Gran hambruna irlandesa

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Gran Hambruna irlandesa»)
Saltar a: navegación, búsqueda
Grandes capas de la población se vieron afectadas.
Boston Irish Famine Memorial

Se denomina la Gran hambruna irlandesa (en inglés Great Famine o Great Hunger y en irlandés An Gorta Mór o An Drochshaol) a la situación de falta de alimentos ocurrida en Irlanda entre los años 1845 y 1849, causada entre otros motivos por la escasez de la patata, por lo que también es conocida como la Irish Potato Famine (Hambruna Irlandesa de la Patata ). [1]

Se generó por la ineficiente política económica del Reino Unido, los métodos inadecuados de cultivo y, como determinante, la desafortunada aparición de una plaga de tizón tardío, también llamada rancha o mildiú de la papa, provocada por el organismo protista Phytophthora infestans (de la clase de los Oomicetos, del filo de los Estramenópilos, antigüamente llamados hongos acuáticos), el cual destruía rápidamente la hortaliza, que era uno de los alimentos más importantes de la época. La importancia de este tubérculo, originario de América, en la alimentación de los europeos queda patente al considerarse tradicionalmente que su cultivo en Europa vino a quitar el hambre en el continente. Las consecuencias de la hambruna se dejaron sentir hasta después de 1851. No se registró el número de muertes causadas, pero la cifra estimada se sitúa entre los 2.000.000 y los 2.500.000 de víctimas en los años posteriores a 1846.

La clave para entender el desastre irlandés reside en la propiedad británica de la tierra agrícola irlandesa: En la Irlanda del s. XIX y desde la dictatorial ocupación de Oliver Cromwell, la tierra agrícola pertenecía a aristócratas británicos y los campesinos irlandeses eran sus aparceros. Así, los irlandeses cultivaban el trigo que era exportado a Inglaterra, mientras ellos se alimentaban de los productos de la huerta familiar: patatas, gracias a que rinde más de una cosecha anual (2 a 4 según condiciones óptimas) y a que el tubérculo soporta condiciones de frío extremo —en Perú, Bolivia, Ecuador, norte de Argentina y Chile, se cultiva en la Puna o Sierra Andina—. En consecuencia fue esta situación de sometimiento irlandés bajo los británicos la causa de que la enfermedad de la patata tuviera tan trágicas consecuencias: mientras los patatales morían, los trigales gozaban de buena salud pero los irlandeses no podían acceder a este alimento pues pertenecía a los terratenientes ingleses. Karl Marx, contemporáneo de la hambruna, no dejó de testimoniar esta explicación, así como la crueldad de que, en medio del desastre humanitario, los terratenientes británicos seguían exigiendo a sus aparceros el pago del arriendo.

Esta hambruna motivó dos millones de desplazamientos y otros tantos emigraron a Gran Bretaña, Estados Unidos, Canadá, Chile, Argentina y Australia en lo que se conoció como la Diáspora Irlandesa. Entre muertes y migraciones, Irlanda perdió más de un cuarto de su población.

La Gran Hambruna fue una catástrofe social, biológica, política y económica. Hay una notable diferencia entre la Gran hambruna y otras crisis humanas que ocurrieron cerca del Imperio británico, a la vez que la Revolución industrial.

Marcó una línea divisoria en la historia de Irlanda. Sus efectos cambiaron en forma permanente el panorama demográfico, político y cultural de la isla. Tanto para los irlandeses nativos como para los emigrados y sus descendientes, la hambruna ingresó en la memoria del pueblo y se convirtió en un punto de sustento para diversos movimientos nacionalistas. Los historiadores modernos la ven como una frontera en la narrativa histórica de Irlanda, refiriéndose al período precedente como la historia "pre-hambruna".

Los efectos de la hambruna continuaron durante décadas y la población de Irlanda todavía no ha recobrado los niveles previos a la hambruna. Entre 1841 y 1851 la población del país disminuyó de 8,2 a 6,6 millones.

Unos 150 años después de la gran hambruna, la enfermedad sigue provocando pérdidas de miles de millones de euros en todo el mundo, dada su capacidad de mutar para adaptarse e imponerse a todos los fungicidas. Hasta ahora, nadie sabía muy bien por qué, hasta que a mediados de septiembre de 2009, se ha conseguido la secuenciación de su genoma, un paso importante para combatir este agente patógeno. Cuando entró en Irlanda procedente de México y EEUU en 1845, las patatas, pilar fundamental de la dieta del país, estaban completamente indefensas ante su ataque. Esta plaga echó a perder tres cosechas consecutivas.

Una nueva variedad de este hongo causó el año 2009 una de las peores epifitias que se recuerdan. Los agricultores afrontan un 30% más de gastos en fungicidas y señalan que esta variedad es más resistente a estos productos que en años anteriores. El hongo, que también ataca a otros cientos de especies cultivadas, está causando asimismo daños graves en EEUU. La plaga se ha extendido por el noroeste del país en tan sólo unos días.

Referencias[editar]