El Terror

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Maximilien Robespierre, diputado y uno de los miembros más influyentes del Comité de Salvación Pública.

El Terror (francés: la Terreur) es un periodo de cambios centrados en la violencia de la Revolución francesa, que duró de septiembre de 1793 a la primavera de 1794, y que ha generado numerosos debates. Según algunos historiadores, el Terror estaba «caracterizado por la brutal represión de los revolucionarios mediante el recurso al terrorismo de Estado», mientras que, para otros, el Terror aparece como un arma de doble filo, que al mismo tiempo segó la vida de muchos inocentes, pero también acabó con numerosos complots de especuladores y reaccionarios en París y otras partes de Francia, con lo que, para algunos, el Terror se habría justificado en parte. Este período transcurrió bajo la égida del Comité de Salvación Pública, órgano ejecutivo creado en abril de 1793 para apoyar y reforzar la acción del Comité de Seguridad General que existía desde 1792.

Habitualmente el término se generaliza para dos etapas: el Terror Rojo, en el que fueron los jacobinos sus instigadores y ejecutores, y el inmediatamente posterior Terror Blanco, desarrollado durante la Reacción termidoriana.

Desarrollo del Terror[editar]

El Terror empezó el 5 de septiembre de 1793 cuando la Convención votó en favor de las medidas de terror para reprimir las actividades contrarrevolucionarias. El Terror habría de durar hasta la primavera de 1794. Tan sólo en el mes anterior a su final, hubo 1300 ejecuciones, pero la mayor parte de estas últimas fueron precisamente de los jacobinos y sus seguidores.

El Comité de Salvación pública era un cuerpo colegiado de diez o doce integrantes, según las épocas, encabezado por Maximilien Robespierre, quien señalaría:

El terror no es más que la justicia rápida, severa, e inflexible.

El Comité estaba dividido en secciones: Robespierre y Louis de Saint-Just se encargaban de la política general, Lazare Carnot de la guerra, Claude-Antoine Prieur-Duvernois del armamento, Robert Lindet del aprovisionamiento en víveres, Jean Bon Saint-André de la marina, Jean-Marie Collot d'Herbois y Jacques Nicolas Billaud-Varenne de la política interior. Bertrand Barère de Vieuzac era su portavoz ante la Asamblea Nacional.

El «Terror jacobino» terminó al ganarse la decisiva Batalla de Fleurus, que aplastó al ejército austríaco el 26 de junio de 1794. Quedando anulada la posibilidad de una invasión, se reducían por lo tanto las justificaciones de un régimen extremista. Aunque la victoria de Fleurus fuese un factor determinante en la caída del Comité de Salvación Pública, ésta se debe sin embargo a una conjunción de factores.

Por un lado los diputados del Pantano, en sintonía con la alta burguesía, reprochaban al gobierno que se mantuviera la política económica dirigista que había impulsado el estado de guerra, y propugnaban una vuelta a una política económica de corte liberal. Por otro lado, el Comité de Seguridad General veía con malos ojos la preponderancia del Comité de Salvación Pública cuyos poderes se solapaban con los suyos. Para terminar, fueron decisivas las divergencias cada vez más acusadas en el seno del propio Comité, quedando Robespierre cada vez más aislado por su política social. Su deseo tardío de depurar el Comité de sus miembros más extremistas, ex hebertistas como Collot d'Herbois y Billaud-Varenne, precipitó su final. Varios miembros de la propia Convención conspiraron contra Robespierre y lo arrestaron el 27 de julio (9 de termidor) junto con Saint-Just, Couthon y varios seguidores. El guillotinamiento de Robespierre y 28 de sus asociados en la jornada siguiente marcó el fin del Terror y el inicio de la Reacción de Termidor. Robespierre cayó de manera expedita como muchos cientos de personas, pero incluso sin proceso, víctima de la conjuración de girondinos no confesos y de varias personas que clamaban venganza por las muertes tanto de los hebertistas como de los «moderados» del grupo de Danton.

Años después se reproduciría una nueva época de represión, que con el nombre de Terror Blanco se instauraría en 1815 tras el retorno del Rey Luis XVIII al poder; gente sospechosa de nexos con los gobiernos de la Revolución o de Napoleón fueron arrestados y ejecutados.

Medidas tomadas bajo el gobierno del Terror[editar]

Medidas económicas[editar]

El objetivo principal del Terror en materia económica fue asegurar el aprovisionamiento tanto de la ciudad de París como del ejército, a fin de evitar una posible insurrección popular. En la primavera y el verano 1793, la situación es dramática. Los asignados habían perdido el 60% de su valor desde 1790 y la hambruna amenazaba la población. Los saqueos se multiplicaban y los Sans-culottes reclamaban medidas enérgicas. Para salvar la situación, la Convención decide limitar el precio de ciertos productos en mayo de 1793. En julio, los ayuntamientos pueden recurrir a la pena de muerte para luchar contra los acaparadores. En agosto, se prohíbe sacar capital fuera del país y se cierra la Bolsa. El 29 de septiembre de 1793, se aprueba la Ley del Máximo General (loi du maximum général) que fija el precio máximo de los productos de primera necesidad al que cada uno tenía en 1790. Pero el Máximo General alienta el mercado negro y hace peligrar la industria textil. Se adoptan otras medidas:

  • Tasación del precio de los granos (cereales y leguminosas).
  • Impuesto sobre la fortuna (emprunt forcé sur les riches), confiscación de las tierras de los «enemigos del pueblo» y de los sospechosos (1794), perquisiciones en los domicilios de los banqueros.
  • Requisiciones bajo vigilancia del ejército revolucionario y de los guardas nacionales.
  • Emisión de asignados y solicitud de préstamos.
  • A partir de junio de 1793, se organiza el «Terror financiero» para frenar la inflación y se impone el dirigismo económico.

Medidas sociales[editar]

  • Abolición de la esclavitud (decreto del 29 de agosto de 1793).
  • Obligatoriedad del tuteo (decreto de noviembre de 1793).
  • Disminución del plazo que ha de transcurrir entre el divorcio y el nuevo matrimonio (decreto del 28 de diciembre de 1793).
  • Reparto igualitario de las herencias que suprime los privilegios de los primogénitos (Ley del Reparto del 5 de junio de 1793).
  • Reparto de los bienes comunales (decreto de 10 de junio de 1793, nunca aplicado por la oposición de los ayuntamientos).
  • Supresión de la ley marcial para reprimir las revueltas relacionadas con el trigo (que había sido aprobada por la Asamblea Constituyente en 1789).
  • Censo de los indigentes que percibirán ayudas procedentes de los bienes confiscados. Se organiza la atención a los pobres a domicilio.
  • Proyecto de Código Civil, inacabado.

Medidas religiosas y culturales[editar]

  • Supresión de todas las congregaciones el 18 de agosto de 1792.
  • Supresión de las universidades el 15 de septiembre de 1793.
  • Supresión de las academias en diciembre de 1793.
  • Creación del calendario republicano.
  • Creación del calendario de las fiestas republicanas. El decreto del 7 de mayo de 1794 instaura la fiesta de la Razón y la fiesta del Ser Supremo.
  • Se desarrolla una campaña de decristianización en la capital y en varias provincias, bajo la égida de Joseph Fouché. 3000 municipios cambian de nombre (Versalles pasa a llamarse Cuna-de-la-Libertad). En noviembre de 1793, Robespierre condena el ateísmo en un discurso en el Club de los Jacobinos. En 1794, impone el culto del Ser Supremo y proclama la inmortalidad del alma.
  • El arzobispo de París, Jean-Baptiste Gobel, y miles de sacerdotes se niegan a prestar juramento a la Constitución. Muchas iglesias son desacralizadas y convertidas en almacenes o transformadas en templos de la Razón.
  • Sospecha generalizada hacia el clero, tanto refractario como constitucional.
  • Censura de los teatros parisinos. El Comité de Salvación Pública recomienda que se representen obras patrióticas.
  • Balance de la decristianización: 20 000 clérigos abandonan el sacerdocio y 5000 se casan.
  • Se establece la educación primaria como obligatoria y gratuita.

Guerra y represión interiores[editar]

Valoración[editar]

«Las armas de los radicales» (1819), caricatura del inglés George Cruikshank.

Del período del Terror es cierto el carácter expedito y muchas veces sumario de los procesos incoados contra los supuestos o reales contrarrevolucionarios. Muchas personas fueron enviadas a la guillotina injustamente, a veces sólo por meras sospechas, aunque en la prédica el terror revolucionario se volcó primariamente sobre los ricos y los involucrados en conspiraciones con las monarquías vecinas para el derrocamiento del gobierno revolucionario. El número de muertos que produjo el Terror es también muy variable según las fuentes; desde las 35 a 40.000 muertes hasta las más conservadoras que estiman que el número oscila entre las 11.000 y 14.000.

El papel de Robespierre en el Terror fue indudablemente protagonista, lo que le ha validado las acusaciones históricas de extremista. Los excesos de este período de 11 meses de acción del Comité de Salvación Pública son indiscutibles, aunque su actuación estuvo dirigida en primer lugar contra las múltiples conspiraciones de la ya decadente nobleza francesa y los principales grupos económicos de la burguesía francesa de la época, que prefirieron llegar a acuerdos con las naciones rivales de Francia antes que ver amenazados sus privilegios de clase.

El efecto del Terror en la sociedad francesa y europea tuvo dos vertientes. Por un lado la manera en que se hacían las ejecuciones públicas en la guillotina promovían la violencia popular y callejera, y ello coadyuvó a la misma muerte de Robespierre, que fue abucheado y apedreado por la muchedumbre, en la cual probablemente pocos sabían con certeza a quién apedreaban. Por otra parte tanto la vieja nobleza francesa como el clero reaccionario fueron fuertemente desmembrados y diezmados como estamento, además de que fue un proceso que aceleró la repartición de tierras en el campo entre los campesinos y sentó las bases para erradicar el latifundio. Puede decirse que la fuerte reforma agraria promovida por los jacobinos y sustentada con la violencia del Terror fue el primer ladrillo de la economía agro-industrial de la Francia actual.

Muchos de los burgueses ricos y nobles perseguidos por el Terror que pudieron huir retornaron tras el ascenso de Napoleón Bonaparte al poder.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]