Creencia

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Una creencia es el estado de la mente en el que un individuo considera como verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene acerca de un suceso o cosa;[1] cuando se objetiva, el contenido de la creencia contiene una proposición lógica, y puede expresarse mediante un enunciado lingüístico como afirmación.[2]

Como mera actitud mental, que puede ser inconsciente, no es necesario que se formule lingüísticamente como pensamiento; pero como tal actúa en la vida psíquica y en el comportamiento del individuo orientando su inserción y conocimiento del mundo.

Definición[editar]

Frank P. Ramsey[3] [4] propone una metáfora para indicar cómo podemos entender lo que son las creencias en su relación con lo real. Dice que vienen a ser como un mapa grabado en el sistema (en el ADN, o en determinados aprendizajes) que nos guían o mejor nos orientan en el mundo para encontrar la satisfacción de nuestras necesidades.[5] [6]

Tales mapas no dicen “lo que son las cosas”, sino que muestran formas de conducta adecuadas a la satisfacción de las propias necesidades en el campo del mundo percibido en la experiencia.

¿Dónde residen y cómo actúan tales mapas? La investigación biológica, la genética, la etología, la neurofisiología, incluso en los casos particulares la psicología lo tendrán que ir desvelando. La lingüística en general, la Semiótica y la gramática generativa de Chomsky nos muestran ya un camino similar respecto a la formación del signo, el lenguaje y las lenguas. Es un tema de indudable transversalidad.[cita requerida]

Origen de las creencias[editar]

Las fuentes de las que provienen las creencias son variadas:

Las creencias externas se generan:

  • Por la tendencia a la interiorización de las creencias de la gente que nos rodea y la imitación de su conducta, sobre todo si ésta viene avalada por el éxito social. Es algo fundamental durante la infancia en la formación de la personalidad del niño. Así suele ocurrir con las creencias culturales, políticas,[8] y religiosas.[9]
  • La gente tiende a adoptar las creencias de los líderes aun cuando estén en contradicción con sus intereses.
Las creencias no son siempre voluntarias pues los individuos necesitan asociar su experiencia de la realidad con unas creencias racionales como teorías que eviten las contradicciones cognitivas y justifique los comportamientos. El refugio en la colectividad o en el “sentido común” de la tradición así como la seguridad en el sometimiento a la norma impuesta por el grupo el "jefe" o los que mandan, juega en ello un papel primordial.
La obsesiva repetición de contenidos concretos de los mensajes publicitarios encuentra en esto su justificación.[10]

La idealización de la interpretación de un contenido cognoscitivo o de un hecho (abstracto o concreto) de los cuales no se exige una justificación o un fundamento racional suele ponerse como paradigma de las creencias: la fe y la experiencia religiosa o mágica; pero asimismo son los prejuicios recibidos culturalmente con los cuales solemos interpretar el mundo.[11]

Clasificación[editar]

Según el dominio cognitivo[editar]

Se pueden distinguir tres tipos:

Según la base[editar]

Una creencia puede tener o no base empírica. Por ejemplo, las creencias religiosas, al ser basadas en dogmas, no suelen tener base empírica; lo que las hace opuestas a la ciencia, que se construye a partir de datos obtenidos mediante el método experimental o a través de cálculos precisos.

Según el concepto[editar]

Aunque en el lenguaje común no suele tenerse en cuenta la siguiente distinción; sin embargo, conceptualmente conviene diferenciar:

  • Las opiniones, que están sometidas a ciertos criterios racionales que justifican la verdad de su contenido: la ciencia y todos los discursos sometidos a la crítica racional cuyo fundamento último es una creencia objetivamente fundada en criterios establecidos.
  • Las ideologías cuyo fundamento es la propia constitución de la identidad del grupo social y la defensa de sus intereses, aunque se presenten como verdades y fundamento de opiniones (prejuicios).
  • La religión, cuyo contenido, fundamento de verdad y moral, al estar situado fuera del contexto cognositivo del mundo y de la experiencia, por revelación divina o autoridad sagrada, suele tomarse como modelo de creencia que no depende de la razón humana, y ejerce una función de sentido de la vida, que a veces se confunde con la ideología.

Según su cuestionamiento[editar]

Cuando las creencias admiten discusión y contraste, se dan distintos tipos de marcos de desarrollo, principalmente parcelado en dos:

  • Creencias cerradas: Sólo admiten discusión y contraste por cierta clase de personas, escogidas por su autoridad y afinidad a lo ideal.
  • Creencias abiertas: Admiten discusión y contraste por cualquiera que se adhiera a un modelo de análisis lógico, y razones con base en él.

Formación[editar]

Se pueden describir diferentes vías de formación de creencias:

Sistema de creencias[editar]

El sistema de creencias es el conjunto de creencias aceptadas por cada persona principalmente durante la infancia.

Creencia disfuncional[editar]

Una creencia disfuncional es un patrón cognitivo relativamente estable, que involucra pensamientos distorsionados, estados emocionales insatisfactorios y conductas desadaptativas.[19]

Modificación de creencias[editar]

Terapia cognitiva
  • Downward arrow technique: La técnica de flecha hacia abajo o downward arrow technique[20] [21] empieza desde un pensamiento automático para identificar su significado subyacente y eventualmente descubrir un creencia básica. [22]
  • Cuestionamiento socrático: Las creencias intermedias y creencias básicas pueden ser modificadas a través del cuestionamiento socrático, examinando pros y contras.[23]
  • Experimentos conductuales.
  • Continuum cognitivo
  • Dramatizaciones racionales-emocionales.
  • Utilización de los demás como punto de referencia.
  • Actuar “como si”.
  • Expresión de la propia experiencia por parte del terapeuta.[24] [25]
PNL
Epigenética

Creencia y conocimiento[editar]

La creencia ha sido considerada como la forma más simple de contenido mental representativo en la formación del pensamiento.

Se consideran dos formas fundamentales de formulación de las creencias:

  • Creer que... sobre la verdad de un contenido cognoscitivo concreto. Creo que la tierra es redonda
  • Creer en..., que, a su vez tiene dos formas diferentes:
    • Creer en una persona, en el sentido de "confianza" o "seguridad en ella": Me fío de...; creo en su habilidad para hacer tal cosa.
    • Creer en la existencia de algo: creo en las brujas

En toda creencia de manera general se presupone:

Lynne Ruder Baker[29] considera cuatro maneras de considerar la creencia:

  • Conforme al sentido común: según el cual existen entidades que se corresponden a lo que hablamos cuando hablamos de las creencias.
  • Aunque el sentido común no es enteramente apropiado a un contenido como verdadero, sin embargo es útil para predecir y prevenir el comportamiento psicológico del individuo.
  • La interpretación general del sentido común es completamente errónea y podrá ser suprimida en cuanto aparezca una teoría que haga inútil el uso de dicho concepto.[30]
  • El sentido común no ofrece verdad alguna en las creencias; pero tanto los animales como las personas, incluso los ordenadores, si es que tienen creencias, ofrecen, a través de ellas, estrategias positivas en el comportamiento.[31]

Una creencia cuyo contenido sea falso, ¿sigue teniendo un contenido cognoscitivo? Platón[32] define el conocimiento como creencia verdadera justificada por la razón. Lo que tradicionalmente ha supuesto que una creencia falsa no sería entonces conocimiento, por más que dicha creencia responda a una actitud sincera de veracidad por parte del individuo que la sostiene.

La justificación de una creencia como verdadera sería un conocimiento evidente. Pero la cuestión es ¿una creencia es verdadera porque es conocimiento evidente o, por el contrario, es evidente porque es conocimiento verdadero? Distinguir conocimiento y creencia no es fácil.[33] [34]

Las creencias son una de las bases de la tradición. Suponen una valoración subjetiva que uno hace de sí mismo, de los otros y del mundo que le envuelve. Las creencias más importantes son las convicciones y los prejuicios que no están contrastados con los principios y métodos de la ciencia que las harían conocimientos propiamente dichos.[35]

Creencia y mentira[editar]

En Humano, demasiado humano, el filósofo Friedrich Nietzsche sugiere que aquellos que se abstienen de mentir podrían hacerlo solo a causa de la dificultad ligada a mantener dicha la mentira. Esto es consistente con su filosofía general que divide (o jerarquiza) a las personas de acuerdo a su fuerza y destreza. Así, las personas mienten solo debido a la debilidad. En El Anticristo analiza las diferencias o semejanzas entre la mentira y la convicción:

Demos un paso más hacia adelante en la psicología de la convicción, de la “fe”. Hace mucho planteé la cuestión de si las convicciones no son enemigas más peligrosas de la verdad que las mentiras [Humano, demasiado humano I, afs. 54 y 483]. En este momento deseo formular esta pregunta decisiva: ¿existe en definitiva, un contraste entre la mentira y la convicción? Todo el mundo cree que sí; pero ¡qué no cree todo el mundo! Toda convicción tiene su historia, sus formas preliminares, sus tentativas y yerros; llega a ser una convicción después de mucho tiempo de no haberlo sido y tras un tiempo más largo aún en que lo ha sido a duras penas. ¿Cómo?, ¿no es posible que entre estas formas embrionarias de la convicción figure también la mentira? A veces todo es cuestión de un mero cambio de persona: en el hijo tórnase en convicción lo que en el padre ha sido aún mentira. Yo llamo mentira empeñarse en no ver lo que se ve, dando igual que la mentira se produzca ante testigos o sin testigos. La mentira más corriente es aquella con que uno se miente a sí mismo; mentir a otros es, relativamente, la excepción. Ahora bien, este empeñarse en no ver lo que se ve, este empeñarse en no ver tal cual se ve, cabe decir que es la premisa capital de todos los que son facción, en cualquier sentido; el hombre partidario miente por fuerza. Los historiadores alemanes, por ejemplo, están convencidos de que Roma encarnaba el despotismo y que los germanos han obsequiado al mundo el espíritu de la libertad; ¿qué diferencia hay entre esta convicción y la mentira? ¿Es de extrañar que todo lo que es facción, el historiador alemán inclusive, baraje por instinto las palabras sonoras de la moral; que casi pueda decirse que la moral subsiste en virtud del hecho de que el hombre partidario, de cualquier índole, le ha menester en todo momento? "Tal es nuestra convicción; la proclamamos a los cuatro vientos, vivimos y morimos por ella; ¡respeto a todo el que tiene convicciones!" Palabras parecidas las he escuchado hasta de labios antisemitas. [...] La “santa mentira”, que Confucio, el Código de Manú, Mahoma y la Iglesia cristiana tienen de común, no falta tampoco en Platón. “Es dada la verdad”: significa esto, dondequiera que se afirme, que el sacerdote miente...

El Anticristo § 55

Creencia, sociedad y cultura[editar]

Una creencia, o conjunto de creencias, agrupa de alguna manera a un conjunto de individuos los cuales idealizan una proposición o proposiciones como conjunto de ideas como potencial verdad (ya que solo es una creencia).[36]

De esta forma se acumula como saber lo que se ajusta a la misma, constituyendo un entramado cultural y social que justifica la identidad de agrupación de los individuos que comparten creencias similares; dichas creencias generalizadas establecen lo que se denomina un dogma o ideología, definiendo una moral necesaria para poder formar parte del grupo. La identidad del grupo adquiere muchos matices según el contexto: desde una sociedad compleja hasta una secta, un club de fanes, o una confesión religiosa.

Creencia anormal[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Verdadero en el sentido de que dicho conocimiento o experiencia se corresponde con lo real
  2. Padilla Gálvez, J. et al. (2007). El laberinto del lenguaje. Servicio de Publicaciones de la UCM pp. 53-75
  3. Citado por Quesada, op. cit. p. 35.
  4. Antoni Defez y Martín op cit. p. 204
  5. Antonio Damasio también considera la existencia de "mapas neurales" de la memoria en la configuración del cerebro que determinan o influyen en la percepción del propio cuerpo (sentimientos y emociones y la percepción de objetos exteriores en un proceso interdependiente. En busca de Spinoza. op. cit.
  6. Una forma de explicación de este proceso y su ligazón con el lenguaje en: Delaflor, M. (1997): El lenguaje y la percepción de la realidad: la extensión intensional.http://www.redcientifica.com/doc/doc200105030001.html
  7. Por ejemplo la creencia en las afirmaciones de la ciencia; la lectura de algunos textos de una manera determinada por la fe o la interpretación de algunos fenómenos como milagros, o como magia
  8. Andrew Gelman, David Park, Boris Shor, Joseph Bafumi, Jeronimo Cortina, Red State, Blue State, Rich State, Poor State: Why Americans Vote the Way They Do, Princeton University Press, 2008,ISBN 978-0-691-13927-2
  9. Michael Argyle, The Psychology of Religious Behaviour, Belief and Experience, Routledge, 1997, ISBN 978-0-415-12331-0, p.25 "Religion, in most cultures, is ascribed, not chosen."
  10. Eric Hoffer, The True Believer, Harper Perennial Modern Classics, 2002, ISBN 978-0-06-050591-2
  11. Véase Evidencia (filosofía)
  12. http://www.slideshare.net/hitokiri-neko/las-creencias-centrales
  13. Belief Modification in Cognitive Therapy, François Tonneau, Universidade do Minho, Portugal
  14. Gelman, Andrew; Park, David; Shor, Boris; Bafumi, Joseph; Cortina, Jeronimo (2008). Red State, Blue State, Rich State, Poor State: Why Americans Vote the Way They Do. Princeton University Press. ISBN 978-0-691-13927-2. 
  15. Argyle, Michael (1997). The Psychology of Religious Behaviour, Belief and Experience. London: Routledge. p. 25. ISBN 0-415-12330-5. «Religion, in most cultures, is ascribed, not chosen.» 
  16. Hoffer, Eric (2002). The True Believer. New York: Harper Perennial Modern Classics. ISBN 0-06-050591-5. 
  17. Kilbourne, Jane; Pipher, Mary (2000). Can't Buy My Love: How Advertising Changes the Way We Think and Feel. Free Press. ISBN 0-684-86600-5. 
  18. Rothschild, Babette (2000). The Body Remembers: The Psychophysiology of Trauma and Trauma Treatment. New York: W. W. Norton & Company. ISBN 0-393-70327-4. 
  19. http://centrodeterapiacognitiva.com/wp-content/uploads/2011/01/ARTICULO-PARA-El-CTC-JUNIO-2011-CLARA-R.pdf
  20. http://yourskillfulmeans.com/knowledgebase/identifying-core-beliefs/
  21. http://yourskillfulmeans.com/knowledgebase/identifying-core-beliefs/http://www.myinnerguide.com/blog/archives/87
  22. http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1130-52742011000300006&script=sci_arttext
  23. http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1130-52742011000300006&script=sci_arttext
  24. http://www.slideshare.net/hitokiri-neko/identificacion-y-modificacion-de-creencias-internas-serv-6
  25. http://psicologia.isipedia.com/tercero/tecnicas-de-intervencion-cognitivo-conductuales/08-terapia-cognitiva#TOC-Principales-t-cnicas-de-intervenci-n
  26. http://aprenderpnl.com/2012/12/ejercicio-pnl-para-cuestionar-creencias-limitantes/
  27. http://www.casadellibro.com/libro-pnl-identificacion-y-cambio-de-creencias/9788479532550/627282
  28. http://www.epigenetica.org/bruce-lipton-una-mirada-epigenetica/
  29. Saving Belief, Princeton University Press, 1989, ISBN 978-0-691-02050-1
  30. Patricia Smith Churchland
  31. Daniel Dennett
  32. En su diálogo Teeteto
  33. El hecho de constatar que la ciencia, a pesar de todas sus precauciones, avanza por medio de falsedades provisionales nos tiene que hacer prudentes a la hora de constituir la ciencia y nos hace ver la necesidad de criticar nuestras creencias. Las creencias evidentemente son prejuicios, y una de las tareas importantes del hombre cultivado es precisamente tenerlas en cuenta y, en su medida, purificarlas mediante la crítica correspondiente, a través de las ideas.

    Solís M. Ideas y creencias.Red Científica (2002) ISSN: 1579-0223
  34. Véase problema de Gettier¿Se cree en la existencia de Dios porque es evidente o es evidente porque se cree en la existencia de Dios?
  35. Tengamos en cuenta que lo que llamamos de manera general "conocimiento científico", para el común de los humanos no son más que creencias sociales basadas en el consenso de la "comunidad científica" que se trate, salvo para aquellos que posean los conocimientos suficientes y adecuados para poder justificarlos racionalmente. Hoy día, dada la especialización enorme de los contenidos científicos, cada uno sabe de lo que sabe; para los demás no dejan de ser creencias social y culturalmente aceptadas. Lo que tiene enormes ventajas como ahorro de aprendizajes; pero los inconvenientes propios de la ignorancia. Solamente es peligroso cuando el ignorante se considera y actúa como "sabio que cree en su verdad como La Verdad". Tal es el fenómeno del fanatismo
  36. Véase Ideología

Bibliografía[editar]

  • José Ortega y Gasset: Ideas y creencias; en Obras Completas, Vol. V, México: Revista de Occidente.
  • Searle, J. (1997). La construcción de la realidad social. Barcelona, Paidós. 
  • Juan Villoro (1982): Creer, saber, conocer, Siglo XXI Editores, México DF, ISBN 968-23-1151-9.
  • Dawkins, R. (2000). El gen egoísta. Barcelona,. ISBN 84-345-0178-3. 
  • Quesada, D. (1998). Saber, opinión y ciencia: Una introducción a la teoría del conocimiento clásica y contemporánea. Barcelona. Ariel. ISBN 84-344-8746-2. 
  • Acero, J.J. (1995). Teorías del contenido mental. Enciclopedia iberoamericana de Filosofía, vol.8. 
  • Foucault, M. (1979). La arqueología del saber. México. Siglo XXI. 
  • Quine, W.V. (1998). Del estímulo a la ciencia. Barcelona. Ariel. ISBN 84-344-8747-0. 
  • Ortega y Gasset, J. (1976). El tema de nuestro tiempo. La doctrina del punto de vista. Madrid. Revista de Occidente. El Arquero. ISBN 84-292-1009-1. 
  • Zubiri, X. (1980). Inteligencia sentiente. Madrid. Alianza Editorial. ISBN 84-206-9011-2. 
  • Merleau-Ponty, M. (1985). Fenomenología de la percepción. Barcelona. Planeta-Agostini. ISBN 84-395-0029-7. 
  • Uexküll, J. (1951). Ideas para una concepción biológica del mundo. Buenos Aires. Espasa-Calpe. 
  • Goldberg, E. (2002). El cerebro ejecutivo. Barcelona. Editorial Crítica. ISBN 84-8432-345-5. 
  • Lamote de Grignon, C. (1993). Antropología neuroevolutiva: un estudio sobre la naturaleza humana. Faes Farma. ISBN. 
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Enlaces externos[editar]