Economía de Egipto

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Economía de Egipto
Alig police camel 455.jpg
El turismo es una de las actividades más importantes de la economía egipcia.
Moneda libra egipcia
Organizaciones ONU, ASPA, Liga Árabe, UA
Estadísticas
PIB (nominal) 216,830 mil millones (2010)[1]
Inflación (IPC) 10,1 % (2009)
IDH sin informaciones
Población bajo la línea de pobreza 20 % (2005)
Coef. de Gini 34,4 (2001)
Fuerza Laboral 25,8 millones (2009)
Desempleo 9,7 % (2009)
Industrias principales textiles, procesamiento de alimentos, turismo, productos químicos, fármacos, hidrocarburos, construcción, cemento, metales, manufacturas ligeras
Comercio
Exportaciones 22,91 mil millones (2009[1] )
Destino de exportaciones Italia 9,5 %, Estados Unidos 7,1 %, España 6,2 %, India 6 %, Siria 4,7 %, Arabia Saudí 4,6 %, Japón 4,5 %, Alemania 4,5 % (2008)[1]
Importaciones 43,98 mil millones (2009[1] )
Origen de importaciones Estados Unidos 10,2 %, República Popular de China 9,9 %, Italia 7,3 %, Alemania 6,8 %, Arabia Saudí 4,8 % (2008)[1]
Finanzas Públicas
Deuda externa (Pública y Privada) 28,45 mil millones (2009)
Ingresos 48,86 mil millones (2009)
Gasto público 61,61 mil millones (2009)
Ayuda económica 925,9 millones (2005)[2]
Salvo que se indique lo contrario, los valores están expresados en doláres estadounidenses
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Ocupando el nordeste de África, el Egipto es seccionado en dos por el fértil valle del río Nilo. Su economía era muy centralizada durante el periodo del presidente Gamal Abdel Nasser, pero se abrió durante los gobiernos de los presidentes Anwar Sadat y Hosni Mubarak.[1]

El gobierno implantó agresivas reformas entre el 2004 y el 2008 con miras a atraer la inversión extranjera y estimular el crecimiento, que fue superior al 7 % al año el 2007 y el 2008.[1] Sin embargo, el 2009 el crecimiento cayó al 4,7 %, como resultado de la crisis financiera global, que afectó los sectores volcados a la exportación, especialmente las manufacturas y el turismo. Hoy, la economía de Egipto es la segunda de África, según datos del Banco Africano de Desarrollo.[3]

Historia[editar]

ANTIGUEDAD:

La producción agrícola no solo se basaba en la fertilización debida al limo de las crecidas anuales del Nilo, sino también de una exportación importante que era el papiro, planta parecida a los juncos que crecía en las numerosas marismas del delta y que se usaba para fabricar material para escribir. Las minas egipcias de las montañas situadas a lo largo del mar Rojo (así como en la península del Sinaí) producían oro y cobre, y con este último metal se hacían artículos de bronce que también se exportaban. Debido a la escasez de bosques, Egipto se veía obligado a importar madera de Fenicia, sobre todo cedros de las ciudades portuarias, como Tiro, donde se valoraba mucho el lino egipcio de colores variados. Muchos templos y monumentos egipcios se construyeron con bloques de piedra tallada, material que abundaba en las colinas que flanqueaban el valle del Nilo: en la zona de Menfis con roca caliza, y en la región de Tebas con arenisca. Las casas corrientes, e incluso los palacios, se construían de adobe (el material que se usaba para la construcción de los edificios). Los obeliscos, muchas estatuas, sarcófagos y el revestimiento de algunas pirámides se esculpieron en rocas de gran dureza, como el granito procedente de las canteras de Asuán.

Desde mediados del siglo XIX hasta la independencia en el primer tercio del siglo XX, Egipto tuvo una economía típicamente colonial de integración y explotación por parte de Gran Bretaña. Es en este periodo cuando el país se integra en la economía occidental a través del desarrollo agrícola. Tras la Segunda Guerra Mundial se produce el proceso de industrialización encabezado por la nueva clase dirigente egipcia, terratenientes que deseaban invertir en su país e inversores británicos. Al acentuarse el proceso, las diferencias sociales se fueron agrandando y los movimientos nacionalistas, encabezados por el Movimiento de los Oficiales Libres -Gamal Abdel Nasser en particular- pusieron fin a la monarquía en 1952.

El modelo del socialismo árabe[editar]

El mensaje económico de los dirigentes era la distribución de la riqueza. La reforma agraria limitó las tierras que podían poseer los terratenientes y distribuyó el resto. Se confiscaron los bienes en manos de empresas extranjeras y fueron al Estado o a la burguesía local.

A finales de los 60 el 90 % de la economía estaba en manos del Estado, que debió controlar precios, limitar las inversiones extranjeras y fijar salarios.

No obstante, el apoyo prestado por la Unión Soviética durante este periodo se fue diluyendo, así como otras inversiones extranjeras, y la nueva burguesía estatal tenía de facto el control de la economía, con altos niveles de corrupción.

Inicio de la liberalización económica[editar]

A la muerte de Nasser, Anwar el-Sadat, tras el fracaso de la guerra del Yom Kippur, se fijó como objetivo inmediato occidentalizar la economía e iniciar un proceso de liberalización. Esta iniciativa fue tímida, debido a que los egipcios estaban acostumbrados a obtener los productos básicos a precios asequibles y el proceso liberalizador generaba alzas excesivas de precios. En 1977 las protestas se generalizaron con ocasión de la subida espectacular del precio del trigo.

Referencias[editar]

  1. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas CIA
  2. http://globaledge.msu.edu/countryInsights/statistics.asp?countryID=91&regionID=5
  3. «Sudáfrica, Egipto, Argelia, Nigeria y Marruecos, primeras potencias africanas» (en español). afrol News 28.06.2002 (2002). Consultado el 27/06/2008.

Fuentes[editar]

Enlaces externos[editar]