Increencia

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La increencia es la falta de creencias religiosas, la postura opuesta a la creencia. Este término se solapa con el de ateísmo débil, una forma de ateísmo que no niega categóricamente la existencia de dioses (como sí hace el ateísmo fuerte) sino que se caracteriza por la ausencia de fe en su existencia. También pueden calificarse como increencia el agnosticismo y la espiritualidad no religiosa.

Descripción[editar]

La palabra increencia muestra que se mantengan alejados de la fe. Tiene, además de dos efectos principales:

  1. al considerar que los fenómenos materiales sólo pueden ser conocidos y el conocimiento de los asuntos espirituales o las causas últimas es imposible;
  2. negar o cuestionar los principios de la religión sobre todo una, un enfoque escéptico de la naturaleza de los milagros.

Principalmente el nocreyente mantuvo que todas las afirmaciones de los profetas de Dios eran falsas o temas de los sueños. Ellos muestran que lo que Dios estaba hablando a través de ellos el pensamiento es en realidad una cantidad de cuentos o mitos. Una revelación que se anunció hace mucho tiempo que sea difícil de examinar, pero no de otro modo, atestiguan su solidez. Que alguna doctrina revelada se ha prolongado durante años y ha cubierto las necesidades de muchas generaciones demuestra que es el tipo de doctrina que perdura y se satisface, pero no que es divina. Doctrinas seglares y que resultó ser completamente falsa también han sufrido y satisfechos.

Si la creencia en un Dios tiene que partir del supuesto de que existe, la creencia en la revelación primero ha de proceder de la suposición de que existe un Dios y luego ir más allá para el supuesto de que nos comunica su voluntad de ciertos hombres. Pero ambos son meras suposiciones. Tampoco es, en el estado actual de conocimiento, capaces en absoluto de la prueba. Si suponemos un Dios exister, y supongo que no comunicar su voluntad de ninguna de sus criaturas, nosotros hacemos sólo un dictado, para las personas mayoritariamente convencido de que ya han fe, creyendo en los libros revelados. Así que será por su correspondencia con su imaginación y deseos, pero no con ninguna prueba de la evidencia histórica.

La increencia puede también considerarse un desafío contra la creencia Esa es un fenómeno claramente establecido en muchos países occidentales junto a la indiferencia u hostilidad hacia la religión.

Causas de la increencia[editar]

Las causas principales en la opinión de la Iglesia son los siguientes:

  1. Las pretensiones de la ciencia moderna. La visión del mundo sin ninguna referencia a Dios, que rechaza su existencia sobre la base de principios científicos, se ha extendido y se ha vuelto un lugar común.
  2. El hombre en su materialidad considerado como centro del universo. La cultura occidental está permeada de una forma de subjetivismo que profesa la absoluta subjetividad del individuo y niega la existencia de verdades y valores objetivos. Esta exaltación del individuo significa que la Iglesia ya no es aceptada como una autoridad doctrinal y moral.

Historia[editar]

Claramente la increencia es un fenómeno que concierne sobre todo la modernidad. La polémica sobre el hecho religioso y su lugar en la sociedad - por ejemplo, caricaturas de Mahoma - apuntan a las graves consecuencias que se siguen cuando la sociedad secular no puede apreciar la religión, dando lugar a una ofensa innecesaria.

En este contexto un documento reciente, disponible en la página web del Vaticano merece una lectura detenida sobre « La fe cristiana al alba del nuevo milenio y el desafío de la no creencia y la indiferencia religiosa». Esas las las conclusiones de la asamblea plenaria del Pontificio Consejo para la Cultura de marzo de 2004. Para preparar el encuentro, el consejo recopiló información de todos los países del mundo. Las preguntas propuestas dan una visión de algunos de los principales rasgos de la secularización.

El documento comienza observando la pérdida de fe en el mundo de hoy. «se observa una ruptura de la transmisión de la fe, íntimamente ligada a un proceso de alejamiento de la cultura popular, profundamente impregnada de cristianismo a lo largo de los siglos», establece la introducción. El debilitamiento de esta cultura religiosa popular trae consigo graves consecuencias en términos de cómo las personas piensan, se comportan y juzgan.

«La Iglesia hoy tiene que hacer frente a la indiferencia y la increencia práctica, más que al ateísmo», comentaba el Pontificio Consejo. Con pocas excepciones, los gobiernos ya no hacen afirmación pública de su ateísmo.

No obstante, aunque el número de regímenes marcados por un sistema político ateo se ha reducido, se ha extendido una cierta indiferencia cultural contra las religiones. Esto es palpable en algunos sectores de los medios y se dirige contra el cristianismo, en especial el catolicismo, observaba el documento.

La amenaza aquí es más sutil. «verdadera enfermedad del alma, que lleva a vivir ‘como si Dios no existiera’, neopaganismo que idolatra los bienes materiales, los beneficios de la técnica y los frutos del poder», observaba el Pontificio Consejo. Esto conduce a lo que el documento denomina «homo indifferens», y la búsqueda de la felicidad se reduce a un deseo de prosperidad material y a la satisfacción de los impulsos sexuales.

Bibliografía[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]

Filosofía