Coco (folclore)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Que viene el Coco de Goya (1797)

El Coco (Conocido como Coco en Portugal, España y en la mayoría de los países de América Latina; También conocido como Cuco en algunos países del Cono Sur, Cuca en Brasil[1] y Cucú en Paraguay) es un personaje popular caracterizado como asustador de niños, con cuya presencia se amenaza a los niños que no quieren dormir.

Origen[editar]

La costumbre otoñal e infantil de vaciar calabazas y tajar en su cáscara ojos, nariz y boca buscando una expresión severa, está lejos de ser una costumbre estadounidense importada. En Portugal, Galicia y otras partes de la península esta es una tradición ancestral que tiene raíces en el culto celta de las cabezas cortadas.

Para el nombre de este personaje y su caracterización se han sugerido muchas posibilidades, desde el latín coquus, 'cocinero', hasta el náhuatl kojko, 'daño'. El coco se representa como un fantasma con una calabaza vacía, a modo de cabeza[2] con tres agujeros, imitando los ojos y la boca. El etimólogo Joan Corominas afirma en su obra Breve diccionario etimológico de la lengua castellana que los hombres del almirante portugués Vasco de Gama llamaron así al fruto homónimo por comparación de la cáscara y sus tres agujeros (ver imagen inferior) con una cabeza con ojos y boca, como la del coco.[3] [4] Todavía hoy se llama coloquialmente coco a la cabeza, en expresiones como «comer el coco», «tener mucho coco», «estar mal del coco» o «patinarle a uno el coco».

Parece tratarse de un vocablo expresivo que ha surgido en muchas lenguas distintas de forma paralela, generalmente con el sentido de «objeto esférico». Así, en griego antiguo existe ya la voz kókkos, «grano, pepita». Son voces de formación paralela, entre otras, el italiano còcco o cucco («huevo»), el francés coque («cáscara de huevo») y castellano coca («cabeza»). En euskera existe también la palabra koko, que significa insecto, especialmente aquel negro, brillante y rechoncho.

La forma cuco, mayoritaria en Hispanoamérica, puede deberse a un cruce entre el coco europeo y alguna deidad de origen africano (el diablo bantú Kuku) o maya (el dios Kukulcan).

También se postula que es una deformación de la palabra cucurucho, que es el nombre del capirote que usaban los condenados por la inquisición en sus manifestaciones callejeras y obviamente asustaban a los niños físicamente por la forma grotesca que tiene y psicológicamente por ser personas "malas" frente a la Iglesia Católica.

Existen otras variantes: en México encontramos la forma Kukui (Zacatecas, Michoacán; también Nuevo México), escrita a veces Kookooee para acomodarse a la pronunciación inglesa. En la zona estadounidense, los chicanos emplean con frecuencia el nombre Cocoman (en paralelo al Sacoman u Hombre del saco). En Cuba, el Coco alarga su nombre en Cocorícamo. En Perú, la forma Cucufo es uno de los nombres del Diablo en persona. En España la forma "Coco" es la más usada, pero también son conocidos como asustadores el Cocón y la Cucala, así como el Coco Cirioco.

Hasta ahora, el testimonio más antiguo en lengua castellana que se conoce de la palabra coco se encuentra en el Cancionero de Antón de Montoro, de 1445. Leemos allí estos versos:

Tanto me dieron de poco / que de puro miedo temo, / como los niños de cuna / que les dicen ¡cata el coco!....

Antón de Montoro, Cancionero

En el norte de Portugal el coco es representado por un dragón. En la villa de Monção, conocida como la tierra del coco (terra da coca), se le llama la "Santa Coca" o "Coca Rabixa". En la fiesta del Corpus Christi, el coco es el dragón que lucha contra San Jorge.

Canciones de cuna[editar]

El Coco tiene, en efecto, un papel muy importante en las nanas o canciones de cuna, una forma poética que el folclorista chileno Oreste Plath describe como compuesta de adulo y amenaza. Aunque el texto de Antón de Montoro deja claro que el personaje era ya bien conocido en el siglo XV, la nana más antigua sobre el Coco que conozcamos es del siglo XVII, y se encuentra en una obra dramática, el Auto de los desposorios de la Virgen de Juan Caxés. Dice así:

Ea, niña de mis ojos, / duerma y sosiegue, / que a la fe venga el coco / si no se duerme.

Juan Caxés, Auto de los desposorios de la Virgen

La versión más conocida, cantada con la melodía de la canción de cuna Rock-a-bye Baby, tiene su rima en á:

Duérmete niño, / duérmete ya, / que viene el coco / y te comerá.

La variante más significativa de esta nana es la que cambia parte del último verso: te llevará.

La rima en ó-o, presente en la nana recogida por Caxés, reaparece en esta otra variante muy popular:

Duerme, niño, duerme, / duerme, que viene el coco, / y se lleva a los niños / que duermen poco.

En Puerto Rico, donde se prefiere la forma Cuco, se cambia levemente la nana para adecuarse a la rima:

Duérmete niño / duérmete ya, / que viene el cuco / y te comerá.

En la provincia de Cuenca (España), el folclorista Pedro C. Cerrillo ha recogido algunas nanas sobre el coco menos conocidas, como la vehemente:

¡A dormir! ¡A callar! / Mira, que viene el coco / y te va a llevar.

y la maliciosa

Con decirle a mi niño / que viene el coco, / le va perdiendo el miedo / poquito a poco.

(ambas recogidas en la localidad conquense de Sisante).

En otra variante, recogida en Madrid, el Coco es un robacunas:

Eee... / Si mi niño se dormiera yo le haría una cunita / pero como no se duerme viene el coco y me la quita.

La poetisa Isabel Escudero ofrece su propia creación sobre el mismo molde:

¿Sabes tú, niño, / qué quiere el coco?: / que tengas miedo / (ni mucho ni poco).

Isabel Escudero, Cántame y cuéntame. Cancionero didáctico

También Gloria Fuertes da una vuelta de tuerca a la copla en su conmovedora «Nana al niño que nació muerto»:

Vívete, niño, vívete / que viene el Coco / y se lleva a los niños / que viven poco.

Gloria Fuertes, Obras incompletas
Un coco con sus tres agujeros

Una de las más antiguas canciones de cuna conocidas que hace referencia al coco es portuguesa, la podemos encontrar en el Auto da Barca do Purgatório (1518), de Gil Vicente, donde un niño identifica al diablo como siendo el "coco":[5]

“Mãe e o coco está ali (Madre el coco está allí)
queres vós estar quedo co'ele?
Demo: Passa passa tu per i.
Menino: E vós quereis dar em mi
Ó demo que o trouxe ele."

En las Décadas da Ásia (1563), João de Barros describe cómo el nombre del coco (fruto) se originó en la tradición portuguesa:[6]

“[...]por razão da qual figura, sem ser figura, os nossos lhe chamaram coco,
nome imposto pelas mulheres a qualquer cousa, com que querem fazer medo às crianças,
o qual nome assi lhe ficou[...]”

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Recanto das letras
  2. RAE
  3. Joan Corominas (1990). Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, pág. 156. Editorial Gredos.
  4. «coco». Diccionario de la lengua española.
  5. Vicente, Gil. Auto da Barca do Purgatório(1518).
  6. Barros, João de. Da Ásia de João de Barros e de Diogo do Couto: dos feitos que os portugueses fizeram no descobrimento dos mares e terras do Oriente. Década Terceira. Lisboa: Na Régia Officina Typografica, 1777-1788 (Biblioteca Nacional Digital)