 98
  19. Francisco Antonio Encina & Leopoldo Castedo (2006). Historia de Chile. Descubrimiento y Conquista. Tomo I. Santiago de Chile: Editorial Santiago, pp. 41. ISBN 956-8402-69-1.
  20. Clever Alfonso Chávez Marín (2001). Memoria del Primer Simposium Internacional de Historia Militar de México. Guadalajara; Jalisco; Ciudad de México: Asociación Internacional de Historia Militar, pp. 60. ISBN 978-9-70933-310-7.
  21. Guillermo Porras Muñoz (1980). La frontera con los indios de Nueva Vizcaya en el siglo XVII. Ciudad de México: Fomento Cultural Banamex, pp. 130
  22. John P. Schmal (2011). "History of Mexico: The State of Durango". Houston Institute for Culture.
  23. Antonio Avitia Hernández (2000). El Caudillo Sagrado: Historia de Las Rebeliones Cristeras en el Estado de Durango. Ciudad de México: Miguel E. Schult, pp. 11. ISBN 978-9-70921-280-8. Las frecuentes rebeliones de la región dirigidas por el caudillo local Cogojito llevaron a que en Nueva Vizcaya se instalaran cerca de 1.000 soldados españoles. Las fuerzas rebeldes, según los cronistas de la época, sumaban 20.000 lanzas entre laguneros, xiximes, acaxees, tepehuanes y tarahumaras que se nunca se unieron y tuvieron frecuentes conflictos entre sí. El conflicto finalizo tras la instalación de misiones jesuitas en la zona.

Fuentes[editar]

Enlaces externos[editar]