Joseph Fouché

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Joseph Fouché
Duque de Otranto
Joseph Fouche.jpg
Información personal
Nombre completo Joseph Fouché
Padre Pierre Fouché
Nacimiento 21 de mayo de 1759
París, Francia Bandera de Francia
Fallecimiento 26 de diciembre de 1820) (61 años)
Trieste, Italia Bandera de Italia
Predecesor Vacante
Sucesor Abolido
Joseph Fouché

Armoiries république française.svg
Presidente de la Comisión de Gobierno
29 de junio de 1809-1 de octubre de 1809
Predecesor Vacante

9 de junio de 1815-26 de septiembre de 1815

13 de mayo de 1815-20 de marzo de 1815

22 de noviembre de 1799-9 de agosto de 1807

20 de julio de 1797-15 de julio de 1799
Predecesor Claude Sébastien Bourguignon

Imperial Coat of Arms of France (1804-1815).svg
Ministro de Interior de Francia
29 de junio de 1809-1 de octubre de 1809

Datos personales
Nacimiento Le Pellerin, Francia Bandera de Francia
Profesión Político y Militar
Religión Nacido Católico, autodeclarado Ateo

Joseph Fouché, Duque de Otranto (Le Pellerin cerca de Nantes, Francia, 21 de mayo de 1759 - Trieste en esa época, parte de Austria, actualmente en Italia, 26 de diciembre de 1820), político francés que ejerció su poder durante la Revolución francesa y el imperio napoleónico. Fue una personalidad de gran influencia en Francia, durante la tormentosa era política que vivió, siendo el fundador del espionaje moderno y el responsable de la consolidación del Ministerio de Policía de Francia, posteriormente denominado Ministerio de Interior, como una de las instituciones más avanzadas de la nación.

Origen y juventud[editar]

Nació el 21 de mayo de 1759, en el puerto de Nantes, Francia. Fue hijo de una humilde familia marinera. En su juventud, durante la cual utilizó el nombre de Joseph de Rouzerolle, ingresó en el seminario como religioso de la Congregación del Oratorio. Es en el seminario donde comienza sus estudios y donde más tarde enseñará latín, matemáticas y física. Después de diez años abandona su cargo de profesor para entrar en política.

Su carrera política[editar]

La carrera política de Fouché se caracteriza, sobre todo, por su habilidad para asegurarse su propia supervivencia y por mantenerse en el poder a toda costa, independientemente de quien ocupe el poder; además de su desmedida ambición. Audaz, frío, impenetrable, Fouché no tenía personalidad, por eso su agilidad.

Fouché no destacaba por su presencia en la vida pública, no era de los que hablaban a voces en las tribunas ni de los que proclamaban discursos grandiosos, más bien actuaba por detrás moviendo los hilos de la política con movimientos silenciosos e inapreciables a simple vista. Era más grande para él la satisfacción de saber que el poder lo controlaba bajo las sombras que el tener un título de gobernante. Fouché intervino de forma decisiva para provocar la caída del tigre de Francia, Maximiliano Robespierre.

Revolución francesa[editar]

Al estallar la Revolución el 14 de julio de 1789, que apoyó con ardor, entra en la Asamblea Nacional, primero se adhiere a los girondinos, que forman la mayoría. Cuando el partido girondino va perdiendo su hegemonía, principalmente a partir de la entrada de Robespierre en la convención, Fouché va desplazando sus preferencias hacia el lado más radical jacobino y así pasa de ser un monárquico moderado a uno de los jacobinos más radicales, convirtiéndose en miembro del Comité de Instrucción Pública y uno de los que defendió y votó la ejecución de Luis XVI.

Durante la dictadura del Comité de Salud Pública fue uno de los representantes enviados a provincias para implantar el Terror, distinguiéndose por su celo en la campaña de descristianización y en la represión de Lyon (1793). De la forma más brutal, mata a miles de burgueses y adinerados destacando por su actuación sanguinaria que le valdrá el apodo de "mitrailleur de Lyon".

A su vuelta a París se tendrá que enfrentar a Robespierre, de quien había sido muy cercano, estando cerca de convertirse en cuñados, pero con el que posteriormente sostuvo una gran enemistad y cuya proximidad a Hébert veía con antipatía. Robespierre logró alejarlo del poder pero Fouché vuelve a conspirar una vez más y logra hacerse con la presidencia del Club de los Jacobinos, cargo que pierde por cuenta de Robespierre. Finalmente participa activamente en el golpe de estado de Thermidor que puso fin al gobierno democrático de Robespierre y su Comité (1794), enviando a éste a la guillotina. Según el propio Robespierre, fue el "cocinero de la conspiración", pero a pesar de eso como acostumbró a hacer en su vida política, no estuvo en la Asamblea ni se lo vio públicamente en los días de la caída de Robespierre, era un hombre que le gustaba entretejer en la oscuridad.

El Directorio[editar]

Con la llegada del Directorio, Fouché es encarcelado y perseguido por su colaboración en la etapa robesperriana y tiene que esconderse durante tres años en los que vivió en la pobreza extrema, pero usando una vez más su habilidad política comienza a trabajar y a ganarse la confianza de Barras, al que ayuda a acabar con la "Conspiración de los Iguales", un intento de derrocar el Directorio y establecer un nuevo régimen, promovido por François Nöel Babeuf. Esto le vale ser amnistiado y empleado como agente diplomático del gobierno. En 1799 fue nombrado Ministro de la Policía.

Periodo napoleónico[editar]

Fouché en traje de gala como director de la policía. Pintura de Marie Claude Dubufe.

Desde su puesto de Ministro de la Policía tejió por toda Francia una eficaz red de agentes, que puso al servicio del golpe de Estado que llevó al poder a Napoleón Bonaparte; éste formó inmediatamente un gobierno provisional con Fouché al frente de la policía, ministerio que ocupó en los periodos de 1799-1802 y 1804-1811.

Entre sus iniciativas destaca la implantación de una oficina de censura de prensa (el Gabinete Negro), pretendidamente poco eficaz, si bien en realidad era manejada por Fouché para, permitiendo o prohibiendo determinadas publicaciones, causar alarma según le conviniera al gobierno de Napoleón: si su situación política se deterioraba, sabía hacerse valioso dejando que se publicaran panfletos legitimistas, lo que causaba gran alarma entre el resto del gobierno y de partidarios bonapartistas; entonces, intervenía Fouché destapando la trama, y volvía a ganarse la confianza del primer cónsul.

Desde un comienzo, sin embargo, la relación con Napoleón I fue muy tensa. Según algunos, Napoleón reconocía en Fouché a uno de los pocos políticos de habilidad igual a la suya misma; otros han señalado la escasa propensión que tenía Fouché a alabar y obedecer incondicionalmente a Napoleón; otros, su rivalidad con Talleyrand, quien no perdía ocasión para tratar de desacreditarlo; otros, que Napoleón no olvidaba el papel de Fouché como carnicero de Lyon. En general se reconoce que Fouché no solía mostrarse muy dócil, y que su actitud, un tanto orgullosa y poco sumisa (cuando Napoleón, lleno de ira, lo llamaba para abroncarlo, solía acabar diciendo: «Debería echarlo y mandarlo fusilar», a lo que Fouché, impasible, contestaba siempre: «No soy de esa opinión, sire»), y su estrategia de retener y jugar con la información para sus propios fines le valieron la animosidad de Bonaparte.

En cualquier caso, los servicios de Fouché eran valiosos, y se mantuvo en el cargo hasta 1802. En ese tiempo, destapa la conspiración de Pichegru: Napoleón sufre un atentado con una bomba que había de estallar al paso de su carruaje. Aunque sobrevive, el atentado mata a 40 personas, y Napoleón acusa públicamente a Fouché de no haberlo sabido evitar; a continuación, afirmando que los conspiradores son jacobinos, lo cual coloca en mala posición al propio Fouché, ordena detener a unos cuantos de ellos. Sin embargo, Fouché rechaza esa teoría, y contradice a Napoleón al afirmar que sospecha de una conspiración legitimista, algo que Napoleón le prohíbe investigar. Fouché trabaja en secreto y destapa toda la conspiración. Ridiculizado, Napoleón debe reconocer públicamente la valía de Fouché, de quien decide, no obstante, desembarazarse. Ese mismo año, sintiendo que su posición política en Europa se afianzaba, Napoleón decidió prescindir de los servicios de Fouché y suprimió el Ministerio de la Policía. Tras nombrarlo Senador, le regaló unos dos millones de francos, cantidad deducida de la liquidación del ministerio, para así poder mandar a Fouché al retiro, pero con todo los honores.

En el período que va de 1802 a 1804, Fouché vivió discretamente, amasando una fortuna que lo convirtió en el hombre más rico de Francia. Utilizó sus antiguos contactos para influir en el mercado bursátil, tanto empleando información privilegiada como manipulando el ánimo de los inversores. En 1804 Napoleón se corona emperador, lo cual causa un gran estupor en Francia y en Europa; temiendo por posibles conspiraciones, Napoleón se ve necesitado de los servicios de Fouché, que vuelve al Ministerio de la Policía. Cuando en 1808 Napoleón decide violar el derecho internacional e invadir España, su situación política vuelve a deteriorarse: muchos de sus ministros y consejeros se oponían a la maniobra, al considerarla peligrosa e ilegal, y al temerse conspiraciones; Fouché se demuestra valioso, destapando algunas de ellas.

La campaña española de Napoleón se fue complicando poco a poco, y sus precarios éxitos militares sembraron más dudas y temores entre los bonapartistas más reticentes. En diciembre de 1808, estando Napoleón en Valladolid, recibe la inquietante noticia de que sus más hábiles ministros, Talleyrand y Fouché, que hasta entonces se habían comportado como enemigos políticos, han sido vistos en público en los términos más cordiales. Temiéndose una gran conspiración, el 17 de diciembre de 1808 sale de Valladolid, y el 23 llega a París, donde decide anular políticamente a Talleyrand: lo convoca a una audiencia pública en la que, en los términos más airados, le reprocha su ingratitud y su deslealtad. A la salida de la audiencia, Talleyrand dirá "¡Qué lástima que un hombre tan grande esté tan mal educado!". Posteriormente, cesa a Talleyrand, pero mantiene en su cargo a Fouché, con quien mantuvo una audiencia secreta en la que éste le demostró la necesidad que tenía de él.

En 1809 Fouché, sintiéndose seguro en su cargo, despliega todo su genio. Napoleón se encuentra en Austria junto con todo su ejército, y la posición defensiva de Francia es precaria. Le llegan noticias de que Inglaterra planea un desembarco en Bélgica y Holanda, con el que pretende invadir Francia y acabar de una vez por todas con Napoleón. Traslada la noticia al gobierno, que, temiendo contrariar a Napoleón, pues cualquier acción contra la invasión supondría levantar levas de hombres, decide informar al Emperador pero no hacer nada más hasta obtener instrucciones. Sabiendo que la situación apremia, Fouché ignora esta decisión, y organiza la defensa de Francia por su cuenta. Llama a filas a los miembros licenciados de la Guardia Imperial y recluta nuevas tropas que coloca al mando del general Bernadotte, futuro rey de Suecia. La maniobra tiene éxito, y los ingleses sufren un descalabro militar muy importante. Cuando las noticias de sus acciones llegan a Napoleón, éste se ve forzado a reconocer la audacia de Fouché y lo recompensa nombrándolo Duque de Otranto. No obstante, Fouché perderá pronto el favor imperial: arguyendo un supuesto desembarco inglés en la Costa Azul, movilizará tropas en esa zona, por lo que será reprendido y reprimido por Napoleón.

Su caída definitiva del poder se produce en 1811. Según parece, el rey de Holanda, hermano de Napoleón, había sugerido a éste que Inglaterra, agotada por el conflicto, estaba dispuesta a negociar la paz. Se entablaron relaciones diplomáticas secretas para sondear al gobierno inglés, pero pronto Napoleón decidió no continuar con ellas. Sin embargo, Fouché, implicado en las mismas, decidió continuarlas en secreto. Cuando el agente secreto holandés usado por Fouché, un banquero con familia en Inglaterra, se encuentra con el Rey de Holanda en Gante, se destapa el asunto, y Napoleón, lleno de ira, expulsa a Fouché del gobierno. Tras una etapa de absurdos viajes por Italia, Napoleón lo nombra gobernador de Iliria, y tras alargar su partida, Fouché sale para la capital, Liubliana, en 1812, donde previendo la caída de Napoleón organiza la evacuación francesa de la provincia.

Tras el fracaso de la invasión contra Rusia y la posterior Batalla de Leipzig, en la que es derrotado, cae el régimen napoleónico. Fouché corre a París, pero llega tarde, pues Talleyrand se ha hecho con el gobierno y ha instalado a los Borbones en el trono francés. El nuevo régimen no es indulgente con Fouché, que se tiene que retirar. Sin embargo, en 1814 Napoleón abandona su exilio en la isla de Elba y desembarca en Francia. El régimen Borbón se ríe de la maniobra, creyendo que, con los 400 soldados que lo acompañan, Napoleón pronto será apresado. Sin embargo, conforme avanza por Francia, van viendo como cada pueblo y ciudad se le va sumando, de manera que Luis XVIII, impotente, trata de convencer a Fouché de que asuma el puesto de Ministro de Policía. Viendo que los Borbones están perdidos, Fouché sugiere a Luis XVIII que huya a Gante, mientras él se quedará en París para hacerse cargo de la situación y conspirar contra Napoleón. A finales de 1814 llega Napoleón a París, y comienza el "Imperio de los Cien Días". Fouché se convierte de nuevo en Ministro de la Policía. La alianza internacional derrota a Napoleón en Waterloo, en 1815. Napoleón se retira a Francia, donde planea organizar la defensa. Sin embargo, Fouché se ha hecho fuerte, y la oposición al régimen napoleónico es grande. Antes de su partida, Napoleón había tenido que aceptar una constitución que confería amplios poderes a un nuevo parlamento, y Fouché lo domina. Cuando Napoleón llega derrotado a París, solicita reclutar más tropas, pero el parlamento se lo niega. Su situación es tremendamente débil, y Fouché conspira contra él para que sea depuesto. Finalmente, se alcanza un compromiso, y Napoleón abdica en su hijo, que el parlamento depone. Fouché se hace con las riendas del poder, y conspira para entregar el poder a Luis XVIII a cambio de un ministerio. Con la entrada de las tropas aliadas en París, hace entrega del gobierno a los borbones.

  • Napoleón escribe en una de sus Memorias: "Si la Traición tuviese un nombre sería Fouché".

Traicionó a la mayoría de sus cercanos.

Restauración monárquica[editar]

Tras la derrota definitiva de Napoleón en la batalla de Waterloo negoció el traspaso de poderes con los aliados y contribuyó al retorno de la monarquía. Comienza a mantener relaciones con Luis XVIII y le ofrece el trono a cambio de un puesto en su reino como ministro. Luis XVIII al principio se negó, ya que Fouché había sido uno de los partidarios de que su hermano Luis XVI fuera ejecutado.

Tras una serie de procesos diplomáticos consigue la vuelta de los Borbones a Francia.

Inicialmente se mantuvo como jefe de la policía en el gobierno de la monarquía restaurada, pero fue alejado aquel mismo año a la embajada francesa en Sajonia, debido a las protestas de los ultrarrealistas.

En 1816 fue destituido de su cargo diplomático, debido a una ley emitida en Francia para proscribir a los regicidas, y hubo de abandonar Sajonia para refugiarse en el Imperio austríaco. Durante un tiempo residió en Linz y posteriormente se trasladó a Trieste (hoy italiana), donde falleció en 1820.

Descendencia[editar]

Joseph Fouché se casó con Bonne-Jeanne Coignaud (1792). De esta unión nacieron:

Viudo, Fouché se casó en 1818, con Gabrielle-Ernestine de Castellane, sin descendencia. Debido a su conocida trayectoria de conveniencias se le quitó de modo vitalicio el título de Duque de Otranto y en su último destierro de Francia, vivió atacado por la prensa hasta sus últimos días. Falleció el 26 de diciembre de 1820, en Trieste, Italia.

Bibliografía[editar]

Diccionarios y enciclopedias[editar]

  • Tulard, Jean; Fayard, Jean-François; Fierro, Alfred (1989), «Fouché (Joseph)», Historia y diccionario de la revolución francesa, Madrid: Cátedra, ISBN 9788437608464 

Libros[editar]

Películas, series de TV y obras de teatro en que aparece el personaje de Joseph Fouché[editar]

  • Los duelistas (1977) [película: dir. Ridley Scott]; actor que le encarna: Albert Finney.
  • Napoleón (2002) [serie de televisión: dir. Yves Simoneau]; actor que le encarna: Gérard Depardieu.
Precedido por:
Claude Sébastien Bourguignon-Dumolard
Ministro de Policía de Francia
20 de julio de 1799 - 3 de junio de 1810
Sucedido por:
René Savary
Precedido por:
Emmanuel Crétet, conde de Champmol
Ministro del Interior de Francia
29 de junio - 1 de octubre de 1809
Sucedido por:
Jean-Pierre Bachasson, conde de Montalivet
Precedido por:
Jules Anglès
Ministro de Policía de Francia
20 de marzo - 22 de junio de 1815
Sucedido por:
Jean, conde Pelet de la Lozère
Precedido por:
Jean, conde Pelet de la Lozère
Ministro de Policía de Francia
7 de julio - 26 de septiembre de 1815
Sucedido por:
Élie, conde Decazes
Precedido por:
Napoleón II
(Emperador de Francia)
Presidente de la Comisión de Gobierno
23 de junio7 de julio de 1815
Sucedido por:
Luis XVIII
(Rey de Francia)