Batalla de Ilipa

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Batalla de Ilipa
Segunda Guerra Púnica
Second Punic War full-es.svg
Mapa ilustrativo de las campañas de la Segunda Guerra Púnica
Fecha 206 a. C.
Lugar Alcalá del Río, Sevilla (Flag of Spain.svg España)
Resultado Decisiva victoria romana. Termina el dominio cartaginés sobre Hispania.
Beligerantes
República cartaginesa
Aliados iberos
República romana
Aliados iberos
Comandantes
Asdrúbal Giscón
Magón Barca
Publio Cornelio Escipión
Fuerzas en combate
Estimación antigua:
50.000[1] -70.000[2] infantes
(reclutas de la Ulterior)[3]
4.000[2] -4.500[1] jinetes
32 elefantes[2]
Estimación moderna:
~35.000[4]
Estimación antigua:
45.000 infantes[2]
3.000 jinetes[2]


Estimación moderna:
~25.000[4]
Bajas
8.000 muertos y 10.000 prisioneros[5] Desconocidas

La Batalla de Ilipa fue un enfrentamiento militar que tuvo lugar en la primavera del año 206 a. C. entre los ejércitos romano y cartaginés, en el contexto de la Segunda Guerra Púnica. Los primeros estaban dirigidos por Publio Cornelio Escipión, mientras que los segundos lo fueron por Asdrúbal Giscón y Magón Barca. El resultado fue una de las más importantes derrotas de los cartagineses en terreno hispano. Esta batalla fue decisiva en la retirada cartaginesa durante la conquista romana de Hispania.

Antecedentes[editar]

Tras la derrota cartaginesa en la batalla de Baecula, Roma controlaba toda la anterior zona de influencia cartaginesa en la península ibérica, excepción hecha del Valle del Guadalquivir, donde Cartago había acumulado una gran cantidad de tropas traídas de África y de mercenarios ibéricos con el fin de detener el avance romano. Todas estas fuerzas acamparon junto a la antigua ciudad turdetana de Ilipa, en espera de que los romanos les presentaran batalla en condiciones favorables.[6]

A su vez, Escipión el Africano había salido de Tarraco, recabando apoyos y clientelas entre las tribus hispanas, de forma que llegó al valle del Guadalquivir con una fuerza inferior a la cartaginesa, aunque con una gran moral de victoria. Escipión instaló su campamento en la loma hoy conocidas como «Pelagatos», a poco más de dos kilómetros al oeste de la actual localidad de Villaverde del Río.

La decisiva batalla se produjo en el lugar conocido como 'Vado de las Estacas', cerca de la ciudad de Ilipa.

Orden de batalla[editar]

El comandante de las tropas púnicas en esa batalla fue Asdrúbal Giscón, que comandaba un ejército superior en número al de los romanos: 50.000 infantes, 4.000 jinetes y 32 elefantes. Asdrúbal colocó a los infantes africanos en el centro y a sus lados a los aliados iberos. Como era costumbre, dispuso la caballería en ambas alas, detrás de los elefantes.

El ejército romano, dirigido por Publio Cornelio Escipión el Africano estaba formado por 45.000 infantes y 3.000 jinetes.

Preliminares[editar]

Por la mañana, Escipión sacó a los équites (jinetes) romanos y a los vélites (soldados ligeros armados con escudo y varias jabalinas) y los dirigió al campamento cartaginés; detrás de ellos iba el resto del ejército en columnas que formaron una línea de combate con romanos e itálicos en los flancos e hispanos en el centro. Asdrúbal frenó la avanzadilla con sus jinetes y tropas ligeras; más tarde todo el ejército se colocó en posición de batalla. Durante horas, ambos ejércitos estuvieron realizando escaramuzas. Luego, Escipión coloco a los «velites» en las alas del ejército. El general formó a todas sus tropas en la más que conocida «triplex acies» y comenzó a realizar un juego de formaciones, cambiando constantemente y dejando absortos a los cartagineses que veían como el ejército enemigo se les iba acercando cada vez más.

Batalla[editar]

Los vélites iniciaron la batalla arrojando lanzas contra los elefantes, que huyeron asustados y heridos por los proyectiles; los legionarios y las «alae» atacaron con fuerza a los hispanos que se defendieron ferozmente. El centro del ejército cartaginés estuvo largo rato sin entrar en batalla, observando como los romanos atacaban con gran determinación aplastando a los púnicos. Estos africanos serían atacados más tarde por los aliados y/o mercenarios hispanos del ejército romano. A pesar del gran número de soldados cartagineses, los romanos iban presionando cada vez más y más, rompiendo líneas, lo que originó que los defensores fueran retrocediendo. Era tanta la presión que los soldados de Escipión creaban a los de Asdrúbal, que cuando los romanos avanzaron hacia delante, los cartagineses cayeron y empezaron a huir. Estos últimos, volvieron a reorganizarse en la colina del campamento, pero cuando volvieron a ver a sus infatigables atacantes volvieron a escapar.

Consecuencias[editar]

Tras la gran derrota, los aliados hispanos comienzan a abandonar el ejército cartaginés y Asdrúbal Giscón, al no ver oportunidad de victoria en la guerra en Hispania, se retira, dejando miles de muertos y más territorio de la península ibérica para que los romanos pudiesen conquistar. Por su parte, Escipión persiguió a los cartagineses hasta África, derrotando finalmente a un Aníbal apresuradamente retornado desde Italia en Zama.

Como recompensa a los heridos y veteranos de ésta y otras batallas en la península, Escipión repartió tierras en el valle del Guadalquivir, y fundó aquel mismo año la ciudad de Itálica, cerca del escenario de la batalla de Ilipa.

Referencias[editar]

  1. a b Mar Zamora Merchán (2003). El caballo en la Antigua Iberia: estudios sobre los équidos en la Edad del Hierro. Madrid: Real Academia de la Historia. ISBN 84-95983-20-6. pp. 136, cuadro IV.
  2. a b c d e Adrian Goldsworthy (2008) [2000]. La caída de Cartago. Las Guerras Púnicas, 265-146 a.C. Traducción de Ignacio Hierro. Editorial Ariel, Barcelona, ISBN 978-4-344-5243-5, pp. 359, mapa n° 14.
  3. Fernando Quesada Sanz (2005). "De guerreros a soldados: El ejército de Aníbal como un ejército cartaginés atípico". Trabajos del Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera (número 56). ISSN 1130-8095, pp. 129-162 (véase pp. 155).
  4. a b Howard Hayes Scullard (1930). Scipio Africanus in the Second Punic War: Thirlwall Prize Essay 1929. Cambridge: Cambridge University Press Archive, pp. 126. El autor estima en 25.000 los romanos, considerando exageradas las cifras antiguas y asume que los cartagineses tenían una superioridad numérica de diez mil hombres.
  5. José Manuel Roldán Hervás & Fernando Wulf Alonso (2001). Citerior y ulterior: Las provincias romanas de Hispania en la era republicana. Madrid: Ediciones AKAL, pp. 73, ISBN 84-7090-333-0.
  6. Scullard, 1930: 126. Tras la fuga de Asdrúbal Barca quedaron en Hispania 25.000 a 30.000 soldados cartagineses y aliados. Pero en 207 a. C. los reforzaron 20.000 hombres más elefantes llegados de África. Sin embargo, tras la fracasada expedición a Celtiberia y en Orongis quedando sólo 35.000 a 38.000 en la primavera del 206. Según el autor los cartagineses tenían 20.000 hombres en la Bética en esos momentos, para compensar empezaron a reclutar turdetanos.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]