INRI

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Bonnat Crucifixion.jpg
Cristo crucificado.jpg
Dos obras de arte que representan la crucifixión de Jesús de Nazaret: a la izquierda, la del pintor francés Léon Bonnat (ca.1880); a la derecha, la del pintor español Diego Velázquez (ca. 1632). En la primera se observa el titulus con el monograma INRI. En la segunda, el títulus de condena de Jesús de Nazaret se presenta redactado en tres idiomas (hebreo, latín y griego), tal lo expresado en el Evangelio de Juan.

INRI es la sigla de la frase latina IESVS NAZARENVS REX IVDAEORVM, la cual se traduce al español como: «Jesús de Nazaret, rey de los judíos». Se trata de un monograma,[1] un acrónimo de la versión latina de la frase que, según el Evangelio de Juan, habría sido colocada en una tablilla por orden de Poncio Pilato, como explicación de la causa de la condena de Jesús a muerte de cruz.[2]

La frase, que aparece en una placa o tablilla llamada «título» (titulus), varía ligeramente en los cuatro evangelios del Nuevo Testamento: se encuentra en su versión más corta en el Evangelio de Marcos 15:26 («El rey de los judíos») y en el de Lucas 23:38 («Éste es el rey de los judíos»); es más extensa en el Evangelio de Mateo 27:37 («Éste es Jesús, el rey de los judíos»), y completa en el de Juan 19:19 («Jesús de Nazaret, rey de los judíos»). De esta última versión surge el acrónimo. Muchos crucifijos, imágenes de la crucifixión y obras artísticas que la representan, incluyen el título con el acrónimo INRI, ocasionalmente grabado de forma directa en la cruz, y ubicado usualmente por encima de la figura de Jesús.

En el Evangelio de Juan, se explica además la inscripción:

19 Pilato redactó también una inscripción y la puso sobre la cruz. Lo escrito era: «Jesús de Nazaret, el rey de los judíos.»

20 Esta inscripción la leyeron muchos judíos, porque el lugar donde había sido crucificado Jesús estaba cerca de la ciudad; y estaba escrita en hebreo, latín y griego.

19 Scripsit avtem et titvlvm Pilatvs, et posvit svper crvcem. Erat avtem scriptvm : «Iesvs Nazarenvs, Rex Ivdæorvm.»
20 Hvnc ergo titvlvm mvlti Ivdæorvm legervnt : qvia prope civitatem erat locvs, vbi crvcifixvs est Iesvs, et erat scriptvm hebraice, græce, et latine.
Juan 19:19-20
Detalle del acrónimo INRI («Jesús de Nazaret, rey de los judíos») escrito en tres lenguas (según Juan 19:20), en el pórtico occidental de la basílica de San Vito, Ellwangen, Alemania.

Para la mayoría de los historiadores y biblistas, la presencia de esta inscripción o titulus de condena de Jesús de Nazaret —presente de forma unánime en los cuatro evangelios canónicos— constituye uno de los datos más sólidos del carácter histórico de su pasión.[3] [4] [5]

El titulus y la inscripción[editar]

En la crucifixión romana, el título (titulus) era una tablilla que tenía por función especificar el motivo de la condena: generalmente precedía al condenado de camino al lugar de ejecución, o se la colgaba de su cuello.[6] [7] Aunque no eran imprescindibles, las inscripciones eran habituales, y existía cierta liberalidad en la redacción, al punto de permitirse burlas o ironías mordaces.[8] Fuera del Nuevo Testamento, existen muchas constancias de la existencia de tal práctica, citada por diferentes historiadores.[9] En la tablilla constaba su nombre, eventualmente su lugar de residencia, y la causa por la que había sido condenado.[10]

En todos los casos, el objetivo era desalentar a otros a cometer el mismo crimen.[11] En el caso de Jesús de Nazaret, solo el Evangelio de Juan menciona la existencia de un título propiamente dicho.[12] Pero los cuatro evangelios canónicos concuerdan en que el cargo conducente a la condena de Jesús a muerte de cruz se hallaba especificado en el sitio mismo de la crucifixión.[13]

Marcos 15:26 Lucas 23:38 Mateo 27:37 Juan 19:19-20
Inscripción en griego koiné ὁ βασιλεὺς τῶν Ἰουδαίων ὁ βασιλεὺς τῶν Ἰουδαίων οὗτος οὗτός ἐστιν Ἰησοῦς ὁ βασιλεὺς τῶν Ἰουδαίων Ἰησοῦς ὁ Ναζωραῖος ὁ βασιλεὺς τῶν Ἰουδαίων
Traducción al español El rey de los judíos Éste es el rey de los judíos Este es Jesús, el rey de los judíos Jesús de Nazaret, rey de los judíos
Idioma de la inscripción [Sin especificación] [Sin especificación][14] [Sin especificación] Hebreo (¿arameo?), latín y griego
Versículo completo La inscripción que indicaba la causa de su condena decía: «El rey de los judíos». Sobre su cabeza había una inscripción: «Este es el rey de los judíos».[14] Colocaron sobre su cabeza una inscripción con el motivo de su condena: «Este es Jesús, el rey de los judíos». Pilato redactó una inscripción que decía: «Jesús el Nazareno, rey de los judíos», y la hizo poner sobre la cruz. Muchos judíos leyeron esta inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad y la inscripción estaba en hebreo, latín y griego.

Además de los cuatro evangelios canónicos, la inscripción también es apuntada por el Evangelio de Pedro 4:11, un texto apócrifo datado del siglo II: «Cuando enderezaron la cruz, escribieron sobre ella: "Este es el rey de Israel".»[15]

En el Evangelio de Juan, la inscripción aparece redactada en tres lenguas:[16] en hebreo (que Wikenhauser y Brown, entre otros, sugieren podría ser el arameo, la lengua del país, ya que el Evangelio de Juan suele aludir al idioma arameo como "hebreo"),[17] en latín —la lengua oficial—, y en griego koiné —la lengua conocida en todo el mundo de entonces y en que se escribió el mismo Evangelio de Juan.[18] El pasaje del Evangelio de Juan gana en solemnidad con la indicación de la escritura en tres lenguas.[19]

El cargo condenatorio: «rey de los judíos»[editar]

La coronación de espinas (1623], óleo sobre lienzo de Dirck van Baburen. Museum Catharijneconvent, Utrecht. Según el Evangelio de Marcos y el de Mateo, luego de vestir a Jesús de Nazaret de púrpura y de ceñirle una corona de espinas que habían trenzado, los soldados se mofaron de él al saludarlo con el título de «rey de los judíos» (Marcos 15:17; Mateo 27:28-29).

En el Nuevo Testamento, se titula a Jesús como «rey de los judíos» o «rey de Israel» en distintos momentos,[20] y en dos de ellos se vincula con situaciones dramáticas. Según el Evangelio de Mateo, luego de la Natividad los magos llegados del Oriente llamaron "rey de los judíos" a Jesús (Mateo 2:1-3). Como resultado, el rey Herodes se sobresaltó, y terminó por ordenar la matanza de los inocentes (Mateo 2:16-18). Asimismo, en el relato de la pasión de Jesús, el uso de la expresión «rey de los judíos» es central en el proceso civil desarrollado ante el prefecto romano Poncio Pilato.[20] Su pregunta a Jesús «¿Eres tú el rey de los judíos?» resulta unánime en los cuatro evangelios canónicos (Marcos 15:2; Mateo 27:11; Lucas 23:3; Juan 18:33-37). La acusación de los judíos hacia Jesús de ser un rey antecede a la pasión (Lucas 23:2), y constituye el cargo que da lugar a su crucifixión.

Jesús no reniega de ese título (Juan 18:37) pero precisa que su reino no es de este mundo (Juan 18:36), de modo que no se trata de un título cuya área de incumbencia coincida con la del césar.[21]

Los evangelios terminan por manifestar la realeza de Jesús, incluso a través de los gestos mismos que lo vilipendian:[20]

  1. después de la flagelación (ver además Cristo en la columna) y coronación de espinas, los soldados lo saludan con sorna al usar el título de «rey de los judíos» (Marcos 15:17; Mateo 27:28-29);
  2. los soldados colocan una inscripción en la cruz, en la que se usa el título de «rey de los judíos», según lo señalado en la sección anterior; y
  3. los asistentes a la crucifixión se mofan de la realeza supuestamente irrisoria de Jesús (Mateo 27:42; Lucas 23:37). Sin embargo, uno de los ladrones crucificados con Jesús reconoce su carácter y le pide que se acuerde de él cuando llegue a su reino (Lucas 23:42).

En el Nuevo Testamento, el título de «rey de los judíos» aparece sólo en boca de los gentiles o paganos (magos de Oriente, Poncio Pilato, soldados romanos) mientras que los líderes judíos prefieren la denominación de «rey de Israel» (Mateo 27:42; Marcos 15:32).[22] Pero desde la perspectiva de Poncio Pilato, el vocablo «rey» (independientemente de que sea «de los judíos» o «de Israel») resulta un término sensible por sus connotaciones de posible rebelión contra el Imperio romano.[23] [22]

Historicidad del cargo[editar]

Raymond Edward Brown señala que no resulta verosímil que el cargo por el cual se condenó a Jesús de Nazaret («rey de los judíos») sea una invención, puesto que nunca aparece como una confesión cristiana. La reacción de Jesús ante ese título, tal como se refiere en Juan 18:37 («Tú lo dices»), indica que él no lo habría elegido para sí mismo.[24] Para la mayoría de los historiadores la mención de una inscripción o titulus de condena de Jesús de Nazaret de forma unánime en los cuatro evangelios canónicos, es un dato consistente del carácter histórico de su crucifixión.[3] [4]

INBI[editar]

El «crucifijo de Viernes Santo», junto a distintos frescos en las paredes del templo principal (katholikón) del Monasterio de la Santa Trinidad, Meteora, Grecia. El monasterio conforma uno de los complejos monacales más importantes de la Iglesia ortodoxa. En el crucifijo se observa el titulus con el acrónimo INBI.

Algunas Iglesias ortodoxas de Oriente usan las letras INBI del texto griego de la inscripción en la cruz, Ἰησοῦς ὁ Ναζωραῖος ὁ Bασιλεὺς τῶν Ἰουδαίων.[25]

Algunos cambian el título por ὁ Bασιλεὺς τοῦ κόσμου (el Rey del Mundo), no implicando que esto es en realidad lo que estaba escrito, sino que eso es lo que debió haberse escrito. También otras Iglesias Ortodoxas de Oriente (como la de Rumania), utilizan la abreviación INRI.

En hebreo la frase es ישוע הנצרת ומלך היהודים (Yeshúa' HaNatserat Mélej HaYehudim, en el AFI: [je'ʃuəʕ hɑnɑsˤe'ratʰ meleχ hɑjehu'ðiːm]).

Es posible que el título fuese escrito en arameo, la lengua vernácula de Cristo, en vez de en hebreo. En España es común usar la expresión «para más inri», cuyo significado es «para mayor escarnio».[26]

En sociedades esotéricas[editar]

Algunas sociedades esotéricas relacionadas con el pensamiento gnóstico y la hermenéutica atribuyen al acrónimo INRI orígenes paganos, es decir, anteriores a la cristianización. Lo interpretan como Igne Natvra Renovatvr Integra, que significa «Por el fuego se renueva completamente la naturaleza».[27] También se interpreta el acrónimo como In Necis Renacere Integer, que significa «En la muerte renace intacto y puro».[28]

Referencias[editar]

Imagen de Jesús crucificado con la inscripción INRI en la parte superior.
  1. Pérez-Rioja, José Antonio (1971). Diccionario de símbolos y mitos. Madrid: Editorial Tecnos. p. 249. ISBN 84-309-4535-0. 
  2. Brown (2006). La muerte del Mesías, II, p. 1147: «La fórmula joánica de la inscripción es la más solemne y memorable, como atestigua la representación artística tradicional de la cruz con su INRI procedente del supuesto latín Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum. La solemnidad es potenciada con la indicación de que el letrero estaba escrito en tres lenguas».
  3. a b Pagola, José Antonio (2013). Jesús. Aproximación histórica. Sarandí, provincia de Buenos Aires: PPC Argentina. p. 409. ISBN 978-987-1931-32-3.  A favor de esta interpretación se encuentran autores como Simon Légasse, Raymond Edward Brown, Joseph A. Fitzmyer, François Bovon y Joachim Gnilka, entre otros.
  4. a b Brown (2006). La muerte del Mesías, II, p. 1151: «Las objeciones contra la historicidad (de la pasión de Jesús de Nazaret) han estado basadas a menudo en la dudosa afirmación de que los cristianos no tuvieron acceso a lo que se dijo en los procesos judío y romano; pero aquí se trata de una inscripción a la vista de todos. No encuentro razón para negar su historicidad como expresión del cargo por el que los romanos ejecutaron a Jesús.»
  5. Kasper (1978). Jesús, el Cristo, p. 81: «El título de la cruz, trasmitido por los cuatro evangelistas, apenas si puede ponerse en duda en su valor histórico.» Así, Kasper cita a un conjunto de autores y trabajos: M. Dibelius, Das historische Problem der Leidensgeschichte, en Botschalt und Geschichte 1. Tübingen 1953, 256, 282 s; N. A. Dahl, Der gekreuzigte Messias, en H. Ristow - K. Matthiae (ed.), Der historische Jesus, 159 s; F. Hahn, Hoheitstitel, 178; W. Trilling, Fragen zur Geschichtlichkeit Jesu, 134; H. Kessler, Die tbeologiscbe Bedeutung des Todes Jesu. Eine traditionsgeschichtliche Untersuchung, Düsseldod 1970, 231.
  6. Wikenhauser (1978). El Evangelio según san Juan, p. 495: «La costumbre romana establecía que delante del condenado, mientras iba camino del suplicio, se llevara una tablilla de este género (titulus), o que se le suspendiera al cuello.»
  7. Brown (2006). La muerte del Mesías, II, p. 1145: «En ocasiones, el titulus era llevado delante del reo en su camino hacia la crucifixión o paseado alrededor del anfiteatro; otras veces era colgado de su cuello.»
  8. Brown (2006). La muerte del Mesías, II, p. 1145: «A juzgar por las principales referencias a un titulus fuera del Nuevo Testamento, las inscripciones de este tipo eran frecuentes, pero no necesarias [...] y para la redacción de su texto había considerable libertad (permitían incluso una nota de sarcasmo). Eusebio ofrece uno de esos textos: "Este es Átalo, el cristiano".»
  9. Brown (2006). La muerte del Mesías, II, p. 1145: «Suetonio, Calígula 32.2; Domiciano 10.1; Tertuliano, Apología 2.20 (CC 1.91); Dión Casio, Historia 54.3.7; Eusebio, Historia Eclesiástica 5.1.44.»
  10. Rivas (2008). El Evangelio de Juan. Introducción, teología, comentario, p. 491: Luis H. Rivas ejemplifica el contenido del título mediante una referencia a un pasaje de las Vidas de los doce césares, Calígula 23, de Suetonio: «...mandó al verdugo que le cortase las manos, se las colgase al cuello y lo pasease con un cartel que dijese la causa del castigo.»
  11. Brown (2006). La muerte del Mesías, II, p. 1145: «Lo que describen aquí los evangelistas no es una notificación oficial relacionada con actas romanas, sino un modo de informar al público en general: si la crucifixión tenía un objetivo disuasorio, era útil dar a conocer su causa. Con tal fin se preparaba una tablilla (tabula, gr. pinax) que indicaba la causa poenae, es decir, el delito por el que se aplicaba el castigo.
  12. Rivas (2008). El Evangelio de Juan. Introducción, teología, comentario, p. 491: «...los otros evangelistas se refieren solo a la inscripción.»
  13. Brown (2006). La muerte del Mesías, II, p. 1144: «Los cuatro evangelios coinciden en que el cargo que había conducido a la condena de Jesús aparecía escrito en el lugar de la crucifixión.»
  14. a b La indicación de Lucas 23:38 de que la inscripción estaba en griego, latín y hebreo se encuentra en algunos manuscritos que contienen el Evangelio de Lucas, y también en la versión de la Biblia en latín (Erat autem et superscriptio scripta, super eum litteris graecis, et latinis, et hebraicis). Pero la mayoría de los traductores y comentaristas modernos no lo aceptan, porque parece ser un añadido del copista para uniformarlo con el Evangelio de Juan. Ver: Mattam, Zacharias (2002). Abriendo la Biblia. Escrutad las Escrituras porque ellas hablan de mí. Quito: Ediciones El Horeb. pp. 131–132. ISBN 9978-22-221-9. Consultado el 17 de abril de 2014. 
  15. Brown (2006). La muerte del Mesías, II, p. 1146: «EvPe 4,11 [...] Este es el rey de Israel.»
  16. Wikenhauser (1978). El Evangelio según san Juan, p. 495: «... redactada en tres lenguas ...»
  17. Brown (2006). La muerte del Mesías, II, p. 1147: «[...] el arameo que es, las más veces si no siempre, lo que significa el "hebreo" de Juan [...]»
  18. Brown (2006). La muerte del Mesías, II, p. 1148: «Las tres lenguas del letrero tienen fuerza simbólica. El hebreo es la lengua sagrada de las Escrituras de Israel; el latín, la lengua del conquistador romano (de hecho, para referirse al latín, Juan emplea la palabra romaisti); el griego, la lengua en que es proclamado y escrito el mensaje sobre Jesús.»
  19. Brown (2006). La muerte del Mesías, II, p. 1147: «La fórmula joánica de la inscripción es la más solemne y memorable [...] La solemnidad es potenciada con la indicación de que el letrero estaba escrito en tres lenguas.»
  20. a b c Grelot, Pierre (2001). «Rey». En Léon-Dufour, Xavier. Vocabulario de Teología Bíblica (18a. edición). Barcelona: Biblioteca Herder. pp. 792–798. ISBN 978-84-254-0809-0. 
  21. Brown (2006). La muerte del Mesías, II, p. 1148: «Sólo en la escena joánica del proceso fue explorado el alcance del título "el rey de los judíos": es un título falso si se refiere a un reino de este mundo, pero Jesús es rey en el sentido de que ha venido de arriba a este mundo para dar testimonio de la verdad (Juan 18:36-37).»
  22. a b France, R. T. (2007). The Gospel of Matthew (en inglés). Grand Rapids, Míchigan: Wm. B. Eerdmans Publishing. p. 1048. ISBN 0-8028-2501-X. 
  23. Brown (2006). La muerte del Mesías, II, p. 1150-1151: «Que presentarse como rey podía desencadenar una violenta reacción romana lo demuestran las crucifixiones en masa llevadas a cabo por Varo, el gobernador romano de Siria, contra autoproclamados reyes y sus seguidores después de la muerte de Herodes el Grande (cf. Flavio Josefo, Antigüedades judías 17.10.8,10; §285,295).»
  24. Brown (2006). La muerte del Mesías, II, p. 1148: «Por otro lado, nada parece descartarlo como acusación que un gobernador romano, al juzgar un caso con arreglo a procedimientos extraordinarios de la administración provincial en una provincia menor como Judea, pudo relacionar con la política general de la Lex Iulia de maiestate, incluida en la jurisprudencia ordinaria de Roma.»
  25. Andreopoulos, Andreas (2005). Metamorphosis: the Transfiguration in Byzantine Theology and Iconography (en inglés). St Vladimir's Seminary Press. p. 26. ISBN 0-88141-295-3. 
  26. «inri», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=inri 
  27. Carbonell Martínez, Santiago; Lloret Soler, Elsa; Palencia Portilla, Roberto (mayo de 2008). Análisis mitemológico en torno a la figura prometeica: Un viaje en paralelo. 38 páginas. Alicante: Universidad de Alicante. p. 4. Consultado el 17 de abril de 2014. 
  28. Rodríguez Licea, Susana Margarita. «Antropología gnóstica: Las doce llaves de Basilio Valentín». Gnosis ICQ. México: Instituto Cultural Quetzalcoatl. Consultado el 18 de abril de 2014.

Bibliografía[editar]

  • Brown, Raymond E. (2006). La muerte del Mesías. Desde Getsemaní hasta el sepulcro. 2 volúmenes. Pamplona (Navarra): Editorial Verbo Divino. ISBN 84-8169-485-1. 
  • Kasper, Walter (1978). Jesús, el Cristo (2ª edición). Salamanca: Ediciones Sígueme. ISBN 84-301-0434-8. 
  • Rivas, Luis H. (2008). El Evangelio de Juan. Introducción, teología, comentario (2ª reimpresión, 1ª edición). Buenos Aires: Editorial San Benito. pp. 491–493. ISBN 987-1177-18-6. 
  • Wikenhauser, Alfred (1978). El Evangelio según san Juan. Barcelona: Editorial Herder. ISBN 84-254-0083-X. 

Enlaces externos[editar]